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Difícil será deshacerse del ex avión presidencial TP-01

El gobierno mexicano ha diseñado un folleto que está distribuyendo entre quienes pueden ser potenciales compradores del Boeing 787 que durante casi tres años operó como el avión presidencial.

El folleto incluye 15 fotografías a color que muestran al avión por fuera y por dentro, y textos que lo presentan como un extraordinario producto.

Entre los textos ocional están los siguientes:

  1.  De avión presidencial al pináculo de la aviación empresarial del mundo – Boeing 787 Dreamliner.
  2.  Usted, sus ejecutivos, sus principales productores, sus vendedores élite, así como sus más preciados socios, podrán disfrutar de una experiencia de viaje reservada hasta ahora únicamente para jefes de Estado.
  3. Orgullo de una Nación. La aeronave exhibe los símbolos más auténticos de México en diversas y variadas formas, distinguiéndose el Escudo Nacional, así como los colores patrios.
  4. Capacidad VIP incomparable… puede acomodar hasta 80 pasajeros en su configuración de cuatro secciones proporcionando una capacidad VIP única en el mundo.
  5. Suite Presidencial… cuenta con una elegante oficina y sala de juntas, recámara con cama King Size, regadera y caminadora.
  6. Tecnología de punta. Cada asiento cuenta con una pantalla digital personal, sistema de entretenimiento y teléfonos satelitales para los pasajeros, así como una suite privada dedicada a telecomunicaciones.
  7. Rango inigualable. Con una velocidad crucero de 1050 KM/H y un alcance de más de 15 000 kilómetros, llegando a todos los continentes del mundo sin necesidad de escalas.
  8. Experiencia de lujo. Sus innovadores motores ofrecen una reducción de hasta 60% del ruido en la cabina. Además de contar con sistemas que mejoran la calidad del aire, reduciendo el efecto jetlag.
  9. Herramienta de promoción y generación. A través de un modelo conocido comúnmente como fractional, la aeronave XC-MEX se pondrá a la venta en 12 fracciones que se podrán adquirir una a una de forma individual. En lo que se realiza la venta de las 12 fracciones y sea concluido el traslado del dominio de la aeronave, aquellos quienes vayan participando como compradores, tendrán el privilegio de poder utilizar el avión de forma inmediata pagando el costo por hora de vuelo que corresponda y se acuerde. Durante esa etapa el avión será operado por la Fuerza Aérea Mexicana.

¿Servirá de algo este folleto para vender, en su totalidad o en 12 partes, este 787 que, lejos de ser el “orgullo de una Nación”, es un símbolo del despilfarro de los recursos de los habitantes de esta nación y de la egomanía de sus dos más recientes expresidentes?

Lo dudo.

Hay docenas de aviones de este mismo modelo en venta en el mercado mundial. Es más, hay un 787 nuevo, propiedad de PrivatAir, estacionado en una base área en el desierto californiano.

Además, en noviembre de 2017 una empresa ofreció uno en versión ejecutiva con capacidad de 40 pasajeros que se vende en 300 millones de dólares o renta por 25 000 dólares la hora. No se ha vendido aún.

El gobierno debe reconocer que la compra del ex TP 01 fue una estupidez de Calderón y los legisladores federales que la avalaron, admitir que difícil será venderlo como planea hacerlo y aceptar lo que le ofrezcan antes de que la pérdida financiera sea mayor.

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Jueves, 16 de Enero 2020 - 18:45
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"¿Por fin se venderá el avión presidencial? "
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Viernes, 17 de Enero 2020 - 03:30
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Viernes, 17 de Enero 2020 - 14:45
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El Dreamliner, un símbolo de las pretensiones primermundistas de Calderón y Peña

El 24 de julio de 2012, los diputados federales y senadores del PAN, PRD y PRI avalaron que el gobierno federal adquiriera un nuevo avión presidencial que sustituyera al viejo Boeing 757 que fue adquirido durante el gobierno de Miguel de la Madrid y que transportó a Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto durante la mitad de su administración.

La mayoría de los legisladores federales, seguramente presionados por el entonces presidente Felipe Calderón y el Estado Mayor Presidencial, aprobaron que se comprara el avión más moderno de entonces, el Boeing 787-8 Dreamliner, el cual, con todos los arreglos que se le hicieron para ser el transporte del presidente de México, acabó costándonos a los mexicanos 6983 millones de pesos a pagar en 15 años.

Desde que se empezó a discutir sobre el avión que se compraría, me manifesté contra la adquisición del 787-8, tanto en mi programa de radio como en mi columna.

Sobre el tema escribí el 23 de agosto de 2012: “La SEDENA aparentemente le ha echado el ojo al Boeing 787 Dreamliner, uno de los aviones más avanzados que hoy se producen. A los mexicanos nos costará entre 140 y 160 millones de dólares el nuevo juguete presidencial, dependiendo del modelo que finalmente se adquiera (…) De adquirirse el 787, Enrique Peña Nieto sería uno de los gobernantes que mejor transporte aéreo tendría a su disposición, lo que no tiene nada de malo. Lo que sí está muy mal es que nuestras autoridades militares, con el aval del Congreso, adquieran un avión más lujoso y caro de los que usan varios de los gobernantes de países más ricos que el nuestro”.

Un día después, el 24 de agosto, sobre el mismo tema escribí lo siguiente: “Me pregunto si realmente necesita el presidente de México un Boeing 787 Dreamliner para realizar viajes acompañado de un séquito de doscientas y pico personas. Tal vez es hora de que el avión presidencial refleje la realidad del país y no las pretensiones primermundistas de sus gobernantes. ¿Si el primer ministro del Reino Unido, que es la séptima economía más grande del mundo, puede viajar en aviones ejecutivos y, cuando necesita algo mayor, en aviones fletados a British Airways, no puede hacer lo mismo el presidente de México?, ¿realmente necesita llevar a 200 invitados a sus viajes? ¡Caray, ni la presidenta de Brasil tiene un 787! Es tiempo de exigir que se acaben los despilfarros gubernamentales. El próximo avión presidencial debe ser ejemplo de austeridad sin sacrificar seguridad”.

Evidentemente, mi opinión no fue tomada en cuenta entonces por Calderón, ni por el entonces jefe del Estado Mayor Presidencial Jesús Castillo, ni por los legisladores federales que votaron a favor de comprar el lujoso avión.

Desde su campaña electoral, Andrés Manuel López Obrador prometió vender el 787-8 apenas asumiera el poder, tal vez desconociendo que es muy difícil deshacerse de un Dreamliner y más si tiene la exclusiva configuración del que fue el TP-10.

AMLO anunció ayer que, por fin, hay un probable comprador para el avión que no se ha usado desde el 1 de diciembre pasado y hoy está en un hangar en California.

Al venderse el 787-8 habrá un símbolo menos de las pretensiones primermundistas de Calderón y Enrique Peña.

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