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Obesidad digital

Nuestro país tiene un grave problema de obesidad entre su población. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), después de Estados Unidos, México tiene 32% de su población de más de 15 años con problemas de sobrepeso. Tenemos un grave problema de salud pública.

Pero no solamente somos obesos físicos, sino que también somos ¨obesos digitales¨, esto es, consumimos mucho tiempo en Internet y en las redes sociales en comparación con otros países del mundo. Los minutos podrían compararse con las calorías.

De acuerdo con la Asociación de Internet Mx (AMIPCI), los mexicanos pasamos 8 horas con 20 minutos en promedio diario conectados a Internet. Del total de tiempo en la red, 3 horas con 10 minutos las usamos en redes sociales, según datos de GlobalWebIndex 2019.

El Informe Digital 2019, elaborado por Hootsuite y We Are Social, dice que el tiempo promedio en línea en el mundo es de 6 horas y 42 minutos por día. Tenemos entonces un ¨sobrepeso digital¨ de 98 minutos. Ocupamos el lugar número 9 en el mundo en cuanto a la cantidad de horas en el mundo digital y número 8 en tiempo en las redes sociales. Al menos parece ser menos grave que la obesidad física, aunque no sabemos sus consecuencias actuales y futuras.

Pero, ¿por qué debe de preocuparnos la obesidad digital? Por varias razones que compartimos:

  • Saturación de la información. La cantidad de información que se comparte en Internet y en las redes sociales tuvo un crecimiento exponencial en los últimos años. Según diferentes expertos, la explosión de la información hará que esta se duplique cada dos años. Tanta información provoca saturación en la mente y obstruye las capacidades de análisis de la misma.
  • Propicia mayor desigualdad entre los desiguales. En países como México, donde todavía casi una tercera parte no tiene acceso a Internet, se generan asimetrías entre quienes tienen oportunidad de acceder a la información y el conocimiento. La mayor desigualdad se da entre los más desiguales, las personas en pobreza tradicional, a los que ahora se le suma la pobreza digital. La brecha entre quienes tienen acceso al conocimiento y no puede ser en el tiempo una distancia imposible de superar.
  • Alienta la formación de monopolios de la información. En más de una ocasión hemos dado cuenta de los escándalos en los que se ven inmiscuidas las grandes empresas tecnológicas por el uso indebido de la información que manejan de sus usuarios y las acciones ilegales para apodarse de los mercados. Nuestra participación digital convalida esta situación.
  • Nutre la burbuja entre iguales en detrimento de la pluralidad. Los algoritmos utilizados por las empresas tecnológicas propietarias de las redes sociales más populares fomentan el acercamiento entre personas que piensan igual y nos alejan de quienes piensan diferente, en menoscabo de la pluralidad que se enriquece de las diferencias de criterios y valores.
  • Alimenta el poder de Estados Unidos y China en detrimento del resto del mundo. Los avances y las condiciones que nos imponen los gobiernos y grandes empresas tecnológicas de estos dos países, va en detrimento de nuestra soberanía digital. Hemos cedido el uso y explotación de la información de nuestra población e instituciones, abriendo con ello riesgos para predecir nuestros hábitos y comportamientos actuales y futuros, entre otros rubros.

La respuesta a los retos mencionados no es la abstinencia de Internet y las redes sociales, la abstinencia digital. La solución es tener una buena ¨dieta digital¨, con el tiempo adecuado, la información suficiente de los riesgos y retos del mundo digital, con el aprovechamiento del mundo digital para enriquecer nuestra vida personal y social, y con las limitaciones suficientes para no caer ni en la manipulación, ni el engaño, ni la adicción. Fácil, ¿no?

Es urgente en nuestro país impulsar una re-alfabetización digital, que nos genere músculos y defensas para que el resultado final sea de utilidad personal y social. Las preguntas son cuándo, quién y cómo. Esperemos que pronto se contesten.

 

Contacto: www.marcopaz.mx, alfil3000@gmail.com, Twitter @marcopazpellat, www.facebook.com/MarcoPazMX, www.ForoCuatro.tv y www.ruizhealytimes.com.

Autor:

Fecha: 
Miércoles, 23 de Octubre 2019 - 10:15
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Fecha B: 
Miércoles, 23 de Octubre 2019 - 12:30
Fecha C: 
Jueves, 24 de Octubre 2019 - 01:30
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No estoy solo

No pasa un día sin que algún cibernauta me agreda o insulte a través de Twitter o Facebook. La mayoría de ellos se esconden cobardemente detrás de un seudónimo. Algunos pertenecen a la extrema derecha, otros son furibundos seguidores de Andrés Manuel López Obrador, unos más aparentemente insultan solo para divertirse. En fin, son un grupo heterogéneo de personas.

Las palabras que utilizan para tratar de ofenderme generalmente son las mismas, lo que muestra que carecen de un vocabulario más amplio y florido.

Usualmente bloqueo a estos individuos, pero como muchos de ellos no tienen algo mejor que hacer abren una nueva cuenta bajo un nuevo seudónimo con el único fin de enviarme sus mensajes.

Ser agredido a través del internet es algo al que uno debe acostumbrarse si quiere comunicarse a través de ellas. Una encuesta recientemente realizada por Pew Research Center indica que tan grave es el problema en Estados Unidos.

Estos son algunos de los resultados.

27% de los internautas han sido insultados en línea; 22% han sido víctimas de alguien que ha querido avergonzarlos a propósito; 8% han sido amenazados físicamente; 8% han sido acosados físicamente; 7% han sido acosados durante un largo período; y 6% han sido sexualmente acosados.

60% de los internautas han visto como alguien es insultado con palabras ofensivas; 53% han visto esfuerzos de tratar de avergonzar a alguien a propósito; 25% han visto a alguien ser amenazado físicamente; 24% vieron a alguien ser acosado durante un largo período; 19% atestiguaron haber visto a alguien ser acosado sexualmente; 18% dijeron que vieron a alguien ser acosado.

De aquellos que han sido agredidos en línea, 55% (o el 22% de todos los usuarios de internet) han experimentado los tipos de acoso menos severos mientras que el 45% (o 18% de todos los internautas) han sido víctimas de tipos más severos de agresión.

Los datos muestran que los hombres generalmente son víctimas de insultos e intentos de avergonzarlos mientras que las mujeres son más vulnerables al acoso sexual.

Los adultos jóvenes, de entre 18 a 29 años de edad, son el grupo demográfico que más es agredido en línea. El 65% de los jóvenes adultos han sido víctimas de algún tipo de agresión o acoso. En el grupo de 18 a 24 años el porcentaje es de 70.

Las mujeres jóvenes, de entre 18 y 24 años de edad, sufren agresiones severas desproporcionadamente altas; 26% de esas mujeres han sido acosadas en línea y 25% fueron víctimas de acoso sexual en línea.

38% de los que han sido agredidos dicen que una persona desconocida fue el agresor más reciente y un 26% adicional dijo desconocer la verdadera identidad de su agresor.

66% de los internautas fueron agredidos en una red social.

Los resultados de esta encuesta puedes ser vistos en http://www.pewinternet.org/2014/10/22/online-harassment/.

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Fecha: 
Viernes, 31 de Octubre 2014 - 12:00
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