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Cápsula del tiempo

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Cápsula del tiempo: Costumbres

Este breve espacio nombrado como cápsula del tiempo o el ropero de la abuelita, pretende echar un vistazo a aquéllos usos y costumbres que con el paso de los años se han perdido, evolucionado o permanecido y como una ventana hacia una realidad menos amarga como la que nos rodea día con día y en la que habita la violencia de múltiples formas, provocando el desencuentro, el conflicto y lo contrario al amor.

No se trata simplemente de todo aquello que solemos hacer o utilizar como herramienta o accesorio sino incluso, de aquéllas prácticas que con el tiempo hemos perdido, algo tan simple como saludar al vecino o al pasajero que viaja junto a nosotros en el transporte (bueno, ahora no viajamos, nos amontonamos y el transporte público parece una jungla) y que no existe más porque nos ocupa más alcanzar un espacio que empujar o lastimar al otro porque al fin y al cabo, es cosa de todos los días y es “normal” aunque no hay que confundirse entre lo normal (lo habitual u ordinario o de un comportamiento que se ajusta a ciertas normas) y lo que es costumbre (lo que se hace como práctica tradicional de acuerdo al contexto y/ entorno). La humanidad ha convertido en normal todo aquello que se repite constantemente (otra vez, la violencia, la corrupción, los asesinatos, etc.), pero ello no significa que deba ser una costumbre y que todos deban realizarla para encajar en una sociedad que se está quedando vacía de tradiciones, de cultura, de valores, de principios, de sentido.

Asumimos como “normal” lo que todos hacen o dicen, así pasa con el lenguaje, con las modas, con la música porque está hecho en serie para la masa y se ignora lo que parece extraño o diferente porque sólo unos cuantos se atreven a hacerlo o a conservarlo como en mi ejemplo y entonces saludar ya no es la regla sino una opción que no está mal vista por nadie porque da igual saludar o no, total, hay cosas “más importantes” que atender por ejemplo un mensaje en el celular o una llamada o responder un correo electrónico.

Entonces, ¿qué pasa o qué pasará con las tradiciones, usos y costumbres que durante años se han heredado de generación en generación? ¿La humanidad ha evolucionado lo suficiente como para establecer un nuevo orden de ideas que nos permita convivir en armonía y en un marco de justicia y legalidad? ¿Eso es lo que estamos enseñando a las nuevas generaciones? ¿Estamos fomentando una cultura del esfuerzo o les estamos facilitando al extremo la vida a los más pequeños? En resumen, ¿qué estamos haciendo con la vida y el mundo que nos toca vivir?

Aquí hemos revisado el uso del sombrero, la evolución del vestido en las mujeres, pasamos por el pañuelo como accesorio aunque también tiene una connotación de consuelo como un gesto compasivo del hombre por una mujer (aunque brinquen las feministas a ultranza), también revisamos el uso de la bolsa de mandado (que se pondrá de moda nuevamente por un breve tiempo), el rebozo, la tradición de enviar tarjetas navideñas, las posadas, el arte de tejer a mano, el uso de los espejos, los collares, entre otros y ¿qué más no queda? En efecto, parece como si ciertas costumbres fueran parte de una cápsula del tiempo que quedaron atrapadas y que nadie más se atreve a ejecutar o continuar porque han quedado “fuera de moda” y porque no es lo actual, lo funcional, lo “in”; sin embargo, es en la raíz de todas ellas que encontramos identidad y sentido de pertenencia a pesar de que el mundo tenga múltiples formas y posibilidades, a pesar de la existencia de otras tradiciones y culturas pero tan sólo pensemos un momento en un inocente viaje de vacaciones a algún estado de la República Mexicana o incluso, a otro país y nos sorprenderá descubrir que cada vez da igual el sitio que elijamos porque la globalización está borrando la huella que ha dejado la historia de las diferentes regiones, porque no llegamos a vivir y experimentar costumbres diferentes sino que nos quedamos en la versión turista del lugar que visitamos para no perder la “normalidad” de los lugares que frecuentamos todos los días y que ahora existen por todos lados. Hay excepciones, sí pero solo para los más aventurados que de verdad quieren conocer y descubrir algo diferente a la cotidianeidad y a lo que encontramos en cada esquina, así que los usos y costumbres se van diluyendo y con ellos, nuestra historia aunque nunca es tarde para traerlos a valor presente, para retomarlos y utilizar todo lo bueno que han dejado en el paso de la humanidad por el mundo, habrá que desempolvar muchas cápsulas del tiempo y seguir abriendo viejos roperos para descubrir que hubo una vez, un mundo que existió con grandes diferencias al que actualmente vivimos pero que así dejó grandes legados para la humanidad. ¡Sigamos explorando!

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Fecha: 
Martes, 30 de Julio 2019 - 13:20
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Martes, 30 de Julio 2019 - 15:35
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Miércoles, 31 de Julio 2019 - 04:35
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Cápsula del tiempo: Cuidar el medio ambiente retomando hábitos

Ahora que estamos en la antesala de la prohibición del uso de plástico, está surgiendo una ola de regreso al pasado para recuperar los antiguos empaques que se utilizaban antaño para guardar los productos comprados. En 2016 escribí respecto a la historia del mercado y el uso de la bolsa del mandado, en ese entonces, el tema me sirvió de pretexto para resaltar el abandono en el que han caído algunos establecimientos mejor conocidos como mercados y cuya historia en México data de la época de los mexicas; en esta ocasión, retomaremos el asunto de la bolsa del mandado y los empaques que en breve, deberemos utilizar para cuidar más y mejor del medio ambiente.

La industria alimentaria ha creado todo tipo de utensilios para mejorar la experiencia gastronómica de los comensales; entre ellos, el uso de los popotes los cuales eran exclusivos de comercios ambulantes que no servían las bebidas en vasos higiénicos y lo mismo pasaba con los alimentos considerados “chatarra” como las tortas, tacos o “garnachas” como las sustanciosas gorditas de chicharrón, sopes o pambazos entre otros; sin embargo, la dinámica de vida que tenemos los citadinos obligó a estandarizar el uso de utensilios desechables bajo el lema de: llévelo para después.

Con el paso de los años y arraigada una costumbre que nada tiene de positiva, el planeta se está ahogando entre restos plásticos porque al uso de los desechables (lo cual era un pecado capital utilizar delante de las abuelitas) se le sumó la proliferación de botellas plásticas para venta de bebidas por aquello de la contaminación de las botellas de vidrio y lo peligroso de su uso al romperse, entre otros argumentos que en teoría remediaron un problema y ocasionaron otros más graves como la contaminación de recursos y reservas naturales. Según datos de un artículo publicado por la edición electrónica del National Geographic “Cada segundo más de 200 kilogramos de basura van a parar a los océanos, y ya hay cinco islas de basura formadas en su gran mayoría por microplásticos, algo similar a una «sopa»: dos en el Pacífico, dos en el Atlántico, y una en el Índico. Y casi todo, un 80 por ciento, procede de los continentes terrestres. Se estima que para el año 2020 se superarán los 500 millones de toneladas anuales, un 900 por ciento más que en la década de los 80… El ciclo del agua, ése tan necesario para la vida en la Tierra, ya está afectado. Desde el océano, las nubes, las montañas, los ríos, y por supuesto, hasta el vaso de agua que llenas del grifo, tienen ciertos grados de contaminación.”

El problema es grave y no es nuevo pero cada día se complica aún más y por ello, empiezan a surgir propuestas para el uso de empaques ecológicos y no me refiero a esas terribles bolsas de supermercado que serán muy ecológicas pero que al ser sometidas a un proceso de impresión en automático se vuelven contaminantes y además, se cobran aunque el asunto es que como en toda cadena viciosa, el uso del papel se redujo no sólo por un tema de conservación de los árboles sino porque cada vez consumimos menos información impresa y eso nos limita el acceso al papel pero no es mala idea reciclar los periódicos para con ellos, regresar a los cucuruchos para la fruta, legumbres y verduras también es buena idea regresar al uso de canastas o bolsas de mandado (no plásticas). En la compra de pan también ya se extendió el uso de bolsas de plástico y cada bizcocho se envuelve en una hoja de plástico ¿Para qué? Si el papel estraza lo resolvía todo y sin problema alguno.

Debemos responsabilizarnos cada vez más de los malos hábitos de consumo que tenemos y que sin duda, están afectando al planeta dañando también a las futuras generaciones. La industria alimentaria tiene mucho trabajo por delante, hay que reinventarse, hay que modificar también los hábitos alimentarios, los horarios y los supermercados también deberán ingeniárselas para reducir el uso de empaques plásticos, la pregunta es ¿Estarán dispuestos a hacerlo?

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Fecha: 
Martes, 21 de Mayo 2019 - 13:15
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Martes, 21 de Mayo 2019 - 15:30
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Miércoles, 22 de Mayo 2019 - 04:30
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Las pequeñas cosas: la escritura

El simple y llano acto de escribir, ese que ha sido casi sustituido por los ordenadores y que utilizábamos para dejar recados, expresar nuestro amor o redactar una tarea, tiene una historia de miles de años y su evolución ha sido el perfeccionamiento de los signos convencionales hacia formas más precisas y objetivas que permitan una fácil comunicación escrita. La escritura en letras representa el último estadio evolutivo que tuvo como punto de partida la pictografía (representación directa de la realidad de las cosas).

Del latín scriptura, acción y efecto de escribir, la escritura va más allá de una representación ideográfica, también ha significado una revolución en el lenguaje y en el psiquismo y, con ello, en la misma evolución humana, ya que es una "segunda memoria" para el ser humano —además de la biológica ubicada en el cerebro—. Su aparición marca el inicio de la historia misma puesto que en la prehistoria sólo existía la tradición oral. El lenguaje escrito constituye una de las adquisiciones más complejas del sistema nervioso humano, en el que participan: el cerebelo, los ganglios basales, el sistema periférico y los lóbulos cerebrales a lo cual hay que añadir las ejecuciones finas y precisas del miembro superior para ejecutar grafías (participación de la habilidad motora). ¿Así o más complejo?

No es gratis que los procesos de lecto-escritura ocupen el primer lugar en los programas educativos de los niños, su evolución es continua y comprende diferentes etapas: preescritura, precaligráfica, caligráfica y de maduración. ¿Por qué mirar de nuevo a la escritura si hoy resulta más económico textear para enviar mensajes? Porque el cerebro y su complejidad requieren de procesos de aprendizaje que adquirimos al desarrollar y perfeccionar ciertas habilidades que permiten que las conexiones nerviosas se multipliquen y con ello, aseguremos su buen funcionamiento y porque actualmente, de cara a las múltiples formas de demencia senil que se presentan en adultos mayores, la escritura es una de las formas en que se puede poner en acción al cerebro aunado a otras prácticas como escuchar música, meditar, armar rompecabezas, etc.

Pero además, el placer de la escritura nos permite liberar estrés por el simple hecho de poner en un papel lo que nos da vueltas en la cabeza de forma insistente. El acto de escribir es liberador como terapia, algunas terapias psicológicas y de rehabilitación de adicciones sugieren la escritura como un detonador para liberar emociones que dañan indirectamente el estado mental y emocional del individuo.

Gracias a la escritura dejamos huella, aliviamos, aprendemos, desarrollamos, evolucionamos, nos comunicamos y adquirimos “buena letra” con la práctica constante, su universo es tan grande que en otra entrega hablaremos de tipografías, escribanos, rotuladores, etc. porque a pesar de vivir inmersos en un mundo tecnológico, la escritura es y seguirá siendo parte trascendental en la existencia del ser humano.

¡A escribir se ha dicho!

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Fecha: 
Jueves, 20 de Diciembre 2018 - 14:35
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Jueves, 20 de Diciembre 2018 - 16:50
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Viernes, 21 de Diciembre 2018 - 05:50
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El ropero de la abuelita

Agradezco profundamente que el señor Ruiz-Healy haya creado este espacio para brindar total apertura para expresar y escribir sobre aquellas ideas que brincan de un lado a otro en nuestras cabezas y corazones, de paso comentaré que también me emociona seguir activa después de 158 colaboraciones casi ininterrumpidas (salvo casos excepcionales) desde el año 2015. ¿Por qué? Porque uno no dimensiona el valor de lo que hace y de lo que recibe hasta que pasa el tiempo y mira hacia atrás; en mi caso, escribir y publicar han sido de las cosas que más satisfacciones me han dado desde la primera publicación en tiempos preparatorianos, pero ser parte de un equipo de colaboradores bajo el auspicio de Eduardo no tiene parangón y es desde ya, una grata experiencia.

Ahora bien, habiendo agradecido la oportunidad y el espacio otorgados, además de la libertad de expresión, les platicaré de la evolución de las fiestas infantiles pues, aunque no lo crean, la forma en que los niños se divierten ha cambiado y a pesar de que hemos normalizado ciertas conductas y códigos, al parecer, lejos de lograr que los niños sean más sociables, estamos generando justo lo contario (o tal vez no, es cuestión de percepción).

Por allá en la década de los ochenta cuando su servidora oscilaba entre los seis y diez años de edad, una fiesta infantil de cumpleaños era significado de total diversión, un momento en el que se gozaba de plena libertad para hacer lo que se quisiera dentro de ciertos rangos de conducta admisible. Los papás (mamá y papá) formaban parte de la diversión cumpliendo el rol de animadores y organizadores de la fiesta; ellos marcaban los tiempos para los juegos de destreza y habilidad, la cortada del pastel, la apertura de regalos y la torna fiesta (cuando se retiraba la mayoría de los invitados y quedaban sólo los “cuates”) la cual podía convertirse en una pijamada, esa reunión en la que podíamos quedarnos a dormir en casa del festejado o festejada y prolongar la diversión unas cuantas horas más. Quienes tenían hermanos mayores o menores los incluían sólo en ciertas actividades, pues una fiesta de cumpleaños era algo personal y significaba que uno era cada vez mayor y podía tener el control de su propia celebración además de ser el centro de atención.

Pero ¿qué era eso de los juegos de destreza y habilidad? Pues nada más y nada menos que dinámicas en las que se incluía a toda la chamaquiza con el afán de divertirse y ganar premios (los cuales podían ser dulces, juguetes e incluso dinero según el presupuesto familiar) por ejemplo:

El juego de los costales: consistía en meter ambos pies en un costal (de esos donde se transporta el azúcar) y brincar como un canguro al otro extremo de la línea de salida de ida y regreso; el primero en lograrlo era premiado.

El juego de las sillas: un clásico en el que se colocaban sillas con el respaldo encontrado en una fila, se ponían tantas sillas como niños participaban, se ponía música para que todos caminaran o bailaran alrededor al compás musical y cuando se detenía todos corrían a sentarse y poco a poco se iban descartando porque se retiraba una silla cada vez, así que uno debía estar muy atento a la música para no quedarse sin silla y seguir en la ronda; el último en lograr quedar sentado gana premio.

El juego de ponerle la cola al burro: otro clásico que no podía faltar y que se trataba de poner un cartel con figura de burro en una pared, en el otro extremo, se vendaban los ojos del participante y se le entregaba una cola de cartón con una tachuela, la cual debía colocar en su lugar en el cartel frente a él; quien más se acercara o incluso, la colocara correctamente, ganaba premio.

El juego de las donas: en un listón se colgaban donas formando una fila, los participantes debían comer la dona en su totalidad con las manos atadas; quien lo lograba ganaba premio.

El juego de las palabras: papá o mamá se colocaban al centro de un círculo formado por los invitados y proponían un juego de trabalenguas, adivinanzas o memoria verbal; quien lograba acertar o repetir sin error también ganaba un premio.

Por supuesto que en ese entonces también se podía incluir el show de un payaso o un mago quienes proponían los juegos para integrar a los niños y lograr un ambiente amistoso y festivo en el que todos participaran, incluso los más tímidos. La fiesta también incluía gorros de cartón, serpentinas, espantasuegras, silbatos, confeti, pastel, gelatina, aguas de sabores o refrescos, palomitas, botanas y dulces para todos. Los adultos participaban echando porras en los concursos, motivando a jugar y cantar, vamos, eran auténticos animadores e incluso, eran parte de la diversión porque interactuaban con los niños siendo parte de los concursos infantiles o jueces de los mismos.

Actualmente, los brincolines, piñatas, videojuegos y animadores (payasos, titiriteros, magos, imitadores, etc.) acaparan la atención de los más pequeños. Algunas celebraciones ya no se realizan en casa del festejado sino en salones de fiestas que lo tienen todo: juegos, juguetes, alberca de pelotas, espumas, música; desde mi perspectiva, la atención se diversifica y el festejado deja de ser el centro de atención; es decir, los niños no asisten a una fiesta para interactuar con el cumpleañero sino para divertirse por su lado con todo lo que hoy en día ofrece una fiesta infantil y que no requiere de que un grupo de niños se reúnan para divertirse y desarrollar habilidades y destrezas, pues esa ya no es la finalidad, los regalos se reúnen en una mesa ex profeso para ello y se abren al llegar a casa, sin la oportunidad de experimentar la emoción que representa el dar un obsequio y recibirlo aderezado con el ingrediente sorpresa. Los niños de hoy son simplemente diferentes, sus juegos son de otro tipo y la tecnología los ha invadido por completo aunque eso implique ser más solitario y menos sociable en términos de interactuar, reconocerse, aprenderse e intercambiar. Bueno, eso digo yo y usted, ¿qué opina?

Fecha: 
Martes, 31 de Julio 2018 - 15:00
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Fecha B: 
Martes, 31 de Julio 2018 - 17:15
Fecha C: 
Miércoles, 01 de Agosto 2018 - 06:15
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El ropero de la abuelita

Esta es la segunda parte de la colaboración que publiqué hace unas semanas respecto a la evolución de las tiendas especializadas en su tipo y que la globalización las ha dejado en el olvido o marginadas en regiones alejadas de las grandes ciudades. Ahora toca el turno a las sastrerías, panaderías.

Sastrería – Cuenta la historia que el oficio de sastre se introdujo a México alrededor del año 1525, a la par de la conquista. Su origen se dice que fue en Italia con la confección especial de los trajes para la corte real. Se trata de un oficio que entre los años 30 y 70 se transmitía de generación en generación, la edad promedio para iniciar el aprendizaje oscilaba entre los 12 y 17 años de edad, cuando los chicos empezaban como ayudantes hasta que aprendían el oficio e iban perfeccionándose. En la actualidad, quedan pocos maestros expertos y la actividad ha perdido clientela porque se piensa que la sastrería es algo pasado de moda y muy costoso pero lo que no se considera a fondo, es que se trata de una actividad comercial que utiliza materia prima nacional o importada (en el caso de las telas) y cuya duración puede ser de hasta 10 ó 15 años por la alta calidad en los materiales y en la confección. La sastrería ha derivado en simple arreglo y compostura de prendas de vestir aunque no representa el gran negocio de antaño pues actualmente, la ropa es de menor calidad y casi desechable así que cuesta más caro un remiendo que una prenda nueva.

Bonetería – Se refiere a una tienda donde se venden camisas, calcetines y otras prendas de punto pero también se encuentra toda clase de ropa interior para la familia y en la actualidad, en algunas tiendas del centro histórico se encuentran fusionadas con las mercerías ofreciendo gran variedad de productos con ventas al por mayor.

Recaudería – Cuesta trabajo encontrar su significado porque se le asocia con la verdulería (tienda en la que se venden verduras) aunque algunos la definen como la tienda que vende especias y que se acerca más a su posible significado real pues un recaudo se refiere a un aderezo líquido y espeso para condimentar carnes. A mí me suena a que puede (o podía) ser todo a la vez pues las que he conocido venden lo mismo verduras que frutas, chiles secos, especias e incluso, algunos productos enlatados.

Tienda de abarrotes – Comercio en el que se pueden comprar toda clase de productos comestibles y no perecederos, su evolución es fácil de notar en cada tienda de conveniencia que vemos en las esquinas de la ciudad y en las carreteras. Actualmente, están en casi en desuso porque no todas admiten tarjetas de crédito o las tarjetas para pensionados pero las que han evolucionado incluso cuentan con servicio a domicilio y es posible comprar carnes frías, productos de higiene personal, productos de limpieza, comestibles, botanas, dulces y refrescos, entre otros. Su nombre fue adoptado de las embarcaciones, en las que se utilizaban andamios con abarrotes para dotar de víveres a la tripulación, por lo que se decía que el barco se “abarrotaba”, con el tiempo y el uso del término “abarrotar” se aplicó a las tiendas en las que era posible encontrar toda clase de productos.

Vinatería – Como su nombre lo indica, se trata de una tienda especializada en la venta de bebidas alcohólicas. En México, la costumbre de ir a la vinatería por vinos y licores también se ha fusionado con los abarrotes e incluso, forma parte de las cadenas comerciales. Quedan algunas tiendas especializadas cuyos precios pueden ser altos pero que ofrecen productos selectos y que pueden combinarse con otros comestibles denominados “gourmet”.

Así es que llegamos al final de esta semblanza y recorrido por las tiendas que nuestros abuelos visitaron alguna vez para adquirir algún producto en específico. En lo particular, me encanta la idea de que podamos comprar todo en la comodidad de un solo lugar pero no negaré que la magia de una tienda especializada es inigualable por la apariencia, el olor, el ambiente, las personas que atienden y que las convierte, sin duda, en verdaderas cápsulas del tiempo.

Fecha: 
Jueves, 05 de Julio 2018 - 15:00
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Fecha B: 
Jueves, 05 de Julio 2018 - 17:15
Fecha C: 
Viernes, 06 de Julio 2018 - 06:15
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El ropero de la abuelita

La globalización nos ha heredado toda clase de tiendas de autoservicio que nos ofrecen cientos de productos en la comodidad de un solo lugar: ropa, herramientas, comida, muebles, artículos de limpieza, etc. En ese sentido, aquellas tiendas especializadas en ciertos artículos han quedado en el olvido o marginadas en regiones alejadas de las grandes ciudades y por ende, sus dueños han tenido que venderlas o condenarse a generar ingresos a través de otras ocupaciones. En esta ocasión, revisaremos aquéllos comercios que han ido despareciendo dando lugar a locales vacíos y abandonados en algunos rincones de esta ciudad o que han sido absorbidos por las grandes cadenas comerciales.

Ferretería – De ferrete, lugar. Tienda donde se venden toda clase de objetos de metal o de otros materiales como cerraduras, clavos, herramientas, vasijas, etc. si usted no es aficionado del conocido DIY (do it yourself en inglés) es posible que no tenga idea de que existe una gran variedad de clavos y tuercas que aunque sirven para lo mismo, tienen características especiales según sea el uso final para el que sean destinados pues los clavos y herramientas utilizados por un carpintero, no son exactamente los mismos que los utilizados por un plomero, herrero o técnico especialista en reparaciones de electrodomésticos.

Jarciería – Ramo del comercio de los objetos de fibra vegetal aunque también se refiere a todos aquéllos conocidos como artículos de limpieza: escobas, cepillos, recogedores, fibras, estropajos, franelas, plumeros, jabones de ixtle, tendederos, etc. Este tipo de tiendas de plano han desaparecido en la urbe aunque todavía se pueden encontrar inmensos bodegones por la zona de la Merced y es posible adquirir ciertos productos en las poquísimas tiendas que quedan perdidas en algunas colonias y barrios de la ciudad. La demanda también se ha perdido frente a los productos que encontramos empaquetados en las cadenas comerciales y que por cierto, tienen un precio altísimo en comparación a los que pueden encontrarse en las viejas tiendas pero claro, ni usted ni yo pondríamos un pie en una zona marcada por la violencia y la inseguridad ¿o sí?

Mercería – Del catalán mercería, trato y comercio de cosas menudas y de poco valor como alfileres, botones, encajes, hilos para bordar, resortes, tijeras de corte, agujas, materia prima para manualidades, listones, etc. Recientemente y como resultado del intercambio comercial entre países, hemos heredado el comercio de los chinos y por tanto, mercancías a bajo costo pero de mínima calidad. Basta con darse una vuelta por las comunes tiendas de telas y mercería que abundan por todas partes, para notar que han ingresado una cantidad impresionante de artículos, exterminando a los pequeños comercios especializados en su tipo, los cuales están quedando en el olvido por algunas calles del Centro Histórico, allá donde el comercio de telas y enseres similares tenía su matriz hace algunos años y que pertenecían a influyentes familias judías.

Papelería – Tienda donde se vende papel y otros objetos de escritorio y escolares. Recuerdo con especial nostalgia las papelerías que solía visitar en mi época escolar para adquirir toda serie de chácharas que los niños de hoy ni conocen como el papel paspartú, papel cascarón, monografías, biografías, papel lustre, resistol blanco, gomas, gises, etc. Siempre me hizo ilusión tener un negocio así pero esa, es otra historia. Con el tiempo y en mi trayectoria laboral descubrí que existen negocios que se dedican a la distribución de artículos para oficina y que los monopolios de lo que hoy conocemos como papelerías no hacen más que comercializar productos de importación a precios cada vez más altos pero en la comodidad de una tienda de autoservicio, acomodados en un bonito anaquel y complementando con el servicio de impresión, fotocopiado y renta de equipos de cómputo. Aún existe una que otra porque los niños todavía necesitan cuadernos, lápices y alguna que otra curiosidad que difícilmente se encuentra en las tiendas grandes pero con el auge de la tecnología, algunos de sus productos se volvieron obsoletos y por ende, sobreviven las que han tenido la capacidad de evolucionar.

Tlapalería – Del náhuatl tlapalli, líquido de fuego, se refiere a una tienda de pintura, donde también se venden materiales eléctricos y herramientas: pinzas, alambre, brocas, alambre, cables, etc. Estas singulares tiendas todavía se conservan con vida gracias a que la industria constructora no ha desaparecido aunque ha cedido gran parte del mercado a los consorcios gringos.

El uso y costumbre de las “tienditas de la esquina” que en su momento eran la primera opción para las familias, hoy ha sido reemplazado por las tiendas de conveniencia que han desplazado a los pequeños comerciantes y que no en todos los casos ofrecen la variedad de artículos que aquéllas ofrecían al por mayor a sus clientes. En otra entrega seguiremos revisando los cambios que la actividad comercial ha tenido a lo largo de la historia pues de la mano de la desaparición de algunas tiendas especializadas están los oficios pues lo que hoy compramos cumple a la perfección con el lema: cómprese, úsese y tírese, dejando fuera a quienes se dedicaban con particular profesionalismo y dedicación a remendar, arreglar y/o reparar casi cualquier cosa.

Fecha: 
Martes, 22 de Mayo 2018 - 15:00
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Fecha B: 
Martes, 22 de Mayo 2018 - 17:15
Fecha C: 
Miércoles, 23 de Mayo 2018 - 06:15
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El ropero de la abuelita

Aunque esta sección pretende hacer memoria de los objetos, usos y costumbres que han acompañado a la humanidad a lo largo del tiempo, existen términos que se refieren no sólo a ciertos objetos sino que también forman parte del lenguaje y que pocas veces, nos detenemos a pensar en ello. Es por ello, que en esta ocasión revisaremos la palabra puerta en su sentido como objeto, espacio y como parte de las locuciones que solemos utilizar y que no siempre conocemos su significado.

Por definición, una puerta es un hueco de forma regular que se encuentra en una pared, una cueva o un enrejado desde el suelo hasta una altura conveniente de forma tal, que se pueda entrar y salir por él; en construcción, se trata de un complemento con diversas aplicaciones, usos y emplazamientos que se fabrica de forma industrial en materiales como el vidrio, plástico, madera, aluminio; arquitectónicamente sirve para separar estancias aislándolas o comunicándolas y es un elemento que encontramos presente tanto en las culturas orientales como occidentales aunque con significados sociológicos y culturales distintos.

Su origen se remonta a la época del Imperio Romano “en ocasión de fundarse una vieja ciudad, se procedía a trazar su perímetro mediante un surco provocado con un arado según un viejo rito etrusco. El surco trazado no debía ser traspasado dado su carácter sagrado… Debido a que la gente debía poder entrar y salir del perímetro trazado, resultaba necesario dejar segmentos del perímetro sin trazar, para lo cual se portaba el cuchillo unos metros para determinar el acceso a la ciudad. Posteriormente, al erguirse los muros perimetrales de las ciudades, el segmento en el cual se había alzado el arado adquiría las características de lo que hoy llamamos puerta.” (Fuente: Wikipedia)

Entre los estilos más comunes, encontramos puertas abatibles, giratorias, corredizas, plegadiza, veneciana, de establo, automática. Desde sus diferentes locuciones adverbiales y expresiones coloquiales, la palabra puerta tiene diferentes usos y acepciones:

  • Puerta de vehículo: para entrar y salir de un vehículo.
  • Puerta de servicio: en un inmueble de vivienda o negocio sirve para entrada y salida del personal de sirvientes o proveedores.
  • Puerta de la ciudad: que formaba o forma parte de la muralla de una ciudad.
  • Puerta cortafuego: de metal, madera o vidrio que se instalan para evitar la propagación de un incendio, mediante un sistema de compartimentación y para permitir una rápida evacuación del inmueble.
  • A puerta cerrada: en secreto. En un juicio o una vista, que se realiza en presencia sólo de las partes, sus representantes y defensas.
  • De puerta en puerta: mendigando.
  • Detrás de la puerta: de fácil hallazgo.
  • En puertas: a punto de ocurrir.
  • Enseñarle a alguien la puerta de la calle: echarlo de la casa.
  • Llamar a las puertas de alguien: implorar su favor.
  • Por la puerta grande: triunfalmente.
  • Poner de patitas en la calle: despedirlo, echarlo fuera de un lugar.

Ya que nos encontramos en plena celebración de Semana Santa, les mencionaré las ocho puertas de Jerusalén que abren paso a la vieja amurallada ciudad:

  • Puerta de Jaffa: también llamada Puerta de la Torre de David por su cercanía a esta ciudadela convertida en museo.
  • Puerta de los Leones: recibe su nombre por los dos bajorelieves que la flanquean.
  • Puerta de Damasco: se encuentra en la parte norte de la muralla apuntando hacia la capital de Siria y es la más importante de las ocho.
  • Puerta de Sión: situada en la muralla sur, recibe us nombre por su cercanía con el Monte Sión.
  • Puerta de Dung: en sus orígenes era la puerta que servía para sacar la basura de su lugar.
  • Puerta de Herodes: da acceso al barrio musulmán.
  • Puerta Nueva: construida en 1887 para facilitar el acceso a los peregrinos que acudían al barrio cristiano.
  • Puerta Dorada: Es la única que permanece cerrada desde que en 1541 Solimán el Magnífico, la mandó sellar para impedir el acceso al Mesías, que según la tradición debe entrar por ella el Día del Juicio Final.

Después de tan alocada disertación en torno a las puertas, la próxima vez que pase por alguna, piense en que está cruzando de un mundo a otro y que lo que deja atrás o lo que encuentra del otro lado; sin duda, transformará su vida marcando un antes y un después que no todas las puertas ni todos los lugares ni contextos le ofrecerán de la misma forma.

Fecha: 
Martes, 27 de Marzo 2018 - 15:00
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Fecha B: 
Martes, 27 de Marzo 2018 - 17:15
Fecha C: 
Miércoles, 28 de Marzo 2018 - 06:15
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El ropero de la abuelita

El mes dedicado a la celebración del amor y la amistad, llega a su fin y para cerrar con broche de oro daremos un vistazo a esa expresión amorosa que hace tiempo se utilizó para conquistar corazones: la carta con sus diferentes tipos, usos y evolución, así como su fiel emisario: el correo.

En la escuela aprendemos algo tan básico como que la carta es un medio de comunicación escrito por un emisor (remitente) y enviado a un receptor (destinatario) cuya existencia data a partir del invento de la escritura; la historia en Wikipedia nos revela que algunas cartas de la tradición babilónica fueron fechadas en 1800 a.C. y que, en la época grecorromana las cartas se escribían con tinta en hojas de papiro que se enrollaban y ataban con cordones, lo cual marca también los inicios de un sistema de correo. En México, durante la época prehispánica, el correo (que se deriva de correr) consistía en personas que iban de una localidad a otra y no fue, sino hasta 1907, que el general Porfirio Díaz inauguró el emblemático edificio del Servicio Postal Mexicano cuyas funciones se han visto mermadas con la aparición del correo electrónico pero que aún sigue brindando servicio, además de ser un atractivo turístico.

Además de ser un ícono romántico, las cartas son un documento que sirve de sustento histórico por su contenido; por ejemplo, antes de la modernidad, los científicos intercambiaban cartas y de esa forma, hacían divulgación e intercambio científico. Los políticos, artistas, intelectuales, activistas y amantes también han utilizado el intercambio de cartas como algo de lo más común durante siglos, entre otros personajes célebres.

Una carta se redacta considerando ciertos elementos importantes como son: encabezado (fecha, y datos del destinatario), saludo (una frase breve que puede ser coloquial o formal según el asunto de la misiva), cuerpo de la carta (exposición del tema a tratar), despedida (se realiza al final como remate del documento) y firma (nombre y en su caso, rúbrica del remitente). Existen tantos tipos de carta como asuntos se nos puedan ocurrir; entre otros: carta de recomendación, carta renuncia, carta poder, carta solicitud, carta notarial. En el caso de una carta personal, el lenguaje es más coloquial y se caracteriza por su carácter íntimo pues la intención es expresar un sentimiento, cualquiera que este sea.

Los avances tecnológicos nos han permitido acortar distancias para comunicarnos entre distancias largas; sin embargo, para quienes no gozan de los recursos necesarios, todavía sigue siendo funcional el envío de una carta y también, hoy existen sistemas de mensajería más veloces y de esta forma, el correo electrónico ha llegado para quedarse por muchas generaciones y los mensajes empiezan a convertirse en evidencia sustentable ante una auditoría administrativa o un asunto jurídico, lo que en argot de oficina significa “tener un respaldo” pues todo queda por escrito y el historial de intercambio de mensajes queda registrado en el mundo virtual. Amo los correos electrónicos pero la emoción que producía el sonido del silbato del cartero del barrio no tiene comparación, lo tangible nunca estará pasado de moda aunque seamos unos chuchos cuereros de la tecnología.

Para finalizar, les comparto unos extractos de las cartas más memorables de la historia:

De: Groucho Marx

Para: Jack y Harry Warner (Warner Bros.)

Fecha: 1946

“Queridos Warner Brothers. Al parecer hay más de una forma de conquistar una ciudad y de mantenerla bajo el dominio propio. Por ejemplo, hasta el momento en que pensamos en hacer Una noche en Casablanca, no tenía ni idea de que dicha ciudad perteneciera exclusivamente a ustedes. Sin embargo, pocos días después de anunciar nuestra película recibimos su largo y ominoso documento legal en el que se nos conminaba a no utilizar el nombre de Casablanca…”

De: Lewis Carroll

Para: Gertrude Chataway

Fecha: 1876

“Mi muy querida Gertrude: Usted estará apesadumbrada al oír la extraña enfermedad que tengo desde que se fue. Mandé buscar al doctor y le dije: “Deme una medicina, porque me siento cansado”. Él me replicó: “¡Estupideces! Usted solo necesita dormir”. “No es esa clase de agotamiento. Mi rostro trasunta cansancio”, dije. A lo que él añadió: “¡Oh!, es su nariz la que está cansada”. “No, no es la nariz. Quizá sea el pelo”, reflexioné…”

De: Jack, El Destripador

Para: El detective de Scotland Yard George Luck

Fecha: 1888

“Desde el infierno. Señor Lusk, le adjunto la mitad de un riñón que tomé de una mujer y que he conservado para usted. La otra parte la freí y me la comí; estaba muy rica. Puedo enviarle el cuchillo ensangrentado con que se extrajo, si espera un poco. Atrápeme cuando pueda, señor Lusk.”

De: John Dillinger

Para: Henry Ford

Fecha: 1930

“Mr. Ford Permítame que le felicite. Fabrica usted los mejores coches para huir de la poli tras un atraco.”

De: Ernest Hemingway

Para: Marlene

Fecha: 1947

“Te estás poniendo tan hermosa que tendrán que sacar fotografías de tu pasaporte de 2,7 metros. ¿Qué es lo que realmente quieres hacer en tu vida? ¿Romper el corazón de todos por una moneda de diez centavos? Siempre podrías romper el mío por una de cinco centavos, y yo pondría la moneda.”

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Martes, 27 de Febrero 2018 - 15:00
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El ropero de la abuelita

 

Con el paso del tiempo, la humanidad ha creado todo tipo de objetos que le permiten organizar su vida diaria o que simplemente, dan cierto estilo personal; tal es el caso de accesorios como los sombreros, los pañuelos, los espejos o los collares, entre otros y en esta ocasión, daremos un vistazo al monedero, esa bolsa, saquillo u objeto pequeño de otra forma, en cuyo interior se lleva dinero en metálico (Fuente: http://dle.rae.es/?id=PdbqkZ8)

Cuenta la historia que el bolso más antiguo del que se tiene cuenta, se encontró con el hombre de Hielo Otzi que vivió alrededor del 3300 a.C. y un poco más evolucionado se encuentra en algunos jeroglíficos egipcios en forma de bolsas atadas a la cintura. Más recientemente, el monedero ocupó un lugar en el bolso de la mujer o atado al cinturón en el caso de los hombres.

Existen tantas formas, tamaños, diseños y texturas como los podamos imaginar, algunos ejemplos son:

Bolso Monedero Negro

Bordado con pequeños cristales de color negro y blanco formando adornos. Fleco de cristales negros. Bastidor metálico dorado con grabado grecado. Interior forrado en seda roja. Cordón para colgar. Año 1920

monedero-negro.png

 

Monedero de Concha Marina

Monedero hecho con una concha de molusco con bisagra para abrir y cierre con cadena. Interior forrado en tejido y cartón rojo con tres departamentos. Año 1898.

concha-marina.png

 

Monedero de nácar en tonos rosa

Monedero con ambas caras de nácar con tonos rosáceos y restos de pinturas florales hechas a mano. Cierre de pestillo e interior forrado en tejido rojo con tres departamentos. Año 1910.

nacar-rosa.png

Bolso monedero bordado con cristales

Bolso monedero de raso negro con adornos bordados hechos con pequeños cristales. Bastidor con grabados florales. Cierre de pestillo. Interior forrado en seda negra con un bolsillo. Cadenilla metálica exterior. Año 1930.

bordado-cristales.png

Actualmente, podemos encontrar modelos contemporáneos para todos los gustos y estilos con la firma de grandes diseñadores como: Louis Vuitton, Chanel, Carolina Herrera, Christian Dior o Pineda Covalin y si queremos algo más local y típico basta con visitar algún bazar de artesanías.

En la evolución de este accesorio, encontramos la mano de la tecnología que lo ha convertido en el famoso “monedero electrónico” que incluso ha protagonizado asuntos de controversia política pero esa es otra historia.

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Fuentes:

http://museodelbolso.es 

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Martes, 30 de Enero 2018 - 15:00
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El ropero de la abuelita: Cri–Cri

 

Imaginar princesas, castillos encantados, personajes fantásticos y entonar canciones melodiosas seguramente nos remonte a la infancia y quizá también nos recuerde libros y películas extranjeros pero en México, hace 110 años nació un hombrecillo con espíritu soñador que dio vida a un simpático personaje que bien podría (o debería) tener un lugar entre las celebridades infantiles a nivel internacional: Cri-Cri, El Grillito Cantor y en esta cápsula del tiempo revisaremos su origen, historia y permanencia de generación en generación.

Un negrito bailarín…

Corría el año de 1907 en Orizaba, Veracruz cuando nació Francisco Gabilondo Soler, quien a muy tempranos años mostró gran interés por la música y por aprender y estudiar, aunque no en la escuela como todos los niños sino rodeado del campo y los ruidos del bosque. Su formación fue autodidacta y su mayor pasión fue la astronomía, aunque durante su adolescencia también practicó el boxeo, la natación y el toreo. Fue alrededor de 1930 que empezó a componer sus propias melodías y en 1934 inició un programa de quince minutos de duración sin publicidad ni patrocinadores en los que narraba diversas historias de animales y otros personajes dando vida así a Cri-Cri, el alma de todos los cuentos.

Toma el llavero abuelita…

“Las canciones de Cri-Cri son relatos de las aventuras del Grillito Cantor en el bosque (Llueve, ¡Al agua todos!), en el país de los cuentos (Castillo azul) o en lugares lejanos (Chong Ki Fu, Ché Araña). A su vez, reflejan crítica social (La patita, El jicote aguamielero), describen las costumbres de la época (El Ropavejero, La banda del pueblo), retratan lo cotidiano (Caminito de la Escuela, Teté) y expresan los puntos de vista de su autor (Acuarela, Marina, Pico Peñón). El repertorio de Cri-Cri incluye 228 canciones y composiciones (120 de ellas grabadas) más de 300 personajes y 3,560 páginas de textos y cuentos.)” Información de Cuentos con Mario Iván Martínez, Un rato para imaginar Vol. XXI y XXII Álbum doble.

Tres pasitos, arrastraditos pa’delante y para atrás…

El legado de Gabilondo Soler no tiene comparación, en 1963 Ignacio López Tarso y Marga López estelarizaron una película sobre su vida y obra, al cual incluye una animación realizada por Walt Disney para la canción de Los Cochinitos Dormilones. En 2007 y con motivo de los 100 años de su nacimiento, se realizaron diversas celebraciones en Orizaba (ciudad natal) y Ciudad de México, principalmente. Este año, se celebran 110 años de su natalicio y en Orizaba, dentro del Poliforum Mier y Pesado se ha inaugurado el Museo Francisco Gabilondo Soler. Como embajador de la obra de Cri-Cri, Mario Iván Martínez, Cuenta-Cuentos realiza un segundo homenaje a través de “Que dejen toditos los sueños abiertos” que “celebra y rememora nuestra fascinación con la inagotable inventiva de un mago de la palabra y la fantasía.”

El viejito de los sueños, dulces cuentos te contará…

La magia de un personaje como Cri-Cri y la maravillosa mente creativa que le dio vida no han perdido vigencia, el Grillito Cantor utiliza a la perfección la tecnología para seguir difundiendo el legado de su creador Gabilondo Soler y cuenta con una página oficial www.cricri.com.mx, redes sociales, canal de YouTube y también ocupa un lugar en la exposición “México y Walt Disney: Un encuentro mágico” además de tener un Club de amigos para los chiquitines. Tuve el privilegio de conocer El Ratón Vaquero, La Muñeca Fea, La Patita, La Marcha de las Letras y más, a través de los impecables discos de acetato que aún conserva mi padre en su mueble de tesoros discográficos, claro que nunca imaginé que más de treinta años después sería mi hijo quien los escuchara, disfrutara, cantara y adoptara como sus favoritos después de haberlo llevado al espectáculo de Mario Iván.

La imaginación, los sueños, la música, los viajes, los cuentos, la fantasía y la diversión nunca pasan de moda, qué alegría que un personaje hecho en México siga teniendo vigencia y qué privilegio poder compartir ese legado artístico con nuestros hijos.

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Martes, 28 de Noviembre 2017 - 15:00
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Miércoles, 29 de Noviembre 2017 - 06:15