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Cartas a Tora CXI

Viernes, 07 de Diciembre 2018 - 14:40

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Enrique Delgado Fresán

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Querida Tora:

A veces no sé qué pensar de esta gente. Hay una familia, la del 23, que siempre se ha quejado que es muy pobre, ¡pero vieras la televisionzota que tienen! Claro que la compraron a meses sin intereses, pero ahora (por falta de pago) se volvió meses con intereses, y no tienen para cuándo terminar de pagarla (ni con qué). Son un montón entre los padres, los hijos, las hijas y los nietos que se amontonan ahí. A veces va la señora  a ver a las  vecinas, a que le presten una tacita de sopa para dar de comer a los niños, o un platanito para su marido; y nunca se los devuelven. Hay vecinos que ya ni siquiera los saludan cuando se los encuentran en el patio. A los niños sí les hablan; más bien dicho, los regañan, y así se desquitan de lo que no les dicen a los padres.

El caso es que una de las nietas, la número 6 (ya ni siquiera ellos se acuerdan de los nombres) se echó un novio  “de muy buena familia”. Y sí, cuando el muchacho viene  a verla, hasta corbata se pone. Toda la familia está muy emocionada, pensando que los va a sacar de pobres a todos (no sé porqué a todos, a menos que el muchacho sea muy solidario o muy dejado). El caso es que les dejan la sala a ellos solitos, y los demás se van a la calle, para no estorbar, como dice el undécimo mandamiento (no sé si conocen los otros, por lo menos, no me consta). Y allí se están los tórtolos hasta altas horas de la noche sobándose las manos y soplándose los mocos. Perdona que sea tan prosaico, pero eso es lo que parece si los ves por la ventana, que siempre la dejan abierta por el “qué dirán”. Pero no sé cómo se las arreglaron, el caso es que la chica resultó embarazada. Sin embargo, no hicieron escándalo, temerosos de ahuyentar a tan buen partido y dejarla a ella con el bollo en el horno y sin pinzas para sacarlo. Pero no te asustes: el muchacho se comprometió a casarse.

Sus papás vinieron a pedir a la chica, y todo se hizo como es debido. En la boda lloraron hasta los nietos más chiquitos, porque los invitados los pisaron varias veces, y los novios se fueron de viaje a un balneario, a estar solos (como si lo necesitaran para hacer sus cosas. Pero hay que dejarlos creer que nadie sabía nada). Estuvieron tres días, porque “se cansaron de tantas olas y tanto sol” (la verdad es que no les alcanzó para más, pero eso no se dice). La familia les preguntó dónde iban a vivir, ¿y qué crees que contestó la feliz pareja? Que allí, con ellos.

El padre, muy serio, le reclamó al muchacho “que por que se casaba, si no tenía para pagar su propia vivienda”. El muchacho empezó a decir que se habían comido la torta antes del recreo, pero el padre no le permitió recordar ese vergonzoso episodio de su vida, y les dijo que sólo les podía dar una tabla en el baño, que iban a colocar entre la tapa del excusado  y el lavabo, y que durante el día iban a guardar en la azotehuela; y si se mojaba con la lluvia, “justo castigo por su perversidad”. Los muchachos bajaron la cabeza, aceptaron humildemente y se fueron a acostar. Esa noche durmieron en un cojín del sofá, porque el nieto número 8 estaba en el tambo (diccionario, por favor) por el “uso y abuso de alcohol”. Otro día quisieron dormir en el hotel de las mariposas; pero les quisieron cobrar un algo “por descorche”; ellos se negaron y tuvieron que pasar la noche en la tabla que ya te conté, entre equilibrios y crujidos de la madera, y casi no pudieron dormir ni ninguna otra cosa. Y el chico le juró a su esposa que iba a encontrar un lugar donde vivir para “escapar de aquel infierno”.

El caso es que ahí siguen, con la adición del bebé, que llegó antes de tiempo por un susto que se llevó la chica cuando se le apareció un ratón. Pero están muy contentos. Y la familia también. Tuvieron un disgusto cuando el portero quiso subirles la renta “porque ya eran muchos”; pero el padre se le puso al brinco, y el portero se arrugó todito, porque no estaba ninguno de sus guaruras para defenderlo.

En fin, ya cambiaron la tabla por otra un poco más ancha, y ahí duermen los tres ahora. El muchacho ya se va a poner a trabajar en serio. Creo que todos salieron ganando. ¿No te parece?

Te quiere

Cocatú



Número 29 - Mayo 2019
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