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¡El Regreso del Cácaro!

Martes, 24 de Enero 2017 - 15:00

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Elizabeth Cruz Ramírez

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“La democracia puede ser una cosa terriblemente injusta. A ningún pobre se le ha tachado de democrático por casarse con un rico.” – Sabrina, 1954

El cine (acortamiento de la palabra cinematógrafo y ésta del griego kínema, -atoc –movimiento y grapho – dibujar, escribir) es un dios bicéfalo en tanto arte e industria, con un principio ético y moral y un impacto social que radica en la demostración clara de que la vida está ligada al movimiento y por ello es que a través del discurso artístico construido por medio de las imágenes nos lleva a otro nivel de conciencia pero además, se convierte en un documento histórico en el que queda registrado el paso de la humanidad a través del tiempo desde las diferentes visiones y acorde al contexto en que los realizadores dan a luz sus obras.

El Regreso del Cácaro pretende ser una colaboración mensual que revise la evolución de la industria cinematográfica como medio de entretenimiento pero también como reflexión de lo que hemos sido y del momento en el que hoy nos encontramos; sin duda, las diferencias y coincidencias que hallaremos serán reveladoras y un buen pretexto para sacar de la lata algunos filmes clásicos y valiosos que el paso del tiempo ha dejado en el olvido.

Por obvio que parezca, El Gran Dictador (Estados Unidos, 1940) escrita, dirigida y protagonizada por Charles Chaplin toma valor presente por los tiempos que estamos atravesando no sólo en México sino en el mundo entero, un momento en el que el rumbo histórico está cambiando irremediablemente y que parece mostrarnos que el camino andado ha dejado ciertos cabos sueltos.

El Gran Dictador fue un filme “doblemente polémico por su sátira política y por la controversia mundial a raíz de su estreno” (SALVAT) pues representó en su momento, una agria sátira del fascismo y en particular, de Adolfo Hitler por su nacionalsocialismo lo cual provocó que fuera “prohibido en innumerables países al ser un furibundo ataque contra las tiranías al tiempo que un canto a la defensa de los derechos humanos” (Biblioteca Temática UTEHA) pues en él, Chaplin “defendió implícitamente la idea de la democracia frente a la ceguera de las dictaduras.” (ídem). Estrenada el 15 de octubre de 1940 en Nueva York (en Alemania se estrenó hasta 1958 y en España hasta 1976) la película le valió a su realizador ser vetado de Hollywood y exiliado de Estados Unidos (a donde regresó por última vez en 1972 para recibir su Oscar honorífico) además de la persecución por parte del Comité de Actividades Antiestadounidenses pero en contraste, fue su mayor éxito comercial y su primera película sonora.

El argumento se centraba en dos personajes: un barbero que vivía en un gueto en un país imaginario llamado Tomania, y un ambicioso líder de ese estado, el dictador Hynkel, ambos interpretados por Chaplin. Tomania era una alusión a Alemania; Hynkel, a Hitler; y el barbero simbolizaba la víctima de la tiranía. En el momento final, el oprimido toma el lugar del tirano y en una toma directa al rostro de Chaplin, con un gesto serio y sereno concluye el filme con un discurso que fue calificado de extravagante por carecer de sentido para la historia pero que hoy tiene más vigencia que nunca, aquí les dejo un extracto del mismo. “Lo siento. Pero... yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura…” (lee el texto completo: http://www.edu.xunta.gal/centros/ieschapela/gl/system/files/texto_castel...)

 

Charles Chaplin puso al servicio de la humanidad un filme que condenaba las dictaduras en general, que defendía la democracia, la libertad, la hermandad de los pueblos y que condenaba la avaricia, el odio y la intolerancia, 77 años después su discurso se convierte en un fuerte llamado de atención para que sigamos uniendo esfuerzos en aras de romper las cadenas que alguna vez nos ataron e impedir que dictadores como Hitler en el pasado o Trump en el presente sometan al mundo.

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Fuentes

https://www.youtube.com/watch?v=EUC41xPk1qI

http://www.20minutos.es/noticia/2578979/0/mensaje-gran-dictador/chaplin-...

https://es.wikipedia.org/wiki/El_gran_dictador

El cine, arte e industria. Biblioteca SALVAT de Grandes Temas. Barcelona, 1974.

Revista Algarabía. Número 93. Junio 2012. Año XI.

Historia del Cine. Biblioteca Temática UTEHA.

Frases de Película para la Vida Real. Cinefilia Colección. Lectorum. México, Junio 2012.


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