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Cápsula del tiempo: El arte de tejer nunca muere

Miércoles, 30 de Enero 2019 - 16:05

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Elizabeth Cruz Ramírez

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Una actividad que sin duda nos conecta con la idea de “pasado de moda” o exclusivo de las “abuelitas” es el tejido a mano, ¡Sí! Eso que se hace con agujas o ganchillo, estambre, lana o hilos y que, desde hace algunos años tomó un segundo aire para volverse un boom y una tendencia incluso entre las celebridades.

El arte de tejer también tiene grandes beneficios terapéuticos no sólo por tratarse de una actividad que exige un alto nivel de concentración que permite entrar en un estado de quietud, de permanencia en el aquí y el ahora lo cual disminuye la frecuencia cardíaca, la tensión muscular y la presión arterial ¿así o más beneficios? Y por si fuera poco, el arte de tejer estimula las conexiones neuronales, manteniéndolas activas en la medida que se envejece, por lo que retrasa la aparición del deterioro cognoscitivo.

En la actualidad, el tejido no se reduce a una actividad exclusiva de las abuelitas sino que entre las personas dedicadas a la labor social y el activismo, han surgido propuestas y movimientos que a través de los hilos generan un cambio como es el caso de Tejiendo otro mundo, una iniciativa ciudadana de tejido solidario cuyo objetivo es “dar visibilidad y socializar las problemáticas que enfrentan las poblaciones en situación de calle, tránsito, y migrantes a través del tejido solidario.” Su propuesta inicial fue #TuCadritoAbriga que consiste en invitar a la población a tejer cuadritos de 20x20 cm para unirlos y armar cobijas que son repartidos entre poblaciones vulnerables. Otra propuesta súper interesante es la de Tejedoras México, Laboratorio de investigación y difusión de técnicas artesanales de creación textil en México el cual “apoya a artesanos y artistas a difundir su quehacer creativo” a través de “talleres y cursos presenciales impartidos por artesanos y artistas expertos; herederos y creadores del textil mexicano.”

Tejer, hacer punto a mano no sólo genera bienestar para la persona que lo realiza sino que estrecha lazos entre la comunidad tejedora y más aún, genera vínculos más fuertes porque dígame si no tiene un recuerdo especial de alguien que le haya regalado una prenda tejida, especialmente si se trata de su mamá, su tía o su abuelita pero además, es una tendencia que regresó para quedarse aunque ahora la llamen “tejido artesanal” e incluye una amplia gama de prendas además de las clásicas bufandas y suéteres pues es posible hacer capas, chales, vestidos, faldas, pantalones, sombreros, pantuflas, etc. y actualmente, también las manualidades han adoptado esta técnica para la realización de los conocidos amigurumis (tendencia o moda japonesa que consiste en tejer pequeños muñecos mediante técnicas de croché o ganchillo) dando un salto a la diversión de los más pequeños.

Afortunadamente, el tejido no es algo pasado de moda, crecí viendo a mi madre tejer todas las tardes sin excepción sentada en su sillón y jalando estambre desde un artesanal canasto que custodiaba los materiales, la acompañé decenas de ocasiones a comprar las preciadas madejas de hilo o estambre y la escuché contar un punto tras otro, dibujar patrones y perderse en ese mundo que digo yo, es para las más valientes porque además de significar concentración en estado puro, se trata de aplicar de forma creativa matemáticas básicas.

Si usted cuenta con una prenda tejida, consérvela como su tesoro más preciado o si no la tiene y está en la búsqueda de una actividad relajante, el tejido es una excelente opción pero si descubre algún tejido en el ropero de su abuelita, no permita que nadie más la tome pues podría convertirse en un codiciado objeto de arte.


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Número 30 - Junio 2019
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