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Políticas Públicas para atraer migración calificada

Recientemente la OCDE publicó la primera edición de sus Indicadores de Atracción de Talento, que se presenta como una herramienta integral para conocer las capacidades y debilidades de los países miembros de la OCDE para atraer a migrantes talentosos. Esta herramienta puede consultarse en www.oecd.org/migration/talent-attractiveness/

Para establecer la clasificación, se evalúan siete variables:

  • calidad de las oportunidades (de trabajo, para abrir negocios, etc.)
  • nivel de los ingresos
  • impuestos (cargas fiscales para empresas, por ejemplo)
  • perspectivas a futuro,
  • ambiente para la familia,
  • inclusión, y
  • calidad de vida.

A su vez, en cada variable se establecen tres categorías correspondientes a los grupos de donde se recoge la muestra: trabajadores altamente calificados (es decir, aquellos que cuentan con grado de maestría o doctorado), empresarios y estudiantes universitarios.
 

Los países top y los del fondo de la tabla

Haciendo la revisión de los indicadores, vemos una constante en que países como Suecia, Suiza, Noruega, Canadá o Australia, en las tres categorías se encuentran entre los primeros lugares, esto es, son los más atractivos para trabajadores, empresarios y estudiantes para desarrollar sus actividades.

Por el contrario, los lugares menos atractivos y que también se repiten con frecuencia son: Turquía, México, Grecia, y en menor medida, Israel e Italia. Esto significa que los trabajadores con maestrías y doctorados, empresarios y universitarios creen o consideran que estos 5 países no ofrecen condiciones óptimas para su desarrollo. En ese sentido, no sólo es menos probable que reciban migración talentosa, sino que al contrario, hay mayor posibilidad de que personas con gran capacitación y habilidades profesionales emigren de estos países.

Para la OCDE los resultados de estos indicadores van más allá de políticas públicas y legislación en materia migratoria, por ejemplo, qué tanta facilidad para conseguir una visa de trabajo o la residencia permanente; antes bien, esto remite a un conjunto de estrategias y acciones de política pública en materia económica, fiscal, educativa, laboral y de infraestructura para propiciar la llegada de personas altamente calificadas de otros países, así como inversiones por medio de empresarios, lo cual permite a su vez, mejorar las condiciones de vida de la población en general.
 

La importancia de recibir migración calificada

Uno de los puntos que resalta la OCDE es que los países con mayor nivel de atracción de migración calificada cuentan con altos estándares de calidad de vida, además de promover excelentes entornos de habilidades, es decir, ambientes en los que se promueve la generación y desarrollo de competencias laborales para los trabajadores, lo cual va más allá de políticas en relación a la migración. Por contraste, los países con menos atractivo tienen un desempeño pobre respecto al entorno de habilidades.

Al respecto, menciona la OCDE lo que denomina la hipótesis de la aglomeración en la movilidad de talentos, hablando de trabajadores con grados académicos superiores. Los trabajadores con alta calificación se sienten atraídos por gente del mismo nivel, lo que a su vez genera un efecto multiplicador que es la base de un desarrollo e innovación, sobre todo en el campo de la tecnología. 

De igual forma, para el caso de los empresarios, un sistema que brinde facilidades para la apertura y continuidad de un negocio, políticas de fomento al empleo, así como regulaciones en el mercado de productos, crean un ambiente propicio para atraer inversión productiva. Si bien, en este punto adquiere importancia los requisitos de visado para personas que deseen invertir para establecer un nuevo negocio.

Por último, en el caso de estudiantes universitarios, la OCDE menciona que los puntos relevantes para atraer talento son generar un entorno de habilidades, establecer esquemas que permitan a los universitarios trabajar y estudiar al mismo tiempo, así como mantener las mismas políticas de colegiaturas tanto para estudiantes nacionales como para los extranjeros.
 

Trump y la política migratoria basada en méritos

El 16 de mayo el Presidente de EUA, Donald Trump, anunció su propuesta de nueva política migratoria, la cual aún deberá ser aprobada por el Congreso estadounidense para entrar en vigor. Dicha política supondrá que la base para recibir la famosa “green card” será tener un título o grado universitario, demostrar tener altas capacidades laborales o bien, tener una oferta de trabajo en firme dentro de los Estados Unidos, lo que reemplazaría al actual sistema basado en la existencia de lazos familiares con personas residentes o con ciudadanía de aquel país. Además, el solicitante deberá ser financieramente autosuficiente, que aprenda o ya domine el inglés y apruebe un examen cívico.

Esta propuesta se hace bajo la idea de que el actual sistema quita lugares a migrantes calificados que contribuirían a la economía estadounidense, además de que el impedir que migrantes talentosos puedan asentarse en los EUA tiene por consecuencia que haya empresas moviéndose a otros países debido a que no pueden retener personal extranjero altamente calificado. Así la cuota de green cards por mérito pasaría de 12% a 57%.

Si bien, esto pudiera parecer acorde con la OCDE en cuanto a atraer la migración talentosa y de alta calificación, en realidad, como se mencionó anteriormente, esto se debe lograr mediante políticas públicas integrales en otras áreas como la educación, la salud, el sistema fiscal, la promoción del empleo, la infraestructura, etc., y en mucha menor medida, o ninguna, por la política migratoria.

Lo que vemos con esta propuesta de Trump, es generar una discriminación en el ingreso a EUA a través del otorgamiento de instrumentos para la residencia de extranjeros y por tanto, a lograr de cualquier forma su promesa de campaña de reducir el flujo de migrantes a EE. UU. a mínimos históricos.

Fecha: 
Martes, 11 de Junio 2019 - 13:05
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Fecha B: 
Martes, 11 de Junio 2019 - 15:20
Fecha C: 
Miércoles, 12 de Junio 2019 - 04:20
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¿Nuestro mundo de hoy …mejor que antes?

Resulta interesante comparar los tiempos de antes con los de ahora.

Cuando yo era niña, en la década de los ochenta, ocurrieron hechos trascendentales que fueron transformando la historia: cambios sociales, geopolíticos, ideológicos y qué decir de los avances tecnológicos que nos han simplificado la vida. Sin embargo, más de uno me daría la razón al referirme a que el mundo, a pesar de tantos avances, no es mejor. Muestra de ello, lo podemos observar en cualquier parte. Por mencionar algo: hoy en día, cada vez más productos y servicios en este sistema económico globalizado carecen de calidad, sobre todo los productos de consumo.

Recuerdo que hace años, si decidía viajar por aire en clase turista, podía disfrutar de un desayuno decente, hoy en día, solo una galleta si tengo suerte; si adquiero una prenda de vestir, ya no le confeccionan bolsillos, ¡se ahorran la tela!; el tamaño de la mayoría de los productos es mucho más pequeño, más “chafa” y lo que es peor, en muchos de los casos de menor durabilidad y de mayor costo.

La apabullante diversidad de competidores en el mercado, hace que todos ganen, menos el consumidor, -¿se deberá a la famosa productividad que tanto ejercen las empresas o a la cada vez más cínica codicia humana?- lo cierto es que la ética brilla por su ausencia; pero, lejos de solo tratarse de asuntos comerciales, podemos encontrar carencia de calidad y prudencia en el actuar humano, en prácticamente cualquier parte, sin dejar de lado, el terrible e irreversible daño al medio ambiente, así como, en el fallido sistema educativo que trae tan rezagado a medio planeta.

La falta de credibilidad en las instituciones por parte de los ciudadanos, emerge precisamente de un irresponsable y hasta cínico comportamiento de los hombres y mujeres que conforman la llamada clase política gobernante, empresarios y diferentes entes sociales, que ceden ante la incesante corrupción, que como cualquier producto o servicio, se rige por una oferta y una demanda.

La humanidad cada vez desea tener más, por menos, se siente todopoderosa, capaz de moldear su entorno a capricho, aunque ello implique perjudicar a sus semejantes. Recientemente leía una nota de una agencia de noticias rusa en lengua española, acerca de una investigación que demuestra que el ser humano se vuelve más inteligente mientras evoluciona. No obstante, eso pierde todo significado, toda vez, que la raza humana no entienda que lo que necesita es un incremento en la toma empática de conciencia de su entorno, cuya falta, nos vislumbra un brutal fin autodestructivo.

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Fuente: http://actualidad.rt.com/ciencias/167967-efecto-flynn-personas-inteligen...

Fecha: 
Lunes, 27 de Abril 2015 - 13:30
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Somos mortales

Hace algunos años el Dr. Atul Gawande y yo coincidimos en un vuelo Phoenix – New York, fue uno de esos vuelos tan accidentados que uno no desea repetir, sin embargo desde que nos presentamos hubo cierta empatía que posteriormente nos permitió enfrascarnos en una animada charla que nos hizo olvidar el tiempo y la tormenta. Hablamos de todo, de los sistemas de salud, de las políticas de la industria farmacéutica, la llamada asistencia social etc. Sin embargo el tema que nos absorbió fue la obsesión del ser humano anciano por conservar la vida. Lo cierto es que nadie quiere morir pero eso es inevitable, la ciencia y tecnología modernas han encontrado una puerta falsa que prolonga la vida, pero no ofrece la calidad digna de nuestras aspiraciones. El proceso del envejecimiento está escrito en nuestra herencia biológica que tarde o temprano nos alcanzará con una serie de deficiencias en nuestra locomoción, errores metabólicos, anormalidades en nuestros órganos y sistemas que a la postre nos conducirán a un colapso orgánico general. Solo podremos superarlos si mantenemos un espíritu de subsistencia y podemos costearnos las medicinas y los tratamientos para atender las dolencias más inmediatas.

Otros protagonistas de este difícil problema son los médicos, que en un afán por prolongar la vida de sus pacientes, ofrecen falsas esperanzas y panaceas inexistentes que ellos saben no funcionarán. Sólo prolongarán una vida sin calidad donde el calvario de muchos empezara con abundantes medicinas que cambiarán la realidad del paciente y lo intoxicarán lentamente a través de los llamados efectos secundarios y los tratamientos drásticos que muchas veces son más dañinos o agresivos que la misma enfermedad. Imaginemos a un enfermo de cáncer en etapa media o terminal que es sujeto a tratamientos de radio o quimioterapia. La respuesta no será si podrá curarse, sino si podrá soportar los efectos secundarios del tratamiento. Muchos efectos secundarios provocan incontinencias que no solo alteran la calidad de vida sino que se convierten en una pesadilla emocional que termina por aislar al paciente a un confinamiento más dramático.

¿Es esto necesario?, obviamente, el paciente no se beneficia con este tipo de tratamientos.

¿Qué hacer, entonces? El Dr. Gawande nos describe su respuesta en un libro que acaba de publicarse, Being Mortal and What Matters in the End, es una obra extraordinaria para alguien que quiere pensar acerca de este tema que aun se considera un tabú en el medio latinoamericano. Ofrece una serie de alternativas que se practican en algunos países europeos y solo en dos estados de la Unión Americana. Personalmente considero que es mejor estar preparados cuando tengamos que afrontar este tipo de decisiones

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Lunes, 27 de Abril 2015 - 16:00
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Ciudades mediocres

Con regularidad aparecen índices en donde diversos aspectos de México son comparados con los de otros países. Existen índices de corrupción gubernamental, competitividad, democracia, avance educativo y muchos más en los cuales es común que nuestro país aparezca en las últimas posiciones de dichos índices. Cuando bien le va en las comparaciones, queda en lugares intermedios, es decir mediocres.

Ayer se difundió el índice de Calidad de Vida Internacional 2015 elaborado por Mercer, la consultora internacional en talento, salud, retiro e inversiones. La misma empresa explica que “Mercer lleva a cabo su Encuesta de Calidad de Vida todos los años para ayudar a las compañías multinacionales y demás empleadores a compensar los diferenciales del nivel de vida de sus trabajadores de manera equitativa, al ser transferidos al exterior. Existen dos incentivos comunes que incluyen el subsidio a la calidad de vida y la prima por movilidad. Los informes de Calidad de Vida de Mercer brindan información valiosa y recomendaciones sobre la prima de expatriación para más de 440 ciudades en todo el mundo, cubriendo 230 de esas localidades con este ranking”.

Para variar, las ciudades mexicanas quedaron en lugares que denotan su mediocridad. Monterrey en el lugar 109 y la Ciudad de México en el 126. Ninguna otra zona urbana de nuestro país quedó dentro de las 230 incluidas en el ranking que puede verse en www.imercer.com/uploads/GM/qol2015/a2684/index.html.

Las primeras 10, las que ofrecen la mejor calidad de vida son: Viena, Austria; Zúrich, Suiza; Auckland, Nueva Zelanda; Múnich, Alemania; Vancouver, Canadá; Dusseldorf, Alemania; Frankfurt, Alemania; Ginebra, Suiza; Copenhague, Dinamarca; y Sídney, Australia.

Llama la atención que ofrezcan mejor calidad de vida que las mexicanas varias ciudades que hasta hace menos de tres décadas, por pertenecer a la Unión Soviética o sus satélites, eran lúgubres y atrasadas. Entre ellas Berlín, Alemania (lugar 14); Leipzig, Alemania (59); Praga, República Checa (68); Budapest, Hungría (75); Liubliana, Eslovenia (75); Vilna, Lituania (79); Varsovia, Polonia (79); Bratislava, Eslovaquia (81); Tallin, Estonia (88); Riga, Letonia (89); Zagreb, Croacia (97); y Breslavia, Polonia (100).

También es de notarse como ciudades que antes no pintaban en el mapa ahora se gozan de una mejor calidad de vida que las mexicanas, gracias en parte a que sus gobiernos nacionales han sabido aprovechar mejor sus recursos petroleros y gasíferos que el gobierno mexicano. Entre ellas destacan Dubái, Emiratos Árabes Unidos (74); Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos (77); Bandar Seri Begawan, Brunéi (102); Mascate, Omán (104); Doha, Qatar (108).

A la hora de decidir en donde invertir, las grandes corporaciones del mundo se fijan, entre otras cosas, en el nivel de la calidad de vida de las ciudades en donde establecerán sus nuevos negocios. En este rubro nuestro país no es competitivo. Nuestras ciudades son, en pocas palabras, mediocres, por más que nos neguemos a aceptarlo y gritemos un “¡como México no hay dos!” a los cuatro vientos.

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Fecha: 
Jueves, 05 de Marzo 2015 - 12:00
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