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benedicto xvi

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La Iglesia en México y el Mundo: Un Consistorio para recobrar el Evangelio.

Para Jorge Damián Valencia, in memoriam

El pasado sábado, el Papa Francisco creó veinte nuevos cardenales, entre ellos, al arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda. En estos momentos, la Iglesia en México cuenta con tres electores en el Colegio Cardenalicio, mismos que podrán votar en un eventual cónclave hasta 2019.

Lo particular de este consistorio es que los nuevos cardenales provienen de países tan periféricos para el catolicismo como Vietnam, Etiopía, Tonga, Cabo Verde y Myanmar, o de diócesis que no suelen ser cardenalicias, como Morelia. Pero también provienen de espacios donde la tragedia humana, en sus diversas manifestaciones, se hace presente en la vida cotidiana. Lo mismo Morelia que Agrigento en Sicilia, son iglesias particulares que viven en medio de la violencia.

En estos momentos, el Colegio Cardenalicio cuenta con 125 electores, entre los cuales, aumenta la proporción de no europeos, pero sigue siendo Europa el continente con más representantes, tanto de electores como de cardenales que pasan de los ochenta años, que son 102.

La ceremonia, como siempre fue una muestra del esplendor vaticano, acaso con un aire de mayor sencillez aunque con el mismo protocolo. Lo más relevante fueron las palabras del Papa Francisco, quien, siguiendo con lo expresado en diciembre acerca del carrerismo eclesial, advirtió a los nuevos cardenales que el nuevo cargo no es una distinción, sino un compromiso mayor para que sean apoyo y eje en la vida de la Iglesia. Esta aseveración es importante, pues dejó en claro que son obispos -sacerdotes completos, igual que el resto de los obispos y que él mismo-, pero con más responsabilidades, mismas que deben acometer con caridad, bondad y alegría. Por supuesto, y en consonancia con lo dicho acerca de las enfermedades de la Curia, el Papa pidió a los nuevos cardenales dejar de lado el orgullo, la ira, los intereses mundanos y los celos.

El Papa propuso asirse más al Evangelio y menos a los legalismos. Un Evangelio de los marginados que busca imitar a Cristo. Y eso es una bocanada de aire fresco en las estructuras eclesiales que por ritualismo y legalismo, en muchas ocasiones, han perdido contacto con el mensaje de Cristo.

Francisco ha puesto el dedo en la llaga: la Iglesia tiene sentido en tanto comunidad de fieles articulada mediante la fe en Cristo-Jesús; las estructuras inherentes a la Santa Sede deben estar en función de esa comunidad de fieles llamada Iglesia. No al revés. Dicho de otro modo, todo el aparato eclesial, las instituciones jurídicas, la doctrina, las acciones de la Iglesia deben ser consistentes con el mensaje de Jesucristo y servir al Pueblo de Dios, en especial a los marginados. Y eso no gusta a quienes, como modernos fariseos, viven una fe formal y ritualista, añorando los tiempos -no muy lejanos, por cierto- en los que el mensaje evangélico fue eclipsado por la personalidad y la agenda política e ideológica de Juan Pablo II.

A pesar de las innumerables críticas -ya hay quienes entre los tradicionalistas que abiertamente dicen que Jorge Mario Bergoglio fue vetado por el padre Peter Hans Kolvenbach, general de los jesuitas hasta 2008, para ser consagrado obispo debido a “defectos de la personalidad” o quienes consideran que el Papa es sólo discurso con respecto a los abusos sexuales cometidos en Chile, por poner sólo dos ejemplos- Francisco avanza inexorablemente hacia su cometido: devolver el sentido primigenio a la Iglesia, hacer de la caridad el centro de la acción eclesial hacia los marginados, tanto en lo concreto, como en lo espiritual y lo emocional. Y no habla de la caridad en un sentido estrecho, sino en forma amplia, de la caridad como la expresión más alta del amor, la caridad que comprende, que alienta, que no juzga sino que busca integrar a la oveja descarriada desde el corazón, no desde el formalismo.

Por eso, el discurso y las acciones de Jorge Mario Bergoglio escandalizan. Y más escandalizarán cuando se concreten en la práctica.

Pero volvamos al consistorio. Los tradicionalistas sostienen que Benedicto XVI no apoya a su sucesor, ni lo considera doctrinalmente adecuado. El supuesto no parece tener correlato con la realidad, pues Benedicto asistió al consistorio y el lenguaje corporal manifiesta una cercanía entre ambos pontífices. El gesto dijo más que mil palabras y cayó como un rayo fulminante para los conservadores como el cardenal Raymond Burke que dijo que si los divorciados pueden volver a comulgar, él se va a “resistir”. Tendría que ser más explícito en lo que consistirá su “resistencia” ¿se hará lefebvriano o veterocatólico?

Las resistencias son innumerables, especialmente en la Curia, pues es justo ahí donde la defensa de los cotos de poder se exacerba y fue una de las principales razones por las que Benedicto XVI renunció al solio pontificio. Por eso mismo suena ilógico que el Papa emérito y el que está en funciones vivan una situación de enfrentamiento y animosidad mutuas.

El cardenal de Washington, Donald Wüerl, ha explicado la situación de forma sucinta en una entrevista: "El hilo común que unifica a todos los disidentes es que están en contra del Papa, porque el Papa no está de acuerdo con ellos y no sigue sus posiciones". Más claro ni el agua. Los conservadores quieren un Papa funcional a sus intereses y bajo ningún aspecto pretenden ser funcionales a los intereses del Papa…

Por eso mismo, el consistorio fue relevante, pues el Papa tiene poco tiempo, incluso se especula que renunciará al cumplir 80 años y deberá dejar todo el entramado institucional listo para llevar a cabo las reformas. El Colegio Cardenalicio es nodal porque el sucesor de Francisco tendrá que ser alguien con ideas y objetivos semejantes y sólo electores afines podrán ser confiables para dar buen cauce al proceso de reforma. Por lo menos, de los dos consistorios realizados, en los cuales creó 39 cardenales, quedarán 20 electores a partir de 2015. De ellos, habría que descontar a Gerhard Müller uno de los principales rebeldes y que para colmo es el prefecto de la Congregación de la Fe.

Probablemente, el Papa podría realizar dos o tres consistorios más, reemplazando así a los conservadores. El perfil de los nuevos cardenales será menos europeo, más periférico y, sobre todo, menos conservador, pero siempre dentro de los límites de la doctrina. Aún habrá “sorpresas” en este pontificado, pero tendencialmente, la reforma está en marcha, por mucho que les pese a los conservadores. “Casual Frank” como los conservadores norteamericanos le motejan, está a la carga.

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Fecha: 
Lunes, 16 de Febrero 2015 - 18:30
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La Iglesia en México y el Mundo

Para Samuel González y Mario Zavala, queridos amigos y compañeros de las andanzas universitarias, con quienes he dialogado sobre estos temas.

Que el Papa Francisco haya recibido a un transexual y que le dijera que es hijo de la Iglesia ha causado conmoción, y mucha, en los círculos católicos conservadores. Tampoco ha gustado que llamara por teléfono a un joven granadino sexualmente abusado por sacerdotes de la diócesis de Granada, para pedirle perdón. También ha caído fatal que el Papa dijese que para ser buenos católicos no hay que reproducirse como conejos, y que reprendiera a una mujer embarazada por no tomar en consideración que será sometida a ¡una octava cesárea!, y que tiene otros hijos que cuidar.

La susceptibilidad de los conservadores ha sido herida por la llaneza del Papa, quien gusta llamar a las cosas por su nombre y no andarse con eufemismo. Incluso, en una editorial del sitio web Traditional Roman Catholic Thoughts le han llamado “un padre mental y verbalmente abusivo” que mientras juega con los chicos vecinos, se la pasa criticando a su propios hijos. Los vecinos son los protestantes, judíos, musulmanes, budistas y los hijos maltratados son los fieles católicos, o mejor dicho los fieles que prefieren seguir la tradición a ejercer la caridad, el sentido común y el respeto por las diferencias. Acusan al Papa -al vicario de Cristo mismo- de dar a los no católicos los argumentos para atacar al catolicismo. ¿En qué estarán pensando los conservadores? ¿Por qué les molesta tanto que el Papa se acerque a la gente y que busque a las “ovejas descarriadas”? Como hijos, tampoco son un dechado de virtud.

Lo cierto es que el Pontífice ha roto con una parte de la tradición y ha incursionado en una pastoral, que a falta de mejor nombre, se ha dado en llamar la pastoral de “los irregulares”. ¿Quiénes son? Los homosexuales, las madres solteras, divorciados, parejas de facto y demás porción del pueblo de Dios, excluidos de la vida litúrgica y sacramental, a pesar de que algunos son sinceros creyentes...

¿Por qué les molesta que el Papa se cuestione quién es él para juzgar? ¿Por qué tanta animosidad contra el sentido común?

La respuesta tendría que verse desde dos perspectivas distintas. Una, la de los laicos inconformes, escandalizados por un Papa que los pone ante las disyuntivas de la vida moderna que no quieren aceptar con el pretexto de mantener la fe. La segunda, sería desde el clero, especialmente el alto clero de la Curia Romana, que no concibe que el Papa esté señalando con tanta atingencia no sólo los errores, sino los pecados internos. Y peor, los está ventilando ante el mundo.

De la primera perspectiva, se puede decir que está focalizada en los sectores de laicos conservadores norteamericanos que ven con espanto que todo el discurso que los ha sostenido por siglos como minoría religiosa está siendo cuestionado. La identidad católica en los países de habla inglesa está fundada en la distinción frente al protestantismo opresor y se ha expresado en el mantenimiento de la tradición en las formas litúrgicas, y en una visión de la vida cuyos valores contrastan con la posición más secular de otras denominaciones cristianas. Al respecto, hay mucho que analizar, sobre todo porque el conservadurismo laical si bien tiene puntos en común, especialmente en lo que atañe a moral sexual y liturgia, en todo el orbe católico, también presenta enormes diferencias culturales. Por ejemplo, no es lo mismo el conservadurismo que se vive en América Latina, que está más vinculado a la emergencia de movimientos como el Opus Dei o Legionarios de Cristo, que el que se vive en Estados Unidos y que se relaciona con la identidad étnica y religiosa de comunidades migrantes.

Lo que hoy resulta sorprendente es que el discurso laical conservador que cuestiona al Papa Francisco sea tan parecido en cuanto a la nostalgia por Juan Pablo II y el renovado aprecio por Benedicto XVI. En ello, seguramente, las redes sociales han jugado un papel determinante. Hay sitios web en varios idiomas, como Rorate Caeli o el señalado al inicio de este texto, que continuamente están difundiendo las noticias procedentes de la Santa Sede y cuestionando su impacto sobre lo que ellos consideran la auténtica doctrina católica.

En la segunda vertiente, es el alto clero, molesto por los cuestionamientos a una pastoral anquilosada y distante de los fieles, el que se expresa críticamente contra el Pontífice. Por un lado están los obispos diocesanos, cuya voz no se hace sentir tanto como la de los curialistas, que muchos de ellos están verdaderamente apanicados porque los cambios propuestos por el Papa van en contra de sus intereses, tanto del grupo de Sodano, como del llamado lobby gay, como de los conservadores  - Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe,; Walter Brandmuller, presidente emérito del Pontificio Comité de Ciencias Históricas; Raymond Burke, ex prefecto de la Signatura Apostólica y hoy dirigente de la Orden de Malta, y los italianos Carlo Cafarra, arzobispo emérito de Bolonia y teólogo cercano a san Juan Pablo II, y Velasio De Paolis, presidente emérito de la Prefectura de Asuntos Económicos -. Estos últimos publicaron un libro Permanecer en la verdad de Cristo-Matrimonio y comunión en la Iglesia Católica, que salió a la venta en Italia y Estados Unidos en octubre pasado y dónde cuestionan todas las propuestas en torno a la aceptación de los divorciados y vueltos a casar en la vida sacramental.

No conformes con ello, tienen un vocero en la prensa: Vittorio Messori, un periodista italiano cercano a Juan Pablo II y a Benedicto XVI, más papista que los dos antedichos y que no ha tenido empacho, incluso en cuestionar la legitimidad de la elección de Francisco.

Cada mes en su colaboración para el diario Il Corriere della Sera, Messori diserta sobre las acciones y los dichos del Papa Bergoglio, arrojando sombras acerca de cada uno de sus movimientos. Que si está condicionado por su experiencia exclusivamente latinoamericana, que sí dice una cosa un día y al otro lo niega, que si el discurso papal es para la prensa, que sí las periferias hoy son privilegiadas, que si la barca de la Iglesia carece de timón, que porqué va a Filipinas y no a España, etcétera, etcétera.

Da la impresión de que Messori es el vocero de quienes desean que siga oculto el desastre interno de la Iglesia. Que se queme la casa pero que no salga el humo. Lo que no entienden es que no se puede tapar el sol con un dedo, y justo, lo que el Papa quiere es que se purifique la casa a la luz de todos, porque la Iglesia es santa y pecadora, y sólo aceptando que ha pecado, será capaz de redimirse.

De ahí la importancia de que hoy, 9 de febrero, la comisión sobre la pederastia -integrada por 17 miembros entre los que hay laicos y laicas, sacerdotes, religiosos, especialistas, etc.- haya entregado los informes de los equipos de trabajo y las recomendaciones para convertir a la Iglesia en un lugar seguro para los fieles vulnerables por edad -  niños y adolescentes -, discapacidad o situación personal.

Entre los aspectos incluidos están: una pastoral para los supervivientes y sus familiares, la construcción de líneas para la formación de agentes pastorales en el tema; la difusión de las normas eclesiales y civiles que regulan las denuncias de abuso y la definición de los alcances de responsabilidad de los agentes pastorales al Iglesia al afrontar casos de abuso, por comisión, omisión o por hallarse en un cargo de autoridad.

Aún no es la propuesta final pero se trata de un avance considerable. Habrá que ver cómo reaccionan los conservadores a esto, pues en su respuesta a este tema se verá si su compromiso con la auténtica doctrina de la Iglesia es genuino o simplemente pretenden preservar el rito y la tradición sin una visión autocrítica y sin caridad para el prójimo.

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Lunes, 09 de Febrero 2015 - 17:00
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La Iglesia en México y el Mundo

Tras meses de expectativa después de la salida de cardenal Cañizares al arzobispado de Valencia, el Papa nombró al nuevo Prefecto de la Congregación para el Culto Divino al cardenal Robert Sarah, actual Presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, uno de los entes curiales que cambiarán en la futura reforma de la Curia. Nacido en Guinea en 1945, fue ordenado sacerdote en 1969, diez años después, con sólo 34 años, Sarah fue nombrado obispo de Conakry por Juan Pablo II; en 1985 fue electo presidente del a Conferencia Episcopal de Guinea En 2001, Juan Pablo II lo nombró secretario de Propaganda Fide. En 2010, Benedicto XVI le encomendó la presidencia del Pontificio Consejo Cor Unum y lo creó cardenal. Otro africano, el cardenal Francis Arinze ocupó el mismo cargo de 2002 a 2008.

El cardenal Sarah tiene un perfil muy espiritual y es proclive a la misa antigua, por lo que no se esperan experimentos en materia de liturgia. En otros aspectos Sarah ha denunciado en múltiples ocasiones la explotación en África y las presiones de algunos grupos internacionales que condicionan la ayuda económica en África a la asimilación de las teorías de género.

Siguiendo con la reforma de la Curia, hoy se reunieron por tres horas los cardenales miembros del C9 para presentar las propuestas de reestructuración de los dicasterios. Trascendió que se pretende crear un dicasterio destinado a la atención de los laicos, que agruparía las funciones de los actuales Pontificios Consejos para los Laicos y para la Familia, y la Academia para la Vida; además de otro dicasterio que integraría las actividades de caridad, correspondientes a los Pontificios Consejos Justicia y Paz, Cor Unum, Pastoral para la Salud, Pastoral para los Migrantes y Cáritas

El Papa Francisco canonizó el domingo, fiesta de Cristo Rey, a seis nuevos santos. En la homilía, el Papa hizo hincapié en que  “los que en la Iglesia estamos llamados a ser pastores no podemos desviarnos de este modelo si no queremos convertirnos en mercenarios”, porque “el pueblo de Dios tiene un olfato infalible con el que reconoce a los buenos pastores y los distingue de los mercenarios”. Esto vino a cuento porque el sábado 21, en la misa en la casa Santa Martha, el Papa aludió al tema de las tarifas por los servicios religiosos, señalando que la redención no tiene precio y que hay dos cosas que el pueblo no perdona: un sacerdote que sea apegado al dinero o que maltrate a la gente.

El Pontificio Consejo para los Operarios Sanitarios organizó un congreso internacional sobre autismo. La mañana del mismo sábado, el Papa recibió en el Aula Pablo VI a cerca de 800 personas, entre pacientes, familiares y terapeutas de ese trastorno que participaron en el congreso. Este evento ha sido calificado como el más emotivo encuentro del Papa con personas con discapacidad.

Después de visitar Filadelfia, donde participará en el Encuentro Mundial de las Familias, el Papa Francisco irá a Nueva York, en septiembre de 2015. Ahí celebrará una misa de reinaguración en la Catedral de San Patricio, se reunirá con Barack Obama y pronunciará un discurso ante el pleno de la ONU. Esta información extraoficial fue dada a conocer por el orfebre argentino Adrián Pallarols, quien está preparando un cáliz especial para esa ocasión. Todavía se mantiene la incógnita sobre la posibilidad de una visita a México. El obispo de El Paso, Mark Joseph Seitz, aseguró públicamente que junto con sus colegas de Ciudad Juárez y Las Cruces enviaron una carta de invitación al Papa pidiéndole que considere visitar la zona.

El Gobierno israelí aprobó un proyecto de ley para declarar a Israel un "Estado judío" pese a la opinión de juristas -entre ellos el fiscal general del Estado, Yehuda Weinstein y la ministra de Justicia, Tzipi Livnin-, que advierten que socava los principios democráticos y amenaza los derechos de las minorías.

Esta propuesta del primer ministro Benjamín Netanyahu, elimina del texto constitucional “la igualdad total social y política sin importar su raza, religión y género" y la sustituye por derechos individuales para todos los ciudadanos. Con ello, se eliminan los derechos colectivos a la lengua y a la cultura. Al parecer, esta medida pretende presionar a los gobiernos de la Unión Europea para que no reconozcan al gobierno palestino, pero en términos prácticos afecta a todas las comunidades no judías de Israel.

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Lunes, 24 de Noviembre 2014 - 17:30
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La Iglesia en México y el Mundo

La semana pasada terminó la primera parte del Sínodo para la Familia, en medio de las críticas proferidas por los grupos conservadores, que consideraron una victoria haber, al menos, demorado, la aprobación de los párrafos concernientes a los homosexuales y los sacramentos para los divorciados vueltos a casar.

Pero el Papa ha respondido con su habitual tranquilidad y sencillez, características de una personalidad equilibrada y conectada con la realidad. Por lo pronto, dijo que necesario limitar la tendencia al clericalismo dentro de la Iglesia y señaló al “método de la parresía”, es decir la expresión franca y sin temores reverenciales, combinada con la actitud humilde al escuchar, como la única forma de diálogo en la Iglesia. Por supuesto, esta forma de diálogo no es habitual entre la jerarquía católica.

De todos modos, la correlación de fuerzas interna quedó evidenciada en el Sínodo. Por una parte, los conservadores poco receptivos a la apertura del actual Pontífice: los cardenales Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; Raymond Burke, aún Prefecto de la Signatura Apostólica; el canadiense Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación de los Obispos; y el australiano George Pell, “ministro de la Economía”.

Sorprende que los líderes del conservadurismo provengan del mundo anglosajón, con algunos tintes germánicos. Los obispos africanos se alinearon con los conservadores, especialmente en materia del trato a los homosexuales.

Por la otra, los aperturistas: Reinhard Marx, cardenal-arzobispo de Munich (en nombre de los obispos alemanes) y Christoph Schönborn, cardenal-arzobispo de Viena y el arzobispo y teólogo italiano Bruno Forte. Quizá estos tienen más seguidores, pero hacen mucho menos ruido.

Como dice el teólogo Hans Küng, tan denostado por Juan Pablo II: “Ahí donde el Papa piensa en las personas en concreto, el prefecto de la Doctrina de la Fe, piensa en la doctrina católica tradicional …”

La pelea apenas comienza; y aunque voces internas claman que no es posible estudiar a la Iglesia con categorías de análisis político, la verdad es que la Iglesia es una arena política donde se dirimen intereses, posturas y posiciones, y donde se echa mano de toda clase de tácticas y estrategias, con la única diferencia en que la Iglesia se define a sí misma como una sociedad perfecta y con un fin sobrenatural.

Pese a la andanada conservadora, Benedicto XVI mostró de qué lado está. Ante la invitación a una misa en latín que sería celebrada por el cardenal Raymond Burke, el papa emérito declinó asistir, aduciendo su estado de “monje de clausura”, aunque elogiando la utilización del rito antiguo. Más elegante, no se pudo.

Curioso resulta que la visita del Papa a América del Sur en 2016, ya esté confirmada, mientras que la visita a México, supuestamente programada para septiembre de 2015, sigue en stand by. El arzobispo de Tucumán Alfredo Horacio Zecca anunció en un canal local que el papa estará en Chile, Argentina y Uruguay en julio-agosto de 2016. Parece que la jerarquía mexicana no ha logrado convencer al Papa Bergoglio de venir a México …. ¿o habrá otras razones?

Durante un discurso pronunciado hoy lunes con motivo de la inauguración de un busto de Benedicto XVI en la Pontificia Academia de las Ciencias en el Vaticano, el Papa Francisco aludió al problema de fe y ciencia, criticando a quienes conciben a Dios como un demiurgo con varita mágica. El Papa afirmó que la teoría del "Big Bang" sobre el origen del universo "no se contradice con la intervención de Dios, sino que la exige" y que "el principio del mundo no es obra del caos, sino que deriva directamente de un poder supremo creador del amor". Pero lo mejor es que con su habitual pragmatismo, señaló que la tarea actual de los científicos es preguntarse por el porvenir de la humanidad y del mundo" para ayudar así a "preparar, preservar y eliminar los riesgos que puedan existir, tanto naturales como por acción del ser humano.”

Nuevamente, el Papa mostró su interés y compromiso con aspectos sociales, científicos y culturales desde una perspectiva muy distinta a la de sus predecesores, pero sin perder por ello la congruencia con el cuerpo dogmático de la Iglesia católica.

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Lunes, 27 de Octubre 2014 - 17:30
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