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Peña y Videgaray pueden estar tranquilos mientras…

Luis Videgaray fue el hombre fuerte durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, primero como el secretario de Hacienda y Crédito Público, y después como el de Relaciones Exteriores.

Su poder fue indiscutible.

El expresidente se refería a Videgaray como el “señor secretario de Hacienda” o el “doctor Videgaray”, nunca como “Luis” o “Videgaray”. Muchos lo apodaban “El Vicepresidente”.

Peña, consciente de su deficiente preparación académica, quedó impresionado por Videgaray desde que lo conoció en 2003 cuando coordinaba a los diputados del PRI en el congreso mexiquense y el economista trabajaba para una consultora propiedad del exsecretario de Hacienda Pedro Aspe.

Al entonces diputado local lo apantalló el doctor en Economía por la Universidad de Yale, tanto, que como el mismo Videgaray lo confesó en una entrevista a la revista Gatopardo en 2014, al día siguiente de conocerse se fueron a comer y poco después “nos hicimos cuates” (gatopardo.com/reportajes/las-cuentas-videgaray).

El 15 de septiembre de 2005, al asumir Peña la gubernatura mexiquense, impuso a su “cuate” como secretario de Finanzas, Planeación y Administración.

En 2009 el gobernador lo hizo diputado federal plurinominal y desde el 1 de septiembre de ese año hasta el 29 de marzo de 2011, día en que pidió licencia para irse a coordinar la campaña electoral del candidato priista a la gubernatura mexiquense Eruviel Ávila, fue el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara baja.

El 14 de diciembre de 2011, Peña lo designó coordinador de su campaña presidencial. Pocos días después de su victoria electoral del 3 de julio de 2012 lo hizo coordinador de su equipo de transición y luego, el 1 de diciembre, secretario de Hacienda sin jamás haber ocupado un cargo dentro de dicha dependencia.

Quienes los conocen dicen que si bien la amistad entre Peña y Videgaray nació en 2003, ésta se transformó en una sociedad de mutuo beneficio cuando el primero asumió la gubernatura mexiquense: de ser amigos pasaron a ser socios.

Se dice, se comenta y se rumora que ambos son muy ricos porque aprovecharon su poder para hacer grandes negocios. Es probable que en solo 13 años acumularan fortunas fantásticas.

En 2016 un alto funcionario que entonces trabajaba en la Oficina de la Presidencia me dijo que un día los cuates se distanciaron porque el presidente se enojó después de enterarse que su secretario de Hacienda estaba realizando negocios sin incluirlo en ellos. Sin embargo, volvieron acercarse después de que platicaron y se pusieran de acuerdo.

El mismo exfuncionario me comentó que Emilio Lozoya Austin fue cesado como director general de PEMEX, en febrero de 2016, después de intentar realizar unos negocios que Videgaray ya había asumido como suyos y de su socio en Los Pinos.

Las autoridades deberían investigar si el expresidente de México y su amigo son ricos y si sus fortunas son bien habidas, pero eso es algo que aparentemente no sucederá porque para el presidente Andrés Manuel López Obrador, más importante que castigar a los corruptos de antaño, “es gobernar con el ejemplo”, como lo dijo ayer en su conferencia de prensa.

Peña Nieto y Videgaray pueden respirar tranquilos mientras piense así AMLO… mientras así piense
 

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Jueves, 27 de Junio 2019 - 13:25
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No les importa que sea nuestro dinero

Los organismos gubernamentales encargados de recaudar impuestos, derechos, contribuciones y tarifas no escatiman esfuerzos para cobrarnos hasta el último centavo de lo que la ley señala que debemos pagar por diversos conceptos. No toleran atrasos ni aceptan que el monto pagado sea menor al que han determinado. Cuando aprueban que un adeudo se pague a plazos, la tasas de interés que cobran sobre los saldos insolutos son superiores a las de los mismos bancos comerciales. Tienen el poder de intervenir cuentas bancarias y embargar bienes de quien por una razón u otra no haya cumplido con sus obligaciones.

En resumen: cuando se trata de sacarnos una parte importante del dinero que hemos ganado por nuestro trabajo, los funcionarios a cargo de esos organismos demuestran un profesionalismo inaudito, un afán poco visto para cumplir a pie juntillas con las leyes.

Sin embargo, cuando se trata de gastar nuestro dinero - el que han obtenido de los impuestos, derechos, contribuciones y tarifas que pagamos-, la mayoría de los organismos gubernamentales y sus funcionarios demuestran irresponsabilidad y falta de profesionalismo, por decir lo menos.

Lo que afirmo en el párrafo anterior se comprueba al analizar el Informe General de la Cuenta Pública 2013 dado a conocer la semana pasada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Para empezar, es importante notar que el informe analiza la Cuenta Pública 2013, es decir la del año antepasado, porque nuestra clase política, en especial los integrantes del Poder Legislativo, no han actualizado las leyes con el fin de que la ASF pueda auditar en cualquier momento a cualquier dependencia pública, así como el SAT puede hacerlo con cualquier contribuyente físico o moral. Por eso, será hasta febrero del año 2016 cuando tengamos la oportunidad de saber que tan bien o mal gastó el gobierno nuestro dinero durante 2014.

Entre las muchos anomalías detectadas por la ASF destacan los siguientes:

22,993 millones de pesos no fueron ejercidos, devengados o reintegrados a la Tesorería de la Federación (TESOFE) a la fecha de cierre de las auditorías.

18,190 millones de pesos se gastaron sin que exista la documentación comprobatoria de las erogaciones.

10,946 millones de pesos se transfirieron a cuentas bancarias distintas a las autorizadas.

8,032 millones de pesos se derogaron en obras, acciones y conceptos que no corresponden con los fines de los fondos y programas.

4,331 millones de pesos se usaron para pagar remuneraciones indebidas o injustificadas al personal.

2,667 millones de pesos no fueron entregados por las Secretarías de Finanzas de los estados a los entes ejecutores.

Solo por estos seis conceptos estamos hablando de 67,159 millones de pesos que, o no se erogaron como debería haberse hecho o fueron mal utilizados por diversos burócratas a lo largo y ancho del país.

Las ASF elabora un Índice de Desempeño de la Gestión del Gasto

Federalizado por Entidad Federativa. En lo que a la Cuenta Pública 2013 se refiere, el gobierno que mejor gestiono el gasto federalizado fue Querétaro. El que peor lo hizo fue Michoacán. Los 5 mejores fueron Querétaro, Campeche, Durango, Yucatán y San Luis Potosí. Los 5 peores fueron Michoacán, Jalisco, Veracruz, Hidalgo y Guanajuato.

El Informe General de la Cuenta Pública 2013 nos permite ver qué tanto les importa o no nuestro dinero a quienes supuestamente deben invertirlo y gastarlo de la mejor manera posible. Puede verse en www.asf.gob.mx/Publication/169_Informe_cuenta_publica

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Lunes, 23 de Febrero 2015 - 12:00
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