Se encuentra usted aquí

Cartas a Tora LXXXVII

Viernes, 25 de Mayo 2018 - 16:00

Autor

enrique-delgado-fresan.jpg
Enrique Delgado Fresán

Compartir

Querida Tora:

         Quien invitó la película el sábado pasado fue el chavo del 7. Era la primera vez, y a todo el mundo le llamó la atención el título: “El Hombre Indestructible”. Tuvo mucho éxito, aunque al principio estaba un poco aburrida. Es una película americana bastante vieja (Tiene como 60 años, imagínate), que hizo un actor que se especializó en películas de miedo, que se llamaba Lon Chaney. Se hizo famoso haciendo el hombre lobo, y casi todos sus papeles fueron de monstruo. En ésta era un hombre común y corriente que, no me acuerdo por qué, se vuelve indestructible (La verdad es que al principio no me gustó y me quedé dormido junto a Cloti, la iguana (¿Te acuerdas de ella? Todavía no sé si es hembra o macho, pero anda siempre pegada a la gatita rubia, que en cuanto la ve se lava toda la cara con la lengua) Los tres nos dormimos; y algunas personas también.

Pues este personaje, en cuanto se da cuenta del poder que tiene, empieza a abusar de los demás. Se va haciendo terrible, y nadie puede hacer nada para acabar con él. Y no veas las barrabasadas que hace (Barrabasada viene de Barrabás, que fue un personaje real que hizo muchas maldades, y quedó como ejemplo de lo que no debe hacer un hombre, ¿qué te parece?) Le disparan, tratar de atraparlo, no sé si lo apuñalan, y nada. Sólo les faltó echarle una bomba atómica. Esa es una bomba que cuando la echaron en una ciudad de Japón mató y dejó malheridos a varios millones de personas. Han de haber pensado que echársela a un solo hombre era mucho desperdicio (Además del gasto, claro). Y si daba resultado, la gente iba a pensar que había que hacer lo mismo con todos los delincuentes, ¿y te imaginas la contaminación que eso iba a provocar? Las ciudades en la que la echaron (Fueron dos, no una sola) quedaron contaminadas durante muchos años, y durante todo ese tiempo causaron enfermedades y desastres. No, no puede ser. Aunque la gente está tan desesperada que quiere recurrir a todo para acabar con la violencia. El otro día vi aquí cerca, en la calle, un cartel que decía: “Señor Ladrón (Fíjate: Señor Ladrón. El respeto nunca está de más) Si te sorprendemos robando en esta calle no vamos a llamar a la policía. Te vamos a linchar”. Busca “linchar”, búscala, y verás lo terrible que es eso. Pero a la gente ya no le importa. Están desesperados.

En la película pasaba igual. Por fin, alguien dice que hay que electrocutarlo. Y le ponen una trampa en donde le descargan una cantidad enorme de electricidad. Y ves cómo el indestructible se va carbonizando, y se va encogiendo, encogiendo, hasta que sólo queda un montoncito de ceniza. Pero todo el tiempo, el hombre no deja de patalear ni de golpear el aire con los puños (Como si pudiera hacerle algo al aire) ni de gritar. En realidad no sé si gritaba, si era el ruido de la descarga eléctrica o si era música para hacer el momento más  terrorífico. El caso es que había un escándalo terrible. Y cuando ves el montoncito de ceniza…En realidad no sé si lo vi o me lo imaginé, pero me impresionó mucho. La gatita rubia y Cloti, no; ellos estaban tan tranquilos, platicando (Aquí entre nos, no sé cómo pueden platicar dos animales que ni siquiera tienen idioma, pero estaban tan entretenidos el uno con el otro que no sé qué otra palabra emplear).

Total, que los vecinos hasta aplaudieron. Pero no sé si fue porque mataban al villano ese (Siempre es feo matar, aunque sea a un indestructible) o porque se eliminaba un mal que afectaba a toda la población. Y no se fueron enseguida, sino que se quedaron a comentar los incidentes de la película.

Sólo al portero no le gustó. Dijo que era demasiada violencia, y que el chavo del 7 se equivocaba al mostrarles esos casos. ¿O es que quería eso para la vecindad? El proponía crear un ambiente tranquilo, pacífico y que promoviera el amor al prójimo, no esos enfrentamientos estériles. Y cuando te acuerdas de que, al mismo tiempo, le está robando la luz a uno de los inquilinos; que las cuotas de mantenimiento las emplea en mantener a la Flor (Y a su prima) y en sostener a unos guaruras que no necesita, nada más porque son sus hijos (Y uno que otro sobrino). ¿Cómo espera que le creamos, si cada vez que hace una junta habla mal del chavo del 7? (Y de su mamá, que no se mete con nadie). La verdad, cada día me gusta menos el portero. Pero los vecinos no se han dado cuenta, y creen que es una gran persona, a pesar de que ha prometido muchas cosas y no las ha cumplido. Ahí está el agujero del patio, sin ir más lejos; y lo de los baños… y los lavaderos… Nunca ha entregado cuentas de lo que costaron los lavaderos (Que no sirvieron para nada, ¿ te acuerdas?).

Por lo pronto, el sábado nos va a pasar una película que se llama “Baile, Mi Rey”, que no me imagino de qué puede tratar. Pero ya los vecinos la están esperando con ansia, no sé por qué. ¿Qué rey será ese?

 Bueno, mi amor. Piensa en todo esto. Pero sin fatigarte, porque luego te pones ceñuda. No me olvides, ¿eh?

Te quiere,

               Cocatú


Leer también


Número 35 - Noviembre 2019
portada-revista-35.png
Descargar gratis







No te pierdas ningún artículo

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER