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¿Mal karma satelital?

Descontando los satélites que se nos caen y la leyenda urbana sobre espionaje y robo de piezas rusas por judiciales mexicanos para perfeccionar el proyecto Apolo, la historia de México en el espacio es más larga e interesante.

A principios de los años cincuenta un grupo de científicos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, entre ellos Candelario Pérez y Juan Cárdenas, diseñaron cohetes que lanzaban desde un paraje lleno de nopaleras que se conoció como Cabo Tuna. El primer gran éxito de los potosinos fue el lanzamiento de un cohete el mismo año en que los soviéticos pusieron en órbita el Sputnik, el 28 de diciembre de 1957. Bajo la dirección de Gustavo del Castillo se logró lanzar un proyectil de 1.70 metros de alto y 8 kg de peso que llegó hasta un altitud de 2,500 metros. Nuestro primer cohete científico había dado inicio a la era espacial mexicana. Los diseños mejoraron y el programa continuó hasta 1972 cuando fue cancelado de forma definitiva. En 1958 la Secretaría de Comunicaciones lanzó un cohete de combustible líquido desde Guanajuato. Con todo y el satélite Morelos y el doctor Rodolfo Neri comiendo amaranto y pipitorias en un transbordador espacial, los ochenta fueron bastante desabridos, espacialmete hablando.

En los noventa la UNAM desarrolló un proyecto llamado Programa Universitario de Investigación y Desarrollo Espacial que diseñó los satélites llamados UNAM-SAT, usando la plataforma tecnológica de la Organización Amateur de Satélites (AMSAT). El primero de estos satélites se destruyó durante el lanzamiento en un cohete de bajo costo de una universidad rusa. Se rehízo con el nombre de UNAMSAT 2 (B) y se lanzó en un cohete convencional ruso también. Los planes para el desarrollo del UNAM SAT III dedicado a la investigación en detección temprana de terremotos nunca se lograron concretar. Tristemente el programa fue cancelado en 1997 y ese mismo año se formó una empresa que controlaría las actividades satelitales mexicanas, SATMEX. Un año más tarde lanzó el Satmex 5, y comenzó a administrar los satélites Morelos y Solidaridad desde Hermosillo e Iztapalapa donde, además de la Pasión de Cristo y uno de los tianguis de cosas robadas más grande del mundo, hay un centro de control espacial.

Hace dos años el satélite Bicentenario comenzó la modernización de nuestro sistema satelital y el 16 de mayo pasado el Centenario no alcanzó la órbita y cayó en medio de la nada siberiana, lo cual pasa hasta en las mejores películas.

En el filme Hasta el fin del mundo de Win Wenders, a lo largo de la historia se hace referencia del fallo de un satélite artificial. En realidad nunca forma parte de la trama hasta que se cae y pasan muchas cosas que si tiene paciencia (es una película larga) lo van a sorprender. Y es que los satélites artificiales son como el aire, no se ven pero son indispensables y solo nos acordamos de ellos cuando nos ahogamos. Gran parte de la economía y de nuestra vida cotidiana depende de los satélites y de la industria espacial. Sin embargo tal vez la tragedia no es en sí misma la caída del Centenario.

Hace unas noches un comunicador radiofónico dijo que “qué más se podía esperar de un país como Rusia y de un cohete que se llama Protón.” Que esas cosas pasan por contratar una empresa patito. Que estamos salados.

En realidad mirando la historia, tanto Rusia como la vieja Unión Soviética tuvieron tantos éxitos en la exploración espacial que es difícil asegurar quien ganó la famosa carrera espacial, salvo que el análisis se haga acabando de ver Armaggedon con Bruce Willis.

No solo pusieron en órbita a la famosa perrita Laika que nunca pudo entender lo que quería decir push the red button y jamás regresó a la Tierra. También al primer humano, la primera caminata espacial, la primera mujer en el espacio; llegaron antes a la Luna con robots y tocaron la superficie de Venus y de Marte; desarrollaron la extraordinaria estación espacial MIR que solo cayó cuando el colapso económico ruso de los noventa la llevó a que se desintegrara en la atmósfera junto con el resto de la URSS. Aún así, la principal forma de abastecimiento de la actual Estación Espacial Internacional es a través de las naves rusas Soyuz.

La Soyuz es fabricada por la compañía Energía que es parte del consorcio ILS quien lanzó el fallido satélite Centenario la semana pasada. Parte de ILS es también la empresa Khurnichev que diseño y construyó todas las estaciones espaciales soviéticas incluyendo la MIR e igualmente ha desarrollado y comercializa el cohete Protón. Los primeros Protón se usaron a mediados de los años sesenta y se han ido mejorando desde entonces. La versión M que transportaba nuestro satélite se usa desde 2007 con más de 100 lanzamientos, diez de los cuales han fallado. ¿Eso es mucho o poco? Hace un par de años Natalia Romanova de la Academia de Ciencias de Rusia publicó un análisis de los lanzamientos fallidos a nivel mundial según el tipo de cohete, el sitio de lanzamiento y las condiciones geofísicas imperantes desde 1957.

El lugar con más lanzamientos es Pletsek en Rusia y el segundo Baikonur que además tiene la mayor cantidad de accidentes incluyendo el del Centenario. El cohete con más accidentes es el Thor que se ha usado para lanzar los satélites Corona. Al menos sabemos lo que bebían los ingenieros que lo diseñaron y la probable causa del nombre y de que se caigan tanto. En segundo sitio está el Protón, pero hay que decir que salvo la altísima efectividad de los Soyuz y el desastre de los Thor, la mayoría de los cohetes tiene un porcentaje similar de fallos. Sin embargo tanto el número de accidentes como su porcentaje han ido disminuyendo a lo largo de los años.

La pérdida del satélite Centenario es una tristeza pues era una magnífica pieza de ingeniería. En estos tiempos de desánimo patrio hay que tener claro que pese a su diminutez las experiencias espaciales mexicanas no son malas. Deberían ser mucho más amplias pues es un área estratégica para el desarrollo social, económico y científico. La tragedia real es que no podemos construir nuestro propio satélite ni tenemos recursos para colocarlo en órbita. No se trata de mal karma o mala suerte, sino de decisiones de política científica equivocadas con consecuencias económicas y sociales. Mal karma espacial, solo que nos cayera encima un pedazo del retrete de la estación espacial MIR como en la fallida novela Maldito Karma de David Safie. 

Fecha: 
Jueves, 21 de Mayo 2015 - 18:00
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Mónica Aspe Bernal, Subsecretaria de Comunicaciones SCT

La subsecretaria de Comunicaciones de la SCT, Mónica Aspe, nos explica qué tanto afecta a los planes de comunicaciones la pérdida del satélite Centenario.

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Fecha: 
Lunes, 18 de Mayo 2015 - 21:00
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Como afecta la pérdida del satélite Centenario. El caso de la constructora OHL. Nuevo escándalo de Ebrard

La subsecretaria de Comunicaciones de la SCT, Mónica Aspe, nos explica qué tanto afecta a los planes de comunicaciones la pérdida del satélite Centenario. El presidente de la Comisión de la Agenda Digital y Tecnología de la Información de la Cámara de Diputados, Juan Pablo Adame (PAN-MOR) comenta sobre el foro que se llevó a cabo en dicha Cámara con motivo del Día Mundial de la Internet. En el estudio me acompañan Antonio Castro Quiroz y Armando Chacón y comentamos sobre el caso de la constructora OHL, las oportunidades para percibir mayores ingresos que da la educación. Hugo González comenta sobre la pérdida del satélite centenario. Mónica Uribe de la condena a la corrupción gubernamental del DF hecha por la arquidiócesis de México. Tere Vale explica el nuevo escándalo en que está involucrado Marcelo Ebrard.

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Fecha: 
Lunes, 18 de Mayo 2015 - 19:30
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¿Quién detendrá el escándalo de OHL?

Obrascon Huarte Lain (OHL) protagoniza un escándalo que está siendo seguido por los medios de México y España, como producto de la revelación de unas grabaciones en las que uno de los ejecutivos de la firma trata con el secretario de Comunicaciones del Estado de México “arreglar” unas vacaciones para el funcionario, a cambio de que se permita a la empresa incrementar el costo del peaje que se paga en las autopistas concesionadas. Por supuesto, ambos implicados negaron la veracidad de la grabación. Pablo Wallentin (OHL) aseguró que se trataba de un montaje. Algo parecido respondió Apolinar Mena Vargas, secretario de Comunicaciones del Estado de México hasta hace unas horas.

La prensa señala que desde que comenzó el sexenio, OHL ha ganado contratos por 26 mil millones de pesos. Ahora, sus acciones sufren en la bolsa y hay varias investigaciones acerca de su proceder. El gobernador Ávila ha ordenado que las tarifas de las autopistas permanezcan sin cambio hasta nuevo aviso.

La semana pasada, Pablo Wallentin presentó su “renuncia voluntaria” a OHL y ayer Mena Vargas también hizo lo propio, es decir, ambos fueron renunciados. El ahora ex funcionario fue multado, además, con 189 mil pesos, una bicoca si se toma en cuenta que las vacaciones de marras costaron alrededor de 124 mil pesos.

Se dice que la empresa está siendo investigada, pero nadie habla de quitarle las concesiones, tal vez conseguidas a fuerza de pagar vacaciones. Tampoco se habla de excluirla de futuras licitaciones. Por su parte, a Mena Vargas se le multó y se le despidió, pero no se le inhabilitó, en un esquema muy parecido al de David Korenfeld. Cabe preguntarse si ambos funcionarios, el federal y el local, serán reinstalados en otro puesto una vez capeado el temporal.

¿Esta es la forma de enfrentar la corrupción y el abuso en los cargos? Claramente no. Se están haciendo las cosas a medias ante una ciudadanía que no asume su función de vigilante y juez y medios que se ostentan como jueces morales, sin serlo.

La pregunta ahora es: ¿la salida de Wallentin y Mena Vargas detendrá el escándalo? Ojalá no, porque parece haber mucho más fondo.

MAL Y DE MALAS: sólo puede ser atribuido a la mala suerte lo ocurrido este fin de semana al satélite Centenario, que debía servir para dar rapidez y eficiencia a las comunicaciones en nuestro país. El lanzamiento de este satélite causó cierta expectación y terminó en desastre. El secretario de Comunicaciones, el inefable Ruiz Esparza, dice que el artefacto estaba totalmente asegurado. Por supuesto, nada mencionó sobre los servicios que ya no prestará el Centenario. Como decían las abuelas: el gobierno de Peña Nieto necesita una limpia… ¿de gabinete?

Fecha: 
Lunes, 18 de Mayo 2015 - 18:00
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Satélite Centenario: ¿Cuánto perdemos los mexicanos por este fracaso?

Satélite Centenario: Sí hubo quinto malo. ¿Por qué insistió SCT en utilizar a la empresa rusa International Launch Services (ILS)? ¿Cuánto perdemos los mexicanos por este fracaso?

http://www.24-horas.mx/desde-2013-la-auditoria-detecto-fallas-con-el-satelite-centenario/
 

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Fecha: 
Lunes, 18 de Mayo 2015 - 11:00
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La de Ocho: