Se encuentra usted aquí

cárcel

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

En la cárcel

No resulta sencillo escribir qué se siente vivir atado de pies, manos y voz. De pies porque no se puede correr, de manos porque no se puede abrazar, de voz porque no se puede decir todo lo que quiero; y como aquí no hay una pluma debo resguardarlo en la memoria para escribirlo después. Estoy en la cárcel y las emociones revueltas, los deseos, planes y metas desaparecen cuando decido vivir en una celda fría compartiendo una cobija y una almohada que han soportado noches enteras de desconcierto, incertidumbre, lágrimas, ruidos desconocidos y silencios que murmuran. La noche en una prisión es para mí, un espacio de observación, en donde las inocentes terminan creyéndose culpables, las culpables sanan despacio sus remordimientos y todas se arropan para corresponder a los lamentos y dulzuras. Una sola noche puede convertirse en una larga y penosa vida así como una vida entera se puede reducir a una sola oscura noche en prisión.

Vivir en una prisión por la sola curiosidad de saber qué es el insomnio obligado sin importar quiénes son las delincuentes y quiénes las confundidas entre la realidad y las aseveraciones ajenas, fue una parte que, vivida con toda conciencia, me provoca aprender que en todas partes hay rejas y cadenas; la vida diaria es una cárcel en la que la fianza es más difícil de detectar que la sola cantidad monetaria o el largo proceso penal. Cada uno en su cárcel mundana y todos en una celda llamada mundo sin querer compartir nada.

La vida, que se parece a una larga condena y que por querer compartir tiempos y realidades con las internas de la penitenciaría, me enseña más allá de lo que puede ser la desaprobación social para convertirse en un flagelo personal.  En el tiempo en que decido adentrarme en el pensamiento y el aire denso de una celda quise también saber y ser parte de un mundo tan imaginario como irreal, a la vez tan parecido al diario vivir en la ciudad. La capacidad de adaptación del ser humano a cualquier situación es increíble, así como la absurda capacidad de creerse en peligro solo porque el anuncio de la gravedad mundial acecha. En prisión, saber que el invierno se acerca, que congelará hasta el último hueso y que el agua helada de la regadera espera puntual cada mañana a las 6 y que aun así se tiene la disposición de obedecer. Sentir que se acerca la temporada de afectos y nostálgicos recuerdos, saber que no se podrá abrazar al ser más querido y aun así se inventan que existe cerca y se abrazan a escondidas entre ellas.

La celda de afuera, se reduce ante todo lo que sucede alrededor de cada ser humano, los límites de comprensión y compasión dejan de existir dando paso a la frustración y a la depresión, es muy fácil caer en los pensamientos negativos, en las necedades personales y en la nulidad del criterio. La celda real y una prisión de altas paredes no es, en nada, peor que a la que existe en la “libertad” rodeada de cosas innecesarias que solo distraen el pensamiento.  

Es contradictorio estar en encierro añorando la libertad que se vive afuera y aun así el encierro es de todos los días, es conflictivo saberse culpable o reprimido y no querer entenderlo y mucho menos remediarlo. Las rejas que cubren el entorno, la necesidad del ser humano por depender y la pasividad con la que se funciona día a día se convierten pues en la verdadera prisión. Con la enseñanza puesta como el mejor vestido, decido que ninguna reja, ninguna prisión emocional y ninguna atadura física pueden encerrar del todo el poder del pensamiento y la decisión de creerme capaz de pagar mi fianza  con el aliento que me regala ser simplemente libre en mi misma

Y reitero, no es sencillo escribir lo que se siente estar en una celda de concreto, fierro y candados.  Es necesario acercarnos a los barrotes personales, tocar el frio suelo de nuestro tiempo y hacer conciencia del tamaño de la fianza que debemos pagar. Debo una entrega no tan emocional y quizá un poco más coloquial de lo que sucede cuando se sabe preso, la puerta abierta está justo enfrente y se tiene miedo de salir. He pagado mi fianza, ahora estoy en vuelo, recuperada, sana y con la firme intención de solo estar en la cárcel para apoyar a quienes, con justa razón, se han convertido en importantes maestros de vida.

En la cárcel, cualquiera que esta sea, el ser humano puede perder absolutamente todo, menos la libertad de pensamiento y el poder de decisión y como presunto responsable, es tarea de cada uno liberar la fianza y abrir los candados, adelante, el camino está libre.

Autor:

Fecha: 
Martes, 08 de Diciembre 2015 - 16:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Matar a El Chapo

Del video filtrado con audio de la fuga de El Chapo, comentaban en el programa de Eduardo Ruiz-Healy cómo “tendió” su cama antes de irse. Ante tanta especulación e interpretación de los movimientos de los presos, sus rutinas, costumbres y los hábitos que se crean por la falta de actividad, ésta del Chapo al tender su cama puede ser una de tantas manías, sin embargo, se puede sugerir como una señal de Guzmán avisando a las cámaras: “—ya me voy”.

En el minuto 1:29 (o 1:24 según la fuente que se revise) cuando El Chapo cambia el canal de la televisión saca un objeto de detrás o por debajo del aparato y lo guarda entre las cobijas, éste movimiento y la salida del objeto se puede ver cuadro por cuadro en el video. En el minuto 3:14 y después del 4to sonido de martillos o taladros, baja el brazo derecho y busca junto a la pierna del mismo lado, hace bola la cobija con su mano derecha y se levanta. Antes de extender las sábanas, su mano derecha se junta por debajo de la cobija con la izquierda y se pasa lo que pudiera ser el objeto que sacó antes, lo deja en la mano izquierda y termina de “tender” la cama. Luego se acerca a la regadera y deja caer al parecer el mismo objeto provocando un golpe que se alcanza a escuchar cerca de donde se abrirá poco después el agujero, como otra señal: “—estoy listo”. Después se escucha la voz de alguien por debajo del agujero como avisando: “—listos aquí abajo”. El Chapo regresa a ponerse los zapatos para irse, dicen hoy, al Triángulo Serrano de Chihuahua, Durango y Sinaloa; si Guzmán Loera se escapó por un túnel lo de menos es que se haya filtrado el video con audio.

Se han reportado ataques armados en la sierra que intimidan a la gente de los pueblos y rancherías, los pobladores viven con el temor de ser blanco de una bala perdida o del acoso de los militares, además no pueden correr para ponerse a salvo porque los detienen al creerlos sospechosos.

Que se haya escapado otras dos veces durante su carrera a salto de mata en la sierra, que reporten que está herido del rostro y una pierna y que cayó a un barranco es porque saben santo y seña del hombre sin lograr capturarlo. Como en el viejo juego de policías y ladrones en el que los ladrones difícilmente pierden; se parece también al juego infantil de las escondidas en el que Guzmán, hasta ahora, ha salido bien librado, los buscadores siguen contando hasta cien y desde algún lugar El Chapo gritó: “— ¡Un, dos, tres por mí y por todos mis compañeros!”

Al pasar los días se tiene información aparentemente confiable, también notas que aseguran que El Chapo está muerto. En general, se pensará que “muerto el perro se acabó la rabia” y no, para acabar con la rabia es necesario mucho más que matar o detener y extraditar a El Chapo; desde esferas casi desconocidas querrán matarlo para que no hable y así algunos secretos oscuros del poder queden enterrados en la tumba con Guzmán. Si lo matan solo estarán sacudiendo el tapete y las pulgas van a brincar para todos lados; entre los que van a querer ganar la presidencia del narco, los que se sentirán herederos del trono y los hijos de Guzmán, las cosas empeorarían para la sociedad.

El Chapo es el único tipo que hace que las miradas volteen hacia él sin que él vea a nadie, un individuo que se ha burlado como nadie del gobierno y que ha sabido manipular la ley. ¿Que con dinero todo es posible? Sí, solo que para eso también se necesita inteligencia, independientemente de lo que ha hecho El Chapo, lo que planea y su modo de vida, este hombre no puede ser calificado como un tonto, es más, si le propusieran la Presidencia de la República en una carcajada diría: “—No gracias, ese es un puesto para idiotas”.

El gobierno mexicano lo quisiera muerto, la DEA y el FBI lo necesitan vivo, su gente lo protege moviendo hilos extraños y la sociedad sabe que con El Chapo o sin él, las cosas no serán mejores porque hay gente en el poder que rebasa por mucho la maldad de Guzmán Loera.

Autor:

Fecha: 
Miércoles, 28 de Octubre 2015 - 18:30
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

El cerebro en vacío

Anastasia, la joven que presuntamente asesinó a su madre y hermana vive segura ahora en otra cárcel, una real que sus ojos pueden ver. La otra cárcel, la peligrosa está dentro de ella.

La veo, está en un evento en el que se presenta el talento de las internas de la Penitenciaria en la final del concurso anual de Cultura y Deporte, está incluida en la actividad como parte de la observación y cuidado que requiere porque no se sabe en dónde está su cerebro.

Al ser humano se le puede privar de absolutamente todo, encerrarlo,  dejarlo en completo abandono y olvidarlo para siempre. Se le puede inhibir la función de brazos y piernas incluso privarlo de la voz  lo único que nadie puede quitarle a una persona mientras respire es el privilegio de sentir, la libertad de pensamiento y la forma de imaginar un mundo aparte para bien o para mal.

El cerebro de Anastasia es una ciudad de tan compleja construcción que ubica en sí misma el tráfico y la aglomeración de pensamientos, sensaciones y emociones; actitudes y decisiones que solo ella puede maniobrar y nadie tiene acceso a ese lugar de ruidos o silencios permanentes.

Cualquier palabra que pueda pronunciar y la expresión corporal no será nunca parecido al interior, súbitamente su mundo interno cambia de trayecto para instalarse con la mirada en un abismo sin fin, a nada responde, nada suena, nada se mueve. Ella persiste en vivir en ese mundo muy privado y profundo, puede escuchar atenta y responder monosílabos, dentro existe la consistencia en contestar lo que los demás quieren escuchar, no lo que ella piensa.

Quizá haya dejado ir al demonio de cuchillos, tijeras y cucharas quizá lo tenga guardado como reserva para usarlo cuando su mundo imaginario se destruya otra vez, quizá ese demonio en realidad nunca existió.  

La han tenido que privar el derecho de vivir en otra libertad para su protección, para protección de la sociedad, por ley.

Sus ojos azules y su rostro no tienen expresión alguna, sus manos permanecen quietas, su cuerpo erguido siguiendo la línea del respaldo en la silla y solo sus ojos juegan con el movimiento frente a ella, es estar sin estar, su conflicto se estaciona y se direcciona a la nada.

Sus compañeras cantan, bailan se esfuerzan por lograr sus mejores actuaciones, las porras suenan acordes con la alegría que están viviendo, dentro de todo el orden y el régimen que estos eventos requieren la ‘fiesta’ la vive cada una de ellas y me pregunté en un momento: ¿Habrá Anastasia visto una alegría tan sana alguna vez en su vida?

Responde por momentos a la música,  le mueve ligeramente los hombros hacia atrás, la hace respirar profundo sin demostrar emoción. Su única expresión existe en el área entre sus hombros y el cuello debajo de la barbilla, contiene la respiración cuando suena ‘I’ve had the time of my life’, si esa fue una canción que bailó probablemente lo estén recordando los músculos de su cuello y relaja los hombros hacia abajo. Cuando suena ‘Te hubieras ido antes’, sus hombros suben y se mantienen así hasta que termina de cantar la compañera concursante, ella nunca mira a la cantante durante su intervención. Con los acordes de ‘A dónde va nuestro amor’, endereza más su cuerpo y se pierde en otra lejanía extraña. En la entrada de ‘Qué bonito’ empuja los hombros hacia el frente encorvando su espalda con respiraciones lentamente profundas, su mirada sigue perdida en un lejos más abierto y se mantiene igual hasta que termina la música.

Sus movimientos son mínimos. Obedece y cambia de lugar cuando le corresponde para volver a su silla y tomar la misma posición. Le dieron pompones para las porras y los sostiene en la misma mano todo el tiempo que transcurre el evento, aplaude cuando todas aplauden nunca sonríe. Nunca mira a otra parte que no sea el frente que eligió desde el principio. Son tres horas en las que ella paseó por un mundo incógnito y sin expresión, sin intentar siquiera cambiar de posición.

El cerebro humano y su complejidad desvirtuada también vive en las calles, en los hospitales psiquiátricos, en las cárceles, en miles de hogares.

Estudiar a Anastasia como principio de un entendimiento a su personalidad, elaborar un detallado examen de observación y corroborar la ciencia, la psiquis y la legalidad en un solo individuo puede ser el inicio de un proceso en el que quepan muchos individuos más además de ella.

Me parece que sería un error pensar en enviarla a un hospital de salud mental y darle tratamiento medicado, sería como haber leído el libro y cerrarlo sin haber entendido su contenido.

No soy psicóloga de academia y entrenamiento y no es necesario serlo para ver que ella vive en otra parte, mi sentido común funciona como avispero cuando algo diferente está frente a mis ojos y se empeña en descubrirlo aun cuando solo quede en letras la descripción de un objeto llamado persona o de una persona que puede convertirse en objeto sin dejar de respirar.

Autor:

Fecha: 
Viernes, 14 de Agosto 2015 - 17:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Las vergüenzas de México

Pues sigue la mata dando. Ya bastante dábamos de que hablar a nivel internacional con eso del ya clásico narcotráfico, la no menos clásica corrupción, la trata de personas, la violencia de género, la violación de los derechos humanos, la casa blanca del presidente, el caso Ayotzinapa, el peliculesco escape del Chapo Guzmán, y no sé qué tantas cosas más, y ahora, para no variar, el escandalito protagonizado por el señor Piojo Herrera y su no menos “llamativa” hijita en contra del comentarista deportivo Christian Martinoli en pleno aeropuerto de Filadelfia, noticia que ya se comenta en varios medios deportivos del mundo.

La cuestión es que en los últimos días el país había tenido una especie de “descanso moral” al haber participado con buen éxito en los Juegos Panamericanos en Canadá y la selección mexicana conquistado la Copa Oro de fútbol, no sin una buena cantidad de críticas por las ayuditas arbitrales recibidas y su estilo de juego infame. Pero aún así, por lo menos degustábamos todos del agridulce sabor de la mencionada victoria.

Solamente que el señor Herrera se dedicó a ensuciar más la ya de por sí manchada corona concacafkiana, con sus desplantes de rufián de barriada en un aeropuerto internacional, a la vista de todo el mundo.

La cuestión aquí es que el país sigue pasando vergüenzas a niveles extrafronteras y nos estamos convirtiendo en la comidilla de los diferentes diarios electrónicos del mundo, y eso duele. Desde las críticas racistas y mal intencionadas, pero con un fondo de verdad de Mr. Donald Trump, pasando por la parodia animada taiwanesa del escape del Chapo hasta los artículos de columnistas internacionales en donde no nos bajan de corruptos o por lo menos de ineptos, la imagen del país a nivel internacional no pasa por su mejor momento. Pero todo parece indicar que a los dueños del balón, en todos los ámbitos y facetas de nuestra mexicana existencia, les importa muy poco lo que se opine del país más allá de sus fronteras. Al parecer les tiene sin cuidado que el otrora respetado líder de Latinoamérica se siga sumiendo en el ridículo internacional para solaz y esparcimiento de los que de afuera nos miran.

Dichosos aquellos días en los que nuestro México era buscado y solicitado por otros países e instancias internacionales para ser mediador, interlocutor e incluso guía de países en conflicto, de aquellos días en los que las películas mexicanas eran vistas y admiradas en muchas partes del mundo e incluso sus dirigentes eran respetados aún cuando domésticamente no daban una.

Ahora nos hemos convertido en el hazme reír del mundo, metiéndonos autogoles por todos lados, ¿o no es así, señor Miguel Herrera?

Autor:

Fecha: 
Jueves, 30 de Julio 2015 - 17:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Una Mujer de Gris

Etapas de la vida –dicen- procesos obligatorios –me contaron- por algo pasan las cosas –escuché- aprovecha el tiempo –me aconsejan.

Cuando las frases se hacen espuma y las palabras se vuelan con el aliento, queda poco. Y más poco queda porque ahora no puedo recordar si algún día pensé. No estoy segura si razoné mis pasos y mis actitudes. No creo que alguna vez me di el tiempo para ver consciente el entorno en el que me movía.

Supongo que cada noche me acosté a dormir sin reflexionar mi día y mucho menos me ocupé de planear el siguiente. Me di tiempo para correr y hasta creo haber aprendido a volar. Hace mucho tiempo que me supe mayor, desde el momento en el que pude ir a la calle yo solita, que podía relacionarme con cualquier persona. Que me dejaron decidir si estaba en casa o no quería llegar.

Hace muchos años me hice grande y con poquitos años me hicieron responsable de cosas que no me correspondían y yo no lo sabía. Tantas veces golpeé a mis amiguitos y los demás me aplaudieron. Otras tantas me robé los dulces y los juguetes del puesto de la esquina, y mis amigos me aplaudieron. Supe hace mucho, que gritarle a mis padres no tenía repercusiones y las pocas veces que me castigaron en mi cuarto, me escapé por la ventana, mientras los amigos me aplaudían.

Hace mucho supe que yo era dueña del mundo que corría y que ninguno podía detenerme. Me mandaron alguna vez a la escuela, y nunca me dijeron si era por alejarme de casa, o porque algo había que aprender. Para mí era solo el lugar de juego en el que había que ignorar al maestro. El lugar en el que podía libremente elegir a quien golpear y a quien quitarle lo que yo quería. Maestros y directores trataban en vano de llamar a mis padres, enviaron decenas de reportes informando mi mal comportamiento, pidieron que llevara de regreso al salón el papel firmado por mis papás, que por supuesto nunca firmaban, aunque pronto dejó de ser un problema cuando aprendí a falsificar la firma de ellos.

Con tantos seguidores de mi rumbo torcido, me hice grande en actitud y me rebelé ante todo lo que significara rectitud. Mi grupo de animadores me alentaba a seguir andando, fue para mí la conclusión de que la vida era esa, era así y jamás se me ocurrió voltear a ver a quien me gritó ¡detente!

Hoy, aún no sé de qué tamaño soy, no sé cuántos años tengo ni cuándo estropeé mi crecimiento personal. No pude saber cuándo era tiempo de para ser mujer y dejar de ser niña, aun ahora no consigo darme cuenta si sigo siendo una niña y que nunca en realidad me hice mujer.

Un día, hace poco, mientras todos me miraban hacia arriba y me consideraban grande, maté sin piedad a un hombre. Eché a correr con las manos ensangrentadas, buscando refugio en algún rincón que me cobijara de las sirenas de policía y de ambulancias. Días después al salir de mi resguardo busqué a mis amigos, que habían desparecido, busqué a mis papás, a mis hermanos que un día fueron mi responsabilidad, me atreví a regresar a la casa hogar donde había abandonado a mi hijo hacía un par de años.

Nadie, no había nadie, no escuché más aplausos ni algarabías. Estaba sola, ¿conmigo? No, yo tampoco estaba ahí. Me vi en una patrulla de policía en dirección al penal, me repetía mis mismas mentiras que pudieran convencer a los jueces mi inocencia. Todo estaba en mi contra. Nada pude ya hacer. Ni siquiera atiné a llorar y supe que no lo había sabido nunca.

No tenía pertenencias valiosas que pudiera reclamar a mi salida de la cárcel, así que solo dejé en un banco mi ropa, mis zapatos robados, la cadena de pulsera que le quité a una persona algún día, los pesos que guardé para comprar mi dosis de droga diaria, el sobrante de un cigarro de mariguana y el poco respeto que algún día tuve por mí misma, todo amontonado para ponerme el uniforme oficial que me convierte desde ahora: en una Mujer de Gris.

Mi nueva casa no es muy diferente a la que yo tenía, el contraste es que está reducida a cuatro paredes muy cercanas una de la otra y rejas que alcanzo a ver afuera. La cama no es tan importante, porque supe dormir en las banquetas mientras drogada esperaba el amanecer, el frío tampoco me parece difícil pues ya lo habría vivido cada noche de inviernos en la calle.

Los amigos, las compañías, las voces, esos si son algo que jamás había visto, encuentro que aun cuando no me gusta debo escucharlos, debo mirarlos a la hora de las comidas, que las mujeres a mi alrededor son iguales a mí, ninguna es más que la otra, veo que todas pretenden ser más fuertes, todas han dicho en algún momento que son inocentes, que el crimen cometido fue por causas ajenas a su voluntad o en defensa propia. Me he dedicado a escuchar y a observar durante los pasados meses, como no recibo visitas, me invento mi propia visita cuando las otras internas cuentan sus momentos con sus familias o sus esposos o novios.

“Etapas de la vida –dicen- procesos obligatorios –me contaron- por algo pasan las cosas –escuché- aprovecha el tiempo –me aconsejan-“

Todas esas palabras toman su propio sentido en mí ahora, me sorprende de mí, que lo único que hago es mirar a todos lados y escuchar cuanta palabra suena. Desconozco esa parte de mí que vive callada, en silencio todo el tiempo. He dicho pocas palabras, no he pronunciado nombres, no he pedido ayuda legal. Pienso mientras miro al techo de mi celda, y pienso a veces nada, a veces hago una película imaginaria de cada uno de mis pasos afuera.

No creo que yo haya sido ella, no puedo concebir la desatención que le tuve a la vida, a la escuela, a las malas compañías y aún más sorprendente es que yo misma haya sido una pésima compañía para otros chicos y que ningún adulto les hubiera prohibido su relación conmigo, y pienso cuántos de ellos estarán ya en camino a una cárcel.

Yo quiero culpar a tantos de mi estancia en esta prisión, y cuando escuché los lamentos de otras compañeras, vociferando que los culpables de sus delitos eran sus padres y todos los adultos que las criaron, supe qué tan ridículo se escuchaba en una persona mayor aunque no dejan de tener razón, fuimos la mayoría hijas de otras mujeres como nosotras mismas, ninguna razón es tan potente que pueda borrar el tiempo que vivo y el lugar en el que viviré el resto de mi vida.

Los familiares de mi víctima vinieron a ver mi rostro, me gritaron y escupieron la reja que nos separa, se enrojecieron de rabia y desbordaron frente a mí toda su frustración, su desconsuelo y la ira que yo sembré en la familia, el dolor que guardarán y los recuerdos de ese familiar que maté con mis propias manos.

Qué puedo decirles, ¿me disculpo? Eso no vale ni en frase, ni en letras de oro y plata, ni con el corazón en la mano.

No supe qué decir. Los escuché y cuando bajé la mirada me gritaron cobarde, cuando levanté la mirada me dijeron cínica, cuando dije perdón me gritaron estúpida, cuando se me salió una autentica lágrima me dijeron hipócrita.

No supe qué hacer y por primera vez en toda mi vida lloré sin consuelo en mi celda por días enteros, no me dolí yo, me dolieron ellos, ésa familia que asesiné al mismo tiempo que a su pariente. Me dolerá el dolor de ellos, nunca me dolerá suficiente y tengo la seguridad de que nunca podré sanar sus corazones aunque el mío se pudra en el intercambio.

He pensado en suicidarme, también he pensado en hacerme la valiente, he pensado que puedo hacerme de un arma,  he pensado en escaparme, he pensado que puedo llamar a mi familia y pedir ver a mi hijo y hacerme la víctima y exigir que hagan algo por mí y que me liberen… Cuando me vi pensando… me escuché pensar… me supe razonando, sequé las interminables lágrimas, me acaricié la piel dolida cuando me supe presa en mí.

Entonces le tomé una certera razón a mi vida, éste debió ser mi lugar hace muchísimo tiempo. Me supe yo entera, yo Mujer de Gris. Lejos, muy lejos de consolarme y victimizarme, de hacer de mí un mártir, pienso que el silencio de mi voz es mi refugio íntimo. Y, aún más lejos de tratar de convencer a los demás de mi supuesta inocencia, tomo éste tiempo y ésta reclusión en paz, me vuelvo silenciosa y pacífica conmigo misma. Ofrezco mi tiempo y mi crecimiento a ésa persona muerta y a ésa familia dolida. A mis padres que se desentendieron de sus hijos y que sin palabras me mandaron a prisión.

Si le sirve a la sociedad saber que sufro, sepan que sufro, si le sirve a la familia saber que soy una miserable, sépanlo. Si les sirve a mis padres saber que ya no existo, sépanlo. Si me sirve a mí saberme, lo sé.

Desde aquí las cosas se ven de otro color aunque lo único que vestimos es gris. Desde esta celda veo lo que se sufre afuera cuando no se atiende. Quien me gritó ¡detente! sabía que yo terminaría aquí. Mis maestros sabían que sin dirección de mis padres yo acabaría mis días encerrada.

Desde aquí quisiera solamente gritarles a los adultos que sean responsables con los niños, advertirles a los jóvenes que no se sabe caminar solo, que se necesita la compañía de quienes advierten que nos detengamos.

La vida aquí no es fácil, como no lo es afuera, y cada uno decide en qué clase de prisión se quiere vivir.

A mí, en esta cárcel, me tocó la fortuna de haber encontrado a mi mejor amiga y vivir con ella, platicar mis cosas con ella, decirle cuánto la quiero y saberme querida por ella. Mi mejor amiga, la que siempre caminó conmigo y no la vi. Yo misma.

Pedir perdón no fue aceptado, bajar la mirada no sirve, levantarla tampoco, enojarme no funciona, rebelarme más no está en cuestión, vivir la vida que me corresponde es mi obligación y la tomo con toda la consciencia que estoy conociendo.

Soy la Mujer de Gris y tuvieron que vestirme de un solo color para que me fuera posible ver los colores que me ofrece mi propio pensamiento.

Autor:

Fecha: 
Martes, 28 de Julio 2015 - 16:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

La postura de la Iglesia en México sobre la fuga del Chapo Guzmán

Mientras, en Roma, el Papa Francisco ha entrado en una suerte de periodo vacacional, en México seguimos impactados por la segunda fuga de Joaquín El Chapo Guzmán - hecho que, dicho sea de paso causó, dos posiciones encontradas de la Iglesia católica, una condenatoria, por parte de la Conferencia del Episcopado, y otra, minoritaria pero con resonancia, dando un crédito al Chapo por poner de relieve la corrupción, más que inmerecido -, y la Iglesia no ha sido ajena al clamor social sobre la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán.

El semanario Desde la Fe no dejó pasar la ocasión para expresar la opinión de la Arquidiócesis Primada de México - que no de la Conferencia del Episcopado como muchas columnas políticas señalaron – acerca no precisamente de la evasión, sino de las condiciones legales y administrativas públicas que la permitieron.

La editorial del semanario del 19 de julio hace referencia a que en noviembre de 2012 se reforma la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, la LOAPF, con el propósito de extinguir la Secretaría de Seguridad Pública creada por Vicente Fox, y regresar las atribuciones conferidas a la Secretaría de Gobernación, la cual desde siempre, había tenido las facultades en materia de seguridad pública, seguridad nacional, vigilancia fronteriza y migratoria e inteligencia.

Según Desde la Fe, la reforma de 2012 quedó en tela de juicio ante el escape del Chapo Guzmán. De igual manera, las justificaciones para la aprobación del proyecto - porque es evidente que la concentración de funciones, atribuciones y facultades, que incluyen la migración, los derechos humanos, la relación con las asociaciones religiosas, compilar la normatividad, regular el uso de los símbolos nacionales, promover el desarrollo municipal y  la protección civil, además de la seguridad nacional - revelan el simple interés partidista por marcar una discontinuidad en políticas públicas, más que una racionalidad administrativa pública para el buen manejo ulterior de los asuntos de Estado.

La crítica enderezada por Desde la Fe no sólo es en contra de las consecuencias de la decisión del equipo de transición de Enrique Peña Nieto, sino contra la LXII Legislatura del Congreso de la Unión. Es decir, no se salvó nadie, pero omite la editorial decir que tampoco la separación de las tareas de seguridad de las de facultades de la secretaría de Gobernación fue la solución, porque los pleitos entre ambos secretarios - bueno, los múltiples secretarios de Gobernación durante las administraciones panistas - y los secretarios de Seguridad Pública fueron de proporciones épicas, y tampoco puede decirse que los resultados fueran óptimos.

Y siguiendo con el razonamiento de los editores de Desde la Fe, cito textualmente “la competencia de la Secretaría de Gobernación fue jurídicamente desnaturalizada para imponer criterios ineficaces que confunden a un organismo político como aparato policial. La supersecretaría muestra ineficacia en sus acciones de seguridad pública y la efectividad del sistema de inteligencia. Hace unos días, la supersecretaría vino a ser minisecretaría.”.

Hasta cierto punto, no les falta razón en cuanto a la imposición de criterios ineficaces que confunden un organismo político con un aparato policial, pero entonces: ¿cuáles serían los criterios eficaces para la construcción de una política pública?, ¿separando lo policial de lo político?, ¿son áreas absolutamente distantes?, ¿cómo generar propuestas claras desde la ciudadanía? Es válido que los grupos eclesiásticos propongan algunas ideas para solucionar el tema de la seguridad, pero habría que señalarles que la caridad empieza por casa.

No es que no se puedan hacer propuestas desde una asociación religiosa, pues sus integrantes son tan ciudadanos como el qué más, pero en específico ¿cuáles son las estrategias implementadas por la Arquidiócesis Primada de México para asegurar la integridad de los fieles ante los posibles delitos que puedan cometer los ministros de culto? Y con ello me refiero a qué políticas internas se han implementado para evitar el abuso sexual que pudieran cometer los sacerdotes en contra de los fieles, lo que incluye seminaristas. ¿Qué medidas se han tomado en consonancia con las transformaciones efectuadas por el Papa Francisco en materia de sanciones a sacerdotes (y obispos) en lo referente al abuso sexual en la Arquidiócesis de México? Es pregunta ….

Por lo que toca a la inefectividad de los sistemas de inteligencia y seguridad, la editorial de Desde la fe, tiene toda la razón, sin lugar a dudas

Hablando de cosas infinitamente más agradables, hay una iniciativa del Pbro. Alfredo Ramírez Jasso, encargado de la Pastoral de la Cultura y titular de la Comisión de Arte Sacro para la IV Vicaría “San Miguel Arcángel”, para proteger el patrimonio histórico de la Arquidiócesis, y ello consiste en dotar de un “padrino” para algunos templo que, además de ser patrimonio histórico y cultural, requieren más apoyos para su conservación de lo que otorga la Federación.

La idea, que ya ha sido expuesta a las autoridades de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con el objeto de que autoricen a los “padrinos”  - empresarios, compañías automotrices, instituciones bancarias, televisoras y en general cualquier grupo económico capaz de aportar recursos de forma permanente, para lo cual se deducir de impuestos por su cooperación para la rehabilitación de un bien federal.

Entre las primeros veintiséis templos que requieren una intervención exhaustiva, y de urgencia, para su conservación se encuentra el Templo de la Vera Cruz, fundado por Hernán Cortés en agradecimiento por haber llegado a la tierra firme del Altiplano. El problema que tiene este templo, aledaño al Museo de la Estampa y a unos pasos del Museo Franz Mayer, es que las obras de la línea 2 del Metro le causaron daños estructurales, por lo que requiere gastos de conservación muy importantes, y no alcanza con lo que CONACULTA le otorga.

Habrá que seguir la iniciativa del padre Jasso, que promete ser una muy buena cosa.

Autor:

Fecha: 
Miércoles, 22 de Julio 2015 - 19:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Entrega especial a la Penitenciaría

Hoy se hizo una entrega especial en la Penitenciaría, las fotografías del "Certamen de belleza interna". Cierto, el tiempo y el momento no es el más afortunado y mucho menos el más oportuno aquí afuera cuando parece que los demonios de la gente andan sueltos,  sin embargo la vida ahí dentro sigue para quienes quieren prepararse y aprender. 

Es muy fácil utilizar las frases “que lo refundan” “que se pudra” “que se muera en la cárcel”.

Es muy difícil y no intento convencer a nadie que crea, piense o diga lo contrario. La labor de mucha gente en una Penitenciaría parece un tanto incongruente, lo malo contra lo bueno y lo gris contra el color. Entrar en un mundo de delincuentes y criminales y salir a un mundo exactamente igual marca una gran diferencia. Me han preguntado si no me da miedo estar ahí. No, no me da miedo, a veces me da temor salir.

El certamen de belleza fue criticado por algunos que se creen libres en la sociedad de colores negando con sus opiniones al ser humano saberse de muchas formas, además de criminal o delincuente. Sin derecho ni razón a veces.

Los de adentro y los de afuera, todos en su propia cárcel, cada uno en la suya y del tamaño que cada uno decida. Las celdas no existen solo en una prisión, existen en la mente, en el pensamiento, en la palabra, en la actitud, en los odios y recelos, en los entornos familiares descompuestos. La libertad existe adentro y muchas veces no existe en el corazón de los de afuera.

Los que están aprisionados en una relación enfermiza, toxica. Los que están encerrados en un trabajo que aborrecen, los que intentan salir adelante y no tienen ni recursos ni oportunidades. Los que construyen castillos en el aire y se atreven a habitarlos. Los que roban tiempo, los que se aprovechan de las debilidades del otro.

Existen varias aristas en el concepto carcelario, por un lado quienes cumplen con responsabilidades administrativas, técnicas, operativas. Los que cumplen su deber como guardianes, celadores, comandantes. Los grupos religiosos, las organizaciones civiles, las dependencias públicas y los ciudadanos civiles en labor voluntaria. Todos a favor de la vida libre, pacifica, armónica y de comunidad. Primero, para que quienes habitan las celdas aprendan a vivir en ellas, después para ofrecerles las herramientas necesarias para su diario vivir y por último que las lecciones aprendidas, la escuela y los oficios sean de utilidad para su desarrollo en su vuelta a la sociedad.

Las cárceles en el País, todas son diferentes, todas parecen tener diferentes leyes y reglamentos internos por lo tanto, el comportamiento, actitudes y desarrollo de los internos es igualmente diferente. De las que he tenido oportunidad de conocer, ninguna se parece a La Mesa de Tijuana, puedo decir con certeza que ésta de Tijuana es un internado, una escuela. Pasillos limpios, orden, organización, disciplina, internos siempre bien rasurados, uniformes limpios, zapatos blancos. Las mujeres siempre bien peinaditas y ordenadas. Tiempos y horarios para las clases y actividades. Continuidad en los programas.

No voy a hablar de los costos y los impuestos. Yo pago impuestos, llevo un buen orden con mis declaraciones y  me alegra que, aunque sea un centavo de lo que pago, llegue ahí.

Por otra parte, es cierto también, que adentro comen, desayunan y cenan todos los días, cuando afuera a algunos o a muchos apenas les alcanza para comer una vez. No por ello se debe dejar de alimentar al ser humano en situación de reclusión, sobre todo cuando, en su mayoría trabajan, estudian y cumplen con el reglamento.

La entrega de fotografías, que como acción de voluntad y talento ofrece David Maung a las internas, fue una especie de taller. Han pasado ya casi cuatro semanas del evento y ellas esperaban sus fotos, ver el retrato que no vieron en un espejo de cuerpo entero, verse a sí mismas en una imagen que estaba siendo difusa. Se unieron dos actividades a la entrega, literatura y pintura. Ellas aprenderán a dibujar su imagen y a escribir sus recuerdos desde su memoria.

En el momento de verse, ellas tuvieron la misma reacción: Me gusto más sin maquillaje, sin peinado de salón, sin vestido elegante y tacones. Me gusto de gris con mi rostro limpio y mis tenis. Entonces, la prueba fehaciente de que el proceso de preparación para el concurso resultó efectiva y por supuesto rebasó expectativas, ellas ahora adquieren una gran responsabilidad, ser guías de sus compañeras, desde su aprendizaje y crecimiento, sabrán avanzar con integridad y si, con esa libertad que a muchos aquí afuera nos hace falta conocer.

Un privilegio para mi recorrer con ellos y ellas una parte del camino en este mundo que finalmente, sin importar el color y la raza, profesión o equivocación, es de todos.

Cuando se  aprehende y se encierra a un delincuente, el delincuente se libera y aprende a vivir encerrado. Cuando un ser humano es libre, se inventa cárceles y aprende a vivir encadenado. 

Autor:

Fecha: 
Martes, 21 de Julio 2015 - 17:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

La corrupción se mide por Metros

En días pasados la Contraloría General del Distrito Federal anunció un “paquete” de 90 sanciones a funcionarios de la administración de la ciudad de México, que van desde inhabilitaciones para desempeñar cargos públicos, hasta sanciones pecuniarias por cerca de 70 millones de pesos. Destaca de ese anuncio, la tercera sanción que se impone a Enrique Horcasitas, exdirector del proyecto del Metro de la Ciudad de México, por los problemas que enfrenta la famosa línea dorada del sistema de transporte colectivo, la Línea 12.

Como es sabido, la Línea 12 del Metro se ha convertido en un magno escándalo por todas las implicaciones de corrupción que ha puesto a flote, y que alcanzan (por lo menos en el escándalo), incluso, al ex Jefe del Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón. Al respecto, por el delito de concusión, ha sido declarado el auto de formal prisión al ex Director General Administrativo del Proyecto Metro, Juan Armando Rodríguez Lara.

Horcasitas, a quien se concedió un amparo contra una orden de aprehensión, ha sido inhabilitado formalmente por más de 30 años para trabajar en el servicio público, además de que tendrá que pagar casi 8 millones de pesos en sanciones.

Este anuncio, sobre la tercera sanción al exfuncionario del Gobierno del Distrito Federal, se da en el marco de otra serie de noticias más y menos espectaculares, como la fuga de Joaquín Guzmán Loera de una de las prisiones de las llamadas de alta seguridad, a través de un túnel de unos mil 500 metros, que ha exhibido parte de las debilidades del sistema carcelario en nuestro país y con ello saldrán a la luz, es lo más probable, los niveles de corrupción que prevalecen ahí, en las cárceles de México.

Es imposible seguir viviendo de escándalos y para los escándalos. Las notas al respecto en la prensa extranjera son, para el caso, lo anecdótico. Lo importante, lo verdaderamente trascendente es lo que los mexicanos estemos dispuestos a hacer: combatir a profundidad las prácticas de corrupción en todos los niveles de la administración (a la par o supletoriamente al sistema anticorrupción que se derive de la reforma constitucional) o buscar el beneficio particular de la proclividad de burócratas y funcionarios a ser corrompidos. Es decir, administrar los hechos que vayan saliendo, y aplicar el maquillaje correspondiente. Todos queremos, seguro estoy de ello, lo primero.

¿De qué tamaño es la corrupción en México? ¿Cuánto mide y cuánto cuesta? Son preguntas que la observación del entorno nos permite contestar, al menos con una respuesta basada en la experiencia personal. Si uno “rasca” un poco en su círculo laboral, por ejemplo, puede encontrar, lamentablemente, desde simulación (otra forma de corrupción), hasta prácticas verdaderamente sorprendentes, por la sofisticación que se hace, para obtener un beneficio indebido. 

Fecha: 
Sábado, 18 de Julio 2015 - 10:00
Redes sociales: 
1
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Redaptación social: asignatura pendiente

Ciertamente, la escandalosa segunda evasión de Joaquín “El Chapo” Guzmán  es uno de los temas que en estos momentos acapara la atención de la opinión pública, pero lejos de abonar a la controversia sobre el caso, dedicaremos este espacio a reflexionar sobre  una de las grandes carencias de nuestro aparato de justicia: el sistema penitenciario y sus múltiples fallas.

Por supuesto que la fuga del Chapo no es un asunto menor, pero poniéndolo en perspectiva, representa un eslabón más en la penosa cadena de fracasos que representa nuestro sistema penitenciario.

Durante la recta final del gobierno de Felipe Calderón, entre 2010 y  2012, en distintas cárceles del país se vivieron episodios igual de vergonzosos, y que hasta el momento no han sido esclarecidos a cabalidad: las fugas masivas de reos en penales de mediana y máxima seguridad en el país.

Si bien se ha señalado que dichas fugas masivas fueron consecuencia de la guerra intestina entre grupos del crimen organizado, que efectuaron dichas maniobras para “recuperar” personal para sus actividades delictivas, lo cierto es que dichos acontecimentos evidenciaron la fragilidad de los protocolos de seguridad en los penales del país.

Como es sabido, al interior de las cárceles en México se presentan todo tipo de situaciones anómalas; se efectúa todo tipo de comercio ilegal y en el caso de las cárceles estatales, se ha exhibido de manera reiterada el trato privilegiado que reciben algunos internos, que prácticamente operan sin problema sus actividades delictivas desde el interior de las prisiones.

Suena como algo muy trillado, pero la realidad es que las cárceles mexicanas son verdaderas “universidades del crimen”. La mayor parte de las personas que caen en una correccional o un reclusorio por vez primera, se convierten en delincuentes reincidentes. En las cárceles mexicanas se aprende a extorsionar, a traficar, a cometer secuestros y a organizar bandas criminales.

¿Qué garantías puede ofrecer a la sociedad mexicana un sistema penitenciario incapaz de inducir a quienes delinquen a una efectiva readaptación social?

La lamentable realidad es que nadie en sus cabales puede afirmar que el sistema carcelario en México es funcional.

Las cárceles mexicanas son inseguras; en muchas de ellas existe el problema de la sobrepoblación, sus protocolos de seguridad son débiles y la corrupción forma parte de la vida y relación cotidiana entre internos, custodios y autoridades. En las cárceles estatales y de mediana seguridad persisten las prácticas de autogobierno y la escasez de oportunidades concretas de reinserción social provoca que quienes egresan de las cárceles puedan caer fácilmente en la reincidencia delictiva.

El asunto es complejo si a ello sumamos el enorme costo económico que representa mantener operando ese monstruo de mil cabezas que es el sistema carcelario. Vaya paradoja: anualmente los mexicanos destinamos millonarias sumas de nuestros impuestos a sostener el resguardo de quienes lastiman a la sociedad.

La reestructuración profunda del sistema penitenciario es un asunto en el que la nueva legislatura federal debe trabajar de manera urgente y comprometida. Ojalá y nuestros sacrificados Padrotes de la Patria dejen de lado sus intereses de partidos, grupos y mafias, para ponerse a trabajar de manera clara y comprometida en temas como éste, que no son de la mayor popularidad, pero que forman parte de una agenda social que por décadas se ha dejado pendiente.

Imagínese usted la remota posibilidad de que el gobierno federal pudiera echarle el guante encima a todos los “malosos de malolandia”…¿dónde resguardarlos? ¿a qué costo?

…¿Verdad que no está fácil?

_________________________________________________________

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

Johnny Cash (Estados Unidos) “Folsom Prison Blues” 

Miguel Ríos (España) “El rock de la cárcel” 

Thin Lizzy (Irlanda) “Jailbreak”  

Autor:

Fecha: 
Jueves, 16 de Julio 2015 - 19:00
Redes sociales: 
1

Columnas: