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Los riesgos del futbol americano

Lunes, 04 de Enero 2016 - 16:00

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Antonio G Trejo

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Todos los veranos en EUA millones de adolescentes se alistan para participar o disfrutar del deporte favorito que atrae a grandes multitudes, despierta gran pasión y para muchos es una prueba de carácter que va a trascender en su vida futura; estamos hablando del futbol americano. Las temporadas del futbol de las high schools son muy intensas, los entrenamientos empiezan en junio y ya todos están esperando el primer juego que es la primer semana de septiembre. Desde junio, las actividades de los pueblos pequeños se aceleran, la gente muestra un ánimo especial y todo adquiere un nuevo ritmo. En las ciudades medianas o grandes, el ambiente se calienta con las bravatas y las puyas de los estudiantes de las diferentes escuelas, en ocasiones los periódicos locales contribuyen con su parte y las estaciones locales de TV los secundan. Cuando un equipo viaja a la escuela rival, todo el pueblo o el barrio en cuestión viaja, dejando atrás un pueblo fantasma, todos apoyan a sus muchachos y desde temprano están armando alboroto en las tribunas. Los atletas, en la plenitud que les da la testosterona adquieren el carácter de héroes locales listos a ganar a sus rivales de la escuela contraria. Las rivalidades entre las escuelas son muy acentuadas, en muchas ocasiones la vigilancia policiaca se duplica o triplica dependiendo la importancia del encuentro y la identidad de las escuelas. Muchos espectadores tienen que viajar considerables distancias solo para ver el juego, teniendo que soportar una gran variedad de condiciones climáticas y sufrir incomodidades que en ocasiones son difíciles de superar. Todo el mundo entiende que van a presenciar un juego y no a agredir al público contrario. Los viernes, justo a las 7:00 pm las calles en EUA están vacías o con poca gente, la gran mayoría está abarrotando el pequeño estadio local disfrutando del juego. Una vez que el juego del viernes termina la gente empieza a pronosticar los juegos del sábado, donde se enfrentarán los equipos universitarios. Por si esto fuera poco, los domingos juegan los equipos profesionales de la NFL.

Los fines de semana en EUA son todo futbol americano; hombres, mujeres, niños, etcétera, están involucrados. La esencia de este deporte está muy imbuida en el carácter y la personalidad del pueblo norteamericano y representa muchos de sus valores personales y culturales.

Este deporte no es para todos, es muy violento, requiere gran disciplina, trabajo de conjunto, estrategia, técnica individual, obediencia a los entrenadores y árbitros, respeto al público en general y a los contrarios, planificación y versatilidad para cambiar los planes y hasta donde se puede, juego limpio.

No es un deporte para los perezosos, inconstantes, medrosos, boquiflojos, quienes solo quieren seguir una tradición familiar, los desobedientes personalistas acostumbrados a tomar sus propias decisiones, buscapleitos consumados e indisciplinados, etcétera.

Hecha esta semblanza de lo que es y lo que significa para los norteamericanos, comentaré a ustedes mi experiencia después de haber visto la película Concussion, estrenada el 25 de Diciembre. Esta película trata acerca del hallazgo del Dr. Bennet Omalu, médico forense nigeriano quien relacionó las lesiones cerebrales de varios jugadores de los Pittsburgh Steelers con su violenta existencia y su trágico final. No contento con el hallazgo, el Dr. Omalu pretendió concientizar a la NFL de los riesgos y hacerlos responsables por los daños, algo impensable en la cultura y modo de vivir en Norteamérica.

Todo empezó cuando Mike Webster, centro de los Steelers por 14 años en su época dorada murió de un ataque cardíaco a la edad de 50 años. Iron Mike, como era conocido en el ambiente, terminó drogadicto, pobre al grado que no tenia donde quedarse, con depresiones severas, confusiones, dolores en la espalda y extremadamente resentido con la vida. El cuerpo de Mike Webster fue a parar a la morgue, donde el Dr. Omalu, patólogo forense lo recibió y practicó la autopsia.

Omalu, antes de la primera incisión pudo apreciar que la vida de Webster no había sido nada fácil, le intrigaba que su cerebro aparentemente no estuviera dañado como para mostrar todos los males enlistados en su larga historia clínica. Eso lo llevó a investigar más a fondo y decidió realizar estudios histopatológicos para poder caracterizar la sintomatología de las verdaderas causas de su muerte. El costeó todos estos estudios, pues el requisito legal de la autopsia no implicaba estudios tan detallados. Después de notar las anomalías y revisar los cortes histológicos, consultó con otros especialistas quienes confirmaron sus sospechas.

El cerebro de Mike Webster acusaba un marcado daño cerebral degenerativo que posiblemente había sido causado por los golpes recibidos en la cabeza en por lo menos 25 años que participó en este deporte. El asunto hubiera quedado ahí de no ser porque en un breve lapso surgieron otros casos de jugadores de los Steelers que murieron en circunstancias lamentables y en la misma miseria material y moral. Lamentablemente, estos nuevos decesos eran de jugadores que participaron en los años dorados de los Steelers, es decir entre 1976–1980, donde el equipo se convirtió en el más dominante de la liga; nada más hay que recordar que Pittsburgh fue 4 veces ganador del Super Bowl en un lapso de 6 años. Estos hallazgos exacerbaron la curiosidad y el interés del Dr. Omalu quien siguió investigando y publicando sus resultados en revistas científicas. Pronto, los tremendos impactos en la cabeza fueron plenamente caracterizados como un daño cerebral degenerativo que él llamo Encefalopatía Traumática Crónica (Chronic Traumatic Encephalopathy o CTE).

Como era de esperarse, las conclusiones del Dr. Omalu pronto llegaron a oídos de la NFL, quienes se aprestaron a defenderse utilizando a sus propios médicos que al principio trataron de desacreditar sus investigaciones pero no lograron su propósito porque las investigaciones y conclusiones de Omalu eran impecables, con gran rigor científico. Era un hecho que las contusiones en los cerebros de los jugadores causaban desajustes y lesiones irreversibles que iban minando la salud en general y alterando la conducta a niveles más agresivos que causaron la muerte indirecta de varios jugadores de los Steelers y de otros equipos. Omalu recibió todo tipo de agresiones y amenazas para que retirara sus declaraciones, pero tal pareciera que entre más le agredían, más resuelto estaba a defender sus conclusiones.

Después de algún tiempo, la controversia llega a un punto clave donde la NFL indirectamente acepta escuchar a Omalu y lo invita a que muestre sus resultados y conclusiones para de ahí partir a algún acuerdo. Todo parece marchar bien cuando de pronto, la NFL le comunica que no está dispuesta a que él exponga su trabajo sino que propone que sea un médico norteamericano blanco quien presente sus conclusiones. La propuesta es para tomar o dejar, no habrá una segunda oportunidad. Omalu se tragó su orgullo y accedió a que otro médico blanco mostrara su trabajo.

La NFL, una de las organizaciones más poderosas en EUA no iba a permitir que un médico negro y extranjero los exhibiera con unas conclusiones que ellos sabían de antemano eran una absoluta verdad y que iban a ser mostradas al público y a los jugadores por primera vez.

La NFL después de haber escuchado la presentación tan demostrativa no iba a cruzarse de brazos y para ello utilizó al FBI quien en forma muy intimidatoria destituyó al supervisor de Omalu y a éste le amenazaron con revocarle su status migratorio y también le obligaron a renunciar. Para este entonces Omalu ya tiene muchos médicos seguidores que aceptan su teoría pero que dudan en manifestarse pues temen las represalias de la poderosa NFL. Omalu abandona Pittsburgh y se refugia en un pueblo de California donde continúa ejerciendo como médico forense.

La NFL y la NCAA son las poderosísimas asociaciones que controlan el fútbol colegial y profesional en EUA, son como un estado dentro del estado. Representan un cuantiosísimo negocio que asciende a más de 15 millones de millones de dólares libres de impuestos, algo inusitado en la economía del país. Ambas organizaciones controlan y dictan la publicidad de selectos patrocinadores (que cobran hasta 1.5 millones de dólares por minuto), los monopolios de ropa y artículos deportivos y que paga salarios extraordinarios a los jugadores profesionales, entrenadores, médicos, fisioterapeutas, abogados, empleados especialistas en influir a las máximas autoridades, etcétera. Como ejemplo para ilustrar este asunto, citaré el salario de 7 millones de dólares anuales que Nick Saban cobra como entrenador de la Universidad de Alabama, según ha sido filtrado en publicaciones deportivas especializadas.

Algunas universidades norteamericanas han sufrido considerables recortes en sus programas de investigación y personal académico y han aumentado sus presupuestos en los programas de fútbol americano, sus instalaciones y sus estadios, cada vez con mayor capacidad de aforo. Lo cual no ha sido muy del agrado de ciertos grupos representados por personajes de la ciencia, la cultura y las artes en el sentido de que se debe limitar o disminuir la importancia y los presupuestos dedicados al fútbol, para darle mayor significado al academismo, el desarrollo de nuevas carreras y la investigación científica, que son propiamente las actividades universitarias. 

La película Concussion es una historia triste que narra las miserias del mundo moderno donde los individuos tienen un cierto valor mientras son rentables a las instituciones que los patrocinan y que una vez que dejan de ser productivos, simplemente son desechados de la organización. Sus penurias y sus lesiones simplemente no les alcanzan para sobrevivir dignamente y su vida es tan miserable que muchos recurren al suicidio. Esto es algo que mencionó Omalu y que obviamente causó un gran escozor entre los jugadores y la NFL, tanto que después de un largo litigio, un juez federal dictaminó la legalidad de las demandas de los jugadores contra la NFL al comprobarse haber sufrido daños causados por CTE durante su periodo de juego. Para empezar, el año pasado se estableció un fondo de 765 millones de dólares para indemnizar a los que resulten o hayan resultado afectados. Un comité médico-legal esta ocupándose de los requisitos las reglas y los procedimientos que los atletas deben seguir si deciden presentar una demanda.

El patólogo forense Nigeriano logró su propósito, benefició a miles de atletas y cambió para siempre los estándares legales que debieron haber sido establecidos desde hace mucho tiempo. El Dr. Bennet Omalu es un individuo afortunado.

¿Existe algún beneficio en que los menores practiquen el fútbol americano?

La pregunta está dirigida a las madres de familia.

Desde luego que sí, siempre y cuando las reglas se modifiquen y se haga lo posible por evitar o minimizar los contactos directos a la cabeza.

Lo más valioso de este deporte es que despierta y fomenta una serie de valores positivos en los jóvenes y les ayuda a aceptar las victorias y las derrotas con dignidad y madurez, como parte de la vida diaria; también les ayuda a tomar decisiones basadas en el análisis y la confianza en sí mismos. Estas dos situaciones serán invaluables en su vida futura.

Además, muchos de nuestros hijos solo van a participar en este deporte durante una etapa importante de su vida. ¡Seamos optimistas! ¡Los beneficios son mucho más que los riesgos!

Como dije al principio, este deporte no es para todos, dejemos que los jóvenes elijan.


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Número 35 - Noviembre 2019
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