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Los aliados invisibles

Lunes, 07 de Enero 2019 - 13:55

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Antonio G Trejo

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Speaking words of wisdom.

Lennon and McCartney

 

No se asusten, no tenemos nada que ver con MORENA.

En artículos anteriores se ha mencionado la gran cantidad y variedad de microorganismos (principalmente bacterias) que conviven con nosotros dentro y fuera de nuestro cuerpo. Cada órgano y cada porción de piel y pelo están habitados por bacterias y hongos que tienen una función muy especifica y que contribuyen a nuestro bienestar y buen funcionamiento. Obviamente, estos microorganismos son muy especializados y bastante eficientes en el trabajo que desempeñan. A manera de ejemplo, mencionaremos el proceso de la masticación de los alimentos.

Lo primero que sucede cuando tomamos algunos alimentos es su fragmentación, los partimos en piezas más pequeñas y al mismo tiempo las enzimas contenidas en la saliva empiezan a degradar cada uno de los ingredientes, hasta transformarlos en una papilla que sigue su camino por el esófago para después ser diluidos por los ácidos del estómago. Este proceso aparentemente tan simple es realizado por algunas de los 50 - 80 diferentes tipos de bacterias que producen las enzimas degradadoras que solo realizan esta función y solo viven en nuestras bocas. Imaginen todo el tipo de procesos que implica la digestión de azucares, grasas y proteínas que contienen los alimentos y que deben absorberse para extraerles la energía.     

Sin embargo, los procesos más críticos son los que se realizan en el intestino grueso, que es un tubo con una sola salida y tiene que depurar y desechar todo lo que ya no nos sirve. Para ello cuenta con alrededor de 300 a 500 especies diferentes de bacterias que solo se desarrollan en ambientes semi anaeróbicos (condiciones reducidas de oxígeno) que se encargan de funciones tan disímbolas como:

  • Digerir sustratos vegetales del tipo almidones, celulosas y pectinas
  • Realizar las fermentaciones de todos los anteriores, produciendo altas concentraciones de gases.
  • Producción de substancias lubricantes para facilitar el paso de las heces fecales
  • Síntesis de la vitamina K y ácidos grasos de cadena corta.
  • Síntesis de toxinas especificas contra bacterias patógenas que pretenden establecerse y causarnos una infección.
  • Biosíntesis de compuestos moleculares que favorecen la absorción de calcio, magnesio y fierro.

Además de otras muchas funciones que harían la lista muy larga.

Las paredes del tubo digestivo son muy sensibles a la permeabilidad y eso permite facilitar el equilibrio que garantiza la subsistencia de las bacterias intestinales. Esta es la razón por la cual es tan peligrosa la ingesta de antibióticos, simplemente alteran el equilibrio osmótico y eliminan las buenas bacterias, permitiendo en ocasiones la invasión y el establecimiento de las patógenas, causando así una infección difícil de curar1.

Todos estos conceptos tienen una enorme importancia en nuestra vida diaria, especialmente cuando empezamos a adquirir nuestra configuración de la etapa adulta y tratamos de conseguir la forma de cuerpo que nos dicta la sociedad. Es obvio que nadie quiere estar gordo y que estamos dispuestos al gimnasio, hacer dietas, nutrirnos mejor, lo que sea…. Pero ya es demasiado tarde, nuestra silueta ya estuvo definida desde el día en que nacimos. Diversos grupos de investigadores en nutrición y estudios metabólicos han demostrado que ese día todo se define con el tipo de parto que tuvo nuestra madre. Si fue un parto normal, nuestro paso por el canal vaginal nos permitió empaparnos de muchos de los líquidos secretados por las paredes de la vagina, el análisis de los líquidos revela que fueron hormonas, enzimas, complementos probióticos e inóculos con cientos o miles de microorganismos de su intestino grueso. Dichas bacterias empiezan a crecer en el intestino de los pequeños, listos para empezar a degradar las grasas, los azucares y las proteínas de la leche materna o la leche en formula. Si el alumbramiento se logra por cesárea, la enfermera al cargo deberá limpiar toda la zona ginecológica con una toalla estéril y después impregnar la cara del recién nacido con la misma toalla. El objetivo es impregnar al pequeño con las secreciones vaginales. Las bacterias más eficientes en la colonización y el desarrollo de todas estas funciones son las del grupo Bacteroides, especialistas en degradar almidones y fibras vegetales.

Los casos donde los recién nacidos no hayan sido tratados con las secreciones, éstos tendrán serias limitaciones para degradar y asimilar restos vegetales, sufrirán limitaciones en su digestión por la escasa variedad de las especies bacterianas, posiblemente desarrollaran diabetes tipo 2, obesidad y una limitada capacidad para absorber y metabolizar algunos nutrientes difíciles de degradar2...

Estos descubrimientos fueron realizados hace pocos años, los resultados obtenidos han sido siempre constantes, generando tal confianza que esta práctica se realiza frecuentemente en la mayoría de los hospitales europeos.

Existen algunas evidencias y datos que sugieren que algunos cánceres del colon y el desarrollo de la diabetes tipo 2 están íntimamente ligados a este asombroso caso de la practica ginecológica.

Las investigaciones continúan, existe la confianza y la certeza que surgirán más descubrimientos importantes para el bienestar de las futuras generaciones.

 

REFERENCIAS.

  1. Carol Mattson Porth., Glenn Matfin., Pathophysiology. Lipincott, Williams and Wilkins, Philadelphia. 8ava edición, 2009.
  2. Claudia Wallis., Gut Reactions. Scientific American. June 2014. 30-31.

 


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Número 29 - Mayo 2019
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