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Cancionero

Martes, 10 de Noviembre 2015 - 16:00

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Elizabeth Cruz Ramírez

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Esta vez, en nuestra cápsula del tiempo de cada cinco semanas recordaremos la forma en que la música era un sano pasatiempo para los jóvenes a través de los cancioneros y las serenatas.

Existió un momento en la historia de México en el que tocar la guitarra era un pasatiempo común entre los jóvenes de la época y para ello, utilizaban un cuadernillo que contenía los acordes y letras de las canciones llamado: cancionero. En ese mismo tiempo, el bolero (canción de ritmo lento, bailable y originaria de Cuba con un compás de dos por cuatro y letras melancólicas) llegó a México a través de la Península de Yucatán y de la mano de Guty Cárdenas cuando aproximadamente en 1913 compusiera el primer bolero llamado “Presentimiento” mismo que grabó en Nueva York; sin duda, fue la influencia de la radio y principalmente, de la XEW (estación radiofónica) lo que ayudó a consolidar al bolero durante casi treinta años en el gusto popular hasta mediados de los años sesenta cuando empezó su decadencia.

Con el bolero llegaron también los dúos, tríos o cuartetos musicales y con ellos, se extendió la costumbre de llevar serenata a las damas con ánimos de conquista, reconciliación o simplemente de expresar sentimientos a través del romance de las canciones. Con el tiempo, la serenata tradicional emigró a las estaciones de radio para dedicar por esta vía las canciones a la persona celebrada o amada o como broma entre amigos.

La costumbre de tocar la guitarra como pasatiempo dio lugar a serenatas con motivo del día de las madres, para celebrar el día de la amistad o simplemente para reunirse y pasar un buen rato cantando. Seguramente en algún rincón de la casa, nuestras abuelitas guardan algún disco de boleros o un cancionero.

De entre los compositores e intérpretes más destacados, hemos heredado hermosas letras y melodías:

Solamente una vez se entrega el alma / con la dulce y total renunciación / y cuando ese milagro realiza el prodigio de amarse / hay campanas de fiesta que cantan en el corazón (Solamente una vez, Agustín Lara)

Tú me acostumbraste a todas esas cosas / y tú me enseñaste que son maravillosas / sutil llegaste a mi como la tentación / llenando de inquietud mi corazón (Tú me acostumbraste, Olga Guillot)

Bésame, bésame mucho / como si fuera esta noche la última vez / Bésame, bésame mucho / que tengo miedo a tenerte y perderte después (Bésame mucho, Consuelo Velázquez)

Somos novios / mantenemos un cariño limpio y puro / como todos procuramos el momento más oscuro (Somos novios, Armando Manzanero)

Angustia de no tenerte a ti / tormento de no tener tu amor / angustia de no besarte mas / nostalgia de no escuchar tu voz (Angustia, Bienvenido Granda)

¡Qué dicha y qué privilegio para quienes vivieron la época dorada de un México que parecía marchar a otra velocidad, con una sensibilidad más romántica y una creatividad que daba lugar a composiciones que dieron la vuelta al mundo y que conquistaron más de un corazón o dieron paso a la reconciliación! Ojalá rescatáramos esos momentos al menos por mera cultura general y para descubrir que los antecedentes de la música mexicana distan mucho de lo que hoy conocemos como el pop en español.

¡Ay qué tiempos, señor Don Simón!

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Fuentes:

http://www.dcubanos.com/sabiasque/el-bolero-la-herencia-de-cuba


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Número 34 - Octubre 2019
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