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La ciudad desierta

De Bruselas podría decirse lo mismo que Alfred Döblin escribió sobre Berlín: es una ciudad nada poética, de poco color, pero muy verdadera. La, así llamada, capital de Europa, en nada se parece a las ostentosas capitales europeas. Aunque posee grandiosos monumentos, no es en ellos donde radica su atractivo. Hay algo más. El apagavelas de la imaginación, como la llamó Charles Baudelaire, es una ciudad inabarcable, repleta de rincones y de rostros insólitos.

Lo cierto es que, con el tiempo, Bruselas ha llegado a gustarme.

Las calles de Bruselas siempre me han parecido desordenadas y un poco sucias. Bruselas es una ciudad de rostro extraño. Todavía, a pesar de haberla recorrido cientos de veces, no he conseguido definir su atmósfera. Desde hace algunos años hago street photography en sus calles. Sus múltiples paisajes urbanos y la diversidad de los seres humanos que la habitan, la hacen ideal para mi propósito: contar historias en imágenes; convertir instantes reales en realidades distintas.  

El viernes pasado, asoladas por el miedo, esas calles extrañas de la ciudad se quedaron desiertas. Y no es para menos, después de ver lo que el Estado Islámico hizo en París y en Beirut, con sus brutales atentados terroristas. Con sus brutales asesinatos.

Bélgica está en Alerta 3 y Bruselas en Alerta 4, la más alta para estos casos. La policía y el ejército no sólo patrullan las calles de Bruselas, sino que buscan terroristas por todo el país.

Algunas reflexiones acerca del terrorismo.

El terrorismo, lo sabemos, es una forma de utilizar el miedo con fines políticos. Pero, ¿qué es, en concreto, lo que estos terroristas buscan? Hasta donde entiendo, el califato de este, autonombrado, Estado Islámico, busca el apoyo de todos los musulmanes del mundo para que juren lealtad a su líder y, juntos, sean capaces de romper las fronteras entre Líbano y Jordania para, así, liberar a Palestina.

Los orígenes del terrorismo, como ahora lo conocemos, parece estar en la etapa jacobina de la Revolución Francesa, cuando se ejercía un terrorismo de estado que exhibía la violencia como una forma de gobernar sin reestricciones (tan sólo hay que leer el libro Fouché, el genio tenebroso, de Stefan Sweig, para comprender el terror que se vivía en aquella época).

Terroristas más contemporáneos fueron los marxistas del siglo XIX. Aquellos que llevaban la bandera de la revolución proletaria y que terminaron con la Rusia zarista.

Lo que hace muy peligroso al terrorista es que siempre cree tener la razón. Tiene la seguridad de que sus actos están llenos de pureza y de justicia (muchas veces divina) y utilizan la muerte de personas inocentes o de personas que consideran culpables, para poner un ejemplo al gobierno y a la sociedad. Para ellos, como dijo Nicolás Maquiavelo, el fin justifica los medios.

Muy grave es cuando los terrorista creen, además, que sus actos los salvan. Y que esa salvación proviene de su religión, que suelen interpretar de acuerdo a los intereses de su causa. Las religiones infunden miedo (miedos de todo tipo, incluyendo el terrible miedo a la condena eterna). La religión o la religión falseada, cobija a estos terroristas bajo sus alas, y no sólo justifica sus actos, sino que los impulsa a hacerlos. Matan por algo más grande que ellos, por eso también pueden matarse ellos mismos; suicidarse, inmolarse.  

Los terroristas buscan debilitar, resquebrajar la moral de la población para que ésta presione a su gobierno a ceder a sus demandas. O bien quieren, mediante sus prácticas, desprestigiar al Estado frente a la sociedad.

Pero vuelvo a Bruselas.  

Hoy es el tercer día que Bruselas cierra el transporte público y las escuelas. Que se recomienda a las personas que se queden en sus casas. A los que vivimos en Bélgica, aunque no estemos en la capital del país, nos han dado una serie de recomendaciones. Se dice que los servicios de Inteligencia han logrado obtener información sobre atentados inminentes. Quizá lo han conseguido mediante la captura de algunos yihadistas. Se dice también que que no sólo en el barrio de Moleenbek hay yihadistas (los yihadistas constituyen la rama más violenta y radical de los grupos terroristas del islam), sino que están en todo el país. Al parecer, Bélgica es un nido de terroristas.  

Los musulmanes de Francia ya se han pronunciado en contra de estos grupos extremistas. Sería absurdo pensar que el islam promueve el crimen, el asesinato. Conozco algunos musulmanes que tienen negocios o que atienden restaurantes a los que suelo ir. Tengo estudiantes musulmanes. Todos ellos, personas buenas. No sería justo generalizar. No son los musulmanes, sino una minoría de musulmanes, los terroristas. No hay religiones asesinas, lo que hay es asesinos en todas las religiones.

Europa está amenazada. El mundo también. Vivimos una disimulada angustia.

Tenemos miedo a quienes no tienen ningún respeto por la vida humana. El miedo, escribió José Antonio Marina, es una anticipación del peligro. Y el miedo genera angustia (Gobrowicz decía que la angustia es el miedo irracional a algo que no se conoce). El problema con los terroristas es que, igual que Hidra, el monstruo acuático de la mitología griega (al que cada vez que se le cortaba una cabeza, le salían otras dos) los grupos terroristas parecen multiplicarse, a medida que se les detiene.

No se habla de esto todo el tiempo. Afuera de Bruselas, las personas hacemos nuestra vida con relativa normalidad. Salimos a trabajar. Llevamos a nuestros niños a la escuela, a pesar de que hemos escuchado que las escuelas, los hospitales, el transporte público y todos los lugares concurridos, han sido amenazados por el Estado Islámico.

¿Y qué nos queda? Cuidarnos y tener valor.

Porque, como dice Marina: debemos comportarnos valerosamente, a pesar del miedo que sentimos.

Y es que en eso consiste, quizá, la dignidad humana.

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Bibliografía

Siete preguntas para entender qué es el Estado Islámico y de dónde surgió, El Mundo, 16 de noviembre de 2015.

Anatomía del miedo, José Antonio Marina, Ed. Anagrama, 2009. 

Autor:

Fecha: 
Lunes, 23 de Noviembre 2015 - 17:00
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ISIS - 2

En Google escribe “ISIS executions” y aparecerá una gran cantidad de fotos y videos mostrando la manera en que los militantes del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés) llevan a cabo las ejecuciones masivas o individuales de quienes caen en su manos. Si tienes el estómago para hacerlo, verás a estos fanáticos sunitas matando con rifles de asalto a decenas personas acostadas sobre el suelo, verás como un asesino encapuchado mata de un balazo a la cabeza a un hombre tras otro, verás como un seguidor de Alá estrangula a una indefensa mujer o como otro más decapita a su víctima. Las escenas son horribles. Muchas se asemejan a las que en fotografías o películas nos muestran a soldados de las SS nazis matando a centenas de seres humanos en diversos lugares de Europa Oriental y lo que era la Unión Soviética.

Alguien podría pensar que estos actos de salvajismo no deberían ocurrir en pleno Siglo 21, pero pensar así es muestra de ingenuidad. Nuestra especie se ha venido matando desde siempre y todo indica que lo seguirá haciendo. Sin embargo, lo que sí podríamos suponer es que en esta época la comunidad internacional se organizaría para impedir el surgimiento de organizaciones tan brutales como es ISIS, encabezado por el iraquí Ibrahim ibn Awwad ibn Ibrahim ibn Ali ibn Muhammad al-Badri al-Samarrai, mejor conocido por su nombre de guerra Abu Bakr al-Baghdadi.

El 29 de junio pasado el ISIS anunció el establecimiento de un califato y el Estado Islámico de Irak y Siria adoptó el nombre de Estado Islámico; Al-Baghdadi fue proclamado califa (jefe de Estado y monarca absoluto) y tomó el nombre de Califa Ibrahim. Su primer acto fue imponer la Sharia o ley islámica. Luego, de acuerdo a diversas fuentes, ordenó la mutilación genital de todas las mujeres del califato y la entrega de las jóvenes vírgenes a sus soldados. También ordenó la expulsión y asesinato de los cristianos y la violación de las mujeres cristianas. Se han denunciado decapitaciones masivas en público de cristianos que rehusaron convertirse, incluyendo niños y bebés. Más de 100,000 cristianos huyeron a zonas que no controla el califato. Ahora, en este mismo momento, sus soldados matan a cualquier persona que no se convierta inmediatamente a su versión del islam sunita salafista yihadista que tiene como uno de sus objetivos propagar el islam, si es necesario con la fuerza.

En un mensaje grabado, Al-Baghdadi anunció que el ISIS marchará contra Roma para establecer un estado islámico que abarque el Medio Oriente y Europa, hasta España. También exhortó a los musulmanes del mundo que emigren al Estado Islámico.

Entre los musulmanes del mundo que se han unido a su ejército hay miles que proceden de Europa, América y Oceanía. Se calcula que entre los yihadistas del ISIS hay 700 franceses, 800 rusos, 500 británicos, 150 australianos, poco más de 100 estadounidenses, 95 españoles y quién sabe cuántos de otros países. Lo grave de esto es que muchos de estos criminales ya regresaron a sus países de origen entrenados y listos para realizar actos terroristas.

Ante esta pavorosa realidad, los países de occidente aparentemente están empezando a analizar como destruir a Al-Baghdadi, a su Estado Islámico y al ISIS. No reaccionaron ante los salvajes actos cometidos por el ISIS en Siria e Irak. Ahora que ven el peligro en casa, parece que han decidido actuar.

Ojalá no sea muy tarde. Actos terroristas en Estados Unidos afectarían gravemente nuestra de por sí débil economía.

Foto: http://www.telegraph.co.uk/

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Fecha: 
Viernes, 29 de Agosto 2014 - 12:00
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