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Los tres cochinitos

La detención inesperada de Genaro García Luna “al estilo  americano” (lo atraparon los cherifes todos con pistola en mano como en la canción de la Cárcel de Cananea), al parecer es resultado (al menos en parte) de la sopa soltada por el Chapo Guzmán durante su juicio en Nueva York.

Cuando los abogados del narco mexicano señalaron a Enrique Peña Nieto por haber recibido 100 millones de dólares como soborno para dejar actuar al Cártel de Sinaloa,  el copetoncito de Atlacomulco, presa de incontenible indignación, prometió demandar a los difamadores que osaban manchar su impecable reputación.

Ahora que Genaro García Luna ha sido aprehendido,  el abogado del Chapo le ha mandado preguntar a Enrique el hermoso, si todavía lo piensa demandar por difamación...

¿Y los demandó?

Parece que como dijo Don Teofilito, no los ha demandado, y ni los demandará.

Foximiliano desapareció de las redes sociales durante algunos días, para regresar aplaudiendo humildemente la firma del TMEC lograda por el presidente López Obrador (el miedo no anda en burro).

El único de los tres cochinitos que ha elevado su voz en las redes sociales para descalificar las acusaciones que lo vinculan con el Cártel de Sinaloa, es el comandante borolas  al que, lo único que se le pudo ocurrir para defenderse, fue decir que ¡él no sabía absolutamente nada de las actividades de su secretario de Seguridad Pública!

Calderón ha tildado las imputaciones en su contra, como “frívolas, temerarias e improcedentes”, copiando la viejísima fórmula de machote que utilizan todavía los coyotes y  litigantes a la antigua, cuando contestan alguna demanda.

¿Podemos afirmar en justicia y con base legal que Fox, Calderón y Peña Nieto deban ser tenidos como responsables en relación con las actividades del narco en México, y especialmente, respecto de las conductas atribuidas a Genaro García Luna?

La respuesta es un rotundo SI.

Los tres cochinitos son responsables de acuerdo con el artículo 80 de la Constitución Federal que dice a la letra:

Artículo 80. “Se deposita el ejercicio del Supremo Poder Ejecutivo de la Unión en un solo individuo, que se denominará "Presidente de los Estados Unidos Mexicanos".

En consecuencia de lo establecido en este artículo, tanto Fox como Calderón y Peña Nieto, son responsables ÚNICOS de los actos incurridos por sus secretarios de estado, así como de todos los funcionarios designados por ellos dentro de la administración pública federal.

No solamente se trata de García Luna, sino de muchos integrantes de su equipo cercano, y de otros funcionarios vinculados al crimen organizado de cuyas conductas deben responder como ÚNICOS RESPONSABLES, los expresidentes de México que han sido señalados durante el juicio seguido a El Chapo Guzmán en Nueva York.

Permítame ilustrar con un ejemplo muy sencillo, las responsabilidades de Fox, Calderón y Peña Nieto:

Si un individuo es designado depositario de una bodega llena de mercancía, y durante su periodo a cargo de la custodia encomendada, resulta que se roban la mercancía, y los ladrones escaparon, el que tiene que responder, es el depositario.

El custodio a cargo de la bodega, solamente podrá defenderse en cuanto a la calificativa penal de su conducta: Dolosa o imprudencial.

Dolosa si estuvo asociado con los rateros; imprudencial si simplemente no tomó las medidas de prevención indispensables para proteger la mercancía contenida en la bodega encomendada.

Al final de estas líneas, transcribo los artículos del Código Penal Federal que son aplicables a los tres expresidentes.

Si se acredita que Fox, Calderón o Peña Nieto estuvieron asociados con narcotraficantes o con cualquier otro miembro del crimen organizado, deberán responder como copartícipes dolosos.

Si resulta que es verdad lo dicho por Calderón de que no se enteró de ninguna acción delictiva incurrida por Genaro García Luna, a pesar de actuar en sus narices, sería responsable en grado de comisión por omisión, porque era su obligación SABER lo que hacía su secretario de Seguridad Pública, y en su caso, removerlo y sancionarlo.

Lo mismo aplica para Fox y Peña Nieto.

La escritora Anabel Hernández en una entrevista reciente con Ricardo Raphael, externó sus sospechas sobre la conducta de la hoy llamada Fiscalía General de la República, porque según ella (y tiene razón), Gertz Manero debería haber sido quien pidiera la detención con objeto de extradición de García Luna, y no al revés.

En este momento, el villano de moda es Genaro García Luna, pero lo cierto es que no están todos los que son, ni son todos los que están.

Hay un famoso miembro de la 4T, que a diferencia de García Luna, no puede ir a Disneylandia ni a Disney World, a menos que quiera hacerle compañía a García Luna; (y no es el único)...

El presidente López Obrador ha insistido en que solamente le interesa atacar la corrupción al son de “borrón y cuenta nueva”.

Yo no estoy de acuerdo con su criterio, porque el artículo 87 de la Constitución claramente dice que cualquier presidente de la República que no cumpla su obligación de guardar y hacer guardar sus disposiciones viendo en todo por el bien y prosperidad de la Unión,  deberá enfrentar la demanda de la Nación.

Los expresidentes podrían intentar defenderse diciendo que guardaron e hicieron guardar las leyes, pero literalmente, o sea, en un cajón; y que vieron en todo por el bien y prosperidad de la Unión, (pero de la Unión Americana).

Aplicar la Constitución Federal, no depende de lo que diga el dedito de López Obrador; solamente el dedo de Nerón podía decidir quién vivía o quién moría.

La nueva telenovela  cuyo primer capítulo está siendo protagonizado por Genaro  García Luna, promete ser una serie atractiva llamada a tener un importante rating.

El cuento de los tres cochinitos en este caso, reviste matices inéditos que merece la pena seguir sin perderse ningún episodio.

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chavezmontesmessnerjulio@yahoo.com

  1. He aquí las disposiciones del Código Penal Federal, aplicables para determinar la responsabilidad de Fox, Calderón, Peña Nieto y quienes resulten corresponsables.

Artículo 7º.- “Delito es el acto u omisión que sancionan las leyes penales.”

Artículo 8º.- “Las acciones u omisiones delictivas solamente pueden realizarse dolosa o culposamente.”

Artículo 9º.- “Obra dolosamente el que, conociendo los elementos del tipo penal, o previendo como posible el resultado típico, quiere o acepta la realización del hecho descrito por la ley, y Obra culposamente el que produce el resultado típico, que no previó siendo previsible o previó confiando en que no se produciría, en virtud de la violación a un deber de cuidado, que debía y podía observar según las circunstancias y condiciones personales.”

Fecha: 
Viernes, 13 de Diciembre 2019 - 11:50
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Fecha B: 
Viernes, 13 de Diciembre 2019 - 14:05
Fecha C: 
Sábado, 14 de Diciembre 2019 - 03:05
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Fox, Calderón, Macedo y siete exprocuradores les deben una explicación a los mexicanos

El ascenso de Genaro García Luna fue meteórico después de trabajar durante 10 años (1989-1999) en la agencia de espionaje que fue el CISEN, en donde ocupó cargos segundones.

En 1999 pasó a formar parte de la recién creada Policía Federal Preventiva (PFP), en donde fue titular de la Coordinación de Inteligencia para la Prevención bajo las órdenes del comisionado general de la PFP, Facundo Rosas Rosas, personaje que años después fue el secretario de Seguridad Pública de Puebla durante el gobierno de Rafael Moreno Valle, cargo al que se vio obligado a renunciar después de que varios de sus subordinados resultaron involucrados en el robo de combustibles y vehículos y la venta de protección a bandas delincuenciales.

En diciembre de 2000, al iniciarse el gobierno de Vicente Fox, el recién nombrado procurador general de la república, Rafael Macedo de la Concha, designó a García Luna Director de Planeación y Operación de la Policía Judicial Federal.

El 1 de noviembre de 2001, Vicente Fox expidió el decreto que creó a la Agencia Federal de Investigación (AFI), la cual quedó bajo el mando de García Luna.

Durante el sexenio de Fox la AFI fue la policía más importante del país y García Luna el policía más poderoso. En esos seis años también aumentó el poder de los cárteles de la droga.

Pese a que fracasó al combatir a la delincuencia organizada, el 1 de diciembre de 2006 Felipe Calderón lo nombró Secretario de Seguridad Pública y lo convirtió en uno de los hombres más poderosos e influyentes del país.

Su designación fue inexplicable porque como director de la AFI se vio envuelto en diversos escándalos. Fue acusado de enriquecerse en el cargo y hasta de recibir dinero de algunos narcotraficantes. Como era de esperarse, ningún a de las denuncias en su contra prosperó.

A concluir el gobierno de Calderón, García Luna se fue a Miami y durante siete años vivió ahí sin que nadie lo molestara o investigaría el origen de una fortuna que le permitía darse una vida de grandes lujos.

En 2018, sin sospechar que sí era investigado por un fiscal federal neoyorquino, solicitó la ciudadanía estadounidense y aparentemente declaró falsedades a la autoridad ante la cual la gestionaba.

Finalmente, el martes pasado fue arrestado en Texas después de que el fiscal lo acusó de ser narcotraficante desde 2001 a la fecha y perjuro. Ese mismo día dio la casualidad de que se anunciara que en México también se le investigaba y que sus cuentas bancarias habían sido congeladas por las autoridades.

En resumen, todo parece indicar que el encargado de combatir a la delincuencia organizada durante dos sexenios era parte de ella. Eso explicaría en gran medida el auge que tuvo el Cártel de Sinaloa durante ese periodo.

Creo que todos los que de alguna manera impulsaron la carrera de García Luna, especialmente Fox, Calderón y Macedo de la Concha le deben una explicación al pueblo de México.

También deben decirnos porque no investigaron a García Luna los ex titulares de la PGR: Eduardo Medina Mora (2006-09), Arturo Chávez (2009-11), Marisela Morales (2011-12), Jesús Murillo Karam (2012-15), Arely Gómez (2015-16), Raúl Cervantes (2016-17) y Alberto Elías Beltrán (2017-18).

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Fecha: 
Jueves, 12 de Diciembre 2019 - 09:35
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Fecha B: 
Jueves, 12 de Diciembre 2019 - 18:20
Fecha C: 
Viernes, 13 de Diciembre 2019 - 05:35
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Ayer atestiguamos un hecho insólito

Quienes acostumbramos ver o escuchar la conferencia de prensa matutina que de lunes a viernes ofrece el presidente Andrés Manuel López Obrador atestiguamos ayer un hecho insólito cuando el secretario de la Defensa Nacional, Cresencio Sandoval, explicó con lujo de detalles lo que ocurrió en Culiacán justamente hace dos semanas, el jueves 17 de octubre.

Ese día,  soldados y guardias nacionales localizaron y capturaron a Ovidio Guzmán López, un hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, en cumplimiento de una orden de aprehensión con el fin de extraditarlo a Estados Unidos, cuyo gobierno lo acusa, junto con su hermano Joaquín, de conspirar “a sabiendas, intencional y voluntariamente” para importar a y distribuir cocaína, metanfetamina y mariguana en los Estados Unidos de abril de 2008 a abril de 2018.

Como es conocido, la acción militar-policiaca fracasó rotundamente cuando los efectivos militares se vieron obligados a liberar a Ovidio luego de que cientos de sicarios del Cártel de Sinaloa se apoderaron de las principales calles de Culiacán para impedir que los sodados y guardias pudieran efectuar el plan que habían diseñado para capturar sin mayor incidente a uno de los herederos de uno de los criminales más sanguinarios que haya surgido de lasa filas del hampa mexicana.

En primer lugar debo aceptar que me impresionó la mesura y respeto a los derechos humanos que demostraron los militares responsables de detener a Ovidio. Lo que se ve en los videos que ellos mismos grabaron durante el evento los muestra calmados, profesionales y sin recurrir al uso innecesario de la fuerza. A una mujer que se encontraba en el lugar que les gritaba insistentemente le dijeron que no eran delincuentes y nunca le gritaron o faltaron el respeto. El mismo Guzmán López, que se entregó pacíficamente después de que él y sus hombre trataron de repelar a balazos la llegada de los representantes de la ley, fue tratado con respeto y hasta se le permitió que por un celular le pidiera a alguien de sus cómplices que en vista de que lo habían arrestado detuvieran la balacera y se retiraran de lugar. Al parecer, nadie siguió sus instrucciones porque la agresión de los sicarios continuó hasta que lograron su objetivo: la liberación de quien es uno de sus jefes.

También me llamó la atención la manera en que el general Sandoval explicó cómo fueron interceptados por los sicarios los diversos grupos de soldados y guardias nacionales que se dirigían a determinados lugares de Culiacán con el objeto de apoyar la acción que culminó con la efímera captura de Ovidio. No conozco de asuntos militares pero, por lo que dijo el secretario de la Defensa, infiero que los delincuentes ya sabían por dónde iban a pasar los convoyes de soldados y tuvieron tiempo para apostarse en los sitios que les permitió causarles daño e impedir que pudieran lograr su encomienda.

Es indudable que el gobierno de la 4T demostró ayer su compromiso con la transparencia, por lo menos en lo que a este lamentable caso se refiere, porque nunca en la historia del México contemporáneo habíase dado el caso de que la máxima autoridad militar del país explicara pública y detalladamente una acción de armas y menos una que resultó ser un absoluto fracaso.

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Fecha: 
Jueves, 31 de Octubre 2019 - 10:35
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Jueves, 31 de Octubre 2019 - 19:20
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Viernes, 01 de Noviembre 2019 - 06:35
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La 4T y la claudicación en materia de seguridad

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) asumió el costo político de la fallida operación militar que buscaba detener al hijo del Chapo Guzmán, Ovidio Guzmán López, el pasado jueves 17 de octubre, cuando el poder bélico del cartel de Sinaloa, logró poner contra las cuerdas al Estado mexicano y hacerlo claudicar en su misión de garantizar la seguridad pública de sus gobernados. Con este error en el operativo militar se asesta un durísimo golpe, casi fulminante, a la credibilidad del régimen en materia de seguridad.

Aunque la decisión de replegarse fuera correcta al desatarse el caos, y considerando el número de probables víctimas, después del desastre provocado, para la opinión pública no fueron bien vistos los resultados del fracasado operativo. Cuestiones tan inverosímiles como que no existía una orden de aprensión, una adecuada estrategia de extracción del detenido, además de minimizar el poder de reacción del cartel de Sinaloa, en su territorio que domina literalmente como nadie. La catastrófica acción de las fuerzas federales confirmó que el país continúa con importantes zonas de fuera del Estado de Derecho y en dominio total de los grupos delincuenciales y el narcotráfico.

Mal empezaba la semana para el presidente AMLO desde el lunes 14 cuando su “dubitativo” e increíblemente aún secretario de seguridad pública, Alfonso Durazo, expresaba que en materia de seguridad no había nada que presumir ante el incremento de la violencia y asesinatos en el país. Las ligeras tendencias a la baja, no ocultaban la difícil realidad de un país sumido en una espiral incontrolable. El secretario pedía tiempo para ver resultados más palpables, pero la emboscada en Aguililla contra policías estatales de Michoacán y los presuntos enfrentamientos en Iguala, Guerrero dejarían semi noqueada la estrategia en materia de seguridad del gobierno federal.

La política de comunicación social, terminarían por sepultar los intentos de controlar los daños provocados en la primera gran crisis para el gobierno de AMLO. El 17 de octubre pasado, el secretario Durazo afirmaba en un confuso mensaje que se había detenido a Ovidio García luego de un enfrentamiento casual y que el cartel intentaba realizar caos para presionar su liberación.

Posteriormente se corrieron versiones que se le había liberado ante la imposibilidad de mantenerlo a resguardo y de proteger al personal militar que lo capturó. En la mañanera siguiente desde Oaxaca, el presidente confirmó que en realidad fue un operativo fallido del gabinete de seguridad, quien ante lo inminente de un desastre mayor, decidió desistirse de su captura. Ante las versiones contradictorias de lo sucedido por parte de las mismas autoridades, nunca quedó claro si tenían asegurado al hijo del capo sinaloense.

Horas de vacíos informativos fueron llenados por la versión de que el estado había claudicado ante la delincuencia organizada, dejando en calidad de ineptos y ridículos a todo el gabinete de seguridad que no atinó a preparar un operativo con las mínimas posibilidades de éxito.

El golpe a la administración de AMLO es brutal y cargará con el hasta el final del sexenio, representa lo que nunca pudo hacer la oposición fraccionada y hasta ridícula en su actuar. Un operativo mal ejecutado y con consecuencias funestas, pudo haber destruido la credibilidad del régimen, pues otra pifia de estas características será devastadora.

La claudicación en materia de seguridad desnuda lo que la realidad en numeralia expresaba, es una situación grave que se ha descontrolado, el número de mexicanos que muere diariamente en crímenes dolosos asciende a más de ochenta. Con la entrega del hijo del Chapo a su organización criminal, se opacó el reinició con bombo y platillo de los trabajos de la construcción del aeropuerto cívico-militar de Santa Lucía, luego de que se destrabaran los cientos de amparos jurídicos en su contra. Incluso el PAN realizó ante la Fiscalía General una denuncia contra el secretario de seguridad pública y el mismo presidente AMLO.

El desaseo dominante en el gabinete había sorteado muchos desafíos de forma afortunada, se percibía la triste realidad de que en algún momento, tantas cosas hechas con demasiada premura o improvisación, iban a estallarle en la cara al presidente tabasqueño, tan poco afecto a la reflexión o el análisis autocrítico.

Quedará la duda sobre qué era menos devastador, si lidiar con una ciudad hecha un caos, incendiada y con muertos, pero con un alto capo detenido y presentado ante la ley para extraditarle, o haber cedido al terror y las amenazas de grupos delincuenciales que doblegaron a las fuerzas del orden y les dejaron en un ridículo total a nivel mundial, con la salvaguarda de haber evitado un mayor derramamiento de sangre.

Esta herida profunda auto infringida por la miopía y la improvisación, es oro molido para la oposición que desposeída de argumentos sólidos, encontraron en la fallida detención del objetivo, la bola de nieve que intentarán alimentar durante todo el resto del sexenio. 

El régimen si bien se mantiene fuerte por su conformación de mayorías legislativas y aún mucha popularidad en torno a la figura presidencial, después del desastre en Culiacán, es vulnerable ante los ataques políticos de la jauría de opositores que han olido la sangre de la incompetencia. Se está a tiempo de recomponer las falencias en su estrategia pacifista, sería un suicidio pretender que después del operativo fallido, todo sigue igual y se pretenda minimizar la tragedia ocurrida.

Lo más grave es el mensaje imperante de que los grupos delincuenciales son amos y señores en amplias zonas del país y el Estado mexicano (aunque ya se presuponía) no es capaz de hacerlos entrar en orden, lo que provoca una percepción de vulnerabilidad generalizada, desde los mandos superiores castrenses hasta los ciudadanos comunes que se saben indefensos en un contexto de violencia infernal.

Dedicado a “Kriszta”, gracias por tu tenacidad y hacer realidad una historia fantástica. Eres mágica y bella en todo sentido.

Autor:

Fecha: 
Martes, 22 de Octubre 2019 - 12:00
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Fecha B: 
Martes, 22 de Octubre 2019 - 14:15
Fecha C: 
Miércoles, 23 de Octubre 2019 - 03:15
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Hasta ahora ha fracasado la estrategia pacifista de AMLO

Culiacán, Sinaloa, fue atacada el jueves por cientos de sicarios pertenecientes al Cártel de Sinaloa y bandas aliadas cuando una treintena de policías ministeriales militares pretendieron arrestar a Ovidio “El Ratón” Guzmán, hijo del encarcelado exjefe del cártel, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Las diversas versiones que se proporcionaron de lo ocurrido generaron confusión en gran parte del público.

La primera es la que dio el jueves en la noche el Secretario de Seguridad Pública Alfonso Durazo, quien entre otras cosas dijo: “una patrulla integrada por 30 elementos de la Guardia Nacional y SEDENA se encontraba realizando un patrullaje…  cuando fueron agredidos desde una vivienda. El personal de la patrulla repelió la agresión y tomó control de la vivienda localizando en su interior a cuatro ocupantes... se identificó a uno de ellos como Ovidio Guzmán López…”.

La segunda versión la dio AMLO el viernes en su conferencia de prensa cuando dijo que “se trató de un operativo que llevó a cabo el Ejército a partir de una orden de aprehensión de un presunto delincuente”.

Las dos versiones obligan a formular estas preguntas: ¿La violencia empezó cuando los militares fueron agredidos mientras patrullaban la zona o cuando llegaron a arrestar a Ovidio Guzmán por órdenes de un juez?

El viernes, después de la conferencia de prensa presidencial, los integrantes del Gabinete de Seguridad ofrecieron otra conferencia de prensa para explicar más ampliamente lo que sucedió el día anterior.

Sandoval explicó que “se trató de una acción directa para la captura de un presunto delincuente al contar con orden de aprehensión provisional con fines de extradición emitida por un juez federal”. Añadió que el grupo conformado por policías ministeriales militares y guardias nacionales, “en un afán de obtener resultados positivos, actuó de manera precipitada con deficiente planeación, así como falta de previsión sobre las consecuencias de la intervención, omitiendo además obtener el consenso de sus mandos superiores” y sin contar con la orden de cateo necesaria”.

Con base en los hechos y la información proporcionada puede deducirse que:

  1. El jueves en la noche el Gabinete de Seguridad no tenía una idea clara de lo que sucedió.
  2. Los responsables de arrestar a Ovidio Guzmán omitieron “obtener el consenso de sus mandos superiores”.
  3. Los dos puntos anteriores permiten suponer que son defectuosas las comunicaciones entre los distintos niveles del Ejército y la Guardia Nacional.
  4. Los soldados, guardias nacionales y policías estatales en Culiacán no son suficientes para enfrentar un ataque coordinado de sicarios del Cártel de Sinaloa.
  5. Ovidio Guzmán fue dejado en libertad para que los sicarios no mataran a más civiles, militares y policías.
  6. Las instalaciones militares, por lo menos las de Culiacán, son sumamente vulnerables.
  7. Los capos de otras bandas criminales pueden tratar de emular en diversas ciudades lo que hicieron el jueves los del Cártel de Sinaloa.
  8. Si ocurriera otro ataque similar, la credibilidad presidencial se desplomaría.
  9. Hasta el momento ha fracasado la estrategia pacifista de AMLO para enfrentar a la delincuencia organizada. Los índices de criminalidad lo demuestran contundentemente.

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Fecha: 
Lunes, 21 de Octubre 2019 - 10:05
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Lunes, 21 de Octubre 2019 - 18:50
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Martes, 22 de Octubre 2019 - 06:05