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Economía digital colaborativa

Martes, 08 de Marzo 2016 - 17:30

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Marco A Paz Pellat

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De acuerdo con Wikipedia, la economía colaborativa es un sistema económico en el que se comparten y se intercambian bienes y servicios a través de plataformas digitales.

Este nuevo enfoque económico supone un cambio cultural y económico en los hábitos de consumo marcado por la migración de un escenario de consumismo individualizado hacia nuevos modelos potenciados por los medios y las plataformas sociales entre iguales.

En los servicios de consumo colaborativo, las barreras de desconfianza se ven minimizadas gracias a los comentarios de otras personas que crean una reputación social que ayuda a valorar, recomendar o alertar a otros participantes.

Para otros, este concepto económico puede traducirse en una gran oportunidad social a través del uso de las plataformas digitales. De ahí el concepto de economía digital colaborativa, que representa un nuevo modelo para aprovechar los recursos que subutilizan o desperdician algunos y que necesitan otros menos agraciados.

Economía Digital Colaborativa

  • Las oportunidades son enormes: 40% de los alimentos del planeta se desperdicia; los vehículos particulares pasan 95% de su tiempo parados; en Estados Unidos hay 80 millones de taladros cuyos dueños solo las usan 13 minutos en promedio al año, y un automovilista inglés malgasta 2,549 horas de su vida circulando por las calles en busca de estacionamiento.
  • Estas oportunidades pueden ser capitalizadas a través de la “uberización” de la economía o “economía colaborativa”, caracterizada por miles de plataformas electrónicas de intercambio de productos y servicios que crecen a una velocidad impresionante.
  • Actualmente existen varios casos de la economía digital colaborativa. Es el caso de M-Pesa, una aplicación de telefonía móvil que tiene más de 14 millones de usuarios en Kenia, África, la región más pobre del mundo, y que le permite a personas tradicionalmente excluidas de los servicios financieros, enviar y recibir dinero y retirar efectivo de cajeros automáticos, además de entrar en contacto con microfinancieras para obtener un crédito.
  • Es el caso también de Shareyourmeal, una plataforma holandesa dedicada a compartir comida que empezó como un grupo de WhatsApp y que hoy cuenta con más de 100,000 miembros. Y como estos ejemplos, muchos más.
  • La economía digital colaborativa plantea una revolución vinculada a las nuevas tecnologías y al surgimiento de una filosofía generada por la crisis y su impacto social: compartir en vez de poseer, reducir radicalmente las diferencias de ingresos, democratizar la economía y crear una sociedad más equitativa y sostenible.
  • Un experto en el tema, el economista y sociólogo Jeremy Rifkin, afirma que la revolución tecnológica, sumada a la colosal productividad del capitalismo del siglo XXI, permite que la información, la educación y muchísimos bienes y servicios antes sometidos a las fuerzas del mercado puedan ser casi gratuitos.
  • Un ejemplo para el caso de México es el proyecto que instrumentan la Fundación Carlos Slim y Coursera –la plataforma líder de acceso masivo a cursos superiores en línea– que le permite a millones de personas que hablan español tener acceso a estudios superiores de clase mundial, proporcionándoles herramientas que les ofrece más y mejores oportunidades de empleo.

Conclusiones

Hay un enorme potencial para utilizar los esquemas colaborativos en México que podrían ayudarnos a fortalecer la cultura del voluntariado y las redes de solidaridad de ciudadanos con otros ciudadanos.

Pienso en plataformas tecnológicas para que los buenos maestros puedan ofrecer su apoyo a alumnos que requieren de acompañamiento para mejorar su aprendizaje; para que la capacidad ociosa de transporte de los gobiernos locales se pueda poner al servicio de los Bancos de Alimentos con objeto de recuperar y distribuir; para que jóvenes universitarios ofrezcan servicios de educación y salud, proyectos de vivienda popular, atención a grupos vulnerables: niños de la calle, mujeres víctimas de violencia, migrantes, jornaleros, adultos mayores.

La economía colaborativa ofrece un campo abierto para desarrollar negocios económicamente muy rentables, ahí está el caso de Uber, de Airbnb, pero también para trasladar talento, conocimientos, bienes, de quienes mucho poseen a quienes nada tienen.

Tecnología al servicio de la gente, tecnología para construir una prosperidad compartida. Creo que debemos aspirar a ello.


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Número 35 - Noviembre 2019
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