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cigarro

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MORENA VS LA IP: NO ME AYUDES COMPADRE.

*Aumento de impuestos atenta contra las familias más pobres* 
*El etiquetado alarmista ahuyenta inversiones

Desde que se implementó el IEPS a alimentos altos en calorías y bebidas azucaradas en 2014, el Coneval calcula que más de 200 mil personas en México pasaron a condiciones de pobreza y pobreza extrema. Y es que las familias con menores ingresos del país destinan más del 2% de su gasto en la compra de estos productos, mientras que las de mayor ingreso únicamente destinan un 0.7%. Aunado a esta situación, Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de Morena electo por el VI Congreso Nacional, propuso el pasado 28 de enero aumentar un peso a las cajetillas de cigarro, al litro de refresco, alcohol y cerveza con el objetivo de recaudar 72 mil millones de pesos para destinarlos a servicios de salud.

En México, el sobrepeso y la obesidad han aumentado casi 4% en los últimos años y pareciera que todo lo recaudado por este IEPS no ha hecho ninguna diferencia en el combate a estas enfermedades. Por otro lado, la aplicación de una medida recaudatoria como esta, en el actual contexto económico del país, impactaría nuevamente en la población más vulnerable; el ingreso promedio del decil más bajo de la población es de 3 mil pesos, es decir, familias que viven con 101 pesos al día, mientras que el del más alto es de más de 55 mil, 18 veces más alto que el de la población más pobre de México. 

No hay que olvidar que el Presidente López Obrador ha prometido que no habrá un aumento o creación de nuevos impuestos.

No olvidar también la propuesta de NAPITO con su LEY VS EL OUTSOURCING

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Fecha: 
Jueves, 30 de Enero 2020 - 18:40
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IEPS a los refrescos
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Fecha B: 
Jueves, 30 de Enero 2020 - 20:55
Fecha C: 
Viernes, 31 de Enero 2020 - 09:55
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CARTAS A TORA CLXIII

Querida Tora:

    Creo que no te he contado de los vecinos del 17. No tienen mucho tiempo en la vecindad. Son una pareja muy agradable, muy atenta, que pronto entablaron buenas relaciones con los demás, aunque se mantenían un poco al margen de muchas cosas, pues nunca intervinieron en pleitos ni argüendes de viejas. A mi me caían muy bien, y como me echaban buenos pellejos, siempre andaba yo rondando su casa.

    Así me di cuenta de que la señora fumaba mucho; y, además, que el cigarro le hacía daño, porque tosía como una descosida (No sé de ninguna que tosa como una cosida,  pero ahí te lo dejo para que lo pienses). El le rogaba que lo dejara, y le compró algunos métodos para dejar de fumar. Uno consistía en ponerse unos parches con nicotina, para no sentir la necesidad de esa substancia y alejarse del cigarro. ¿Pero qué crees? Se aficionó a los parches, y entonces era el cigarro y los parches (O sea, doble mal). Recurrió al hipnotismo,  y eso sólo le sirvió para andar por la vivienda como dormida. Tuvo pláticas, cursos y tratamientos, pero sin resultado. Por fin, un día el señor le dijo que ya no le iba a dar para cigarros. Ella dijo que se aguantaría como las machas. Pero esa noche, cuando me asomé a su vivienda, la encontré colgada de la lámpara (De veras, no creas que exagero). ¿Cómo logró llegar a la lámpara? ¿Subiendo por las paredes? No. Sólo que tuviera genes de mosca o de araña. ¿Brincando? A lo mejor, si es que tenía genes de chango; lo cual pudiera ser por eso de la evolución. El caso es que se columpiaba y saltaba al armario; y de ahí a la cama, y otra vez a la lámpara y… No te quiero hacer el cuento largo. Basta con  decir que algunos vecinos oyeron el escándalo que hacía y corrieron a ver qué les ocurría. Pero el señor les dijo que era la televisión, un documental sobre la selva que estaban viendo. Se lo creyeron a medias, pero desde ese día empezaron a mirarlos con cierta desconfianza.

    Y todo era por la falta del cigarro, que la señora se ponía nerviosa y se descontrolaba. Hizo todo lo que pudo por dejarlo, me consta; pero le resultaba imposible. El señor se enojaba, le gritaba (A veces, y no mucho), la amenazaba con castigarla, le prometía abrigos de visón, le daba “medicinas” para que el tabaco le causara repugnancia… Todo inútil. Y el caso es que la señora cada día tosía más. Un  día que estaba desesperada por una hora de abstinencia total, empezó a fumar de dos en dos cigarros, y la tos se le duplicó, al grado que no podía respirar, y hubo que llevarla al sanatorio para que le pusieran oxígeno. Y con todo y el oxígeno, fumaba. Yo creo que sobornaba a las enfermeras para que le compraran cigarros.

    El señor se desmejoraba más que ella. Estaba pálido, y perdió 10 kilos de peso. A veces se levantaba con las manos temblorosas, y apenas podía llevarle a la mujer su taza de café matutino. Casi no comía, porque ella exigía que lavara los ceniceros “porque olían muy mal”. Y de dormir, no digamos. Ella dormía muy poco, excitada por la nicotina, y le pedía que le platicara algo para no aburrirse.

    Por fin, el señor se dio por vencido, y todos los días le llevaba un paquete de cigarros con veinte cajetillas. A veces, el paquete apenas le duraba para la noche. Y la señora volvió a ser la esposa dulce y obediente del principio de su matrimonio. Pero un día, la tos fue más fuerte que la señora, que los médicos y que los aparatos para respirar, y la señora se fue (No vayas a creer que se fugó: se fue al otro mundo, como se dice).

    El señor le hizo un  entierro muy lucido, que fue la envidia de todos los vecinos, pues hubo licor en abundancia. Y el señor brindó con todos, hasta que cayó dormido en un rincón del velatorio, y a duras penas pudo asistir al entierro. Estaba lloroso, acongojado, inconsolable. De verdad. No estaba fingiendo.

    Al principio, no podía dormir más que tomando tranquilizantes. Pero poco a poco se fue haciendo a la idea de que ya era viudo, y empezó a parecer más relajado. Entonces me vino la idea de que a lo mejor le había incrementado a la esposa los cigarros para precipitar su fin y que dejara de sufrir. Sabes que yo no apruebo la eutanasia, pero como que me pareció que estaba algo justificado. Pero un día que lo vi sonreir a las vecinas y aceptar una copa que le invitó el del 12, me di cuenta de la verdad: Sí, le incrementó a sabiendas la dosis de nicotina, pero lo hizo en defensa propia, porque ya no podía más.

    Y, además, hizo feliz a la esposa. Por un tiempo corto.

    A pesar de todo, le sigo teniendo simpatía.

Te quiere

Cocatú.

 

Fecha: 
Viernes, 17 de Enero 2020 - 11:40
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Fecha B: 
Viernes, 17 de Enero 2020 - 13:55
Fecha C: 
Sábado, 18 de Enero 2020 - 02:55
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Cartas a Tora CXLIII

Querida Tora:

Lo que te voy a contar les pasó a los vecinos del 10, una pareja mayorcita, pero muy agradables. Saludan a todo el mundo, ella hace amistad con todas las viejas (a ella no la llamo así, porque es distinta); y a mi hasta me acarician el lomo cuando pasan a mi lado. Él fuma; ella, no; ésto es un antecedente importante para lo que les pasa.

Resulta que ella cambió de repente: se volvió tristona, no platicaba con  las amigas, se pasaba el día tirada en la cama quejándose de todo: si hacía frío, malo; si hacía calor, malo; si no hacía ni frío ni calor, malo. No quería comer; pero de pronto, en la noche despertaba gritando “¡Tengo hambre!”, y quería que le trajeran un plato de pozole (por decir algo). Y allá iba el señor a conseguir el pozole, a veces al King´s, a veces más lejos. Y cuando llegaba a la casa, ella le decía “Ay, lo trajiste blanco; yo lo quería rojo”, o al revés. El hombre lo iba a cambiar. Pero un día se cansó (eran como las cuatro de la mañana); y lo que hizo fue echarle al pozole un refresco de color rojo que tenía y bastante chile (el chile tapa todos los sabores), y la señora lo encontró muy sabroso.

Una noche el señor no podía dormir por la preocupación. Se puso a ver la televisión, pero no había nada medianamente potable. Quiso leer; sólo tenía el periódico, y las noticias no eran precisamente agradables.. Alargó la mano para tomar sus cigarros, y no los encontró. Los buscó por todos lados: nada. Por fin se fue a dormir, más preocupado que antes, creyendo que alguien les robaba. ¿Pero sabes qué? Le pareció sentir olor a cigarro. Se puso a husmear (es apalabra aprobada por la Academia de la Lengua, no vayas a pensar mal); y el olfato lo condujo hasta su esposa. ¡La señora olía a cigarro!

Para colmo, al día siguiente la señora se levantó un poco menos pesimista que de costumbre, y hasta le sonrió al darle los buenos días.

El señor quiso hacer una prueba, y dejó su cajetilla de cigarros en su buró y salió a la calle. Cuando regresó, la cajetilla estaba donde la había dejado, pero faltaban cinco o seis cigarros. Entonces, lo que hizo fue no traer cigarros a la casa, y observar lo que pasaba. ¿Y sabes lo que pasó? Que la señora tenía un humor de perros (pobrecitos animales. Si supieran lo que los humanos dicen de ellos…); se negó a hacer comida, a salir a la fonda a comer, y ni siquiera le pidió el pozole nocturno (ni rojo, ni blanco ni en technicolor). Y en la noche, lloró. Así, sin dar explicaciones.

No había duda. ¿Pero quién necesita llenarse los pulmones de humo? Con el daño que eso hace… Y desde entonces, el hombre está atormentado por la duda: el cigarro le hace daño a su esposa, como a todo el mundo. Pero la depresión le hace daño a ella, y también a él, porque hay días en que no la aguanta y la quisiera matar (o, por lo menos, amordazar).  Pero, ¿te imaginas a una persona (sobre todo, si es mujer) desesperada y sin poder hablar? Perdóname  por decir ésto, pero es un hecho fisiológico (debidamente comprobado, del cual yo no tengo la culpa). ¿Qué será peor? A veces se disculpa diciendo que lo hace por el bien de ella, o de los dos; y en momentos de mayor preocupación, que lo hace en defensa propia (eso le parece el colmo del egoísmo pero, ¿qué otra cosa puede hacer?).

Total, que el hombre se está desgastando inútilmente y culpándose de no sé cuántas cosas, cuando la realidad es que su mujer está mejor de lo que ha estado en años.

Ah, una cosa, ella no ha admitido que fuma, y él no quiere admitir que sabe que fuma. Se engañan mutuamente, pero parece que eso los hace felices.

¿A ti qué te parece todo ésto?

Te quiere

Cocatú

Fecha: 
Viernes, 09 de Agosto 2019 - 12:50
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Fecha B: 
Viernes, 09 de Agosto 2019 - 15:05
Fecha C: 
Sábado, 10 de Agosto 2019 - 04:05