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Aquí estaremos esperando su visita

Viernes, 04 de Enero 2019 - 15:45

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Julio Chavezmontes

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Hasta este rincón de Alemania, se escucha la voz que anuncia la llegada de los Reyes Magos, y con ellos, la celebración del milagro en torno al cual, la noche del 5 de enero se  reúnen abuelos, padres, hijos y nietos para saborear las tradicionales roscas, que encierran en su interior la magia y el misterio del muñequito y con él, la continuación del milagro amoroso del nacimiento del  Niño  Jesús en la fiesta de la Candelaria.

Percibo el aroma que llega hasta aquí, desde el horno artesanal de mi familia,  que apenas cumplió (el año pasado) su primer siglo.

Con sólo  cerrar los ojos, puedo mirar las largas paletas de madera con las que las roscas entran al horno, para luego salir calientitas a los aparadores de la panadería con destino a los hogares del pueblo y hasta  los remotos alrededores a  los que su fama las sigue llevando.

 

La estrella de Belén podrá verse una vez más, cuando comience a atardecer sobre los cañaverales y las milpas; y su paso será saludado por el chirriar de los  grillos que cantan adornando el tibio invierno con que se visten los inolvidables atardeceres de Chinameca.

Los Santos Reyes, traen, entre sus regalos, el regreso de muchos de nuestros hermanos que cada temporada, vuelven cruzando El Río de los Regresos, para sentarse a la mesa con los suyos, (los nuestros), saboreando  el chocolate caliente en jarritos de barro y  las roscas inigualables nacidas de la magia artesanal cuyo principal ingrediente, es la totalidad del corazón agregado por las manos vivas de quienes las elaboran en el viejo amasijo.

Cuando el único telefono del pueblo se encontraba en la caseta de la Panadería Cárdenas,  el altavoz llamaba a padres, madres, esposas e hijos a contestar las llamadas de quienes se hacían presentes con sus voces distantes hechas cercanas por la magia invencible del amor.

Ese faro de voces sigue funcionando todos los días, para anunciar la salida de los deliciosos bolillos recién salidos del horno; las conchas, las chilindrinas, las corbatas, las banderillas y las orejas; y ese mismo magnavoz sigue regalándole a las familias del pueblo, las Mañanitas interpretadas por el mismísimo Pedro Infante, venciendo una y otra vez, las distancias que para el corazón, ni siquiera existen.

Así transcurren sin jamás ser olvidados, aniversarios, cumpleaños, santos, graduaciones, nacimientos y demás hechos de la vida diaria en una unión indisoluble.

En mi imaginación escucho la voz de Ángeles, Verónica o Rafael, de Xchel o de Kity,   avisándole a Melchor, Gaspar y Baltazar, que ya pueden pasar por su rosca, para llevarla al pesebre del  Niño Jesús junto con los regalos del  oro, el incienso y la mirra y chocolate calientito para la Virgen María y San José.

 

 

 

Estos días, los ayudantes de los Reyes Magos, se dan a la tarea de elaborar las roscas cubriéndose de harina de la cabeza a los pies, en un ritual que ha hecho posible que por ese rincón sagrado de nuestra patria, hayan pasado revoluciones, tormentas, terremotos y con ellos, un suspiro de cien años, bajo la mirada impasible de la roca encimada que domina su paisaje misterioso y sencillo; y todo ésto, sin que cambie su esencia ni  en lo más mínimo.

Solamente quienes hemos tenido el privilegio de ser arrebatados por la fuerza centrífuga de Chinameca, podemos cerrar los ojos, y sin importar donde nos encontremos, escuchar el anuncio que nos regresa en el tiempo y a traves del oceano, diciéndonos:

“Ya pueden pasar  por sus sabrosas roscas recién horneadas y por su chocolate. Los invitamos a que se apuren, porque si no, se acaban. Aquí estaremos esperando su visita…”

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Stahringen am Bodensee

Baden Wurttemberg, Chinameca

Con mucho cariño para Doña Sidonia Cárdenas

De parte de Domi y Pecos

Día de Reyes 2019


 

 

 

 


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Número 27 - Marzo 2019
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