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Una humilde propuesta

A todo el que atraviesa esta gran ciudad o viaja por el país le causa una profunda tristeza ver las calles, los caminos y las puertas de las cabañas atestados de mendigos del sexo femenino, seguidos de tres, cuatro o seis niños harapientos que importunan a todo el que pasa pidiéndole una limosna.

El texto anterior no se refiere a México, sino a Irlanda, en el año de 1729, y forma parte de un ensayo titulado Una humilde propuesta, escrito por Jonathan Swift (el mismo que escribió Los viajes de Gulliver), a través del cuál popone que los campesinos pobres vendan a sus hijos a los ricos terratenientes, para que éstos se los coman. Sí, literalmente, para que los cocinen y, en suculentos platillos, los devoren. Mediante su particular propuesta, Swift proponía prevenir que los niños de los pobres se convirtiesen en una carga para sus padres y para el país. De esa manera, en hacerlos útiles al público. La ganancia sería doble: los campesinos saldrían de la miseria y los ricos tendrían más y mejor comida. 

Se trata de un texto muy incómodo, por supuesto, como debería ser toda buena sátira. Al escribirlo, el propósito de Swift no era que se comieran a los niños. Lo que buscaba era provocar; llamar la atención de los terratenientes acerca de lo que ocurría en Irlanda. Una humilde propuesta es uno de los mejores panfletos políticos y literarios de todos los tiempos. Para leerlo, por supuesto, es necesario conocer y apreciar el humor negro de los británicos y, en particular, de los irlandeses.

Un americano muy entendido en la materia, al que he conocido en Londres, me ha asegurado que un niño sano y bien criado es, al año de edad, el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, guisado, asado o hervido, y no tengo la menor duda de que puede servir igualmente para un fricasé o un ragú, dice otro fragmento del ensayo.

Mientras releía el ensayo de Swift y me documentaba sobre la pobreza en el mundo, particularmente en México, me pregunté qué sátira escribiría Jonathan Swift si viviera en el mundo actual y de qué manera buscaría llamar la atención de los gobiernos, del Banco Mundial y demás organizaciones encargadas de reducir la pobreza y mejorar los niveles de vida de las personas que viven en países de ingreso bajo y mediano.

Lo cierto es que, revisando un poco la historia, es fácil darse cuenta de que el modelo neoliberal, igual que ocurrió con el socialismo (el comunismo fue una utopía), a pesar de demostrar ser el menos malo de los sistemas (aunque en lo personal prefiero un liberalismo más moderado y con mayor intervención del estado), también fracasó.  

¿Son eficientes las medidas que se toman? ¿Qué hace falta?

¿Cómo es posible que el ser humano, que ha conseguido viajar al espacio, retrasar la muerte y dominar , como nunca, la tecnología, no haya sido capaz de terminar o, al menos, disminuír sustancialmente la pobreza en el mundo?

En el planeta existen millones de familias que sobreviven con un dólar diario. ¿Quién puede vivir así?

Quizá el problema de fondo es que la pobreza, cuando es ajena, no le duele a nadie.

No es un problema de recursos. Al menos, no del todo. Recursos en el mundo siguen habiendo. El problema es muy antiguo. Sucedió cuando unos empezaron a volverse ricos y otros pobres. Cuando los más fuertes dominaban a los más débiles. Y luego los más poderosos (ricos) a los menos poderosos (pobres). En América Latina y en África, se intensificó durante el colonialismo. Muchas de las prácticas coloniales persisten hasta nuestros días. Los colonizadores inventaron un nuevo sistema de clases sociales y de dominación. Aunque el neocolonialismo haya tomado formas distintas (en México, por ejemplo, la banca quedó en manos extranjeras, por lo tanto las decisiones de crédito y de crecimiento económico por esa vía, también). El problema no es la pobreza, sino la desigualdad. En 2008, el 1% de la población más rica del mundo era dueña del 32% de todos los bienes. En el aclamado documental The end of poverty, se dice que terminar con la mitad de la pobreza global costaría 20 billones, menos que el 4% que los EUA destinan a su presupuesto militar. Ese dato me dejó perplejo. Lo anterior quiere decir que los ricos tienen, de hecho, la posibilidad de acabar con la pobreza. Pero no lo hacen. Los gobiernos de los países desarrollados parecen estar más preocupados por desarrollar su armamento y perfeccionar sus sociedades de consumo, que por terminar con la pobreza en el mundo menos desarrollado.

En México, el 10% de la riqueza está en manos de 9 o 10 familias. En 2014 la CONEVAL1 calculó que habian 55.3 millones de pobres, lo que equivale al 46.2% de la población total. Sin embargo, existe un dato muy interesante, ya que genera una nueva cifra que tiene que ver con aquellos mexicanos que no son pobres, pero que están por debajo de la línea de bienestar. Los que están a nada de volverse pobres. Entre los pobres y los vulnerables alcanzan el 79.5% de la población. Sólo el resto está por encima de la línea de bienestar. Lo anterior da una idea más clara de la manera como se distribuyen la riqueza y el ingreso en México.

La violencia en México no sólo tiene que ver con el narcotráfico, sino a la mala distribución de la riqueza y del ingreso. Está demostrado que las sociedades más violentas no son necesariamente las más pobres, sino aquellas donde existe mayor desigualdad.

De todo lo anterior se desprende que, terminar con la pobreza, es una cuestión de voluntad. Pero los gobernantes de todo el mundo tienen muchos intereses personales y grupales más importantes para ellos que los pobres.

Volviendo a Jonathan Swift, es claro que los ricos no se están comiendo a los pobres. Al menos, no de la manera de la que proponía Swift. Pero, ¿qué no existen muchas maneras de que unos se coman a otros? Muchos pobres no necesitan que se los coman, porque la pobreza se los está comiendo.

A los políticos se les olvida que tienen la oportunidad histórica de pasar a la posteridad por haber cumplido su misión: hacer el bien público temporal.

¿Qué necesita el ser humano para que le duela la pobreza de otro ser humano?

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Ilustración: Gustave Doré.

Bibliografía:

Ensayo: Una humilde propuesta, de Jonathan Swift 
http://www.ciudadseva.com/textos/otros/una_modesta_proposicion.htm

Documental: The end of poverty. 2008.
https://www.youtube.com/watch?v=_xpKKHcC8eU

Pierre-Marc René, El Universal, Crece pobreza en México; hay dos millones más: Coneval.
http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/sociedad/2015/07/24/crece-...

1 Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (México). 

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Fecha: 
Miércoles, 02 de Septiembre 2015 - 17:00
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17 años y nadie hizo caso

El 9 de agosto de 1998 se publicó en la revista Impacto mi artículo intitulado Tres voces contra el modelo. En él comenté lo que tres grandes pensadores –Peter Drucker, Arthur Schlesinger y Robert Reich- opinaban sobre el modelo económico que desde la década de los 80 impusieron sobre el mundo occidental el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan y la primer ministra británica Margaret Thatcher.

Anoté que el historiador estadounidense Schlesinger, en un artículo publicado en edición septiembre/octubre 1997 de la revista Foreign Affairs, advirtió que las crecientes desigualdades en el ingreso de los pobladores de los países neoliberados podría prohijar una nueva generación de lucha de clases e inestabilidad, una posibilidad que podría conducir a un futuro totalitarismo. Entre otras cosas, Schlesinger aseguraba que “el capitalismo incontrolado, con bajos sueldos, largas horas y trabajadores explotados, excita el resentimiento social, revive la lucha de clases, y da nueva vida al marxismo” y que “la Revolución de la Computadora amenaza con destruir más empleos que los que crea. También amenaza con crear nuevas y rígidas barreras de clase, especialmente entre los bien educados y los mal educados. La desigualdad económica en los Estados Unidos ha crecido a tal punto que las disparidades son mayores en los Estados Unidos igualitarios que en las sociedades clasistas de Europa”.

Escribí que ex secretario del Trabajo estadounidense Robert Reich, en un artículo que apareció en la edición marzo/abril de 1998 de la revista estadounidense Mother Jones, aseveró que, tratándose de los trabajadores industriales y de cuello blanco de Estados Unidos, la educación y no la globalización va a ser el factor que mejore su situación. Yo añadí que lo que él escribió para su país “puede fácilmente aplicarse para el nuestro, donde la globalización tiene efectos más dramáticos y catastróficos para los trabajadores”. Reich afirmaba que “para el futuro veo, tristemente, una desigualdad creciente en la economía. La educación va a ser la línea divisoria entre los perdedores y aquellos que tal vez no sean grandes ganadores, pero que por lo menos podrán sobrevivir”.

Concluí así mi columna de agosto de 1998: “Las de Drucker, Schlesinger Jr. y Reich son tres opiniones autorizadas. Nadie las puede criticar por su falta de rigor científico. Más vale que sean escuchadas por quienes hoy tienen el poder político y económico, sobre todo en México. Ignorarlas podría ser fatal para todo el planeta”.

Los días 30 y 31 de enero de 2012, en mi columna que se publica en este espacio, recordé la que escribí casi 14 años antes y al final de la misma escribí que “el tiempo ha más que demostrado que ni en México ni en otros lados fueron escuchadas y analizadas las opiniones de tres distinguidos pensadores”.

Desafortunadamente, las predicciones de Schlesinger y Reich hechas hace poco mas de 17 años se han cumplido, como lo demuestran los resultados que aparecen en elreporte In It Together: Why Less Inequality Benefits All, presentado ayer en París por el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, y la Comisionada Europea para el Empleo, Marianne Thyssen.

El reporte señala que “la desigualdad de ingresos ha llegado a niveles récord en más países de la OCDE y se mantiene en niveles aún más altos en muchas economías emergentes. El 10% más rico de la población de la OCDE ahora gana 9.6 veces el ingreso del 10% más pobre, arriba del de las 7:1 veces en los años 80 y de las 9:1 veces en la década del 2000”.

Los dos países miembros de la OCDE que muestran la mayor desigualdad de ingresos son Chile y México, en ese orden. Sobre este tema comentaré más el lunes próximo.

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Fecha: 
Viernes, 22 de Mayo 2015 - 12:00
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Un retrato de las elites mexicanas

“La buena educación es sinónimo de buena cuna y no de conocimientos; viene con el paquete heredado y no con el aprendizaje que se obtiene en la escuela”, escribe Ricardo Raphael en el capítulo que versa sobre la educación en su estupendo libro Mirreynato: la otra desigualdad. El apartado Mala educación, no tiene desperdicio. Es una profunda y bien documentada investigación que revela cómo y en dónde se educan las elites que gobiernan a México. De entrada relata que a un joven -futuro heredero de una empresa importante- le sugiere un profesor de las escuelas de los Legionarios de Cristo, que estudie derecho para dirigir la compañía. El joven, tajante, le responde que contrataría abogados chingones para que hagan la chamba y le ofrece a su tutor, para que sepa con quién trata, contratarlo desde ya, si quiere.Ante el dinero y el poder, no hay saber ni méritos que tengan valía.

Este pasaje retrata a nuestro México. Las elites desprecian a todoaquel que no sea de su clase. Revela que la educación no es el medio por excelencia para la movilidad social, ni tampoco el mérito. El país está congelado: la cuna, el origen de la persona, determina su futuro: el jodido así se queda. La herencia lo es todo. Muy pocos logran subir a los peldaños superiores de la escala social. El texto también muestra otro lado obscuro de las elites dirigentes: a la escuela van a relacionarse con los de su clase para establecer o reforzar lazos o conexiones. Para cursar las materias contratan a personas que les hagan sus tareas o de plano sobornan al profesor o al mismo centro escolar. Los valores que aprenden en su paso por la escuela son impunidad y corrupción, que a la postre perpetúan los privilegios y la desigualdad. Raphael nos acerca, con esta descarnada imagen, a quienes dirigen a nuestro país.

“Si, como se viene señalando a lo largo de todo el libro, el mérito y el esfuerzo son inútiles para mejorar la posición social, ¿por qué estudiar sería relevante?”, pregunta el autor, y añade: “Si los roles de éxito, según las revistas de sociales, los programas de televisión y la mitología de mi comunidad son personificados por aquellas personas que lograron reconocimiento gracias a razones desconectadas con su desempeño escolar, ¿por qué valorar el salón de clases?” En suma, añade páginas adelante, “México exhibe uno de los indicadores más bajos de correlación entre ingreso, educación y movilidad social”. La crítica a las clases dirigentes es un ejercicio esencial para comprender nuestro atraso, la violencia y el crimen que nos asuelan. El cambio debe pasar por la reforma de nuestras elites. Tremendo desafío. ¿Es posible?

Fecha: 
Jueves, 15 de Enero 2015 - 17:00
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Hiel y Miel: la urgencia de nuevos valores en la sociedad, la economía nacional que no despega y mis recomendaciones

Creo cada vez más que el peor caldo de cultivo para la irritación, la violencia y el rencor social es la desigualdad y la pobreza. Y no se trata como dicen algunos eruditos de criminalizar a la miseria, no, pero ¿quién puede dudar que en un país donde la brecha entre clases altas y populares es apabullante no se va gestando una especie de odio y desprecio para los que han tenido muchas más oportunidades que otros? Y ésto viene al cuento por el vandalismo que vemos exacerbado en distintas ciudades de México. Desde luego los desmanes que se han cometido recientemente tanto en Guerrero como en el DF (por mencionar dos ejemplos) deben ser castigados como bien ha dicho el nuevo presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Luis Raúl González. La mayoría de los mexicanos pedimos que al fin se cumpla la ley y podamos vivir en ese ansiado Estado de derecho que merecemos todos los seres humanos. Evidentemente una democracia tiene como uno de sus puntales la libertad de expresión y el respeto a la protesta social, pero de ahí a permitir que unos cuantos desquicien el funcionamiento de las ciudades y agredan impunemente a otros ciudadanos y a la ciudad, es simplemente vivir en la ley de la selva. Cualquier forma de violencia es reprobable, cualquier agresión nos remite a la parte más reptiliana de nuestro cerebro, ¿qué hemos hecho tan mal como para generar jóvenes así? Pienso que esto se debe a una trágica combinación de personalidades desestructuradas, familias rotas, altos niveles de frustración, falta de valores y educación, y desde luego, una carencia de alternativas económicas que les permitan salir de ese marasmo. Nadie más poderoso que el que no tiene nada que perder, la falta de todo vuelve a los humanos invulnerables, no lo olvidemos. Ahí estamos, en ese alto forzoso en el camino en donde mucho tendríamos que reflexionar sobre la necesidad de una suerte de código de valores laicos que más allá de las restricciones religiosas les fuera dando a niños y adolescentes (creo que muchos adultos ya no tienen remedio) las claves emocionales para la convivencia. ¿Habrá alguien pensando en esto que va mucho más allá de planes y propuestas para sobrevivir a la coyuntura?...Pero vayamos a temas más alegres, como que la economía nacional no despega, que el crecimiento del país se ajusta una y otra vez a la baja, que los empresarios no tienen liquidez, que el precio del petróleo disminuye y el costo del dólar se dispara. O hablemos del desastre que es el microcosmos de Polanco, donde vecinos y comerciantes se preguntan como sobrevivirán estas navidades a las delirantes ideas del Delegado Víctor Romo que ha convertido esta parte de la ciudad en zona de desastre. Se talan árboles, se abren y cierran avenidas, se impide la circulación y quiebran negocios y se desploma la actividad económica en este México que clama por un fortalecimiento del mercado interno que lleve un poco más de dinero a los bolsillos de todos. Sí, las clases medias también están muy lastimadas y ni quien se acuerde de ellas…Va la recomendación de hoy para seguir aquello de “comamos y bebamos que mañana moriremos”. Si les gusta la comida china no pueden dejar de visitar el famoso China Girl de Prado Norte 370 en las Lomas de Chapultepec. El lugar está realmente bien decorado con sombrillitas de papel, las clásicas pagodas y unos simpáticos budas (de plástico, claro…son chinos). La comida es deliciosa. Mi menú favorito: tallarines fritos remojados en salsa agridulce (como la vida mesma) de mostaza picante, crujiente pollo al ajonjolí, chop suey de vegetales y el arroz frito que de cerdo, pollo o mariscos es de chuparse los dedos. Tiene desde luego área de fumar. Y hasta aquí hoy y de verdad denles muchos pero muchos besitos a los niños.

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Fecha: 
Viernes, 05 de Diciembre 2014 - 18:00
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