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La Obligación de Proteger

¿Dónde están las voces de los que tanto se agitan sobre la cuestión de Gaza y que no han hecho otra cosa que mantener un silencio de piedra sobre la suerte de los palestinos de Yarmuk, de los cristianos de Siria, Nigeria y de Etiopía, de los Yazidíes de Irak, victimas del reino del terror del Daech (“Estado Islámico”)?

Morelia, Mich, 22 de Abril 2015.- La situación de las poblaciones civiles bajo poder del Daech (Estado Islámico) y de los refugiados es insoportable, el exterminio sistemático de las minorías, el genocidio, ya empezó, y el silencio de la opinión pública occidental es criminal.

De nuevo hay que hablar de la invisibilidad “relativa”, de los costes en sangre y vidas de las poblaciones no-occidentales, en los diversos teatros de guerra, en otros continentes. O sea, en la discrepancia entre una lectura “occidental” de los costes de la guerra y la lectura “periférica” de los mismos.

Una muerte de un soldado de las tropas de la coalición siempre es un titular de primera plana y del noticiero primetime, bajo el paradigma de la lectura ”occidental” de las pérdidas en hombres y en sangre . Y un punto de enfrentamiento seguro en los debates electorales de las campañas políticas en EE.UU. y en los países de la Unión Europea. La muerte de millares de civiles iraquíes, palestinos, kenianos, afganos, nunca sale de la pequeña nota enterrada en las entrañas de la noticia.

Además del elemento periférico, este silencio aumenta cuando el victimador es también musulmán. O sea, estas muertes de las víctimas del terror yadhista son prácticamente invisibles porque son parte de la “visión” periférica de los conflictos y porque son leídas bajo la miopía ideológica de lo que, un día, el gran pensador palestino Edward Said llamó de "orientalismo".

En su momento, lo que pasó con las pérdidas y las muertes iraquíes durante la invasión norteamericana, fue básicamente ignorado no sólo por los medios de comunicación “main stream”, pero también por las clases políticas de los diversos países que enviaron contingentes para la invasión y posterior ocupación.

Hoy, el silencio cómplice cae como una piedra sepulcral sobre los palestinos de Yarmuk, sobre los universitarios de Kenia, sobre las victimas de Boko Haram en Nigeria, sobre los cristianos degollados en Siria, Sudán y Etiopía.

Silencio de piedra (o silencio de los lobos) que contrasta con la(s) urgencia(s) humanitaria(s) de las poblaciones civiles en los diversos teatros de esta guerra atípica. La urgencia de hoy es llevar ayuda humanitaria y militarmente romper el control del Daech sobre el campo de refugiados palestinos de Yarmuk. La urgencia de hoy, es encontrar una política comunitaria que impida otras tragedias humanas de inmigrantes, otros naufragios en el Mediterráneo. 

Mañana, es bien verdad, tendremos otras emergencias y otros conflictos. La comunidad internacional tiene la obligación de proteger, bajo los paradigmas del derecho internacional humanitario. Nosotros, tenemos la obligación de exigir esa intervención en base al derecho internacional humanitario.

Hoy, es el día de responder colectivamente "Presente" a la hora de presionar para que los gobiernos democráticos y la ONU, en nuestro nombre, pongan un "ya basta" al terror al cual están sometidas las poblaciones civiles, en particular las minorías étnicas y/o religiosas, en los conflictos periféricos.

Es el momento para la comunidad Internacional, a través del Consejo de Seguridad, de cerrar filas contra el régimen medieval y contra la ideología del terror del Estado Islámico y de implementar el principio de la “Obligación de Proteger” inscrita en la nueva doctrina del Derecho Internacional.

La “Obligación de Proteger” es un Principio esencial de las normas aceptadas por los Estados a través del Derecho internacional y de su evolución en el marco de las Resoluciones de la ONU.

Estas normas no son solamente jurídicas: son parte importante del universo moral. La Nueva Doctrina de la intervención internacional y el concepto jurídico de la “Obligación de Proteger” colocan un caso interesante del diálogo continuo y fructuoso entre la Filosofía moral, la Filosofía Política y la Justicia global, a partir del cual argumentamos en este artículo que las normas aceptadas por los Estados a través del Derecho Internacional son parte importante del universo moral y de la civilización en el siglo XXI y, deben ser la base de la argumentación a favor del combate internacional contra el “Estado Islámico”.

Coloquemos entonces, en el centro del debate público, la cuestión de la actualidad de la nueva doctrina de la intervención internacional introducida por el concepto jurídico de la “Obligación de proteger” definido en los artículos 138 y 139 del documento final de la 60.a Cumbre de las Naciones Unidas, reforzada por la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad sobre Libia y por la Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de 18 de agosto de 2014 sobre el Daech (EI),  en un momento y contexto situacional  en que : 1.-en Siria, Bashar al-Assad continua por una represión militar brutal de la oposición civil a su régimen; 2.-en Nigeria, el grupo Boko Haram ataca sistemáticamente a las comunidades cristianas y, 3.- en que la emergencia del Estado Islámico (ISIS o Daesh) ha llevado la barbarie (véanse las decapitaciones, la venta de niñas como esclavas sexuales , la ejecución por la hoguera del piloto jordano, las decapitaciones de cristianos etiopes) al estatuto de “ideología”, al convertirla en estrategia propagandística de un movimiento islamista radical, cuya amenaza va más allá del esporádico atentado terrorista ya que cuenta con la agravante de, efectivamente, controlar un vasto territorio geoestratégico y disponer de recursos financieros substanciales para mantener un ejército y crear estructuras burocráticas administrativas.

Es evidente, en los  casos arriba citados (y con mayor acuidad en el caso del EI o Daech) que una intervención internacional o regional fundamentada en el Derecho Internacional es urgente y que debe ir más allá de la actual campaña de ataques aéreos quirúrgicos, operaciones especiales y ayuda financiera a los kurdos, liderada por Estados Unidos.

Como muestra, el examen crítico de las posiciones opuestas a la existencia de la “obligación de proteger” y a la urgente necesidad de aplicar este principio en la protección de las poblaciones bajo la bota del “Estado Islámico”, incluso cuando se acepten las diferentes orientaciones del Derecho internacional y la Ética, en la medida en que ambos se ocupan de cuestiones de justicia global, sus enfoques son pobres en el sentido en que ignoran o descartan las ideas de la otra esfera o ámbito de análisis.

Los abogados y juristas internacionales tienen que cuidar el riesgo de la deriva teórica, a partir de un conjunto de argumentos, principios y normas para evaluar el estado actual de la norma internacional, la promoción de cambios a la misma y la creación de instituciones para su ejecución.

Más allá de los académicos y especialistas en Derecho Internacional, debemos recorrer a la investigación ética, considerando que esta, también beneficia a los profesionales del Derecho y observar que la acción del EI, determinada por un discurso ideológico basado en el desmantelamiento, no sólo de los principios internacionales del bloque de los derechos humanos, sino también en una deformación, inclusive en un desconocimiento, del derecho consuetudinario de la guerra en el Islam, conlleva una lógica de terror totalitario que instala un proceso de genocidio contra las minorías y de represión barbárica contra los opositores que coloca un presente y claro peligro contra nuestro conjunto civilizacional.

Así que el Principio de la “obligación de proteger” no puede ser, ni debe ser, solamente un principio teórico. Tiene que ser un principio activo, tiene que ser un principio de defensa de la civilización. Recordemos que uno de los avances más significativos en nuestra comprensión de las obligaciones de los Estados de protección de los Derechos Humanos tuvo lugar cuando el Comité de la ONU sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales aprobó la doctrina desarrollada por Henry Shue de “respetar, proteger y promover”.

Pero no podemos quedar solamente por una intervención militar. Debemos reclamar la tolerancia cero para los gobiernos, individuos, asociaciones y entidades bancarias que participan en las estructuras de financiación del terror. Tolerancia cero para los mercaderes de armas que alimentan la demanda de los grupos terroristas. Tolerancia cero para aquellos que compran las materias-primas de las zonas controladas por el Daech.

Tolerancia cero para con nuestros compatriotas que parten para luchar en las filas del Daech. Debemos exigir la organización de un tribunal especial, en el ámbito de las competencias de la CPI para juzgar los crímenes de guerra y de lesa humanidad de los líderes y combatientes del Daech.

Debemos abrir las fronteras y dar apoyo a los países limítrofes para que los refugiados sean recibidos, acompañados y tratados en los territorios de acogida e impedir que el “Mare nostrum” se transforme en un inmenso cementerio de personas que huyen las zonas de conflicto y buscan la salvación en Europa. El Mediterráneo nos debe unir en el esfuerzo de proteger a aquellos que ya han perdido todo.

Salgamos a la calle, en cada una de las capitales, en cada una de las ciudades, en cada uno de los medios de comunicación. 

Hoy ‪#‎TodosSomosRefugiados

 

Foto: Samuel Aranda “The Muslim Pietà”

Fecha: 
Miércoles, 22 de Abril 2015 - 17:00
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