Se encuentra usted aquí

Cartas a Tora CIX.

Viernes, 16 de Noviembre 2018 - 17:40

Autor

hitchcock-profile.png
Enrique Delgado Fresán

Compartir

Querida Tora:

    ¿Qué crees? Taparon el agujero del patio. ¿Por qué? Los vecinos dicen que fue un milagro, pero yo sé algunas  cosas.

    Alguien (No sé quién: pariente, amigo, compadre, compinche, lo que quieras) le vino a ofrecer al portero unas semillas de pasto a un  precio verdaderamente ridículo, y éste vió enseguida la oportunidad del negocio. Lo pensó unos días, no vayas a creer que la idea le vino por inspiración divina. El caso es que presentó a los vecinos una caja de madera muy bien pulida, con tierra negra y unas matitas de pasto jovencitas, tiernas, de un verde muy atractivo; y les dijo que podían cubrir todo el patio y convertirlo en jardín…y quién sabe, hasta podrían crecer algunas flores. Uno dijo que el pasto no florea, y el portero dijo que ese pasto era especial, del que usaban los primeros habitantes del altiplano, y se lo creyeron (En ningún parte consta que el pasto de los primeros años  del altiplano floreara, pero éstos se creen cualquier cosa que les digan de sus antepasados).

    No todos aceptaron, pues muchos (La mayor parte, en realidad) dijeron que mejor llenaran el agujero se tierra y pusieran piedras. Se armó una discusión que amenazaba con degenerar en trifulca. Entonces, sí, el portero tuvo una inspiración de quién sabe dónde (Porque divina no creo que fuera), y dijo que iban a organizar una votación, y que se haría lo que la mayoría dijera. Y como todos se sienten muy demócratas, aceptaron.

    La votación se hizo un domingo, y no les pidieron identificación ni nada (“Al fin que ya los conocemos”, dijo el portero). El resultado fue que, aunque los vecinos no pasan de 250, a las dos de la tarde ya había como 400 votos, y el portero dijo que cerraran la casilla. Protestaron los del 27, que apenas se estaban levantando; los esperaron, los dejaron votar y cerraron la casilla.

    Llevaron las urnas a la portería, sin un solo representante de los vecinos “porque no estaban capacitados para una labor tan seria y tan importante”. Y apenas las estaban vaciando, cuando el portero dijo: “Quémenlos”. Los guaruras se lo quedaron mirando, como si no hubieran entendido (Pero sí habían entendido). Uno de ellos (El guapito) se aventuró a decir “Tenemos que contarlos”. “Ya están contados”, dijo el portero. “Gana el pasto”. Se sentó a ver un episodio de su tele-novela, y luego abrió la puerta e hizo llamar a los inquilinos para informarles del resultado.

    Les dijo que el pasto salía mucho  más barato, porque no tendrían que llegar al agujero de tierra. Iban a poner un entramado de madera que cubriera el agujero y una capa de tierra solamente, y que eso sería suficiente para que creciera el pasto, Y en un par de semanas (Eso dijo) el patio estaría verde completamente, con lo que ayudarían a la ecología. Muchos no sabían lo que eso era, así que puso al guarura guapito a explicarlo (Como castigo por llevarle la contraria). El muchacho hizo lo que pudo, porque al fin y al cabo él sí leía el periódico y algo había oído, y los vecinos se quedaron conformes.

    Por supuesto, tuvieron que dar una cuota para hacer la obra. El portero quedó muy contento, porque la cuota fue muy superior al costo del pasto, de la madera y de la tierra. Y esa noche invitó a la Flor (Que ya lo había perdonado, no me acuerdo de qué) a cenar “y a pasar un rato de solaz y esparcimiento” (Palabras que acababa de aprender).

    Ya te contaré lo que pasó después.

Te quiere

Cocatú



Número 32 - Agosto 2019
portada-revista-32.jpg
Descargar gratis