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El virus de la gripe

Lunes, 24 de Junio 2019 - 13:05

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Antonio G Trejo

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Speaking words of wisdom, let it be…let it be…
The Beatles.

El virus de la gripe es una infección respiratoria común en México, se presenta en temporadas o varias veces al año en el mismo lugar, dependiendo de la variación del clima y la contaminación del medio ambiente. Es un virus esférico u ovoide que está revestido por dos glicoproteínas que sobresalen durante el proceso infeccioso. Las dos proteínas son: la hemaglutinina (H) y la neuraminidasa (N), cuyas funciones son: la hemaglutinina establece reacciones con las paredes de la célula que va a infectar para continuar pegada a ella. La neuraminidasa libera las partículas virales de la célula que ha sido infectada. Ambas reacciones son extremadamente importantes para determinar la gravedad de la infección. La biosíntesis de ambas proteínas es muy susceptible a los altos índices de mutación, lo cual puede influir en que los síntomas y la enfermedad puedan ser simples o de extrema gravedad, tal como lo describimos a continuación.

Esta enfermedad depende en gran parte de una serie de factores que se conjugan para determinar la gravedad de la infección. En primer lugar, se considera el grado de contaminación y la irritabilidad de las partículas suspendidas en la atmósfera, a continuación, la capacidad inmunológica del individuo susceptible a la infección y por último, al índice de mutación que regula la biosíntesis de ambas proteínas. Es muy posible que el orden de estos factores se presente en otra forma.

Las condiciones atmosféricas de las principales ciudades mexicanas no son muy recomendables, por lo que cualquier posibilidad de infección puede extrapolarse a consecuencias de desastre.

El virus es sumamente contagioso, se le encuentra suspendido en el aire y se disemina por la tos, el estornudo y al hablar, aunque también puede encontrársele como contaminante en objetos contaminados, juguetes y vasos que hayan sido usados previamente. Los sitios de infección son: la nariz, la garganta y los pulmones en casos extremos. Los síntomas del contagio se presentan generalmente a los dos días después del contagio, los signos más notorios son: la fiebre o una febrícula leve, la tos, la garganta irritada, la nariz congestionada, el dolor muscular, el dolor de cabeza y la fatiga. La lista es una referencia, no quiere decir que todos los síntomas se deben presentar. Los individuos con mayor riesgo son las personas mayores de 65 años, individuos con ciertas enfermedades crónicas (cuya capacidad inmunológica está deprimida), mujeres encintas y niños menores de 4 años.

El virus es muy pequeño y generalmente se le encuentra como un aerosol suspendido en el ambiente y de alguna manera penetrará en las cavidades mucosas de su víctima. En muchas ocasiones los síntomas son tan leves que el individuo apenas los nota. En otras, el contagio es muy agresivo desde el principio, ocasionando pulmonía, infecciones del oído, de los senos nasales o empeorando las condiciones clínicas en general, tales como: fallas del corazón, asma o la diabetes. La invasión viral se inicia cuando el virus invade las células del huésped y se apodera de su programa genético y lo induce a sintetizar estructuras y partes del virus que va a almacenar por un tiempo determinado. Después empieza la segunda parte cuando las nuevas partículas virales se liberan para infectar a las nuevas células víctimas. La única ganancia para el huésped es que el material proteico deja una huella inmunológica que se manifiesta como la producción de un anticuerpo que actúa como una defensa contra la próxima infección de otro virus de la misma especie.

Teóricamente es un trabajo perfecto, sin embargo, no lo es en al caso de este virus. Existen muchas posibilidades de mutaciones específicas con los genes que determinan la adhesión a la célula (durante la hemaglutinación, H) la expulsión de los nuevos virus, listos para su diseminación en otra célula (la reacción de la neuraminidasa, N); haciendo que el proceso no sea tan exacto. Cuando esto sucede, el virus carece de toda su potencia y la gripe que sufrimos no es tan agresiva, además de que el ciclo viral es más leve. Es una desventaja para el virus y una gran ayuda para nosotros.1

El Dr. Jesse Bloom del Howard Hughes Medical Institute incubó muestras con mutaciones selectas del virus en células pulmonares humanas y midió las capacidades de la biosíntesis del interferón (esta es la respuesta defensiva de las células pulmonares infectadas) y demostró que eran muy diferentes según el tipo y grado de alteración genética. También midieron las cantidades del mRNA para constatar si el patrón genético habría sufrido alteraciones en el control celular. Se esperaría que una cepa integra sería aquella sin alteraciones y que por lo tanto causaría una infección muy agresiva.

Los factores mencionados anteriormente y este tipo de dinámica viral determinan la gravedad de la infección. Los futuros experimentos del Dr. Bloom consistirán en extirpar o modificar las características de los genes H y N mediante el uso de la tecnología del CRISPR (remoción o remoción y cambio de cualquier marcador genético en el cromosoma).

Rosa María Wong Chong, epidemióloga de la UNAM reveló en entrevista reciente el aumento de hasta un 35% en las infecciones causadas por el virus de la gripe en la Ciudad de México. Esto significa también un aumento en el número de defunciones diarias.2

Las cepas virales que atacan a la población de la Ciudad de México son la: H1N1 y la H3N2, siendo la primera la más benigna por su gran capacidad de mutación natural. Esta incertidumbre también explica la inespecificidad de las vacunas que se aplican cada año. Una de las tareas más urgentes de los epidemiólogos es el calcular los biotipos de las cepas más infectivas que se van presentando en el transcurso del año para delinear las características genéticas de la producción de las vacunas.

Estamos muy acostumbrados a los trastornos de la gripe y pareciera que no causan zozobra ni daño personal a las comunidades de las grandes ciudades, lo cual no es enteramente cierto. Aunque no encontré estadísticas recientes acerca del daño económico y emocional que causan en México, en los Estados Unidos mueren 500,000 personas cada año y el daño a la economía se ha calculado en 11 millones de millones de dólares que cuestan las medicinas para disminuir los síntomas de las infecciones y las ausencias y la falta de productividad en los centros de trabajo; así que sería más inteligente tratar de evitar una infección con este virus.

La prevención es muy simple, evitar la asistencia a sitios concurridos durante la temporada de invierno, evitar la exposición a cambios drásticos de temperatura, lavarse constantemente las manos, no asistir a hospitales o sitios de convalecencia, mantener una cierta organización en nuestra vida diaria y los ambientes que frecuentamos.

Hagamos una vida de calidad, será lo mejor para todos.

 

REFERENCIAS.

  1. Jesse D. Bloom., The Flu Virus’s Ability to Mutate May Sometimes Be It’s Downfall. Howard Hughes Medical Institute Report. May 30, 2019.
  2. Rosa María Wong Chong., Entrevista. Milenio, Enero 14, 2019.


Número 31 - Julio 2019
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