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La Casa Blanca de la Primera Dama

El día de hoy dos noticias llaman la atención, ambas relacionadas de alguna manera: la declaración pública de Angélica Rivera y el discurso de Enrique Peña Nieto que advierte sobre un intento de desestabilización. Estos dos hechos noticiosos probablemente forman parte de una especie de contraofensiva gubernamental.

El reportaje sobre la llamada Casa Blanca de Las Lomas, hecho por Carmen Aristegui y su grupo, llegó como suelen venir estas noticias: en el peor momento. Agobiado por Tlatlaya y Ayotzinapa, el presidente Peña Nieto tuvo que tragar otra mala noticia. En una primera reacción, señaló que la casa mencionada no era de su propiedad, sino de su esposa, Angélica Rivera, y que esta sería la encargada de dar las explicaciones.

El día de ayer, Rivera explicó por Youtube cuál era el origen de la propiedad. La compró a plazos y ha pagado dos años de ocho con los recursos que ganó en 25 años como estrella de Televisa. El propósito de su revelación fue claro: quitar una mala noticia a la pesada carga del presidente Peña Nieto. Es probable que los medios, quizá la misma Aristegui, se lancen a verificar dato por dato lo dicho por la primera dama. Si encuentran alguna rendija en donde colocar otro golpe, lo harán y así debe ser en una democracia.

Desgraciadamente, en el mejor de los casos, aunque la historia se mantenga, el daño ya está hecho: se recordará la espléndida casa y no su origen. La mayoría de los mexicanos seguirá con esa incredulidad casi existencial que sostenemos ante los dichos de los políticos.

Por otro lado, la declaración de Peña Nieto hecha ayer es preocupante. Parece un presidente que comienza a sentirse cercado. El mandatario asegura que su proyecto seguirá, pese a los intentos de provocar una desestabilización. Esta declaración se suma a la que hizo a su llegada de la gira internacional, por medio de la cual recordó que es el Estado el que tiene el uso legal exclusivo de la fuerza pública.

Es cierto que el pasado fin de semana ocurrió un primer intento coordinado de sabotaje contra el Buenfin: una grabación que circuló entre sectores medios y que alertaba de un caos en la ciudad e invitaba a no salir a la calle, es decir, a no comprar; el bloqueo de carreteras que llevan a Acapulco, principal destino del turismo defeño; la toma de Plaza Oriente por más de seis horas; bloqueos a los Walmart en Oaxaca y Guerrero, entre algunos hechos. ¿En verdad podemos creer que todo esto fue espontáneo y coincidente?

Ahora se ha logrado la cancelación del desfile del 20 de noviembre, un día en que el Ejército sale a demostrar lo que hace y tiene. La cancelación del evento por tres marchas, una de las cuales amenaza con tomar el aeropuerto, seguro no tiene contentos a los integrantes de las Fuerzas Armadas.

Sí, hay bases fuertes para creer que hay intentos de desestabilizar y montar una provocación al gobierno federal, que hasta ahora ha sido prudente. Sin embargo, el gobierno de Peña Nieto debe cuidar sus acciones, sin entrar en el juego de los violentos. 

Fecha: 
Miércoles, 19 de Noviembre 2014 - 18:45
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