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Crónicas Del Año Cero (II)

Jueves, 02 de Marzo 2017 - 15:00

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Jaime Guerrero Vázquez

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La humanidad, esta especie en peligro de extinción, enfrenta un gran enemigo: los patógenos prioritarios resistentes a los tratamientos normales de antibióticos. En efecto, los ambientes exageradamente asépticos, los usos indiscriminados de jabones y limpiadores antibacteriales y sobre todo el abuso de los antibióticos han producido microorganismos hiperresistentes. Las bacterias, según algunos investigadores, sometidas al estrés están incorporando material genético de otras bacterias resistentes a los antibióticos.

De acuerdo a esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó recientemente su primera lista de bacterias resistentes a los antibióticos, que incluye las 12 familias más peligrosas. La difusión de esta lista se hace con la esperanza de que los gobiernos destinen recursos a la investigación de nuevas medicinas que les hagan frente. Los grandes laboratorios comerciales, que cuentan con recursos casi ilimitados, no ven negocio en el desarrollo de medicamentos para estas cepas, limitadas a lugares como hospitales, ancianatos, países pobres o sectores de la población con muy bajos niveles socioeconómicos. De esta forma, el llamado de la OMS es en realidad un grito de auxilio.

La lista de la OMS considera tres categorías: crítica, alta o media. El primer grupo incluye las bacterias multirresistentes. Aquí, figuran las llamadas bacterias Acinetobacter, Pseudomonas y varias enterobacteriáceas como Klebsiella, E. coli, Serratia y Proteus, que pueden provocar infecciones graves y a menudo letales. Las consideradas de prioridad alta y media, son organismos que se consideraban controlados y ahora han mostrado una farmacorresistencia en aumento y provocando enfermedades comunes como la gonorrea o intoxicaciones alimentarias por salmonela, pero que son difíciles de combatir con los medicamentos comunes. Por si fuera poco, en los últimos años, grupos de padres de familia se han negado a vacunar a sus hijos llevados por la falsa idea de que ciertas vacunas provocan autismo, una idea que ya se demostró falsa, pero que sigue ganando adeptos.

Pero si bien estas bacterias representan un potencial peligro, en realidad las enfermedades que causan más muertes podrían ser, en su mayoría, combatidas con un costo relativamente bajo… que nadie parece estar dispuesto a pagar. Por ejemplo, en África subsahariana muere cada año un millón de personas a causa del SIDA. Hace unos años, Médicos sin Fronteras señaló que si los laboratorios que poseen las patentes se pudieran de acuerdo y fabricaran una sola pastilla conteniendo la totalidad del coctel esto costaría menos de un dólar por pastilla de ingestión diaria. Un costo barato. Los otros asesinos ubicados en el grupo de las enfermedades contagiosas son las respiratorias (neumonía, bronquitis), diarreicas (asociadas a la deshidratación, la malnutrición y la calidad del agua), tuberculosis, malaria, sarampión, sífilis. Todas ellas son, en realidad, curables o al menos atendibles, pero son males de la pobreza y la pobreza es una buena compañía de la muerte.

El año cero y dos meses de la extinción.


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