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Cartas a Tora CXXII

Viernes, 01 de Marzo 2019 - 12:45

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Enrique Delgado Fresán

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Querida Tora:

Ayer nos citó el portero a todos los vecinos. Yo estuve porque soy vecino, aunque con otros derechos que los demás y, afortunadamente, ninguna obligación. La junta fue para informarnos que la vecindad ya se está haciendo muy difícil de gobernar y que, para ayudarlo en su misión, iba a nombrar a varios encargados. Eso, naturalmente, iba a hacer subir los costos (Airada protesta de todos, incluyendo la mía). La acalló diciendo que él los iba a pagar (Suspiro de alivio). Lo que él piensa es que cuando los vecinos comprendan lo bien que lo están haciendo sus Encargados, gustosos aumentarán su cuota de mantenimiento. Porque, de pagarles él, cero absoluto (Son sus guaruras que,  la vez, son hijos y uno que otro sobrino).

Así, nombró un Encargado de Gobierno Interior, uno de Relaciones Vecinales, otro de Salud y Control de Plagas y un Tesorero General. Suena muy bonito, pero cuando te das cuenta de la realidad…  Por ejemplo, el de Gobierno Interior no conoce el Reglamento Interno de Vecinos; y aunque ya le ordenó que se lo aprenda de memoria, el pobre no ha logrado memorizar ni siquiera el Artículo 1, ese que dice que “Todos los vecinos son iguales”. Para él, los más iguales de todos son los que los otros llaman ¨Pirrurris (Que los hay, no vayas a creer que no). Pero al tomar posesión, el muchacho dijo que va a trabajar codo a codo con todos (Aunque lo que quiso decir es trabajar rodilla contra rodilla; sobre todo, con las del 8 y las 13, que están muy buenas).

El de Salud se desmaya cuando ve sangre, Claro que cuenta con la enfermera del Seguro Vecinal para que atienda a los enfermos, y él sólo tiene que ir a preguntar cómo sigue el del dolor de estómago, o si ya parió la del 32, que pasan los meses y sigue igual que antes (Lo que tiene es hidropesía, pero ella no quiere que se sepa, porque su viejo se enoja). Y en cuanto a las plagas, no se atreve ni a pisar una cucaracha, no se le vaya a subir por la pierna y se le meta en el calzoncillo, con las funestas consecuencias que eso puede tener. Pero, bueno, por algo se empieza. (Eso fue lo que dijo, y se apresuró a prestar juramento).

El de Relaciones Vecinales es el más tímido de todos, y no se atreve ni a preguntar en la vecindad de junto cómo le hacen para lavar el patio sin mojar las paredes, que ya se están descascarando. Pero es el hijo de la última pareja que tuvo el portero, y todavía quiere quedar bien con ella, a ver si le vuelve a dar entrada (Por si la Flor lo deja, que no sería difícil, porque cada día le da menos de todo, y ella ya se está cansando).

Y hablando de la Flor, ella le pidió que la hiciera Encargada de Festejos. Y cuando le dijo que en la vecindad no se hacen festejos, ella le dijo que se encargaría de organizarlos. ¡Y a todo dar!, que ella se pinta sola para eso. Y como los festejos siempre dejan algún dinerito, el portero accedió, con la condición de que todas las semanas le dé, además del dinero, un pago en especie, que no le cuesta nada y es muy bueno para la salud. Y le dijo que sí, aunque la Flor no vive en la vecindad; sólo se queda allí cuando es necesario.

De la Tesorería se va a encargar él en persona , al fin que ya tiene experiencia, y siempre lo ha hecho bien (Es lo que les dijo, y ellos se lo creyeron). Ojalá no resulte que en el pecado lleven la penitencia, como sucede a menudo.

Enseguida se hizo una junta de todos los Encargados, amenizada por la Flor, que pudo con todos y cada uno de ellos. (En fila india y en montón)

En fin, ya veremos qué resulta de todo esto. Es que alguien va a ser el ganón, pero no sé de qué.

Te quiere

Cocatú



Número 27 - Marzo 2019
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