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Cartas a Tora XXXI

Viernes, 31 de Marzo 2017 - 16:00

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Enrique Delgado Fresán

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Querida Tora:

         Una pregunta. Pero contéstame con honradez, sin dejarte llevar por el cariño que me puedas tener. Que, la verdad, a estas altura ya no sé cuál pueda ser. Dime, de acuerdo a los cánones estéticos más estrictos,¿ de verdad soy muy feo?

No me compares con… con ya sabes quién, que ya sé que es guapísimo. En opinión de tu mamá, que no pierde ocasión de decírmelo cada vez que me ve. Por cierto, a ti no te he oído nada al respecto. Pero eso no importa ahora. Nada más recuerda cuál fue la impresión que te causé la primera vez que me viste. Así, de sopetón, ¿qué pensaste?

¿Por qué te pregunto esto? El otro día ocurrió algo que… que me movió el tapete (Entiendes, ¿verdad?) Resulta que vino el gatote ese, el que trae a todas las representantes femeninas del género como locas, y me buscó pleito. Yo no soy cobarde, pero lo vi tan grande, con unas garras tan afiladas que sí, me dio un poco de miedo. Le vi en los ojos las ganas de darme una buena felpa; y como no quise dejarme, me convertí en lo que soy en realidad Pero apenas lo hice oí un grito espantoso. Pensé que era un maullido de miedo; pero no, era algo más articulado, más racional. Enseguida volví a ser gato. El gatote no sólo retrocedió, sino que saltó a la azotea vecina y se escondió. Yo miré en derredor y vi al señor del 56, ese que siempre está a medios chiles…

Paréntesis cultural.- A medios chiles. No conozco el origen de esta expresión, pero significa que la persona ha bebido de más y está afectado por el alcohol, sin estar completamente borracho. Si me vió, no sé lo que habrá pensado. Nada bueno, seguramente, porque el grito fue… Los que estaban con él no me vieron (Creo que no me vieron), pero reaccionaron espantados, y le preguntaron qué pasaba. El contestó que no, que nada; pero se pasó toda la noche mirándome de reojo; y ahora, cada vez que sube a la azotea, se asegura de que yo no esté cerca. Yo me hago el dormido y lo dejo pasar: pero un día me le voy a aparecer de verdad, a ver qué hace. Es que dañó mi auto-estima. Tu sabes que no soy vanidoso ni presumido; pero a ése le parecí horrososo. Por favor, dime la verdad. No temas ofenderme. Sabré afrontar las consecuencias.

Y a otra cosa, mariposa. No te enojes si te llamo mariposa. Es por hacer una rima. Y, después de todo, la mariposa es un animalito muy bello que engalana los jardines y los campos con su… Me estoy poniendo cursi. Perdóname. Es que no sabes cuánto te extraño.

Los trabajadores ya descubrieron el drenaje. Hay varios agujeros en los tubos. Ahora están esperando que compren la tubería nueva, porque no se pueden reparar. Y mientras tanto, se fueron a hacer otro trabajo.

Y es que para comprar los tubos hace falta dinero. Bastante. Ya los vecinos no quieren aportar nada; dicen que están muy gastados. El portero hizo un entripado, y les dijo que todo se iba a quedar a medias, hasta que se responsabilizaran y cooperaran. No le hicieron el menor caso, y él se fue a Acapulco a bajarse el coraje. Entonces el chavo del 7, que es más inteligente, se trajo a la Flor del Mal, hizo un tenderete lleno de corazones rojos, puso un disco romántico y un anuncio de “Se Venden Besos”. El primer día, la cola llegó hasta el quinto patio, y no hubo tiempo para atenderlos a todos. El día siguiente ya daban fichas para que les tocara un turno y se pudieran ir a trabajar mientras. A los tres días tuvieron que mandar a la Flor al dentista, porque ya no se le habían caído casi todas las incrustaciones; y cinco días después, la mujer renunció y se fue.

Pero el chavo (te digo que es bien inteligente) convenció a la mocha de que tomara su lugar. Al principio nadie se acercaba; pero como era más barato, se fueron animando poco a poco, y hubo muchos que dobletearon (decían que la Flor tenía los labios muy flojos; y la mocha, firmes y gruesos). Total, que en poco tiempo juntaron lo que necesitaban para la tubería, y la encargaron.

La mocha se fue a la iglesia a pedir perdón por vender sus caricias. Varias señoras le preguntaron qué sintió, si fue un sacrificio muy grande o si lo disfrutó. Ella nada más se rió, y dijo que el bien de los vecinos era muy importante para ella; que cuando viera los baños arreglados, se iba a dar por bien servida. Las señoras no supieron qué pensar; pero le dieron las gracias y le dijeron que para la próxima vez pensara en ellas. Total, que la armonía volvió a la vecindad. Vamos a ver qué pasa cuando traigan la tubería.

Espero tu respuesta. No te hagas la tonta. Es por mi autoestima.

Te quiere,

             Cocatú



Número 29 - Mayo 2019
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