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El trasplante de corazón

Lunes, 08 de Julio 2019 - 13:10

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Antonio G Trejo

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No hay nada nuevo bajo el sol.
Dicho popular.

La tecnología moderna ha resultado ser una fuente de renacimiento para muchos que han sobrevivido algún trasplante de órgano, la máxima dificultad se presenta en los casos de trasplante de corazón porque este es un órgano único y especifico que proviene de un cuerpo en vías de extinción. Esta situación impone un cierto dramatismo al momento de obtener el órgano proveniente del donador para implantarlo en la anatomía del receptor. Es un momento divino, casi mágico que permite la extensión de su vida y la continuidad de los sueños que solo sufrieron una breve interrupción, pero que ahora continuarán la misma historia.

El trasplante del corazón requiere la observancia de dos hechos muy significativos. En primer lugar, la histocompatibilidad, una serie de exámenes que tienen que ver con el acoplamiento de una serie de reacciones inmunológicas que se suscitan entre los tejidos del donador y del receptor y que deben de cumplirse y documentarse rigurosamente, para obtener una cierta identidad. Si el acople no es positivo sobrevendrá un rechazo celular y no se logrará el trasplante. Es necesario que todos los requisitos y análisis clínicos deberán haberse completado y documentado antes de iniciar cualquier metodología o actividad quirúrgica.

El otro momento es cuando se extirpa el órgano del cuerpo del donante, tiene gran importancia y trascendencia, pues es el momento en que se va a integrar el órgano en el cuerpo del receptor y le va a inyectar aliento y vida por el resto de sus días.

El concepto más importante es que por razones éticas no se puede extirpar ningún órgano de un paciente vivo. Luego entonces, antes de proceder a manipular el cuerpo del donador será necesario declararlo oficialmente muerto y observar el siguiente protocolo sin desviaciones:1

  • El donador se encuentra aislado en una sala especial, conectado a un ventilador que le proporciona respiración artificial. Le atiende un equipo de cirujanos especialistas en la remoción del órgano.
     
  • El cirujano apaga el ventilador y deja al corazón con una capacidad disminuida para el bombeo de la sangre, esta cada vez tiene menos oxígeno disuelto (la sangre con saturación disminuida de oxígeno carece de las funciones metabólicas básicas).
     
  • El corazón cada vez sigue latiendo menos, hasta que se detiene por si solo. Una vez que queda inmóvil, el cirujano espera 120 segundos y entonces es cuando declara muerto al donador y procede a disecar y remover el órgano.
     
  • Se asume la muerte cuando el corazón ha pasado inmóvil los120 segundos.
     
  • Existen diferentes técnicas y maneras de disecar y extirpar el órgano, todas ajustadas al beneficio del recipiente, pero una vez que se elige alguno de los procedimientos, se cumple cabalmente hasta el término del trasplante.
     
  • De ser necesario el transporte, el órgano es empacado en un contenedor estéril en condiciones frías y transportado de inmediato a su destino, donde lo estarán esperando. Toda la documentación debe incluirse en el envío.

De acuerdo con la American Academy of Neurology, la muerte cerebral se define como la muerte del individuo debido a la perdida irreversible de las funciones cerebrales. Es el equivalente a la perdida irreversible de las funciones del sistema circulatorio donde se considera al corazón como el órgano principal.  Esta definición es un concepto base para establecer un estándar de identidad y de calidad, no tiene ningún afán de predominio sobre ninguna sociedad, religión, cultura o simplemente; el concepto de la muerte. De hecho, existen pacientes con lesiones serias e irreversibles que no tienen afectada la totalidad del cerebro pero que sin embargo no pueden ser candidatos para el trasplante porque simplemente sus perspectivas de vida son muy limitadas, es el caso de los pequeños que nacen con profundo daño cerebral o los adultos accidentados en formas traumáticas; cada caso es diferente.

En el mundo occidental, el criterio más aceptado de muerte es cuando un individuo deja de sangrar y de respirar. Sin embargo, existen otras culturas como las asiáticas, las africanas, las de Medio Oriente y la India que tienen otras ideas al respecto que también deben valorarse. El año pasado, la revista The Economist2 publicó un artículo ante la necesidad de homogeneizar el concepto clínico de la muerte en diversas partes del mundo. Todo surgió porque el advenimiento de las nuevas tecnologías (desfibriladores, comas inducidos, ventiladores capaces de sostener una respiración artificial, etc.) alteraron y sembraron alguna confusión con respecto a las consideraciones de la muerte. Muchas personas opinan y defienden el hecho de que un paciente que pierde la conciencia debe considerarse como que ha dejado de existir. Es decir, un individuo sometido a un coma inducido ha perdido la conciencia de su persona y su entorno y por lo tanto habrá dificultad para definir la fecha de su fallecimiento. Otro ejemplo, un paciente conectado a un ventilador no tiene ninguna calidad de vida y por lo tanto muchos de sus parientes y amigos considerarían que dejó de existir desde el día de su conexión al ventilador artificial que le provee la capacidad de realizar las funciones básicas pero sin una plena conciencia de su existir.

En 1981el Uniform Determination of Death Act publicó una serie de conceptos y recomendaciones prácticas que nos ayudaran a zanjar toda una gama de esas dificultades administrativas que con frecuencia se nos presentan.

Primero, consideraron adoptar la causa de muerte cerebral (falta de pulso e incapacidad respiratoria o daño permanente e irreversible en el cerebro) como la causa principal de la muerte en los casos indefinidos. Sus consideraciones las basaron en los siguientes conceptos:

  • El cerebro es la definición única y estándar de los humanos. Es decir, dar la mayor importancia al cerebro como órgano regulador de la gran mayoría de las funciones en nuestro cuerpo.
     
  • El costo de los tratamientos para mantener a los pacientes en apoyo crítico. Es extremadamente caro mantener a un paciente en condiciones artificiales, sobre todo considerando la insensibilidad y la incertidumbre que lo rodean.
     
  • Facilitar el trasplante de órganos. Suena cruel e inhumano, pero muchos de estos pacientes podrían ser excelentes donadores de órganos

Esta ley apoya el criterio de que: sangrar y respirar son sinónimo de vida, pero también dejan implícita la consideración de una vida consciente, digna de vivirse y morirse cuando llegue el momento.

Existen otras tantas alternativas para los que quieren prolongar o recuperar sus vidas y sería bueno que fueran estudiando sus posibilidades. Podrían escoger entre los xenotransplantes (órganos derivados de animales), las copias 3D, los injertos esculpidos o cualquier otra metodología genética mezclada con la electrónica que pudiera surgir en el futuro.

A todos, ¡La mejor de las suertes!
 

REFERENCIAS.

  1. Robin Marantz Henig., When does the life belong to the living? Scientific American. September 2010.
  2. Anónimo. No end in sight. The Economist. April 28, 2018.
     

Antonio G. Trejo.
Julio 8, 2019.


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Número 33 - Septiembre 2019
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