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cuarta transformación

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Lo que el mundo de la empresa debe cambiar ante el advenimiento de la 4T

Las organizaciones no pueden disponer de las virtudes que les resultan más importantes y necesarias. Las más sabias aceptan que hay una gran diferencia entre las virtudes que les gustaría tener y las que efectivamente obtienen de sus trabajadores, y aprenden a convivir con esa inevitable indigencia de cualidades humanas fundamentales para su funcionamiento y crecimiento, sin intentar sustituirlas por otras más simples, como apunta Luigino Bruni en su reciente libro Virtudes y vicios del mercado (2018). La primera sabiduría de toda institución consiste en reconocer que no tiene el control sobre el alma de sus miembros –incluyendo la 4T, en la que su líder no debe pretender el control de la vida nacional desde la presidencia-. Y toda  virtud es, ante todo, cuestión del alma. Cuando no se reconoce o se niega, las empresas y otras organizaciones no se detienen ante el umbral del misterio del trabajador-persona e intentan hacer todo lo posible para colmar ese desfase.

Continúa diciendo Bruni que una de las pobrezas más graves de nuestro tiempo es la impresionante disminución de esa forma de sabiduría institucional, entre otras cosas, porque se presenta en forma de riqueza –como titula José Luis Lucas su libro La creación de riqueza, quien por otro lado, tiene aportaciones muy sugerentes-. Por eso, en lugar de combatir contra ella, se la alimenta.

En la vida asociada, esta diferencia entre las virtudes exigidas a los miembros y las virtudes de que disponen ha sido siempre una constante, sobretodo en Occidente. Todas las instituciones buenas han mendigado virtudes. Los monasterios, los gobiernos e incluso los ejércitos –especialmente en nuestro país- tienen una necesidad esencial de las virtudes más altas de las personas, pero sabían que no podían obtenerlas mediante el mando o la fuerza –error de nuestro Secretario de Seguridad-. Hoy esta antigua y sabia percepción se ha eclipsado casi totalmente. Esta es la novedad, sobre todo en el mundo de las grandes empresas, que cada vez están más convencidas de que han inventado herramientas y técnicas que les permiten obtener de sus trabajadores todas las virtudes que necesitan –toda su inteligencia, sus fuerzas y su corazón-, sin necesidad de recurrir a la fuerza y mucho menos al don. Y en realidad lo que acaban encontrando son pseudovirtudes.

Esta destrucción en masa de las virtudes tiene –a juicio de Bruni- mucho que ver con la ideología del incentivo. La cultura que se practica en las grandes empresas, sobretodo en la dirección, se está convirtiendo en un culto perpetuo al dios incentivo, un credo a toda regla, cuyo dogma principal es la convicción de que es posible obtener la excelencia de las personas si se las remunera adecuadamente. La meritocracia nace de una alianza con la ideología del incentivo –en especial, el económico o material-: para reconocer el mérito se monta todo un sistema de incentivos, cada vez más sofisticado, diseñado a la medida, para obtener lo máximo de cada persona, todo si es posible. La idea consiste en “encantar” a las personas con incentivos para que den libremente lo mejor de sí mismas (no olvidemos que las palabras incentivo, encantamiento y encantador de serpientes no tienen la misma raíz). Pero, en realidad, el incentivo no es un instrumento adecuado –señala Bruni- para crear y fortalecer las virtudes, sino que generalmente las destruye, pues reduce drásticamente la libertad de las personas.

El incentivo, sobre todo el de última generación, diseñado al servicio de la “dirección por objetivos”, por ejemplo, se presenta como un contrato (y efectivamente lo es) y, en cuanto tal, como una de las máximas expresiones de la “libertad moderna”. Pero, bien visto, la libertad de la cultura del incentivo no tiene nada que ver con la libertad necesaria para el desarrollo y fortalecimiento de las virtudes de las personas. La libertad del incentivo –continúa nuestro autor- es una libertad auxiliar, pequeña, en función de los objetivos planteados e impuestos por la dirección de la empresa. Es una libertad menor, que  se parece mucho a la de un pájaro dentro de una jaula o a la de los leones en el zoológico. Pero, a diferencia de los animales, nosotros –al igual que Bruni- nos creemos que entramos libremente en las jaulas y en los parques naturales, cuando en realidad entramos hechizados por la flauta encantadora (de los incentivos) y ya no salimos de ahí. Todo esto lleva a una pérdida en la vida de las virtudes y la línea vital de las personas.

Fecha: 
Martes, 07 de Enero 2020 - 09:00
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Fecha B: 
Martes, 07 de Enero 2020 - 11:15
Fecha C: 
Miércoles, 08 de Enero 2020 - 00:15
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En el tintero de la economía

Pendientes les llama esta administración a las tareas que nunca llenaron ningún expediente de avance. Una tercera transición atrapada en una Transformación anunciada, etapa que correspondería a la revisión futura como ha sucedido en los anales de la historia, los que no se bautizan en su tiempo y en su esfera de acción. Esta administración, proclive a delinear triunfos por encima de fracasos, cifras alentadoras por encima de realidades en retroceso, cubrir personajes surgidos de las sombras de la incompetencia, otros más con antecedentes turbios y finalmente realizar procedimientos ilegales a mano alzada para acallar la crítica razonada y legal, se enfrenta a un cierre de ejercicio sin nada en su haber.

Una etapa sin fruto, eso es esta transición. La acumulación de prebendas de un movimiento que dislocó las ambiciones de triunfo en urnas, cuando las opciones de la sociedad estaban cerradas a los ciclos y contubernios del pasado, no significan más que la simple acumulación de los síntomas del dictado. En los agregados de la política centralista no existen ganadores; la captura de las voluntades del voto de origen no justifica la sustitución de la voluntad individual y la persecución de un modo de vida. La vastedad de conceptos dentro de una sociedad que busca un cambio no debe alterarse por voluntades colectivas interpretadas desde el ángulo del poder y más si ese poder es de retención de opciones.

La voluntad popular no es una función de reciprocidad de respuesta desde el poder. La reversión que esta administración hace es interpretativa de las voluntades de una sociedad colmada en el hartazgo y en el abuso de la función pública. Interpretar una voluntad múltiple no es sinónimo de pensamiento colectivo para regresarlo con fórmulas de dotación de la riqueza de una nación. Hacerlo es equivalente a una distribución de un bien ajeno. La construcción del producto nacional corresponde a la nación y la función pública se convierte en custodio de la hacienda pública. La hacienda es tesoro nacional y por tanto, su uso debe concederse a la nación entera. Esto explica la inversión pública.

La selección de padrones y la dispersión del tesoro de la nación jamás debe recibir etiquetas en la individualidad, por el contrario, debe recibir destino colectivo: obra pública, la que sea, presas, carreteras, infraestructura. Los programas sociales pueden ser incorporados siempre y cuando obedezcan a reglas de estricta observancia en materia de colectividad y puedan ser contemplados desde las reglas del orden y desde un padrón regulatorio.

El fracaso de esta administración en turno ha sido precisamente la alteración de programas y cancelación de estos para obligar la retención del recurso. Esto ha provocado innumerables problemas en la imposición de métodos alternos para suplantar los probados con incuestionable éxito. En el proceso, se instaló un recorte adicional y con ello una desorientación del recipiente del programa.

En la microeconomía el desaliento aunado al estrepitoso descenso en los niveles de empleo y despidos masivos en el servicio público, han ocasionado un desequilibrio en el ingreso que ahora pretende compensarse con aumentos en el salario mínimo. La carga es para el sector empresarial y reúne elementos de ajuste en los costos cuando los indicadores muestran caídas importantes en la construcción y en sectores clave de la industria del país.

La interpretación del gobierno en turno es equivocada en cuanto a la recomposición de mercados internos. La dádiva ha sido un elemento de oposición a la lógica del consumo y los bienes duraderos se contraen en su demanda. Los programas de entrenamiento de jóvenes han constituido un desembolso sin destino cierto. Las plazas que pudieran ocupar en circunstancias de empleo formal no han resultado provechosas y duraderas. No deben confundirse los valores agregados de las empresas en estricta competencia con alteraciones en sus costos, unos propios y otros concedidos por el gobierno. La disparidad de absorción no corresponde a los preceptos de contribución marginal en la producción de utilidades.

Las empresas tienen sus reglas, sus aciertos, omisiones y fallas como cualquier entidad económica. El gobierno también tiene sus actividades y funciones perfectamente definidas, entre ellas no debe convertirse en proveedor de oportunidades de empleo. Incentivar las fuentes es otra meta cuando se conciben planes de infraestructura, así como ampliar las facilidades para la inversión y la radicación del capital.

El atropello de funciones que no corresponden a los gobiernos indefectiblemente conduce al fracaso. Los ejemplos del estado inversor y empresarial de los años setenta y anteriores se justificaron en la sustitución de importaciones y hasta ahí. El modelo transparentó su inoperancia con los años y gradualmente fue desechado hasta quedar en el antagonismo del progreso.

Revivir la autosuficiencia es revivir el antagonismo planteado. No existe ninguna autosuficiencia exitosa en el orbe; la globalización reúne todos los elementos indispensables para toda economía de mercado apta para competir y poner a prueba sus ventajas comparativas en materia de intercambio comercial.

Esta transición no contempla esas miras de economía de mercado. La suscripción del TMEC es reciente y pondrá a prueba la flexibilidad que exige desechar proyectos fallidos de origen y desechar prerrogativas otorgadas al sector energético del país, totalmente retrógradas en la utilización de energías sucias y anticuadas.

El tema de la petrolera mexicana seguirá confrontando miras internacionales ante la tozudez de tres personajes involucrados en decisiones erróneas y en capitalizaciones de corto plazo sin pronunciamiento de negocio que esperan las calificadoras y las instituciones con mayor experiencia que la del equipo encargado de sus directrices.

El resultado de política económica adoptada fuera del esquema de organismos financieros internacionales ha resultado en una economía sin crecimiento. El presidente ha viajado dentro del país y ha ignorado los foros convenientes en el exterior. Así es como 2019 cierra, con un tintero saturado de pendientes.

Fecha: 
Lunes, 23 de Diciembre 2019 - 09:20
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Lunes, 23 de Diciembre 2019 - 11:35
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Martes, 24 de Diciembre 2019 - 00:35
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Es el momento de crear un nuevo contrapeso, el de los trabajadores

En la última semana el sentir de la opinión pública pasó del júbilo, por haber llegado a un acuerdo en los cambios del T MEC, al desconcierto y confusión después de que el sector empresarial se percatara de que este nuevo acuerdo incluye agregados laborales, con el objetivo de vigilar la implementación de la reforma laboral por parte del gobierno mexicano, y el cumplimento de las leyes laborales por las empresas mexicanas que participan en el tratado.

Solo unas pocas horas después de que se hicieran públicos los detalles del acuerdo por parte de los congresistas estadounidenses, se dio una reacción generalizada en notas de prensa y artículos de opinión, todos y cada uno de ellos desde el punto de vista del sector empresarial haciendo sentir su malestar al respecto, y fue tal la presión que obligó al presidente López Obrador a pronunciarse y al negociador Seade a solicitar una explicación a su contraparte en Estados Unidos. Esto es el claro ejemplo de lo que es un contrapeso y su importancia para un país, debido a que ante una posible afectación a un importante sector de nuestra economía estos hicieron sentir su malestar, mediante la prensa utilizando sus vastos recursos económicos.

Pero en esta historia falto un punto de vista, el de los trabajadores, pues vimos la reacción del sector empresarial y después la respuesta del gobierno, pero en ningún momento escuchamos la postura de los trabajadores quienes están siendo beneficiados con las modificaciones que incluye el TMEC, y dichos beneficios correrían el riesgo de perderse a no ser por el contrapeso que significan los gobiernos de Estados Unidos y Canadá quienes condicionaron el acuerdo a la implementación de la reforma laboral, con el objetivo de defender a sus propios trabajadores, debido a que los bajos sueldos y malas condiciones laborales de México ponen en desventaja a los trabajadores de dichos países.

El principal argumento de quienes se oponen a los agregados laborales, es que México cede soberanía al permitir que extranjeros vigilen la implementación y cumplimiento de leyes mexicanas. Pero todos los acuerdos y tratados internacionales constituyen una cesión de soberanía, en este caso es el costo de acceder al mercado más grande del mundo en condiciones privilegiadas, y simplemente no nos hagamos tontos desde hace un año cuando la bancada demócrata ganó la mayoría en la cámara de representantes de Estados Unidos, su principal exigencia y condición para ratificar el acuerdo, es una garantía de que México cumplirá sus obligaciones en materia laboral, por lo que no es ninguna sorpresa que el acuerdo final incluya supervisores laborales.

A su vez es una triste realidad que México nunca implementara la reforma laboral por iniciativa propia, pues no tiene ni los recursos ni la disposición para hacerlo, prueba de ello son casi 200 años de historia como país, y  como ejemplo más reciente, al acordarse la firma del TLCAN en 1994, México accedió a un compromiso no vinculante de aprobar e implementar una reforma laboral para mejorar las condiciones del país de forma gradual, hecho que no ocurrió hasta 2019 cuando el nuevo tratado ahora TMEC, esta vez obligó a México a hacerlo.

Por lo tanto, nos guste o no, la nueva realidad es que estos famosos agregados laborales, aseguraran que México cumpla con la implementación de la reforma laboral, ya que de lo contrario las empresas mexicanas quedarán expuestas a ser excluidas de los beneficios del tratado. Esto abre la puerta a que por primera vez los trabajadores mexicanos tengan verdadera libertad de asociación y formar sindicatos, y de ser implementados a como está acordado, los centros federales de conciliación y registro laboral, mantendrán registros públicos de los sindicatos y de los contratos colectivos de trabajo, lo que además obligará a los actuales sindicatos blancos, charros o corporativistas a evolucionar o desaparecer.

Esta semana el gobierno federal nos dio una buena noticia, al anunciar que el salario mínimo se incrementará 20% este año, lo que es un gran paso a favor de que el salario mínimo recupere su poder adquisitivo, el cual se perdió de forma gradual y consistente en las últimas décadas, esto debido a la falta de poder de negociación de los trabajadores al carecer de acceso a sindicatos que los representen.

Un claro ejemplo de la diferencia entre contar o no con un sindicato que represente a los trabajadores, lo vimos en enero de este año cuando el gobierno federal implementó su nueva política de austeridad republicana, la cual entre otras cosas consistió en reducir el gasto corriente del gobierno federal a través de recortes de personal y reducir salarios y prestaciones, pero estas medidas de austeridad solo aplicaron para los trabajadores no sindicalizados y de niveles bajos que carecían de conexiones políticas. Entonces si un gobierno que se dice progresista y en favor del pueblo, despide y pisotea las prestaciones laborales de trabajadores desprotegidos a cambio de reducir su gasto, que no harán las empresas privadas con el fin de incrementar sus utilidades.

Fecha: 
Viernes, 20 de Diciembre 2019 - 09:40
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Viernes, 20 de Diciembre 2019 - 11:55
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Sábado, 21 de Diciembre 2019 - 00:55
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Más allá del TMEC

La estela que deja la firma del nuevo Tratado de Libre Comercio siembra la duda del terreno laboral en sujeción de inspección y desde luego temas como la incorporación de acero y aluminio norteamericano en la industria automotriz mexicana quedan bajo un espectro de abuso del poder norteamericano. Estamos en los días de estudio y reflejo de las posibilidades de mermar valores agregados de los últimos veinticinco años. Por otro lado, el mundo se encuentra en franca indecisión de apertura y las bases de los dos gigantes en materia de comercio no se consolidan. El más grande socio comercial de occidente media entre un “impeachment” y una elección que por turno histórico corresponde al partido demócrata, respetando los ciclos de acumulación de poder que el pueblo norteamericano reparte de tanto en tanto.

La celeridad de la firma del TMEC sorprendió desde luego en los círculos de inversión y en otras fases del análisis internacional. Haciendo a un lado los juegos de la política de reelección en los Estados Unidos, los de la adhesión canadiense y los de la deserción del plano inversor de México, no puede negarse la conveniencia de la alianza. El temido aislamiento ante la incertidumbre de dos potencias en pugna y una Unión Europea que pierde fuerza en su recomposición del capital, al grado de lograr anular la carga financiera y reducir a cero la reestructuración de pasivos en la nueva gestión de Lagarde al frente del Banco Central Europeo, refrenda la aspiración al bloque norteamericano.

Una gran diferencia observamos de la asociación de los tres países firmantes, dos crecen y uno no. La debilidad mexicana en todos los capítulos negociados se plasmó en la inspección laboral y en los insumos clave norteamericanos. Esto apunta un tanto más allá del tratado mismo: México reúne un año desperdiciado en innumerables órdenes, que inician con el estanco de la economía. Las señales del gobierno en turno han marcado una era distinta a las vividas en todas las épocas del México contemporáneo. La obra más importante del continente fue cancelada sin razón objetiva, el modelo instalado de recortes sin miramiento pretextando ahorro y austeridad han dañado a sectores verdaderamente vulnerables. El afán de eliminar contrapesos mediante organismos autónomos ha sembrado desconfianza en la estabilidad y marcha institucional del país.

La verdadera secuencia de preocupación radica en el sector energético. La petrolera mexicana está encargada de tareas que no ha realizado en más de cuatro décadas y el tema de las refinerías preocupa al mundo de la inversión y de la calificación del proceder económico. La provisión de energía arrincona las renovables y limpias. Esta área reúne el mayor riesgo estimado para la consecución de crédito internacional. Equilibrar las finanzas de PEMEX es un propósito sano y plausible desde cualquier punto de vista; el problema es el método: paliativos de corto plazo dejando en terreno de indefensión un plan de negocios en el largo plazo.

El campo mexicano es otro tema de verdadera preocupación. La contradicción que vive el productor primario mexicano es equivalente a la misma incongruencia del sector energético. La mira de esta transición está sumergida en modelos no solamente pasados, anacrónicos por definición. La autosuficiencia en alimentos y energía es una falacia y la controversia que propaga un modelo de esta naturaleza, radica en un sustento precario por principio, dado que la globalización ya tiene sentadas raíces profundas de participación y en ella se han destacado las especializaciones y las ventajas comparativas de nuestros propios productores. El regreso a esta figura paternal de rendir cuentas a nosotros mismos con el gobierno como árbitro, puede regresar a México a la intermediación, al acaparamiento y a la especulación regional que ya se vivió en el pasado. La fórmula de apoyo al campo de esta transición es retrógrada, anticuada e insuficiente.

La energía vive los mismos intentos, ignorando el futuro de los hidrocarburos, las energías fósiles y contaminantes y finalmente el destino de las gasolinas como principal motor del transporte. Se anotan hallazgos importantes; subsiste el crudo pesado del subsuelo mexicano y se desechan exploraciones de expertos del orbe, sobre todo en las profundidades inalcanzables para la tecnología mexicana.

El reclamo social tuvo su parte en la administración actual. La inconformidad en el sector salud, en la educación entregada a grupos sin compromiso con la formación, la evaluación y la calidad; el reclamo de la ciencia, la investigación, la cultura y el más grave, el reclamo campesino. Toda esta revuelta presupuestal ha dejado mal augurio de inicio de gestión. La bandera de combate a la corrupción no ondea con gesto de acierto y corrección; se han solapado aspiraciones juzgadas incompetentes. También, omisión de sanción de actos comprobados de enriquecimiento desde el poder. Finalmente, la aserción de 500,000 millones de pesos anunciados y pregonados de corrupción en un ejercicio, jamás sumaron. La sociedad tal vez optaría por la sanción y erradicación de la corrupción y no una cuantía basada en la especulación y en la imaginaria sin sustento del presidente.

Firmar el TMEC compromete en rectificación de un modelo regresivo y comprobado ineficiente. Un año lo certifica con abundante claridad. La proyección de México como suscriptor de condicionantes de aceptación internacionales obliga a la conformación de un modelo económico acorde con la economía global de amplia competitividad y regulaciones modernas. El desecho de proyectos fallidos será inevitable y la recuperación de cancelaciones de envergadura repercutirán en calificaciones aprobatorias del capital. La corrección está a tiempo. De la voluntad política para hacerla, no sabemos, pero la esperamos.

La aceptación tácita de un esquema neoliberal en nuestro entorno ya marca una diferencia de los modelos totalitarios. El presidente haría bien en no recurrir a ninguna nomenclatura como tampoco a ataduras doctrinarias. Estamos inmersos en una economía de mercado como única fórmula de crecimiento. El gobierno y esta transición en particular, debería contemplar lo que espera al país más allá del TMEC.

Fecha: 
Lunes, 16 de Diciembre 2019 - 09:55
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Lunes, 16 de Diciembre 2019 - 12:10
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Martes, 17 de Diciembre 2019 - 01:10
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El Meollo del Asunto: “uno”

Harry Nilsson Edward III (1941-1994) fue un músico y cantante estadounidense ganador de dos premios Grammy.

Él escribió varias de las canciones del rock más famosas y conocidas de los 70. Una de ellas, interpretada por el grupo “Three Dog Nite”, que se llama; “One” o uno.

“Uno es el número más solitario que tendrás

Dos pueden ser tan malos como uno,

Es el número más solitario a partid del número uno”.

Ayer domingo “nuestro querido presidente" dijo:

“El gobierno necesita un año más para afianzar los cambios que ayudarán a mejorar la vida de los mexicanos”. O sea dos.

Si eso es bueno o malo, está por verse. El futuro, ya sabemos, es lo más incierto que existe en el universo.

No es así en el de nuestro “querido presidente”. Que asegura que para diciembre de 2020, se notará y sucederá todo lo bueno que quiere hacer en el país.

Debo suponer que se refiere a la disminución de la pobreza, a las mejoras en salud. La creación de empleos de verdad y la realización de todos los “buenos” planes los que ya tiene más de una década hablando.

Bueno; ahora que paso el primer año de gobierno es decir el uno, sigue el dos.

El que de acuerdo a la letra de la canción de Nilsson, “dos pueden ser tan malos como uno”.

Y es que este año que pasó ha sido bueno, muy bueno; pero para quienes están cerca de la 4T o viven ya de la 4T. No para empresarios, comerciantes y emprendedores. Tal vez para algunos sí. Aunque este año uno no lo ha sido para todos, ni para la mayoría.

Se tienen grandes y graves pendientes en materia de seguridad y crecimiento económico. Y de no resolverse en los siguientes seis meses, provocarán que en este renglón el año dos, sea tan malo como el uno.

México, para subsistir, no puede estar en la escala del crecimiento negativo. Lo que en realidad es un decrecimiento.

La llegada de remesas, en el orden de los 26 mmdd, que menciona “nuestro querido presidente” no es un logro de la 4T. Por más que quiera presentarlo como logro de su gobierno. De igual forma el tipo de cambio y el precio de las gasolinas. Están sujetas a los vaivenes de la globalidad.

El año uno ha sido un año en el que la 4T se prepara para tomar el control total del poder. Por lo mismo y hay que entender lo que sucede y lo que en lo político deben de hacer. Sin embargo, para que “el caldo no salga más caro que las albóndigas”, deben de consolidar ya los proyectos de infraestructura que se requieren.

Los que no dependen de mejores condiciones económicas. Porque buenas las hay. Dependen de condiciones de confianza. Las que no las hay.

“Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”, dijo el clásico. Es decir, una cosa es que “nuestro querido presidente” se reúna con los empresarios del país y se muestren maquetas, haya presentaciones multimedia de los programas y proyectos a realizar y otra que se realicen. Hay que aterrizar los programas.

Mismos que han estado ausentes en el escenario nacional provocando que el desarrollo y el crecimiento sean negativos en este primer año del gobierno de la 4T.

Por más vueltas demagógicas que “nuestro querido presidente” le dé al asunto. Esto no ha caminado porque la 4T no tiene, porque le falta, mucha confianza que brindar.

La gente incondicional se va con la “finta”, porque ve una Plaza de la Constitución abarrotada, llena de delirantes seguidores de “nuestro querido presidente”. Al que ayer vitorearon y alabaron. Lo mismo hicieron el año pasado y el país no está mejor.

Tal vez ellos sí lo estén, pero eso es relativo. Tal vez a ellos no les importe más que eso. Porque no ven más allá del cheque o la ayuda directa que les llegaría.

No ven que todo lo que reciben viene de un lugar que tiene límites, que no es eterno, que se termina. Es producto de los impuestos de todos nosotros. Y sin crecimiento y desarrollo, se acabará.

Y si las condiciones de confianza no se dan, será pronto. Entonces, “el dos”, puede ser tan malo como “el uno”.

Mientras “nuestro querido presidente” no cambien su discurso divisionista, el que mantiene a los delirantes e incondicionales apoyadores fieles, el país seguirá dividiéndose como se vio ayer en la otra manifestación en la que diferentes miles de personas salieron a las calles a protestar por el estilo de gobernar de “nuestro querido presidente”.

Creo que salieron a decirle que si no hay manifestaciones positivas y adecuadas en cuanto a la seguridad y al crecimiento económico, la animadversión que él ha creado con sus discursos separatistas crecerá. Pues llega a niveles intolerables. Como el caso LeBarón.

La inseguridad, los crímenes y la violencia no pueden esconderse por mucho tiempo. La sangre produce manchas horribles, de las que no se limpian fácilmente.

Deseo que el año político y de gobierno que viene nos sea mejor a todos. Deseo que se deje de desmembrar a México.

Deseo que suceda ya, porque de otra forma, como dice la canción de Harry Nilsson, “dos puede ser tan malo como uno”.  Ahí está,  El Meollo del Asunto.

Autor:

Fecha: 
Lunes, 02 de Diciembre 2019 - 12:05
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Lunes, 02 de Diciembre 2019 - 14:20
Fecha C: 
Martes, 03 de Diciembre 2019 - 03:20
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Se acabaron los abrazos al crimen organizado

El presidente de Estados Unidos Donald Trump afirmó que designará como terroristas a los cárteles mexicanos, lo que ha alebrestado el sentimentalismo nacionalista en todo el país. No faltan quienes ven a Estados Unidos invadiéndonos como si fuéramos Siria o Afganistán, y olvidémonos de lo que se dice en las redes sociales donde las teorías de conspiración abundan. Lo que sí es un hecho es que independientemente, si el gobierno de Estados Unidos incluye o no oficialmente a los cárteles mexicanos en la lista de organizaciones terroristas, la “estrategia” del presidente López Obrador de abrazos no balazos ha terminado.

Conforme se acumulan las cifras de homicidios, este año se proyecta para ser el más violento desde que se llevan registros, y los hechos ocurridos en Culiacán el mes pasado tampoco ayudan para argumentar en contra de las intenciones del gobierno estadounidense. Al mismo tiempo en que el presidente López Obrador intenta desviar la atención hacia que su gobierno es más humano que los anteriores e implementa una estrategia distinta a la de los gobiernos anteriores, mientras que en la realidad las corporaciones policiacas estatales y municipales, así como la fiscalía general de la República ven reducidos sus presupuestos, y las acciones que hasta ahora se han implementado en materia de combate al crimen organizado no son muy diferentes a las de sus predecesores, pero en el discurso la estrategia que se repite una y otra vez es abrazos, no balazos y no se combate el fuego con el fuego.

El principal argumento de quienes se oponen a que los cárteles sean clasificados como terroristas, es que los cárteles no ejercen violencia en búsqueda de derrocar al gobierno, y tampoco defienden una ideología religiosa. Pero los cárteles mexicanos si hacen acciones terroristas, ya que utilizan la violencia para sembrar terror en la población con la intención de controlar territorios estratégicos para la operación de sus negocios criminales, y como resultado hay muchas regiones del país que se encuentran bajo el control del crimen organizado. Basta con recordar cómo el cártel de Sinaloa en cuestión de minutos logró sitiar Culiacán una ciudad de casi 700 mil habitantes y capital de un estado de la federación, y logró la liberación de uno de sus líderes eso sí, no antes de sembrar el pánico y amenazar con tomar las vidas de ciudadanos y familiares de militares.

Y de cumplirse el peor escenario posible, en que Estados Unidos declare como organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos, lo que implicaría disponer de más recursos y el apoyo de más agencias de su gobierno para combatir a los cárteles, es verdad que podrían planear operaciones de inteligencia y detención de miembros de los cárteles dentro del territorio mexicano, pero seamos honestos si en este momento decidieran ejecutar una operación de esa naturaleza no hay mucho que el gobierno mexicano pueda hacer al respecto más allá de pronunciarse en contra.

Mientras que al incluir a los cárteles en la lista de organizaciones terroristas, el gobierno estadounidense prohibirá que sus ciudadanos y empresas establezcan relaciones con estas organizaciones, lo que significa que los ciudadanos norteamericanos que participan en el lavado de dinero o venta de armas a los cárteles ahora podrán ser acusados de tráfico de armas a organizaciones terroristas y financiamiento al terrorismo, delitos mucho más graves que los que actualmente podrían obtener, además de que más agencias de procuración de justicia podrán perseguirlos y no olvidemos mencionar que los consumidores de drogas en Estados Unidos podrán ser acusados de financiar al terrorismo por comprarle sus productos a los cárteles.

Independientemente de lo que pase, la estrategia de seguridad del gobierno mexicano tiene que cambiar, ya que si bien la declaración de Trump fue más una acción que una amenaza, es solo cuestión de tiempo para que el tráfico de drogas sea utilizado para amenazar a México, como ocurrió el pasado mes de mayo con la migración, lo que significa que una nueva estrategia en materia de seguridad deberá implementarse le guste o no al gobierno mexicano, por lo que es la oportunidad perfecta para reflexionar si en realidad podremos resolver el problema de la violencia de los cárteles nosotros solos, pues ya han fallado gobiernos de tres partidos diferentes, y si la soberanía es el único impedimento, en este momento hay muchas regiones y ciudades del país, donde el gobierno mexicano no ejerce dicha soberanía pues esos territorios están en control del crimen organizado.

Fecha: 
Viernes, 29 de Noviembre 2019 - 09:40
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Viernes, 29 de Noviembre 2019 - 11:55
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Sábado, 30 de Noviembre 2019 - 00:55
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La recesión afecta generación de empleos formales e ingresos de las personas

La economía mexicana está en recesión. Durante tres trimestres consecutivos –el cuarto de 2018 y los dos primeros de 2019– el producto interno bruto (PIB) disminuyó 0.1% respecto al trimestre anterior. Y en lo que al tercer trimestre de este año se refiere, nada hay que festejar puesto que el PIB registró un crecimiento nulo.

En su pronóstico más reciente, el Banco de México estimó que este año el PIB podría decrecer/crecer en un rango de entre -0.2% y 0.2%; también redujo su estimado de generación de empleos para este año a 335 000, una cifra que es 49.3% menor a la de los 661 000 empleos que se crearon en 2018.

Curiosamente, pese a estos datos preocupantes, pareciera ser que a nadie le preocupan gran cosa los efectos que una recesión tiene sobre los empleos, los ingresos familiares y corporativos, el mercado inmobiliario, las oportunidades de inversión, la salud de las personas, la educación de los niños y jóvenes; en fin, sobre casi todos los aspectos de la realidad que cotidianamente enfrentan millones de individuos de las clases económicas baja y media, y cientos de miles de empresas micro, pequeñas, medianas y algunas grandes.

El INEGI reportó hace unos días que en octubre la Tasa de Desocupación (TD) como porcentaje de la Población Económicamente Activa (PEA) “que no trabajó siquiera una hora durante la semana de referencia de la encuesta pero manifestó su disposición para hacerlo e hizo alguna actividad por obtener empleo” fue de 3.6%, proporción mayor a la de 3.5% de septiembre y al 3.2% registrada en octubre de 2018.

De acuerdo con el INEGI, 10.1% de la PEA trabajó menos de 15 horas a la semana, esta cifra es mayor al 9.1% que se registró en octubre de 2018.

No debe olvidarse que la TD incluye a quienes trabajan tanto dentro como fuera del sector formal de la economía. El INEGI señala que el 56% de los ocupados trabaja en el sector informal, sin disfrutar de los beneficios que proporciona un empleo formal. Este porcentaje es menor al 56.7% registrado en septiembre pasado pero mayor al 55.6% de octubre de 2018.

Además, 18.8% de quienes están ocupados, dentro o no del sector formal, reportan no ganar lo suficiente para satisfacer sus necesidades. En octubre del año pasado, el porcentaje era de 15.8%.

En resumen, este año se generarán apenas 335 000 de los 1.5 millones de empleos formales que deberían crearse anualmente, el 22.3%; 56 de cada 100 personas tienen empleos informales; hay más personas trabajando menos de 15 horas semanales y más que reportan no ganar lo suficiente.

Y los empleos generados distan de ser los que la gente necesita, de acuerdo con un estudio realizado por el Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC) que señala que en los primeros nueve meses de 2019, el 77% de los nuevos trabajos se crearon en micronegocios y que el 43% de estos se realizan en establecimientos sin local fijo o callejeros.

Los efectos de la actual recesión sobre el empleo y los ingresos de las personas y MIPYMES perdurarán en vista de que el pronóstico de crecimiento del PIB del Banco de México para 2020 va del 0.8% al 1.8%, lo cual es insuficiente para resolver el problema de la falta de empleos formales y de trabajos bien pagados sean formales o informales.

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Viernes, 29 de Noviembre 2019 - 09:00
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Viernes, 29 de Noviembre 2019 - 17:45
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Sábado, 30 de Noviembre 2019 - 05:00
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Cuando el oso abraza, el indio muere.

A nuestro presidente le gustan los abrazos y si no cambia la supuesta estrategia de seguridad basada en el apapacho en lugar de perseguir y castigar a los generadores de violencia, antes de lo que se imagina  podrá recibir el abrazo del oso por parte de los Estados Unidos, donde el presidente Trump está dispuesto a cambiar los abrazos por balazos.

Norteamérica es de nacimiento violenta pues desde su fundación entendió que las armas siempre pueden cambiar la historia a su favor y creen en el uso de armas ciegamente por que a través de acciones militares ha logrado mantener su status, acrecentar territorialmente su país, imponer y quitar gobiernos, controlar el comercio mundial, etc. Además saben que vender armas es un excelente negocio, mejor aún que la venta de drogas.  

Por lo tanto, es un país diseñado para la guerra, donde su lógica bélica es siempre una de las primeras opciones en la mesa cuando algo o alguien afecta sus intereses y la amenaza de intervenir militarmente en México no es una ocurrencia, es una idea que ha ido tomando fuerza en el presidente, los políticos, el senado y sobre todo en el pueblo norteamericano desde hace tiempo y que con el Culiacanaso y la masacre de la familia LeBaron acabó de  tomar su lugar en la discusión pública norteamericana. 

Si Trump realmente desea clasificar a las bandas de narcotraficantes como terroristas no debe encontrar mayor problema para la aprobación del status, pues la mayoría en los E.U. Estaría de acuerdo, sobre todo porque es una guerra y ellos aman la guerra.

Y en México miles de voces se alzan para criticar la idea de que los norteamericanos actúen militarmente en territorio nacional y tienen toda la razón pero ¿Qué hará el gobierno de la 4T para evitarlo? en pocas palabras cuando el oso quiere abrazar poco o nada le importan los sentimientos y el caos que puedan generar con sus intervenciones y hay cientos de lugares en el planeta que ya han experimentado el abrazo del oso incluyendo México que perdió medio país en un par de abrazos. 

No la tiene fácil el presidente mexicano porque ahora si, vámonos a revisar su historia como machuchón de esta nación en la que no ha demostrado que quiera combatir a la violencia y al narco, su apuesta de buena fe no ha encontrado, ni encontrara eco en personajes que son capaces de darle decenas de balazos a un bebé, todos estos asesinos no son normales, nadie en su sano juicio es capaz de llegar a esos extremos de barbarie, entonces ¿por qué la insistencia de amar al desalmado? 

Y ante todo este desastre, ante al año más violento con casi 30 mil muertos por la violencia y sus daños colaterales el presidente recurre a la salida fácil, al chistorete, a la historia mal contada y acomodada a sus intereses. 

Si usted estuviera en lugar de los E.U. Cuando ve que su vecino se consume en la violencia, víctima de sus propias confusiones e intereses y sobre todo amenaza con transferir esa violencia a su nación y lo que es peor ya han asesinado a los suyos incluyendo inocentes niños y bebés y ante todo es caos la respuesta del gobierno es promover los abrazarlos y acusarlos con sus mamás. ¿Qué propondría?

Y que tal si el tema del combate al narco es la excusa para interferir en  México, un país que descaradamente está entrando en el socialismo. 

El oso norteamericano ni siquiera es capaz de imaginar que su socio y vecino, con quien comparte tres mil kilómetros de frontera pase a formar parte del enemigo histórico del capitalismo. 

E.U. No vacilara ni un segundo en interferir de cualquier manera, militar, diplomática o económicamente para evitar que se consume un socialismo en México, porque nos consideran históricamente, su ámbito de influencia de primer nivel, somos países ambivalentes y codependientes y cualquier cosa que afecte sus intereses es en automático una amenaza a su seguridad nacional

¿Cómo demonios pudimos llegar hasta aquí? 

En primer lugar debemos culpar  a Peña Nieto que ignoro el problema de la violencia y después en aras de la impunidad negoció la presidencia con el actual presidente y le abrió la puerta y en reciprocidad el ganador le tendió un  puente de plata a Peña para que ande hoy por el mundo de novio, campante y sonriente. 

En segundo lugar está el actual presidente, pues gracias a las malas decisiones ha creado un gobierno que piensa que la buena fe tiene más poder que las armas. 

Si así fuera, ¡Los narcos serían sacerdotes!

 

El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones…

 

Fecha: 
Jueves, 28 de Noviembre 2019 - 13:35
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Fecha B: 
Jueves, 28 de Noviembre 2019 - 15:50
Fecha C: 
Viernes, 29 de Noviembre 2019 - 04:50
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De Frontera a Frontera: El Futuro ya está aquí

Hace unos días les contaba sobre los signos del desarrollo que se avecina para Tapachula, de cómo la Cuarta Transformación vendrá a hacer lo que por años los Tapachultecos y costeños chiapanecos han soñado para que el tan esperado desarrollo llegue a estos lugares.

El reciente anuncio y firma del Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura del Sector Privado entre el Sr. Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador y el Consejo Coordinador Empresarial, que conglomera los más grandes empresarios de México trae muy buenas noticias para todo el país, ya que abre una puerta de oportunidad para que los mexicanos vean y sientan que el futuro está aquí.

Tal y como lo había mencionado hace dos días las grandes oportunidades históricas para Tapachula ya vienen y con el acuerdo la realidad está a la vuelta de la esquina. Para el municipio de Tapachula son cinco magnas obras que vienen a refrendar el compromiso y el aprecio que el Sr. Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador le tiene a nuestra tierra y es un reconocimiento a la confianza que inspira el gobierno municipal del Alcalde Oscar Gurria Penagos, por la cruzada de poner orden en nuestro municipio y crear comunidad para afrontar los problemas de la ciudad de manera democrática.

El Presidente Municipal de Tapachula Oscar Gurria Penagos nos comentó cuando existía mucha incertidumbre sobre el futuro de Tapachula y el desarrollo “primero debemos de ordenar la casa para que le podamos dar una ciudad ejemplar a los inversionistas que vendrán a Tapachula”. “Tapachula tiene mucho que ofrecer y lo veremos el desarrollo, porque el Sr. Presidente de la República quiere mucho a Tapachula y le tiene grandes planes de desarrollo”.

Bueno pues el desarrollo se comenzará a construir desde el inicio del año que viene, ya que el en el Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura del Sector Privado, se contemplaron 5 grandes mega obras de infraestructura para recibir el gran flujo de negocios y producción que se espera en el corto plazo. El monto asignado para esas obras es de 8395 MDP.

Impresionante e histórica cantidad de dinero que vendrá a beneficiar a los miles de Tapachultecos que trabajaran en estas obras, así como para los proveedores que se encontraran alrededor de estas obras.

El impacto social será grandísimo, sin contar el impacto empresarial que vendrá de la mano de la construcción de todas estas obras, porque aparte de estas los proyectos que se habían detenido por la cancelación total de la Zonas Económicas Especiales, ha recibido una bocanada de aire fresco que de seguro revivirán para implementarse en el área del Puerto Chiapas y zonas aledañas.

 Las obras anunciadas en el Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura del Sector Privado son:

* Libramiento Sur de Tapachula: 1,568 MDP para el año 2021-2022.

* Libramiento de Tapachula (sin especificar ubicación): 430MDP para el año 2023-2024

* Programa de inversión del aeropuerto de Tapachula: 195 MDP para el año 2020

* Carretera Puerto Chiapas - Ciudad Hidalgo (sin especificar nueva ruta o ampliación de la existente): 740 MDP para el año 2023-2024.

* Puerto Chiapas. Terminal Multimodal “El Dorado” (Las terminales multimodales disponen de diferentes medios logísticos y de transporte para el envío o recibo de mercancías): 5,462 MDP para el año 2020.

Poco a poco se irán develando los datos específicos de cada obra y la ubicación en que serán construidas, para eso tendremos que esperar hasta el año que viene y les contaremos con detalles.

Bien recuerdo cuando el Presidente Echeverría Álvarez inauguró el Puerto Chiapas, en ese tiempo no tenía ese nombre, ha sido un largo camino, pero la perseverancia de los líderes Tapachultecos que han pasado por los escaparates políticos mantuvieron despiertas las expectativas, lo que nos lleva a que hoy el Sr. Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador y el Alcalde Oscar Gurria Penagos hagan realidad lo que generaciones de Tapachultecos han querido… ¡El Desarrollo!

Fecha: 
Miércoles, 27 de Noviembre 2019 - 09:40
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Miércoles, 27 de Noviembre 2019 - 11:55
Fecha C: 
Jueves, 28 de Noviembre 2019 - 00:55
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¡Jugada maestra!

Ayer ingresé a YouTube minutos antes de las siete de la mañana para ver la conferencia de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Tenía mucho interés en escucharlo contestar las preguntas que seguramente le harían algunos reporteros sobre la recesión que el lunes quedó oficialmente declarada después de que el INEGI reportara que en el segundo trimestre del año la economía decreció 0.1% y que no aumentó 0.02% como preliminarmente lo había anunciado.

Como lo anoté ayer en este espacio: “Es probable que además de insistir que él busca el desarrollo de los mexicanos y no solo el crecimiento de la economía, AMLO insista en que las mediciones y cálculos que realiza el INEGI están a cargo de los conservadores neoliberales del ITAM, que él tiene otros datos, que la economía está bien y de buenas, que los enemigos de la 4T han utilizado medios legales e ilegales para impedir que se inicien sus obras de infraestructura más importantes, que su gobierno heredó una pésima situación de la pasada administración y quién sabe qué otras cosas para defender su plan económico que evidentemente ha servido para generar desarrollo entre las clases más pobres, pero no el crecimiento que el país requiere”.

Cuál sería mi sorpresa cuando, al arrancar su mañanera, Andrés Manuel anunciara que lo acompañaban los más importantes empresarios y líderes empresariales del país para dar a conocer “un plan para la creación de infraestructura en el país, básicamente con inversión privada”; también que se hablaría de los eventos para conmemorar los 100 años del fusilamiento del general Felipe Ángeles y de la situación que hasta ayer guardaba la negociación del TMEC.

Así, después de él hablaron Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia; Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE); Luis Niño de Rivera, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM); Antonio del Valle, presidente del Consejo Mexicano de Negocios (CMN); Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores; y Eduardo Villegas, coordinador de Memoria Histórica y Cultural de México. El presidente habló varias veces más, para ampliar ideas o presentar a sus invitados.

La conferencia concluyó cuando AMLO dijo: “Vamos a dejar pendiente si les parece (…) la sesión de preguntas y respuestas para mañana porque se nos hizo un poco tarde…”.

La mañanera de ayer duró exactamente una hora con 11 minutos, una de las más breves desde el 3 de diciembre de 2018, cuando fue la primera conferencia de prensa de Andrés Manuel.

Y durante esos 71 minutos nadie pronunció las palabras recesión, estancamiento, decrecimiento, PIB u otra que aludiera a lo que el lunes difundió el INEGI.

Ayer por la mañana se anunció que de 2020 a 2024 el sector privado invertirá casi 900 000 millones de pesos en 147 proyectos de infraestructura, lo que es una muy buena noticia. Anunciar y explicar este plan en la mañanera fue una jugada maestra del presidente porque ya nadie habló del grave problema que enfrenta la economía.

El plan de inversiones será el tema que dominará la discusión pública durante los siguientes días y pocos comentarán sobre la recesión y sus funestos efectos.

La mañanera de ayer… Fue una jugada maestra.

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Miércoles, 27 de Noviembre 2019 - 08:55
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Fecha B: 
Miércoles, 27 de Noviembre 2019 - 17:40
Fecha C: 
Jueves, 28 de Noviembre 2019 - 04:55