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50 años de la Ley de Moore. La reforma política del DF. Problemas a los que se enfrenta Grupo Radio Centro

Esta tarde el senador Carlos Puente Salas (PVEM-ZAC) nos explica en que consiste la propuesta de su partido de Vales del Primer Empleo. También, el senador Enrique Burgos (PRI-QRO) comenta sobre la reforma política del DF aprobada en comisiones senatoriales que ahora será discutida y votada por el pleno del Senado. En el estudio me acompañan Antonio Castro y Armando Chacón y hablamos de los 50 años de la Ley de Moore y cómo los microprocesdores han cambiado al mundo y nuestras vidas; el optimismo de los tecnoburócratas en torno a la economía nacional. Hugo González comenta los problemas que enfrenta Grupo Radio Centro. Mónica Uribe informa que el clero mexicano invitará a los fieles a votar el 7 de junio.

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Lunes, 20 de Abril 2015 - 18:30
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La Iglesia en México y el Mundo

Tras el incidente con Turquía, que incluso provocó que fanáticos musulmanes tiraran el sitio web de vatican.va, fue minimizado por la Santa Sede. Poco le durará el gusto al gobierno de Tayip Erdogan de victimizarse por una, según ellos, “falsa acusación de genocidio”, cuando está fehacientemente documentado que los jóvenes turcos fueron directamente responsables del genocidio en Armenia de 1915 a 1927. La denuncia papal fue dolorosa, toda vez que es un líder con una alta aceptación en las esferas diplomáticas internacionales y lo que los turcos más quieren es que la Unión Europea los acepte. Van por mal camino, a juzgar por el poco interés que se prestó a su berrinche diplomático…

En estos momentos, la Santa Sede se halla entre dos acontecimientos: el primero fue el hundimiento de otro grupo de migrantes africanos a Italia, así como la rencilla en alta mar entre musulmanes y cristianos, que terminó con que éstos último fueran tirados al mar por los primeros.

El segundo acontecimiento es el inicio de la ostensión de la Sábana Santa en Turín, a donde Francisco irá en visita apostólica a fines de junio próximo, y venerará la Santa Síndone, a pesar de las diferentes visiones sobre el tema que hay incluso dentro de la Iglesia, pero a la que el Papa le ha dado una dimensión eclesiológica concreta, más allá de la diatriba sobre si es auténtica o una fabricación medieval.

Hoy en particular, trataré el tema de la Iglesia en México. La semana pasada se llevó a cabo la 99 Asamblea Plenaria de la CEM, cuyo tema central fue la relación de la Iglesia con los jóvenes. Pero tratándose de un año electoral, no podía faltar la carta pastoral que los obispos emiten cada tres años a propósito de las elecciones. Tales cartas pastorales son tradicionales han variado según el contexto, siendo la de 1973, la de 1985 y la de 1988, las más interesantes por su contenido y por la reacciones generadas en la clase política, que vieron en dichos documentos una activa interferencia del clero en la política partidista, aunque claramente, tales textos seguían al pie de la letra las disposiciones de la doctrina social de la Iglesia, que prohíbe expresamente a los clérigos insertarse en la política partidista más allá del bien común.

El problema de la recepción es, ciertamente, uno muy distinto; las interpretaciones dadas desde sectores extraeclesiales a veces resultaban bastante paranoides, señalando cosas absurdas como el “voto católico por la derecha” o la toma eclesiástica del poder, lo que nunca ha ocurrido. En ese sentido, cabe aclarar que a la Iglesia católica no le interesa asaltar el poder, y la sociedad está lo suficientemente laicizada como para distinguir. En realidad, los grupos religiosos que sí pretenden asaltar el poder, provienen del sector cristiano evangélico, es decir, aquellos grupos no denominacionales, surgidos de manera contemporánea, exactamente los mismos que nutren al Partido Encuentro Social.

Volviendo al tema, las cartas pastorales del Episcopado en materia electoral siempre se mantuvieron al margen de cualquier inducción al voto, excepto en un aspecto: no votar por el partido que propugnase la despenalización del aborto y la eutanasia. Lo demás se dejaba a conciencia de los feligreses.

El domingo pasado, el semanario Desde la fe, de la Arquidiócesis de México aludió al tema electoral en términos sumamente críticos. Hay que recordar que Desde la fe es el órgano oficioso de comunicación de la Arquidiócesis Primada, y por ello no representa el sentir de todos los obispos, pero sí es la opinión del cardenal Rivera.

Lo expuesto por Desde la fe discrepa de la posición asumida por la Conferencia del Episcopado en su conjunto y refleja la distancia que el cardenal Rivera tiene con el PVEM y el PRD, a los que se dedican, sin nombrarlos, las duras críticas. En general, en la editorial se considera que el proceso electoral en su conjunto es irregular y una burla a la soberanía popular. Así de fuerte.

En paralelo, Lorenzo Córdova se reunió con los obispos del Consejo Permanente de la CEM en el marco de la 99 Plenaria. El consejero presidente del INE convocó al clero a asumir su responsabilidad frente a los comicios y dijo que el llamado al voto por parte de cualquier institución es bienvenido, lo que rompe con la tradición gubernamental de marcar límites a la convocatoria eclesial en tiempos electorales. Pero además, Córdova les alertó sobre los grupos abstencionista que siguen las propuestas de Javier Sicilia y Mons. Raúl Vera para convocar a un Congreso Constituyente. Ello explica que el documento emitido el jueves por la CEM se centrara en llamar al voto y en desautorizar a quienes hacen campaña por la abstención. Se puede considerar que este documento difiere de todos las anteriores exhortaciones preelectorales de la Conferencia del Episcopado desde 1973.

Y el Papa dijo hoy en la homilía en domus Sancta Marthae: “La fe no es instrumento del poder. Los mártires nos lo recuerdan.”

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Lunes, 20 de Abril 2015 - 18:30
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La Iglesia en México y el Mundo: Los cambios en la Iglesia

Tras la tormenta generada por la “mexicanización de Argentina” y que las cosas en México “están de terror”, las disculpas y el encuentro del canciller Meade con el nuncio Christophe Pierre y el secretario general del Episcopado, Eugenio Lira  - todo lo cual ocurrió mientras el Papa Francisco y buena parte de la Curia Romana se hallaban fuera de El Vaticano en los ejercicios espirituales de Cuaresma -, hay otros temas importantes que atañen a la Iglesia en México, como la designación de obispos a las sedes vacantes.

Hoy lunes se dio a conocer el nombramiento del nuevo obispo de San Andrés Tuxtla el hasta ahora presbítero Fidencio López Plaza, procedente de la diócesis de Querétaro, donde ha sido párroco y se desempeña como vicario de pastoral de la mencionada diócesis.

López Plaza, nacido en 1950 y ordenado en 1982, fue coordinador del equipo de base para la misión continental permanente en México y miembro del consejo permanente de la Conferencia Episcopal Mexicana entre 2010 y 2012.

Este nombramiento nos lleva a las estadísticas actuales de la Iglesia en México: hay 18 arquidiócesis, 65 diócesis y dos eparquías, por lo tanto hay 92 sedes con obispos territoriales, 90 del rito latino y dos de ritos orientales. La cuestión es que la media de edad del Episcopado traspone el umbral de los 65 y obliga, según el derecho canónico a pensar quiénes son los presbíteros más aptos para desempeñar las tareas episcopales

En 2014 tuvieron que renunciar, por razones de edad, los siguientes prelados:

Emilio Berlié, arzobispo de Yucatán; Héctor González, arzobispo de Durango; Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, Ramón Calderón, obispo de Linares, José Luis Castro, obispo de Tacámbaro; Miguel Patiño, obispo de Apatzingán y Renato Ascencio, obispo de Ciudad Juárez.

Salvo, Suárez Inda y Berlié, el resto ha sido sustituido. El arzobispo de Morelia recién fue creado cardenal, así que se espera que renuncie en 2019; no se tiene noticia de que la renuncia de Berlié haya sido aceptada, a pesar de que su línea pastoral nada tiene que ver con el estilo de Francisco.

En este año, deberán renunciar los siguientes obispos: Ulises Macías Salcedo, arzobispo de Hermosillo; Rafael Romo Muñoz, arzobispo de Tijuana; Felipe Salazar, obispo de San Juan de los Lagos; Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de las Casas. Por el momento se hallan vacantes las siguientes diócesis: Tuxtepec y Gómez Palacio; esto significa que tres arzobispados  - Yucatán, Hermosillo y Tijuana -  tendrán un nuevo arzobispo y que se necesitara designar cuatro obispos para sedes vacantes durante los siguientes diez meses. Lo normal es que los tres nuevos arzobispos ya sean obispos residenciales y que los nuevos obispos sean auxiliares, aunque no extrañaría nada que el Papa prefiriera nombrar obispo a un presbítero para ocupar las sedes. En el caso de San Cristóbal de las Casas, hay un obispo coadjutor, así que la sucesión está solucionada, salvo que ocurra lo mismo que en 1998, cuando a Mons. Raúl Vera, siendo coadjutor con derecho a sucesión, lo nombraron Obispo de Saltillo para evitar que siguiera los pasos de Samuel Ruiz. Nunca se imaginaron que en Saltillo habría de desatar aún más polémica.

En 2016, renunciarán: José Luis Chávez Botello, arzobispo de Oaxaca; Alejo Zavala, obispo de Chilpancingo-Chilapa; Héctor Guerrero, obispo-prelado de Mixes; Luis Felipe Gallardo, obispo de Veracruz; José de Jesús Martínez, obispo de Irapuato; José Guadalupe Galván, obispo de Torreón y, nada menos que el cardenal Norberto Rivera.

Con todo, para 2017, los obispos nombrados por Juan Pablo II serán aún la mayoría, pero pocos, apenas trece, serán los promovidos por el primer Nuncio, Girolamo Prigione y que aún estén en funciones. Esto significa que habrá un profundo cambio generacional en el que los obispos más viejos habrán nacido a fines de la década de los cuarenta y principios de los cincuenta, mientras que los más jóvenes rondarán los cincuenta años. En estos momentos, el obispo mexicano más joven nació en 1970, y es Mons. Juan Armando Pérez Talamantes, auxiliar de Monterrey. El obispo de más edad, obviamente emérito, es Mons. Carlos Quintero Arce, ex arzobispo de Hermosillo y uno de los prelados políticamente más activos en la década de los ochenta del siglo pasado.

Si consideramos a la totalidad de los obispos  - residenciales, auxiliares, eméritos y eparcas -  la media de edad está en 70 años, pero la mediana ronda los 60 años, lo que significa que el alto clero mexicano está envejecido en un país con una población joven. Ese es un factor, entre muchos otros, que explica la distancia entre la jerarquía y los feligreses.

Habrá que ver que los nuevos obispos sean los mejores y que estén en consonancia con la línea pastoral del Papa Francisco. Por lo pronto, el año pasado, dos de los obispos más jóvenes, Emigdio Duarte, obispo auxiliar de Culiacán, y Miguel Romano, obispo auxiliar de Guadalajara, fueron suspendidos por habérseles comprobado encubrimiento de pederastas y malos manejos económicos, aunque se dice que Duarte, en realidad es víctima del obispo de Culiacán, Benjamín Castillo. Ambos casos fueron manejados con suma discreción y no trascendieron a nivel nacional; sin embargo, son precedente para que el nuncio y los obispos, así como los encargados de palomear las ternas en la Santa Sede, sean sumamente escrupulosos a la hora de promover sacerdotes, designar obispos o preconizar arzobispos, a fin de evitar escándalos de cualquier índole y, sobre todo, elevar la calidad de los miembros de la jerarquía en términos pastorales, intelectuales y humanos. Se requieren pastores eficientes, cercanos al pueblo, “con olor a oveja” diría el Papa y muy decentes, si en realidad se pretende consistencia entre el decir y el hacer.

Queda por saberse si en las ternas de promoción al episcopado se incluirá a algún jesuita, pues desde hace más de veinte años no hay un solo miembro de la Compañía de Jesús que sea miembro de la Conferencia del Episcopado Mexicano, lo que resulta bastante poco natural en un país cuya idea de nación fue originalmente pensada por jesuitas como los padres José Clavijero y Rafael Landívar en la segunda mitad del siglo XVIII.

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Martes, 03 de Marzo 2015 - 17:30
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