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El discurso de AMLO, el logro de su gobierno y sus costos

El presidente Andrés Manuel López Obrador explicó ayer cuál fue la parte esencial del discurso que pronunció el sábado pasado en el Acto de Unidad en Defensa de la Dignidad de México y en Favor de la Amistad con el Pueblo de los Estados Unidos que se realizó en Tijuana.

Esto es lo que destacó:

“Celebramos el importante acuerdo de ayer porque se nos estaba poniendo, se nos estaba colocando en una situación muy difícil, muy incómoda: la de tener que aplicar a ciertas mercancías de Estados Unidos las mismas medidas, restricciones comerciales similares a las que se iba a imponer a las exportaciones mexicanas.

“Confieso que, como persona, como ciudadano, rechazo los actos de represalia y la ley del talión. Soy un pacifista convencido, inspirado en los ejemplos de Gandhi, de Martin Luther King, de Nelson Mandela.

Sin embargo, como jefe y representante del Estado mexicano no puedo permitir a nadie que se atente contra la economía de nuestro país y menos que se establezca una asimetría injusta, indigna para nuestro gobierno y humillante para nuestra nación.

Afortunadamente, ayer se impuso la política sobre la confrontación. Y debo reconocer que hubo voluntad para buscar una salida negociada al conflicto de parte del presidente Donald Trump y de sus principales colaboradores. Me consta.

Al presidente Donald Trump, por eso no le levanto un puño cerrado, sino una mano abierta y franca”.

Antes, al iniciar su intervención, enfatizó los aspectos positivos que a lo largo de la historia ha tenido la relación México-Estados Unidos sin dejar de recordar “el gran zarpazo de 1847 y las intervenciones del siglo XX en nuestro territorio, amén de otros agravios…”.

En resumen, un discurso conciliatorio. ¿Para qué provocar más al gran embaucador que hoy reside en la Casa Blanca?

Ahora bien, ¿se justifican los discursos optimistas del sábado y las declaraciones subsecuentes vertidas en la conferencia de prensa presidencial de ayer?

Creo que sí. Para empezar, se logró que no entrara, a partir del lunes, en vigor el arancel del 5% a todas las exportaciones mexicanas a Estados Unidos, lo cual hubiera afectado no solo a la economía de nuestro país y a la de nuestros bolsillos, sino a la de EEUU y sus habitantes.

Según The Perryman Group, en EEUU se hubieran perdido 400 000 empleos y los consumidores se hubieran visto obligados a pagar unos 17 000 millones de dólares adicionales por concepto del 5%.

De acuerdo con Ebrard, en México “más de 900 mil personas se podrían haber quedado sin trabajo” y se hubiera dado “una caída de la economía nacional (…) aumento de precios”.

Para el banco Goldman Sachs “la economía mexicana podría verse afectada por hasta 18 000 millones de dólares al año si se imponen las tarifas del 5%” y “aunque un arancel temporal de 5% o 10% no es deseable, está lejos de ser devastador y es poco probable que cambie significativamente el volumen y el patrón de comercio entre México y EEUU”.

Por donde se le vea, el hecho de lograr que Trump decidiera no imponer el arancel, por el momento, es un indudable triunfo del gobierno mexicano.

Sin embargo, dicho logro tendrá costos económicos, políticos y sociales, algunos, hasta ahora, nada claros. Sobre ellos comentaré aquí mañana.
 

Twitter: @ruizhealy

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

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Sitio: ruizhealytimes.com

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Martes, 11 de Junio 2019 - 13:00
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Martes, 11 de Junio 2019 - 21:45
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Miércoles, 12 de Junio 2019 - 09:00
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Adiós a Los Pinos

“A government of laws, not of men”, John Adams

Andrés Manuel López Obrador ha hecho cuatro propuestas interesantes: a) que seguirá viviendo en su domicilio particular; b) que Los Pinos será un espacio público para la cultura y las artes; c) que percibirá la mitad del sueldo del actual presidente; d) que prescindirá de la seguridad del Estado Mayor Presidencial. No son propuestas nuevas, pero es la primera vez que las pronuncia en calidad de candidato a la presidencia en el actual proceso electoral.

No sé cuáles sean las razones de AMLO para hacer tales proposiciones. Quizá sea porque las considera música-para-los-oídos de un pueblo que está ya cansado de ver el lujo y la ostentación de los gobernantes. Si ese es el caso, las propuestas serían populistas. Pero tal vez la razón de fondo es que AMLO es verdaderamente austero y en serio quiere cambiar la forma de ejercer el poder ejecutivo en este país. De ser así, la propuesta es buena, pero también un poco ingenua. Un cambio sustancial en el ejercicio del poder no se hace realidad trasladando la sede presidencial de un inmueble a otro. Pero por algo se comienza.

De cualquier forma, las propuestas me parecen loables y las suscribo. He sido siempre muy crítico del populismo –lo pueden ver en mis artículos, que, por cierto, me han ganado la enemistad de muchos AMLOvers–, pero debo reconocer que estas cuatro propuestas deberían ser adoptadas por los demás candidatos. Voy a explicar por qué.

México arrastra un severo problema desde épocas precolombinas. Yo llamo a esto el Complejo del Tlatoani. Desde los indígenas antes de Colón hasta el día de hoy, la gran mayoría de los mexicanos espera que alguien resuelva los problemas del país: y no sólo los del país, sino también los problemas personales. Somos una nación que siempre está en busca de un caudillo. Esto se refleja en nuestro sistema presidencial, que en su origen fue una copia del sistema estadounidense. Pero fue una copia imperfecta. Los redactores de la constitución de los Estados Unidos establecieron la división de poderes y nunca fue su intención que el poder ejecutivo prevaleciera sobre los otros dos. Al contrario, la gran idea que movió a los creadores de la Constitución americana fue el llamado Rule of Law, que nosotros conocemos como el Estado de Derecho: no el gobierno de los hombres, sino el imperio de la ley. Así lo propuso el insigne John Adams en 1780: “a government of laws, not of men”. El poder ejecutivo sería uno de los tres poderes de la Unión, y su titular, el presidente, sería un funcionario, muy importante, pero nunca un rey ni un dios.

En México la figura del presidente se ha amplificado y ha adquirido un dominio peligroso sobre los demás poderes, lo cual ha provocado crisis económicas y sociales a todo lo largo y ancho de nuestra historia –aunque hay que decir que de Fox a la fecha, el presidente enfrenta mayores pesos y contrapesos–. Siempre que la voluntad del presidente ha sido La Voluntad, México ha tenido sus peores tropiezos.

Cada seis años se renuevan las ilusiones de un México mejor, y todos esperamos que el siguiente presidente sea el bueno, o al menos que salga bueno, o ya de perdida que no salga tan malo como el anterior. La mayoría de los mexicanos espera que, ahora sí, las cosas marchen bien. Y si no marcharon bien, pues ya sabemos a quién culpar. El devenir de nuestra historia no ha dependido del Derecho, sino de las pasiones. Por eso los estadounidenses desearon un gobierno de leyes, no de hombres, porque las personas son volubles, están sujetas a vicios y pasiones, más que a virtudes, cambian de parecer y son susceptibles de corrupción. El desiderátum estadounidense podría resultar ingenuo para nosotros, y eso es terrible: si nos resulta ingenuo es porque nosotros mismos estamos ya irremediablemente corrompidos.

Los Pinos es el símbolo del presidencialismo mexicano: un presidencialismo que se siente omnipotente e infalible. AMLO, emulando a Lázaro Cárdenas –que dejó el Castillo de Chapultepec, por considerarlo ostentoso, y se estableció en el rancho “La Hormiga”, hoy Los Pinos, unos Pinos entonces austeros y casi rurales que nada tienen que ver con la suntuosidad y el fasto de hoy–, propone que la residencia oficial se establezca en otro sitio, y que Los Pinos se convierta en un espacio público para la cultura y las artes. Yo acojo esta moción. No por razones populistas, sino porque al desaparecer Los Pinos y el Estado Mayor Presidencial –AMLO ha dicho que prescindirá de sus servicios–, el poder ejecutivo será despojado de ese ropaje omnipotente, de ese hálito de grandeza que no merece, de esa pompa fastuosa que tanto choca con la austeridad y sobriedad que necesariamente debe distinguir a todo régimen republicano. Quizá AMLO no quiera desaparecer Los Pinos para aterrizar y humanizar, por decirlo así, al poder ejecutivo, menos aún si, como pienso, AMLO promueve el culto a su persona; pero, independientemente de los motivos, creo que el resultado sería conveniente.

La idea de Los Pinos al principio no fue mala. Fue una sede digna, austera y sobria, por lo menos bajo los gobiernos de Lázaro Cárdenas y Ávila Camacho. Pero luego llegó Miguel Alemán, que encabezó una verdadera cleptocracia, y esa modesta casa le pareció insuficiente. Los Pinos empezó a convertirse en La Ciudad Prohibida que es hoy. Ha albergado a algunos de los personajes más vilipendiados de nuestra historia, y a sus familias: Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas… y hoy alberga al titular del ejecutivo con el más bajo nivel de aprobación de la historia reciente: Enrique Peña Nieto. En sus estancias, salas y salones se han tomado algunas de las peores decisiones políticas y económicas. En las entrañas de Los Pinos se tomó la decisión de asesinar a los estudiantes en Tlatelolco y de llevar a cabo la Masacre de Corpus Christi; en las entrañas de Los Pinos se decidió nacionalizar la banca y defender al peso como un perro; en las entrañas de Los Pinos un presidente se quedó pasmado mientras la Ciudad de México y sus habitantes se mantuvieron en pie durante el más devastador terremoto; en las entrañas de Los Pinos se tomó la decisión de tirar el sistema para que no venciera un candidato opositor; en las entrañas de Los Pinos –sí, en las entrañas de Los Pinos– alguien no sintió simpatía por un candidato oficial a la presidencia; en las entrañas de Los Pinos el hermano de un presidente realizó toda clase de tropelías y planeó toda clase de maldades; en las entrañas de Los Pinos, siempre en las entrañas, siempre en Los Pinos. Ahí surgió la idea de que una mujer saliera molesta a reconvenir a los mexicanos porque éstos se habían cuestionado el origen de una casa color blanco en el barrio de Las Lomas, tan cerca de Los Pinos. Ahí se decidió una guerra que ha costado ya cientos de miles de vidas y un número desconocido de desaparecidos; ahí se bebió alcohol, y quizá alguna sustancia dura; ahí hubo sexo, amor y decepción; ahí muchos lloraron y otros más rieron. Si las paredes de Los Pinos hablaran…

Un país no es su presidente. El presidente no es la esperanza de un bien anhelado, ni la causa única de todos los males. El presidente es un funcionario, importante, sí; pero no es el único funcionario importante… ni siquiera es el funcionario más importante. Si los mexicanos esperan un mesías, les va a salir el tiro por la culata. Un verdadero mesías no quiere ser presidente, su reino no está en este mundo, sino en el espíritu. En la medida en que muchos mexicanos endiosan al presidente y esperan que él solucione todos los problemas y traiga justicia, libertad y bienestar; en la medida en que muchos mexicanos lo satanizan y vilipendian cuando ven sus expectativas defraudadas; en esa medida los mexicanos se comportan como macehualtin y tlamemes –que es la otra cara del Complejo del Caudillo–. Dicho sea con todo respeto a los antiguos mexicas, pero así era su jerarquía: el Tlatoani era el Tlatoani, el macehual el macehual, el tlameme el tlameme, per secula seculorum.

Que el presidente salga de Los Pinos, que se desprenda del Estado Mayor Presidencial –que la gente común y humilde percibe como la Guardia Pretoriana de Calígula, Cómodo o Heliogábalo (aunque no sepan quienes fueron estos emperadores romanos, lo cierto es que perciben al Estado Mayor como algo siniestro y malvado)–, que viaje en aviones comerciales y que esté más cerca de los mexicanos –si uno da un pasito de más hacia Los Pinos salen los soldados con armas largas, repito, como si fuera La Ciudad Prohibida hace seiscientos años–; todo ello privará al ejecutivo federal de esa parafernalia ostentosa y chocante, tan fastidiosa y molesta para millones de mexicanos, y tan contraria a lo que debe ser una verdadera república.

AMLO es muy hábil y hace que sus seguidores perciban a los presidentes del PriAnato como personas frívolas, indolentes y malvadas que viven en medio del lujo y la opulencia, como grandes pachás, mientras el pueblo mexicano, bueno y noble (ni bueno ni noble, diría yo, con todo respeto al pueblo), se desangra y padece la pobreza más inmoral. Que Los Pinos se convierta en un gran espacio público para la cultura y las artes y que haya en sus jardines una placa que revele al paseante el oscuro pasado de ese lugar… no es una mala idea.

Muchos dirán que trasladar la sede del ejecutivo federal a Palacio Nacional es inviable, porque está en pleno zócalo, y que sería muy problemático, por el tráfico y las manifestaciones. No lo creo. La Casa Blanca está en el centro de Washington, la Casa Rosada en el centro de Buenos Aires, 10 Downing Street en el centro de Londres, el Palais de l’Elysee está en el centro de París y el Palazzo Chigi en pleno centro de Roma. Ninguna de estas residencias oficiales –no solo residencias, sino sedes de gobierno– tiene las 60 hectáreas de Los Pinos. Otros dirán que lo único que quiere AMLO es dormir en la mismísima habitación que en su momento ocupó Benito Juárez. Seamos serios. Otros más dirán que acondicionar Palacio Nacional es incosteable… Pero para que Los Pinos y el Estado Mayor desaparezcan, primero Andrés Manuel López Obrador debe ganar la elección. ¿Qué tal que otro de los candidatos gane y entonces Los Pinos siga siendo la fortaleza-búnker-Ciudad-Prohibida que casi siempre ha sido?

Gane quien gane, yo creo que esta propuesta relativa a Los Pinos debería ser tomada seriamente en cuenta. No importa quién sea el presidente ni quiénes sean los altos funcionarios de la Unión, el ejercicio del poder no consiste en ejercer la voluntad personal ni en estar por encima de todos los demás; no consiste en usar helicópteros de la nación para ir a un campo de golf ni en tener guardaespaldas que protejan a los hijos de los funcionarios aún fuera del país, aún si van de weekend a Las Vegas; tampoco consiste en beneficiar a empresarios a cambio de dineros o inmuebles en Las Lomas, las colinas de los perros o Miami; no consiste en enriquecerse ni en ser reverenciado por el inferior jerárquico; no consiste en que la mano sea besada. El ejercicio del poder público es algo totalmente distinto: consiste en aplicar la ley. El ejercicio del poder público es la facultad de los funcionarios para aplicar la normatividad, abstracta e impersonal, a situaciones concretas, sea en el ámbito jurisdiccional, legislativo o administrativo. El poder público no es esa fuerza burda y chabacana que muchos creen, ni un poder de facto que permite a quienes lo ejercen comportarse como si fuesen Les Rois du Monde. Es un poder de iure, acotado, limitado, orientado al bien común. Ejercerlo de otro modo es tergiversarlo y actuar como el más ruin esbirro.

Sacar al presidente de Los Pinos y desmantelar al Estado Mayor no es la panacea de los graves problemas de nuestra nación; sí creo que tales medidas inhibirían la peligrosa tentación de los presidentes de sentirse todopoderosos. Ciertamente, estas medidas ayudarían a los presidentes a entender que el poder ejecutivo es solo uno más de los poderes de la Unión. Decir Adiós a Los Pinos significa decir adiós a ese presidencialismo que tanto daño ha causado.

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Martes, 03 de Abril 2018 - 15:00
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Martes, 03 de Abril 2018 - 17:15
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Miércoles, 04 de Abril 2018 - 06:15
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¿Regresan los buenos tiempos para EPN?

Si el segundo semestre de 2014 resultó terrible para la imagen del presidente Enrique Peña Nieto, el último trimestre de este año parece haber traído de regreso los buenos tiempos. Nos guste o no, la atención de una sociedad no puede estar todo el tiempo en lo mismo. La memoria es corta y los encargados del recuerdo a menudo dejan atrás temas vitales. Ayotzinapa parece distante y agotado. Las marchas y las manifestaciones no tienen la fuerza que mostraban al principio. Incluso la casa blanca parece haber quedado atrás.

Ahora, sale de gira el presidente Peña y no hay una crisis en el país. Luce en sus encuentros con mandatarios y funcionarios, se convierte en pieza clave de los tratados. Regresa a los temas que en el pasado le permitieron crecer y consolidarse. De nuevo, se alaban las reformas, sus reformas.

En el terreno económico, el país no está bien, pero los medios y expertos machacan que otros están mucho peor. El milagro brasileño se ha ido por el caño y la presidenta Rouseff llega a niveles históricos de aceptación, por lo bajo. La revolución bolivariana, con Venezuela a la cabeza (y de cabeza), vive una agonía desastrosa para su país. Argentina tiene noticias menos graves, pero no optimistas. Sólo Colombia y Perú, por cierto socios de México, parecen estar relativamente a salvo de las malas noticias económicas mundiales.

Los análisis de organismos como el Banco Mundial, la OCDE o el Fondo Monetario Internacional insisten en que las medidas tomadas por el gobierno van por buen camino. El FMI acaba de hacer una visita a nuestro país y concluyó que la cosa va bien, sin ser demasiado optimista. Pronostica un crecimiento del 2.25% para este año, muy arriba del -0.3% del promedio latinoamericano, pero muy debajo de las promesas y las expectativas. El consumo está creciendo y la inflación se mantiene baja. Incluso el desempleo ha disminuido, pero su contraparte, el comercio informal, ha crecido. En términos de inseguridad, las cifras oficiales y no oficiales aseguran que hay un mejor horizonte en los delitos graves. Quedan estados y zonas problemáticos, pero al parecer las autoridades y los ciudadanos han aprendido a vivir con cierta dosis de criminalidad.

Sin duda, y a menos que aparezca otro escándalo, 2015 terminará de la mejor manera para el gobierno federal. Su partido tendrá que  enfrentar los tres años electorales que se avecinan. 2016 será de elecciones locales. Al año siguiente todo será parte de la elección presidencial de 2018.

Pero lo que está atrás, en la memoria, también puede estar adelante, en la política de todos los días. Este gobierno cargará con las culpas, reales o no, que ha enfrentado. Lo que ahora vivimos no es el olvido de las cosas graves, es sólo una tregua que acabará en el peor momento posible. Ya veremos si está preparado.

Fecha: 
Jueves, 19 de Noviembre 2015 - 18:00
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A Virgilio Andrade lo aventaron del Puente de Brooklyn

"Cuánto más Corrupto es el Estado, más Leyes tiene". Tácito.

La LXIII legislatura de la Cámara de los Diputados estará conformada en total, por 203 legisladores del PRI, 108 del PAN, 56 del PRD, 47 del Verde, 35 de Morena, 26 de Movimiento Ciudadano, 8 de Encuentro Social, 10 de Nueva Alianza y 6 del Partido del Trabajo. El Partido Humanista es el único que no tendrá representación legislativa. Además sólo habrá un diputado independiente, Manuel Clouthier Carrillo —el hijo del gran Maquío— que sin duda será oposición pura. En resumen, así resultó la elección del pasado 7 de junio:

1) Los aliados del partido en el gobierno tendrán un 54%, es decir diputados del PRI, VERDE, PANAL, ENCUENTRO SOCIAL.

2) El resto —si es que toda la llamada oposición se uniera— tendrá un 46%, es decir el PAN. PRD, MORENA, MOVIMIENTO CIUDADANO y DEL TRABAJO.

Así pues, el gobierno de Enrique Peña Nieto podrá aprobar —a modo y sin mucho trabajo— las leyes que no requieren reforma constitucional sin mayor problema. Pendientes legislativos hay muchos. Quién sabe cuántas iniciativas están en la congeladora del poder legislativo pero vienen nuevas y variadas, entre ellas, muchas de las leyes secundarias de las reformas que se llamaron estructurales.

Sin duda, entre las leyes más importantes serán las secundarias y  reglamentarias del Sistema Nacional Anticorrupción y todo lo que conlleva —nombramiento del fiscal anticorrupción, etcétera— y es un hecho que ante la gigantesca rechifla que se llevó en todos los medios de comunicación el secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade por exonerar a los involucrados en el escándalo de las casas que reveló, ya casi hace casi diez meses, Carmen Aristegui y sus sabuesos en la magnífica investigación que hicieron principalmente de la llamada Casa Blanca que fuera o es del Presidente y de su esposa. De esta se detonaron las otras investigaciones y por supuesto el despido de la periodista de su programa de radio.

La opinión pública, las redes sociales y los principales opinadores y periodistas del país —salvo sus raras excepciones— para nada quedaron conformes con el dictamen del secretario de la Función Pública que aunque todo el mundo intuía su contenido, mostró su indignación. El conflicto de interés de los asuntos se resolvió —dicen— conforme a la Ley y se determinó que no existió; el conflicto de interés de quién lo resolvió quedó en entredicho. El Presidente debió nombrar a un personaje de la oposición como Secretario de la Función Pública o dejarle su nombramiento al Senado. Le ganó quién sabe qué.

Así, será responsabilidad de la próxima legislatura darle a este país leyes impecables que combatan la corrupción. Quién las haga cumplir es otro tema...

Entonces, ¿qué se puede esperar de las leyes secundarias en relación al grave tema de la corrupción? En mi opinión la putrefacción que causa, es el principal cáncer del país pues trae aparejada la falta de credibilidad en los gobernantes. Es hermana, madre o tía de la impunidad y como secuela trae la inseguridad, el narcotráfico y para que le sigo...

Pronto veremos cómo se legisla. Manlio Fabio Beltrones, Ricardo Anaya y quien quede en el PRD van a demostrar de qué están hechos o tendremos más de lo mismo... Por de pronto, todos —digo, la oposición— contra Virgilio Andrade...

Fecha: 
Miércoles, 26 de Agosto 2015 - 17:00
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Chapomanía

La fuga del Chapo Guzmán de la cárcel de alta seguridad capturó la imaginación nacional y mundial. Aquí y allá se mofan del ridículo que hizo el gobierno de Enrique Peña y se pone de manifiesto el descrédito de México, que tendrá costos. En el ámbito interno un escenario posible es que puede complicarse, a medida que fenece el sexenio, la gobernanza. En el campo internacional es factible un deterioro de las relaciones con Estados Unidos por bloquear la extradición del capo; asimismo, existe el riesgo de que pocos gobiernos tomen en serio al régimen mexicano: el efecto Chapo puede acarrear una especie de aislamiento diplomático (¿y económico?) del país. A este penoso suceso le antecede la crisis de credibilidad por el conflicto de interés de las casas del presidente y de algunos funcionarios de su primer círculo. También le precede la crisis de derechos humanos en Tlatlaya e Iguala.

A tan delicados asuntos se le suma el descrédito de los poderes Legislativo y Judicial, ambos lastrados por la corrupción y el uso arbitrario y patrimonial del poder y de los recursos públicos en beneficio de sus camarillas. El mismo derrotero siguen los partidos políticos, que representan más bien a sus familias y pandillas. El distintivo de la clase política es la impunidad y la corrupción. El divorcio entre el pueblo y sus representantes es patente. El resultado es que México está al arbitrio del más fuerte, lo que genera más desigualdad. Si las instituciones están rebasadas por disfuncionales y, por tanto, están capturadas por los políticos y la gran empresa, si por ende el gobierno es incompetente, y si la ley está al servicio de las elites, entonces estamos ante una crisis de legitimidad política de las clases gobernantes. ¿Sigue la guerra civil?

Hay que evitar este posible escenario catastrofista. Es hora que el gobierno de Peña muestre que entiende que sí entiende. Ello implica un golpe de timón para cumplir y hacer cumplir la ley, para combatir a la impunidad –mediante la rendición de cuentas– y a la corrupción, llevando a los tribunales a los presuntos corruptos. También involucra un cambio de personas y en las políticas de seguridad y de lucha contra el narcotráfico. La seguridad debe centrarse en combatir a los delitos que más dañan y humillan a los mexicanos (secuestro, extorsión, asesinatos, etc.), y la estrategia contra el narcotráfico requiere sacar al ejército de ese infierno y replantear la política punitiva contra las drogas ilícitas ante Estados Unidos, pues esta inútil lucha nos arrastra a la guerra civil, que dañaría la seguridad del poderoso vecino norteño. Es lamentable lo que pasó, pero es atroz persistir en lo que nos lastima.

Fecha: 
Jueves, 16 de Julio 2015 - 17:00
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Aristegui. ¿Un Problema Creado de la Nada?

Carmen Aristegui conserva todavía la voz fresca —así la presentaban al comienzo de su carrera profesional—. Fue la periodista y comentarista más escuchada de los noticieros matutinos del país y por ende muy influyente. La Revista Forbes declara que es la segunda mujer más poderosa del país, sólo por debajo de la multimillonaria empresaria María Asunción Aramburuzabala.

La menudita, audaz e inteligente periodista —comentarista incisiva— ahora está metida en un extraño lio que le causó el despido de su espacio informativo, el cual tenía una audiencia importante. Cualquiera que haya sido la razón, el resultado fue que la voz crítica se silenció y es otro golpe a la credibilidad del gobierno tan maltrecha —hayan metido o no la mano en el asunto—. El hecho es que les pega. Ya la prensa internacional comenta el asunto y se ha causado un revuelo gigante en su defensa sobre todo en las redes sociales.

En mi opinión hay dos miradas en todo el asunto:

1) Los directivos de la empresa (MVS) se sintieron "ofendidos" porque aparentemente Carmen y su equipo de investigadores se adhirió —sin autorización para usar el nombre de la empresa— a MexicoLeaks (la nueva herramienta que permite enviar información de interés público a medios de comunicación y organizaciones civiles a través de tecnologías seguras que garantizan el anonimato de la fuente). La consecuencia inicial fue el despido de dos de sus principales colaboradores del equipo de sabuesos de investigaciones especiales, a lo cual Carmen expresó categóricamente su rechazo y lanzó un ultimátum —sin negociar— pues presumo que ya conocía o presentía el desenlace. El resultado es conocido; muchas personas despedidas, entre ellas las renuncias de colaboradores importantes como Denise Dresser, Lorenzo Meyer, Sergio Aguayo y otros tantos.

Todo esto suena demasiado increíble, falso, artificial, sin congruencia. ¿Qué necesidad de tanto escándalo promovido inicialmente por la empresa por un asunto que se pudo negociar tomando una taza de café?, ¿le faltó a Carmen inteligencia para dejar pasar el vendaval y negociar con calma? No lo creo, pues acto seguido MVS cambió su política editorial con nuevas reglas —un manual— para que sus informadores se ciñan a estas normas y difundan la información o sus comentarios previa autorización, con lo cual Carmen no iba a estar de acuerdo. ¿Estará el Diablo también metido en todo esto?

2) La otra posibilidad es que desde arriba —o sea del poder gubernamental— presionaron para sacarla del aire y el propietario de la concesión, el grupo MVS, encontró un pretexto y maquinó todo el asunto. En el fondo parecería que MVS decidió que ya no quiere más "líos" con el gobierno y se alineó. Si fuera así, el asunto es mucho más grave con relación a la libertad de expresión.

La libertad de expresión es un derecho fundamental  —un derecho humano—, señalado en el artículo 19.º de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948", y las constituciones de los sistemas democráticos, también lo señalan. En la nuestra, el artículo séptimo es muy claro.

Es necesario reconocer que el periodismo como el que ejerce Carmen, sobre todo por la investigación de la "Casa Blanca", contribuyó a que ahora se estén promoviendo leyes tan importantes como el Sistema Nacional de Corrupción. En fin, ya encontrará otro espacio en la radio, conserva todavía su rincón en CNN y como editorialista, publica en el periódico Reforma; mantiene también su web page en www.aristeguinoticias.com.

La Secretaría de Gobernación se pronuncia en un comunicado refiriéndose al asunto como "es un conflicto entre particulares" y agrega "respetando y valorado permanentemente el ejercicio crítico y profesional del periodismo, y seguirá haciéndolo con la convicción de que la pluralidad de opiniones es indispensable para el fortalecimiento de la vida democrática del país”.

Y continúa: “Es deseable que este conflicto entre particulares se resuelva, para que la empresa de comunicación y la periodista sigan aportando contenidos de valor a la sociedad mexicana”.

Cuando menos la autoridad gubernamental se pronunció al respecto, dándole la importancia debida, aunque en el fondo no lo crean, los escépticos y críticos del sistema.

Ahora lo interesante será conocer quién en los medios de información se anima a entrevistar a Carmen; qué comentarista de Televisa o Azteca o de las cadenas radiofónicas la buscarán o quién en los medios restringidos será el valiente para darle un espacio... ¿Habrá otro medio de comunicación que se interese en sus servicios? Una nueva historia apenas comienza...

No te preocupes Carmen, ni ustedes amables lectores, ni los Twitteros de las redes sociales —de mejores lugares nos han corrido—. Ya vendrán tiempos mejores...

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Miércoles, 18 de Marzo 2015 - 17:30
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Nombramiento de Virgilio Andrade. Más fallecimientos por explosión de Hospital en Cuajimalpa. Quiebra de Radio Shack

En esta ocasión me acompañan Tere Vale, Bernardino Esparza y Álvaro Rattinger. Los temas que abordamos esta noche fueron:

  • Nombramiento de Virgilio Andrade como secretario de la SFP
  • Aumento el número de fallecimientos por la explosión de Hospital Materno-Infantil de Cuajimalpa 
  • La falta de regulación a las compañías gaseras
  • La quiebra de RadioShack

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Lunes, 09 de Febrero 2015 - 15:30
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La reactivación de la SFP. Investigación de compra de casas a Grupo Higa. Los altos sueldos de los diputados.

Esta tarde converso con el nuevo secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, sobre cómo se investigarán las compras de casas a Grupo Higa por el presidente Enrique Peña Nieto, su esposa Angélica, y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray. En el estudio me acompañan Bernardino Esparza y el escritor Carlos Pascual y comentamos sobre los altos sueldos de los diputados, la reactivación de la SFP, la Guerra Cristera vista a casi 90 años de distancia, la capacidad de rebote de Apple. Con Tere Vale discuto sobre los sueldos de los diputados. Yemy Zonana explica cuándo hay que cambiar de trabajo.

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Fecha: 
Miércoles, 04 de Febrero 2015 - 19:00
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Mi programa:

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El discurso de EPN. El recorte al presupuesto federal. Mercadotecnia digital

Esta tarde me acompañan Liliana Alvarado, Juan Azcárraga y Bernardino Esparza con quienes analizamos el discurso del presidente Enrique Peña Nieto en donde pide que la SFP analice el caso de las casas que él, su esposa Angélica y el secretario de Hacienda Luis Videgaray le compraron al Grupo Higa. Con Luis Enrique Mercado platico del recorte al presupuesto federal y con Marco Paz Pellat sobre la mercadotecnia digital. Fidel Ruiz-Healy nos dice por qué es importante llevar a los niños a que les hagan un examen de la vista.

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Martes, 03 de Febrero 2015 - 19:00
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Mi programa:

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¿Navidad y Año Nuevo se llevaron los problemas?

Por supuesto, la respuesta es negativa, pero el reflujo de las protestas resultó evidente. Así ha sido en cada coyuntura similar. Recuérdese que antes de la navidad del 2005 las confrontaciones entre AMLO y Calderón habían tensado a las fuerzas políticas nacionales. Llegó la navidad y con ella la prohibición de hacer cualquier tipo de campaña (la llamada “tregua navideña”) y la tensión bajó.

Esta vez no fue diferente, para descanso del atribulado gobierno federal. Permanecen Tlatlaya, Ayotzinapa y el escándalo de la relación con el Grupo HIGA, pero estos temas están siendo impulsados en buena medida por organismos y personajes no partidarios, como los de derechos humanos o la CETEG y la CNTE, no por partidos políticos con registro e influencia institucional.

Tomar en cuenta esto es relevante porque el año que corre es electoral y pronto se desatarán todas las campañas con toda su intensidad. Se dirá que estas campañas llegan en un momento de descrédito de partidos e instituciones, lo cual es cierto, pero tal vez el votante mexicano, en su mayoría, prefiera a los partidos políticos, con todo y todo, que a grupos que incendian, paralizan vialidades, toman comercios y golpean y secuestran personas.

Los partidos políticos tratarán de usar Tlatlaya, pero por lo que se ve, el tema no es algo que le quite el sueño a los mexicanos ni a los grupos más agresivos de la oposición partidaria o no partidaria. Ayotzinapa es una papa caliente para tratar de usarlo como tema de campaña. El Movimiento Ciudadano lo usó en un spot, sin mencionarlo por su nombre, y ya los padres de familia de los jóvenes desaparecidos advirtieron que no lo permitirían. Podríamos suponer que MORENA y AMLO tenderán a utilizar Ayotzinapa, pero el riesgo de que el tema se les vuelva en contra es alto.

Los nexos con el grupo HIGA son más fáciles de utilizar, pero en este punto todos los partidos tienen un historial sucio. Sólo López Obrador está en condiciones de usarlo para golpear al PRI. Como quiera que sea, las elecciones de este año tendrán un fuerte componente local y se centrarán en buena medida en lo económico y la seguridad.

Sin duda, en medio del descrédito, este año será la confrontación de temas como los referidos arriba que afectan a algunos sectores, contra la maquinaria electoral y los temas de los partidos.

¿Cómo manejarán los partidos y el gobierno federal estos temas que impactaron en 2014? Seguro que lo están calibrando, pero el que juegue a no verlos puede correr el riesgo de perder piso. 

Fecha: 
Lunes, 05 de Enero 2015 - 17:00
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