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Redaptación social: asignatura pendiente

Ciertamente, la escandalosa segunda evasión de Joaquín “El Chapo” Guzmán  es uno de los temas que en estos momentos acapara la atención de la opinión pública, pero lejos de abonar a la controversia sobre el caso, dedicaremos este espacio a reflexionar sobre  una de las grandes carencias de nuestro aparato de justicia: el sistema penitenciario y sus múltiples fallas.

Por supuesto que la fuga del Chapo no es un asunto menor, pero poniéndolo en perspectiva, representa un eslabón más en la penosa cadena de fracasos que representa nuestro sistema penitenciario.

Durante la recta final del gobierno de Felipe Calderón, entre 2010 y  2012, en distintas cárceles del país se vivieron episodios igual de vergonzosos, y que hasta el momento no han sido esclarecidos a cabalidad: las fugas masivas de reos en penales de mediana y máxima seguridad en el país.

Si bien se ha señalado que dichas fugas masivas fueron consecuencia de la guerra intestina entre grupos del crimen organizado, que efectuaron dichas maniobras para “recuperar” personal para sus actividades delictivas, lo cierto es que dichos acontecimentos evidenciaron la fragilidad de los protocolos de seguridad en los penales del país.

Como es sabido, al interior de las cárceles en México se presentan todo tipo de situaciones anómalas; se efectúa todo tipo de comercio ilegal y en el caso de las cárceles estatales, se ha exhibido de manera reiterada el trato privilegiado que reciben algunos internos, que prácticamente operan sin problema sus actividades delictivas desde el interior de las prisiones.

Suena como algo muy trillado, pero la realidad es que las cárceles mexicanas son verdaderas “universidades del crimen”. La mayor parte de las personas que caen en una correccional o un reclusorio por vez primera, se convierten en delincuentes reincidentes. En las cárceles mexicanas se aprende a extorsionar, a traficar, a cometer secuestros y a organizar bandas criminales.

¿Qué garantías puede ofrecer a la sociedad mexicana un sistema penitenciario incapaz de inducir a quienes delinquen a una efectiva readaptación social?

La lamentable realidad es que nadie en sus cabales puede afirmar que el sistema carcelario en México es funcional.

Las cárceles mexicanas son inseguras; en muchas de ellas existe el problema de la sobrepoblación, sus protocolos de seguridad son débiles y la corrupción forma parte de la vida y relación cotidiana entre internos, custodios y autoridades. En las cárceles estatales y de mediana seguridad persisten las prácticas de autogobierno y la escasez de oportunidades concretas de reinserción social provoca que quienes egresan de las cárceles puedan caer fácilmente en la reincidencia delictiva.

El asunto es complejo si a ello sumamos el enorme costo económico que representa mantener operando ese monstruo de mil cabezas que es el sistema carcelario. Vaya paradoja: anualmente los mexicanos destinamos millonarias sumas de nuestros impuestos a sostener el resguardo de quienes lastiman a la sociedad.

La reestructuración profunda del sistema penitenciario es un asunto en el que la nueva legislatura federal debe trabajar de manera urgente y comprometida. Ojalá y nuestros sacrificados Padrotes de la Patria dejen de lado sus intereses de partidos, grupos y mafias, para ponerse a trabajar de manera clara y comprometida en temas como éste, que no son de la mayor popularidad, pero que forman parte de una agenda social que por décadas se ha dejado pendiente.

Imagínese usted la remota posibilidad de que el gobierno federal pudiera echarle el guante encima a todos los “malosos de malolandia”…¿dónde resguardarlos? ¿a qué costo?

…¿Verdad que no está fácil?

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SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

Johnny Cash (Estados Unidos) “Folsom Prison Blues” 

Miguel Ríos (España) “El rock de la cárcel” 

Thin Lizzy (Irlanda) “Jailbreak”  

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Fecha: 
Jueves, 16 de Julio 2015 - 19:00
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Chapomanía

La fuga del Chapo Guzmán de la cárcel de alta seguridad capturó la imaginación nacional y mundial. Aquí y allá se mofan del ridículo que hizo el gobierno de Enrique Peña y se pone de manifiesto el descrédito de México, que tendrá costos. En el ámbito interno un escenario posible es que puede complicarse, a medida que fenece el sexenio, la gobernanza. En el campo internacional es factible un deterioro de las relaciones con Estados Unidos por bloquear la extradición del capo; asimismo, existe el riesgo de que pocos gobiernos tomen en serio al régimen mexicano: el efecto Chapo puede acarrear una especie de aislamiento diplomático (¿y económico?) del país. A este penoso suceso le antecede la crisis de credibilidad por el conflicto de interés de las casas del presidente y de algunos funcionarios de su primer círculo. También le precede la crisis de derechos humanos en Tlatlaya e Iguala.

A tan delicados asuntos se le suma el descrédito de los poderes Legislativo y Judicial, ambos lastrados por la corrupción y el uso arbitrario y patrimonial del poder y de los recursos públicos en beneficio de sus camarillas. El mismo derrotero siguen los partidos políticos, que representan más bien a sus familias y pandillas. El distintivo de la clase política es la impunidad y la corrupción. El divorcio entre el pueblo y sus representantes es patente. El resultado es que México está al arbitrio del más fuerte, lo que genera más desigualdad. Si las instituciones están rebasadas por disfuncionales y, por tanto, están capturadas por los políticos y la gran empresa, si por ende el gobierno es incompetente, y si la ley está al servicio de las elites, entonces estamos ante una crisis de legitimidad política de las clases gobernantes. ¿Sigue la guerra civil?

Hay que evitar este posible escenario catastrofista. Es hora que el gobierno de Peña muestre que entiende que sí entiende. Ello implica un golpe de timón para cumplir y hacer cumplir la ley, para combatir a la impunidad –mediante la rendición de cuentas– y a la corrupción, llevando a los tribunales a los presuntos corruptos. También involucra un cambio de personas y en las políticas de seguridad y de lucha contra el narcotráfico. La seguridad debe centrarse en combatir a los delitos que más dañan y humillan a los mexicanos (secuestro, extorsión, asesinatos, etc.), y la estrategia contra el narcotráfico requiere sacar al ejército de ese infierno y replantear la política punitiva contra las drogas ilícitas ante Estados Unidos, pues esta inútil lucha nos arrastra a la guerra civil, que dañaría la seguridad del poderoso vecino norteño. Es lamentable lo que pasó, pero es atroz persistir en lo que nos lastima.

Fecha: 
Jueves, 16 de Julio 2015 - 17:00
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Corrupción en la CNTE: Profesores “Comisionados” cobran súper sueldos

Mentiras y más mentiras se encuentra uno cuando se investiga sobre la Coordinadora Nacional del Magisterio la CNTE, como el caso de la Sección 22 en Oaxaca, donde el Director del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, Moisés Robles, afirmó que el líder de esa sección Rubén Núñez Gínez, miente al decir que gana 26 mil pesos al mes, dado que su sueldo es de 40 mil pesos mensuales, así aparece registrado en la página de la Secretaría de Educación Pública.

Esto se puede comprobar a través de las páginas de Transparencia del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y el Gasto Operativo (Fone) y del Sistema de Información y Gestión Educativa (Sigep), encontrándose que percibe dicha cantidad por recibir aportaciones de parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, del que se dice estar en contra.

Revisando esa página, los datos que señalan son que Rubén Núñez tiene una plaza de forjador de docentes en la zona de Río Grande, en la Costa de Oaxaca, con salario de 20 mil pesos quincenales, sumando 40 mil al mes, sin que se agreguen quincenas adelantadas, pago de aguinaldo y prestaciones adicionales.

En este maremágnum de datos y cifras, este “líder” de la sección 22 aseguró que, sin trabajar, es decir, no cumple con dar clases, gana 26 mil pesos mensuales por “sus actividades políticas y sindicales, ya que hacer política también es un trabajo”. Agregando, “El trabajo político es una labor que las bases nos han encomendado. Somos parte de una estructura y la Secretaría de Educación Pública tiene claro que nosotros estamos percibiendo esto por una Comisión que nuestras propias bases nos encomendaron”.

Esta información ha estado fluyendo y conociéndose a la opinión pública a raíz de que la Organización Mexicanos Primero, interpuso una denuncia ante la PGR, contra el dirigente magisterial por fraude y peculado, al cobrar sin dar clases en dos plazas.

De manera por demás cínica, Rubén Núñez, afirmó que el equipo jurídico de la CNTE ya preparaba la defensa no solo de sus dirigentes, sino de cualquier integrante de la sección 22.

Y para cerrar el círculo de esta enorme corrupción de los llamados profesores “comisionados”, que cobran pero no trabajan, el coordinador nacional del Servicio Profesional Docente de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Ramiro Álvarez Retana, advirtió que el sueldo que cobra el líder de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y de la sección 22 del SNTE en Oaxaca, Rubén Núñez Gínez, “es responsabilidad de las autoridades educativas en la entidad”.

“La Secretaría de Educación Pública de conformidad con la ley de Coordinación Fiscal cubre las remuneraciones de los maestros con cargo al FONE (Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y el Gasto Operativo) por cuenta y orden de la autoridad educativa estatal, que son las responsables de los servicios educativos en las entidades y por tanto, de las incidencias del personal que se generan en sus respectivos ámbitos de competencia”, puntualizó.

Resultando que este señor cobró de enero a marzo de este año, 300 mil 494.58 pesos. De igual manera y en el mismo periodo, Juan José Ortega M. de la Sección 18 en Michoacán, cobró 170 mil 841.06 pesos. Adelfo Alejandro G. de la Sección 7, Chiapas, 75 mil 427.19 pesos y Ramos Reyes Guerrero, Sección 14 de Guerrero, 53 mil, 786.51 pesos.

Pero existen más hampones en la Sección 22 de la CNTE: Francisco Manuel Villalobos Ricardez, alías “chico pelón”, quien en la estructura es el número dos, aparentemente, porque aseguran que él es realmente quien dirige y Rubén Núñez Gínez, quien da la cara.

Con una forma de operar que ya ha rebasado límites y creado innumerables problemas, con el cargo de secretario de organización de la CNTE, en enero pasado, estructuró una protesta al Presidente Enrique Peña Nieto en el puerto de Salina Cruz, Oaxaca, aunque sin contar con mucho apoyo.

Este dizque líder magisterial da clases de computación en nivel  secundaria. Estudio en la Escuela Normal Urbana Federal del Istmo. Hábil para la oratoria, aprovecha esa ventaja para incitar a sus compañeros en los mítines y manifestaciones, y se le reconocen habilidades también para negociar.

Se encarga de la distribución y acomodar a los “dizque” maestros cuando bien al DF sobre todo en el campamento en el Monumento a la Revolución. Presume su control de los disidentes, aunque también se afirma que los compra para que lo apoyen.

Como el caso de continuar como representante regional del Istmo, votación que se llevó a cabo en abril pasado, ganando con 395 votos a favor, pero teniendo 384 en contra.

De igual manera, la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) una de las organizaciones más radicales en la CNTE, lo cuestiona por los lujos que ostenta y como vive, siendo notoria su rápida forma de tenerlos.

Así la corrupción que existe en la CNTE, y que como claro negocio que es, siguen viviendo sin trabajar, afectando a la educación y a millones de niños y jóvenes sin que se les ponga un alto.

Gran corrupción y danza de muchos millones de pesos que podrían ser utilizados en cosas más útiles, además de las afectaciones que hacen al comercio y a la ciudadanía en general, en donde quiera que realizan sus mítines y plantones.

 ¡Ya Basta!, no se pide mucho, sólo aplicar las leyes.

Fecha: 
Jueves, 16 de Julio 2015 - 18:30
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La “fuga” del Chapo y la cadena de idiotas

Por segunda vez, Joaquín Guzmán Loera, el famoso “Chapo”, ha logrado burlar a sus captores y poner pies en polvorosa. Solamente me queda preguntar: ¿Es el Chapo un genio o son los funcionarios encargados de la seguridad nacional unos idiotas? ¿A qué grado llega el nivel de corrupción en nuestras mancilladas instituciones?

La primera de las fugas del habilidoso burlador de la justicia se produjo en el 2001, cuando muchos de nosotros ciudadanos teníamos la fe y la esperanza de que al fin, con un nuevo gobierno diferente al repudiado y vilipendiado PRI, las cosas caminarían de peor a bien y un nuevo México resurgiría de sus cenizas para convertirse en esa nación con la que todos hemos soñado desde siempre. En aquella ocasión, un puñado de funcionarios de la prisión de Puente Grande fueron los señalados como cómplices de la mencionada fuga. Y todo quedó como una anécdota más. Hasta donde yo recuerdo, no hubo renuncias ni cesantías de funcionarios de alto nivel, ni siquiera un “mea culpa” por parte de alguno de ellos.

Catorce años han pasado desde aquella primera huída, y la situación, para detrimento de nosotros ciudadanos, ha ido de peor a horriblemente peor. El PRI ha regresado después de doce años de ausentismo, con una imagen jovial y restirada, después de pasar por varias “cirugías plásticas” y mostrarse a los mexicanos con una “nueva” imagen. Sin embargo, y a tan sólo dos años y fracción de su nuevo período de gloria, nos ha mostrado repetidamente que sus entrañas siguen siendo las mismas: corruptas, cínicas e ineficientes, pero sobre todo, idiotas.

Porque hablando de idiotas, me pregunto quién o quienes responderán ante esta nueva fuga del Chapo Guzmán, ya que si bien es cierto que con dinero baila el perro, y cualquier persona es susceptible a ser corrompida, los responsables de la seguridad nacional tuvieron que haber pensado en eso y resguardar al Chapo de una manera especial, por decir lo menos. Como también supongo que Peña Nieto debió haber girado las instrucciones necesarias para que formara un equipo especial de resguardo, o como gusten que se llamara, para evitar una fuga como la del 2001 ¿o no?

Esto hace que nos quedemos con dos opciones: O el gobierno está formado por idiotas, o por corruptos. Yo estoy convencido que las dos cosas.

Ya los medios internacionales están haciendo escarnio de esta nueva fuga de Guzmán, haciéndonos ver, o como un montón de imbéciles, o como unos verdaderos y asquerosos corruptos. Incluso el nombrado y renombrado Mr. Donald Trump ha vuelto a arremeter contra nosotros, y creo que desgraciadamente con razón.

En algún medio leí que el Chapo invirtió unos mil millones de pesos en la construcción, -sobornos incluidos-, de su túnel de escape (aunque no sé cómo pueden saberlo), sin embargo, fuere la cantidad de fuere, me gustaría saber cuánto y a quienes les tocó su respectivo moche para hacerse los locos antes, durante y después del escape de Guzmán Loera.

Idiotas son los que creen que nos tragaremos  (otra vez) el cuento de la silenciosa fuga del Chapo.

Idiotas los que con sus declaraciones tratan de hacernos ver que están “trabajando” para reaprender al capo.

Idiotas los que piensan que el mundo morderá el anzuelo, y no harán quedar a este país aun más desprestigiado y enlodado de lo que ya de por sí estaba.

Idiotas los que nos quedemos (otra vez) con los brazos cruzados y no exijamos cuentas a los funcionarios involucrados, presidente incluido.  

¿Cuánto más bajo podremos caer ante los ojos del mundo?

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Jueves, 16 de Julio 2015 - 16:30
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Osorio y Videgaray: dos alfiles caídos

Agarrado a un clavo ardiente, César Camacho, todavía presidente del PRI, señala que la fuga de Guzmán Loera no es razón suficiente para hacer cambios en el gabinete. Al contrario de lo que piensa, la evasión le ha pegado políticamente a Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación. Este golpe podría ser mortal si el presidente Peña Nieto decide pedirle la renuncia, pero, de cualquier manera, está tocado. La habilidad que Osorio ha demostrado en el pasado frente a asuntos como las manifestaciones del Instituto Politécnico Nacional o la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) han quedado atrás. En el hoy sólo se recuerda lo reciente y lo reciente es la fuga; una fuga que debe haber encolerizado al presidente Peña Nieto.

Por otro lado, avanza por el mundo el temor a una nueva crisis, similar a la del 2008. Desde el año pasado, organismos especializados, destacadamente el Fondo Monetario Internacional (FMI), están recortando los horizontes de crecimiento mundial. Las razones son muchas: crisis bursátil en China; baja en los precios de las materias primas; crisis en Europa por Grecia y la mala situación de otros países, entre ellos España e Irlanda; inicio del ciclo de elevación de las tasas de interés en los Estados Unidos; sobreoferta de petróleo y un largo etcétera. La pregunta, entonces, no es si esta mala situación mundial nos tocará, sino cuándo.

Es posible que ya nos haya alcanzado. La baja en los precios del petróleo ha obligado al gobierno a un recorte y a la implementación del Presupuesto Base Cero (PBC). La crisis griega, lejana como es, ha provocado la inestabilidad de la paridad peso-dólar y la moneda americana hoy se cotiza 50 centavos más cara que hace unas semanas. Ante estos fenómenos, el Banco de México ha decidido esconder la cabeza. Por su parte, el secretario Luis Videgaray ha declarado en diversas ocasiones que nuestra economía es fuerte. Es posible que así sea, pero no es invulnerable. Lo cierto es que el secretario de Hacienda no puede presumir de buenas cuentas en su área. Una crisis como la de 2008 lo alcanzaría de lleno.

La fuga del Chapo y la crisis podrían derribar a los dos alfiles priístas para la presidencia de la Nación en 2018. ¿Quién queda?, ¿Eruviel Ávila afectado por los escándalos de OHL y lo feminicidios?, ¿alguna figura que permanece en segunda fila?, ¿Manlio Fabio Beltrones? Acaso no sea tiempo de que el PRI entre en pánico, pero es importante subrayar que a estas alturas del sexenio anterior, el entonces gobernador Peña Nieto ya lucía como el adversario a vencer. Al ver el lado contrario al PRI, los opositores tampoco lucen formidables, por lo menos los provenientes de los partidos. Cabe preguntarse si el ambiente está listo para un candidato sorpresa. La teoría del cisne negro acecha. 

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Martes, 14 de Julio 2015 - 17:00
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Del mini discurso Presidencial desde Francia

Dice Peña que él está en Francia cubriendo una misión “importante e histórica para México porque habrá inversiones extranjeras” cuando aquí también sucedió algo histórico que no le pareció tan importante.

Es más importante quedarse y enviar a los encargados en el tema de seguridad para que investiguen la fuga de El Chapo.

Con la negativa del Presidente de regresar a su país los inversionistas tendrán la seguridad de que no se pueden arriesgar a entrar en un sistema en el que no se puede confiar, cuando su propio presidente huye de la realidad por causa de la ingobernabilidad, la ineptitud y la corrupción.

Dice que “indigna a la sociedad mexicana”. A la sociedad mexicana no le indigna el hecho de que El Chapo se haya fugado, le indigna que el gobierno quiera cerrar los ojos a los problemas de los mexicanos. Está indignado hace mucho tiempo y por infinitas razones que nada tienen que ver con que El Chapo esté libre.

Agrega que “los mexicanos están profundamente consternados”. Los mexicanos ya estaban consternados y no es por la fuga del Chapo. La consternación es ya parte de los mexicanos que no pueden creer tanta ineptitud y corrupción, no pueden creer en la ridiculez de gobierno que están viviendo.

Añade que “representa una afrenta para el estado”. La afrenta no es para el estado, es para su persona. El presidente dijo en febrero de 2014 que es una obligación del gobierno comprometerse a que El Chapo no se vuelva a escapar y que sería imperdonable si eso sucediera.

Ahora para no sentirse humillado se indigna y busca responsables, señal inequívoca del síndrome de hybris que padece y se agrava con la nueva fuga. La afrenta ya la conoce México y no es por El Chapo, México vive la afrenta todos los días.

Y repite que “las encargadas de seguridad pública”. Quitándose la responsabilidad de encima, cuando fue él quien armó un gabinete tan corrupto y soberbio como la persona Peña que habita los costosos trajes y los vestidos de su familia. Es su gente, es su culpa, es su encargo.

Y ordena “la reaprehensión inmediata”, como si El Chapo fuera a detenerse en una esquina, levantar las manos y entregarse porque alcanzó a escuchar la orden.

Dice que “se van a reforzar las medidas de seguridad en todos los penales”. Debe encargarse de reforzar su propia seguridad en la palabra, en el acto, en la congruencia, en su salud. Cada mexicano está aprendiendo a cuidarse solo.

Y quiere “una investigación a fondo y profunda”. Ya existe el túnel, muchos túneles suficientemente profundos, puede empezar por ahí. Son los túneles de la corrupción y la ineficiencia de su gente, del sistema y que el gobierno conoce bien.

De pronto un ciudadano en representación de todo el país se ha burlado del gobierno, de cada una de las corbatas, de cada una de las extravagancias de la quinta dama, de las excentricidades de la prole Peña-Pertellini-Rivera-Castro. Una sola persona ha dado un golpe maestro y con suerte El Chapo se acomoda en un sitio seguro y desde ahí habrá de jalarle los hilos a lo que quede de dignidad en los mandatarios.

¿Y los ciudadanos? Bueno, nos reímos muy lejos de sentirnos consternados como dice Peña. Es una risa de alivio, alguien le dio al presidente y a su prole la bofetada que queríamos darles hace mucho tiempo.

En la calle, esta tarde me pareció como si la Selección Nacional le hubiera ganado a Guatemala y no, no era eso. Por todas partes en los autos la música a todo volumen tocando los corridos del Chapo, anuncios de misas en Sinaloa, fiestas en los ranchos de Culiacán, me di cuenta que hay muchos a quienes nos encanta El Chapo por lo que representa en este momento.

Desafortunadamente para el gobierno la institución que es el Crimen Organizado tomará las riendas del orden y aunque no les guste, ellos mandan en la seguridad del país y por mucho, en la economía. Mientras el gobierno no se faje los pantalones como debe ser, la superioridad la tendrán las organizaciones delictivas que, hoy por hoy, tienen el mando.

¿Ahora ya sabe señor presidente, lo que se siente que se burlen de uno?

Foto: www.excelsior.com.mx/tv

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Martes, 14 de Julio 2015 - 18:30
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No entiendo

El secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong dijo ayer que Joaquín “El Chapo” Guzmán era el recluso más vigilado dentro de la cárcel federal de alta seguridad ubicada en Almoloya, Estado de México. Sin embargo, explicó que por cuestiones de derechos humanos, no era vigilado en el baño, lugar desde donde se fugó. En pocas palabras, para proteger la modestia de uno de los criminales más peligrosos y sanguinarios del mundo, alguna autoridad, tal vez la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ordenó en algún momento a que no hubiera videovigilancia en los baños que usan los inquilinos de esa prisión y quién sabe cuántas otras más. Ese baño protegido de las miradas de los carceleros es el “punto ciego” desde donde se escapó el jefe del Cártel de Sinaloa.

La verdad es que no entiendo como, para proteger un supuesto derecho a la privacidad de un delincuente, una institución del Estado mexicano decidió poner en riesgo el derecho a la vida de cientos o miles de personas que seguramente morirán cuando empiece la balacera entre los sicarios del Chapo y los de las organizaciones delincuenciales enfrentadas a su cártel. Y no solo perderán la vida estos violentos; también la perderán los inocentes que tengan la mala suerte de estar en medio del fuego cruzado durante los enfrentamientos entre bandas rivales. Hombres, mujeres y niños inocentes morirán por una decisión estúpida de alguna autoridad.

Osorio Chong también aceptó que el Chapo sólo pudo escaparse teniendo como cómplices a empleados y funcionarios de la cárcel de Almoloya. Y esto tampoco lo entiendo en vista de que el gobierno nos ha presumido con insistencia que el personal que trabaja en las áreas de seguridad está constantemente sujeto a los tan cacareados “controles de confianza”, controles que aparentemente fallaron rotundamente en esta cárcel de alta seguridad.

Finalmente, no entiendo cómo las autoridades creen que podrán atrapar nuevamente al Chapo Guzmán. Se tardaron 13 años para aprehenderlo después de que se escapó en 2001 de otra cárcel dizque de alta seguridad. ¿Qué les hace pensar que esta vez será diferente si en casi dos años no han podido localizar al prófugo fundador del cártel de Guadalajara, Rafael Caro Quintero, quien indebidamente fue liberado el 9 de agosto de 2013 por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito en Jalisco?

No cabe duda, en lo que a la fuga del Chapo se refiere, hay mucho que no entiendo y creo que nunca entenderé.

Foto: pijamasurf.com

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Martes, 14 de Julio 2015 - 12:00
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Esa novela policiaca llamada “El Chapo”

Como un defecto indeseado de la fuga de Javier Guzmán, alias El Chapo, se ha dado rienda suelta a la imaginación y malos deseos de personajes de diversos orígenes. Desde aquellos que absurdamente señalan que “el pacto” entre Peña Nieto y El Chapo no se cumplió, por lo que el capo decidió fugarse (Edgardo Buscaglia) hasta aquellos que quieren darle las gracias por exponer de “un plumazo” la corrupción (obispo Raúl Vera). Más allá de estas interpretaciones, que abundarán en los próximos días, es importante tener en cuenta:

1.- La fuga del Chapo sí es un golpe en lo personal para el presidente Peña Nieto. Y lo es porque fue el propio presidente quien así lo manejó en los medios, desde aquella declaración suya en la que señaló que sería “imperdonable” la fuga. También lo es por el hecho de que Guzmán es considerado el capo más importante del crimen organizado en el mundo.

2.- Sí, la fuga golpea de nuevo la credibilidad del gobierno en uno de los frentes que más había presumido: la captura de jefes criminales.

3.- Tiene razón el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) cuando atribuye a la corrupción la fuga. Algunos dicen que es probable que celadores y funcionarios del penal fueran amenazados. Detrás de la desconfianza para denunciar a las autoridades las amenazas, se esconde la desconfianza hacia ellas por la sospecha de que estén coludidas. Otra vez la corrupción. Si los pobladores notaron que sacaban camiones y camiones de tierra de una construcción y no dijeron nada es indiferencia, la clase de indiferencia que permite la corrupción.

4.- Pero no sólo es corrupción, también es irresponsabilidad. ¿Quién está encargado de los penales de alta seguridad dentro del entramado institucional de la Secretaría de Gobernación? Quien sea, ése se tiene que ir. No cumplió. ¿Quién más debe renunciar? El tamaño de la crisis lo dirá, pero lo peor es que el presidente Peña Nieto confirme en su puesto a todos los involucrados de antemano.

5.- El control de daños ha sido confuso, sin una cabeza visible y con medidas tardías y posiblemente inefectivas. El presidente Peña Nieto no puede hacerse cargo de la búsqueda del Chapo, a menos que nos declaremos inmediatamente una república bananera. Esa es tarea de un subsecretario o de un subprocurador experimentado y de esos hay pocos. Acaso de un mando militar, de los que hay muchos y no se aprovechan. Un mando militar fuera de toda duda, al que se le concedan amplios poderes.

6.- Con todo lo grave que es la fuga del Chapo, el gobierno no puede volverse monotemático. Hay muchos otros temas relevantes en la agenda que requieren atención: la gira presidencial, la Ronda 1, el volcán de Colima, etc. Como contaba Borges acerca de la inscripción en el anillo del Rey David: “también esto pasará”.

Foto: Cuartoscuro

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Lunes, 13 de Julio 2015 - 17:30
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De la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, de su personalidad sociopática clásica y más...

Escribir sobre el escape del Chapo es hoy en día tarea harto difícil. ¿Qué se puede decir que no se haya dicho ya por parte de los integrantes de la llamada comentocracia?: que todo es producto de la corrupción, que la ineficiencia e ineficacia de las autoridades es atroz, que tendrá que castigarse a los culpables, que el presidente Peña deberá hacer cambios en el gabinete, de acuerdo. Y en el terreno de la “imbecilocracia” he aquí algunos sesudos comentarios que casi mueven a risa: que el Chapo era el operador político de Peña (!!!) frente al resto de los cárteles, que Peña lo dejó escapar (!!!) por no haber podido llegar a un demencial “acuerdo” con el escapista, en fin… cualquier cantidad de estupideces dichas con tono de erudición y experticidad sobre el tema y publicadas en prestigiados medios de comunicación. Desde luego la gravedad de los hechos es contundente y claro que todos exigimos la recaptura del maleante y el castigo para los cómplices (de dentro y de fuera) del mal llamado penal de “máxima seguridad”. En eso creo que todos estamos de acuerdo. Pero de lo que poco se ha hablado es de cómo se gesta y de qué se alimenta una personalidad tan peligrosa y extraordinariamente compleja como la del señor Guzmán Loera. Evidentemente este individuo tiene una personalidad sociopática clásica, es decir, es muy inteligente, sanguinario, carece de valores y su egocentrismo no tiene límites. Recientemente, investigaciones en psicología se han interesado en cómo se da el desarrollo moral en los niños, y en general en los humanos. En las Universidades de Yale y Harvard, se han llevado a cabo dándose seguimiento durante muchos años a niños para entender cómo se da la capacidad de hacer juicios morales. En estas investigaciones, se les planteaban a escolares participantes diversos problemas que requerían de una respuesta moral y explicar el porqué de tomar una u otra decisión. A partir de este tipo de pruebas se definieron diversos niveles de desarrollo moral por los que, idealmente, deberíamos atravesar a lo largo de la vida. Ubique usted en cual de estos niveles se encuentra el Chapo y la mayoría de los capos y delincuentes, además de otras distinguidas personalidades:

Nivel 1.- “Es bueno lo que yo o la autoridad queremos”

Edad: Hasta los 10 años
Estar subordinado a una autoridad es correcto. Las respuestas morales se generan por miedo al castigo o búsqueda de recompensa.

Nivel 2.- “Según lo que tú me hagas, yo te hago”

Edad: Hasta los 13 años
Lo justo es lo que me aporta ventajas y me ahorra problemas. El principio básico es “ojo por ojo y diente por diente”

Nivel 3.- “Me gustaría mucho ser una buena persona”

Edad: Hasta los 16 años
Es justo lo que fortalece las relaciones interpersonales. La venganza y la revancha no se consideran motivos válidos.

Nivel 4.- “La moral está al servicio del sistema social en el que vivo”

Edad: Más de 16 años
Lo justo es cumplir con el deber. Hay que observar las leyes y buscar el bienestar de la sociedad.

Nivel 5.- “ Justicia democrática universal”

Edad: Más de 20 años
Es justo lo que se decide en forma mayoritaria y más allá de los intereses personales. Los derechos fundamentales como la igualdad, la libertad y el respeto al otro son determinantes para tomar una decisión.

Nivel 6.- La justicia ideal

Este nivel solo lo alcanzan personas maduras y éticas que mayoritariamente toman decisiones convenientes para el individuo y la sociedad. Se actúa con base a principios morales universales.

Estos distintos niveles nada tienen que ver con la capacidad intelectual de una persona, se puede ser muy inteligente y al mismo tiempo carecer de la llamada inteligencia social que nos permite vivir en comunidad y en paz con otros. Una persona socialmente inteligente es capaz de ponerse en los zapatos del otro, actuar en consecuencia y crear un lazo afectivo con otras personas. ¿Cuántos de los mexicanos somos capaces de hacerlo?.

A pesar de los pesares no puede faltar la recomendación de la semana. Para comida italiana deliciosa: Aromi y Sapori, un restaurantito pequeñito y con estilo ubicado en Lamartine 112, casi esquina con Ejercito Nacional en Polanco. Mi platillos favoritos: los gnocchi al pomodoro, el risotto de espárragos, los ravioles de pato, entre otras muchas delicias inolvidables. Tiene terracita para fumar y los postres son trascendentales. El negrito en el arroz…el servicio es regular tirando a malo. Vayan con paciencia, la comida bien vale la pena. Besitos a los niños.

Foto: El Blog del Narco

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Lunes, 13 de Julio 2015 - 17:00
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