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El infiltrado del KKKlan, Spike Lee gritando nuevamente ¡Despierta!

Viernes, 18 de Enero 2019 - 14:10

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Luis Felipe Jurado

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El infiltrado del KKKlan, Spike Lee gritando nuevamente ¡Despierta!

 

Por fin llega a las pantallas comerciales, tras una buena corrida en el circuito cultural, la nueva obra del polémico Spike Lee.

 

En 1989, año puente entre el mandato de Ronald Reagan y George H. W. Bush, el mundo de cine se cimbró, no sólo porque fue el año de la Batimanía, sino porque se estrenó Do the Right Thing, la tercera cinta de un joven Spike Lee, director que desde su primer trabajo ya dejaba ver una gran preocupación por la situación de la gente de color. En este, demostró la capacidad que tiene para poder hablar de temas serios en medio de una anécdota cómica. Para Lee, el mundo está lleno de racismo y supremacismo, a veces disfrazado de “tolerancia”. El argumento de dicha cinta era que, en un caluroso día de verano, por muchas causas, se desata un estallido de violencia en un barrio ocupado por italoamericanos y negros. Según el realizador, no se necesita ser del todo blanco para sentir odio por los afroamericanos. Esto sería el inicio de una carrera enfocada básicamente en las diferencias étnicas y culturales, y la imposibilidad de alcanzar la igualdad racial. A este estupendo trabajo le siguieron obras tan polémicas como valiosas, tal cual Mo' Better Blues (1990), Jungle Fever (1991), Malcolm X (1992), Clockers (1995) y Summer of Sam (1999). Después de esta maravillosa racha, ya entrados en el siglo XXI, al director parece no haberle sentado bien el 9/11 y si de por sí sus filmes no eran los más taquilleros del mundo, la nueva realidad le obligó a bajar o cambiar un tanto su discurso pro derechos de los afroamericanos – su último filme de este tipo durante la primera década del siglo fue Bamboozled (2000) – y realizar trabajos más bien alimenticios, como She Hate Me (2004), Inside Man (2006) y el muy mal remake de Oldboy (2013), a los cuales intentó impregnar de cierta carga social, por desgracia muy mal lograda. Irónicamente, el que no fuera tan prudente hablar de sus temas consentidos le permitió llegar a la que es considerada su opus magnum: 25th hour (2003), una muy triste reflexión sobre Norteamérica tras la caída de las torres gemelas y al mismo tiempo sobre el miedo, el odio y la fragilidad que sentían sus compatriotas en esos días. Vamos, qué tan mal estaba el director que ni siquiera la llegada de un presidente de su etnia le inspiró a volver con una obra importante. Sin embargo, gracias a las políticas neofascistas del HP (y no por “Honorable Presidente”, aclaro) Donald Trump, es que Mr. Spike regresa a lo que mejor le sale. Y la prueba es El infiltrado del KKKlan (BlacKKKlansman, 2018), sin duda su mejor cinta en más de 10 años.

El filme narra la historia real de Ron Stallworth, un policía afroamericano que es reclutado para ser el representante de su raza en la fuerza policiaca de Colorado Springs, en 1975. Debido a que busca acción y no tiene nada mejor qué hacer, decide contactar al Ku Klux Klan y, apoyado por un colega blanco y judío, logra infiltrarse en la Organización para tratar de desmantelarla.

Divertida como pocas cintas actuales, entre risa y risa, Lee logra que se reflexione sobre la realidad actual y muestra que la historia es cíclica, poniendo eventos contemporáneos ocultos en otros que pasaron hace más de 40 años. Una muestra de ello es el escuchar parte de las frases utilizadas por Donald Trump en la voz de David Duke (“Make America Great Again”), el polémico líder del Klan durante muchos años, quien, por cierto, públicamente ha alabado las políticas del “hombre naranja”.

Una cosa que se le ha cuestionado mucho al director es que es un poco racista a la inversa, es decir, en ocasiones parece que en su universo, los negros son seres superiores a los blancos y estos deberían sufrir el mismo destino que han provocado. Incluso, Boots Riley, director de la fallida pero interesante sátira política, Sorry to Bother You (2018), lo ha acusado de manipular los hechos reales para manufacturar una fábula en la que el policía lucha contra el racismo, y no como el hecho real, que fue una investigación más grande, que terminó en manos del FBI, pero que fue parte de un trabajo conjunto, no obra de uno sólo. Otra cosa que se le ha juzgado específicamente a esta obra es que utiliza imágenes de los incidentes de Charlottesville en agosto de 2017, en los que durante una manifestación, un enloquecido republicano lanzó su auto contra un grupo que se protestaba contra la violencia étnica. Sin embargo, el resultado en pantalla es lo que en verdad cuenta y lo que hace Spike Lee es usar los hechos para demostrar que a pesar de que han pasado más de 40 años de los acontecimientos narrados, las cosas están tornándose igual o quizá peor que antes. En los tiempos de Donald Trump, el nepotismo, la ignorancia y la estupidez parecen estar más vigentes que nunca. Y Hollywood se está encargando de reflejarlo. Cintas como Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (2017, Martin McDonagh), Fahrenheit 11/9 (2018, Michael Moore), Death of a Nation (2018, Dinesh D'Souza y Bruce Schooley), I Am Not Your Negro (2016, Raoul Peck), Vice (2018, Adam McKay) e incluso materiales totalmente comerciales como Black Panther (2018, Ryan Coogler) están hablando bastante mal del señor de la peluca chistosa y la posición que va a tener en la historia.

Las actuaciones, como siempre en Lee, son más que correctas, sobresaliendo John David Washington, Adam Driver – demostrando que el niño chillón de Star Wars es un simple desatino en su carrera – y Topher Grace, que sorprende no solo por ser idéntico a David Duke, sino que lo dota de una personalidad parecida a la de Trump. La edición, la fotografía y la música, como acostumbra el realizador, son impecables. Quizá se pueda cuestionar un poco la duración de la cinta, pero no se siente para nada cansada.

Si se tuviera que resumir en una imagen su carrera, sin duda esta sería el final de su segunda cinta, School Daze (1988), en la que los alumnos y maestros de una universidad se enfrentan entre sí, unos por seguir el establishment y los otros por estar en contra del sistema. Al final, un todavía muy joven Laurence Fishburne corre por toda la facultad muy temprano por la mañana, gritando para despertarlos a todos y que con los primeros rayos del sol puedan ver su realidad. El primer grito lo hace corriendo hacia la cámara y al final de la escena, con calma y ternura observa nuevamente hacia nosotros y apaciblemente, repite: “despierta”. Eso es lo que siempre hace el señor Lee. Siempre comienza su discurso con un grito y al final deja que el espectador llegue a sus conclusiones, dejando su mensaje. Siempre incita al público, con gritos y susurros, a que observe su realidad y despierte por fin.

Una obra imprescindible, impecable, divertida y sobre todo, valiente, que sin duda alguna estará en la lista de las mejores del siglo.

 

 



Número 32 - Agosto 2019
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