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Cartas a Tora CXLI

Viernes, 26 de Julio 2019 - 13:15

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Enrique Delgado Fresán

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Querida Tora:

El portero anda que no lo calienta ni el sol. Por lo de los baños. Otra vez. Resulta que un día empezó a oler mal la vecindad, y los vecinos a quejarse. Pero, como siempre, no les hizo caso. Hasta que la peste se hizo insoportable, y fue una comisión (De cerca de 100 vecinos) a exigir que los atendiera. Pero el portero estaba con la Flor (Y su prima), y aquello le cayó  muy mal. Pero tuvo que salir a “atenderlos”; y antes de escuchar sus demandas, dijo: “Vamos a acabar con el mal de raíz. ¡Se clausuran los baños hasta nueva orden!” Se encerró en la portería y no volvió a salir.

Los vecinos se fueron, pero al día siguiente quisieron usar los  baños (Los que les tocaba ese día, claro), y se encontraron que estaban cerrados. Se metieron por la fuerza, y armaron un escándalo tal que esa misma tarde el portero instaló una ametralladora en la puerta, y dio al guarura orden de disparar a quien se quisiera meter por la fuerza. La ametralladora era de agua; pero a nadie le gusta bañarse cuando no le toca. Solo a los niños, que se divirtieron mucho jugando a las guerritas con los guaruras.

Luego, el portero cerró el King´s “por remodelación” (Acuérdate que es el dueño oculto de la fonda), y amplió los baños. Los vecinos tuvieron que ir a fondas más lejanas y empezaron a correr rumores de motines en la vecindad. Pero antes de que pusieran manos a la obra, el King´s re-abrió, con una oferta de “Gorditas de Indianapolis con Salsa Macha”. Y como nadie sabía lo que era eso, los vecinos acudieron en masa a comer y a lo demás. Pero la oferta duró tres días; y al cabo de ese tiempo, los precios volvieron a la normalidad.

Mentira. Los precios habían subido un 20-25%. Pero la salsa Macha estaba muy buena, y los vecinos siguieron yendo… Hasta que el chavo del 7 les abrió los ojos. Pero le contestaron que no podían hacer nada, que necesitaban usar esos baños. Y el chavo, que había amanecido belicoso porque una chava le dijo que no la noche anterior, afirmó que tenían que emprender una acción contra los abusos del portero, pues este no podía  clausurar los baños por sus pistolas. Le dijeron que no eran pistolas, que era ametralladora… pero el chavo no se dejó enredar en una discusión inútil y les dijo que era imprescindible contestar a las agresiones del portero con la misma moneda. Eso de la moneda no les gustó, porque todos andan “descapitalizados” (Pero les alcanza para las Gorditas de Indianapolis), y al chavo le costó mucho trabajo hacerles entender lo que quería. Pero lo logró.

Total, que el día siguiente nadie fue al King¨s. El portero se hizo el desentendido; pero en el fondo estaba preocupado, porque tampoco hubo intentos de asaltar los baños de la vecindad. Anduvo dando vueltas por los patios, pero no pudo oir nada anormal; y se fue a dormir, inquieto. Y ni siquiera quiso recibir a la Flor (Ni a su prima).

¿Sabes lo que pasó? Que ese día todos los vecinos, puestos de acuerdo por el chavo del 7, usaron cubetas. Y en la noche las fueron a dejar todas a la puerta de la portería. De modo que los despertó la peste que el portero había querido ignorar. El portero pidió a los vecinos que “se llevaran sus porquerías”. Pero ellos contestaron que no, y que todos los días iban a hacer lo mismo, hasta que les resolviera el problema.

Entonces, él les pidió dinero para arreglar los baños y para pagarle al camión de la basura para que se llevara los “regalitos” que le habían  dejado. Pero ellos se negaron categóricamente; y le dijeron que si no los atendía, tomarían como baño las ventanas de la portería. Y el 37, que es muy aventado, se sentó en  la ventana de la cocina para poner en acción la amenaza. Y el portero tuvo que claudicar. El le pagó al camión de la basura para que se llevara todas las cubetas, y prometió arreglar los baños “en cuanto se pudiera”.

No era la solución del problema “pero peor es nada”, dijeron. Y se conformaron con los turnos para usar los baños (Al fin que ya estaban acostumbrados), y con que le pagara a dos mujeres para lavarlos perfectamente (Eso de perfectamente es un decir, “pero peor es nada”).

El portero está furioso por la inversión que hizo en el King´s, pero confía en que las Gorditas de Indianapolis se sigan vendiendo bien, “y a ver qué otra cosa se le ocurre”. En cuanto a la ametralladora, la guardó por si la volvía a necesitar. Y como esa noche la Flor no pudo venir porque tenía un “show”, la señora del 38 bajó “a ver la televisión con él, porque tampoco era cosa de echárselo de enemigo”.

El chavo del 7 está feliz por el coraje que le encajó, y ya está buscando alguna otra cosa que hacerle.

Y los vecinos, por lo menos, quedaron igual que antes.

Te quiere

Cocatú


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Número 33 - Septiembre 2019
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