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Salones de belleza

“Me dijeron que los colores de la vida dibujarían en mi rostro una sonrisa, me contaron que siendo femenina y dócil, los colores que me regalaría el cielo serían tan brillantes como el sol. Los colores del arcoíris me hacen sonreír de día y de noche cuando mi maquillaje desaparece; los colores en mi piel me hacen llorar, los rojos un día, los morados otro y los negros muchos más. Me dijeron desde niña que viera solo lo bello, no me enseñaron a correr cuando el peligro se aproximara a mi rostro. Esos colores que un día fueron hermosos se convierten en mi maquillaje permanente, en silencio y entre lágrimas me pregunto si así he aprendido a amar más. Me gritaron: “tonta para que te dejas” o “pégale tú también”, a mis espaldas dijeron: “pobrecita, su marido le pega”. No supe cómo pedir ayuda porque mi vergüenza era más grande que mi dignidad, mi desesperación llegó a límites que aún no logro comprender y ahora pago con cárcel por haber encontrado la única forma de salvarme: matando a mi esposo”.

Lo anterior es parte de una confesión a manera de ejercicio en las clases de literatura y redacción en la penitenciaría. Demasiado tarde –pensé cuando lo leí- y también me pregunto si ella habría tenido la oportunidad de hablar con alguien, si alguna vez le habría contado a su empleada doméstica, a la señora de la esquina, o a  cualquier persona, porque a veces cualquier persona es más eficiente que una amiga o un familiar. Sucede que los casos de agresión y violencia familiar se convierten tanto en parte de la rutina que pocas veces se detecta como peligroso y cuando lo hablan, normalmente eligen personas muy lejanas al entorno.

En el estado de Illionis, la Organización Horizonte Seguro (Safe Horizon) dirigida por Ariel Zwang, ha propuesto a los legisladores que se aplique una ley que obligue a todas las personas que trabajan en salones de belleza a tomar una capacitación para saber detectar casos de violencia doméstica y abusos en las mujeres que acuden a sus establecimientos. Comenta Ariel Zwang que el salón de belleza es uno de los lugares en donde las mujeres platican de sus problemas personales y que muchas veces llegan incluso, mostrando moretones y lesiones físicas.

De ser aprobada la ley, la capacitación a los empleados de las estéticas será impartida por profesionales en la materia. La idea es canalizar a las mujeres con estas problemáticas a las personas correspondientes, no se trata que el personal les de terapia, se trata de escucharlas y darles información del lugar en donde pueden recibir ayuda. Los empleados de los salones de belleza deberán tomar la capacitación cada dos años al momento de renovar sus licencias de trabajo.

La medida que toma Horizonte Seguro (Safe Horizon) para apoyar de ésta forma, se da porque muchas de las mujeres que sufrieron, tanto de agresiones como encarcelamiento por haber tomado la justicia en sus manos, habían platicado antes con sus estilistas o manicuristas, mismos que en algunas ocasiones sirvieron de testigos en los juicios legales de sus clientas.

Desafortunadamente ésta medida no podría aplicarse en nuestro país, primero porque la regulación de los establecimientos de belleza no es precisa y después, porque quienes prestan el servicio de estilistas cuentan, algunos con diplomas o certificados que no tienen que renovar cada cierto tiempo. Entonces, si es no como ley, sí como institución u organismo encargado de proteger a las mujeres violentadas, estos pueden impartir capacitaciones y hacer labor de prevención e información en salones de belleza y comercios de ese rubro que tienen que ver, en su mayoría con mujeres, es decir, ampliar sus programas y dirigirlos a otro lugar que no sean parques y kermeses que solo absorben presupuestos.

Cuántas veces nos encontramos platicando asuntos personales con gente que no conocemos suficiente porque las opciones para desahogar las penas se terminan de pronto, y los amigos o la familia juzgan antes de ver la gravedad del problema.  Muchas mujeres acuden a instituciones u organizaciones para escuchar ideas, más no para hacer su denuncia; existe todavía  “la amiga de una amiga”  y cuando lo tienen que escribir desde un salón de clase en la cárcel, es cuando se dan cuenta que nunca debieron ser “la amiga de mi amiga” debió haber sido el “Yo” y el “a mí”.

Habrá que anotar que existen muchos hombres violentados y agredidos de manera sistemática, ellos no hablan porque son manipulados de la misma forma que lo hace un hombre con una mujer, creo que ellos no le cuentan ni a su peluquero. Los casos de violencia no se limitan al género femenino, los hombres que lo padecen sufren aún más porque ellos se quedan callados, por naturaleza la vergüenza masculina es más profunda que la femenina. Dicen que los hombres mueren de infartos por aguantarse todo dañando su corazón y las mujeres de cáncer porque se “tragan” todo y envenenan sus vísceras.

No es suficiente un día al año para recordar que existe la violencia doméstica, es necesario tenerlo presente siempre porque pasa todos los días. Se trata de respetar cuando alguien habla su problema de violencia, se trata de entender que no es fácil confesarlo, se trata sobre todo de no juzgar cuando finalmente alguien se ha atrevido a hablar. 

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Fecha: 
Viernes, 06 de Noviembre 2015 - 17:00
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Google, más que un Buscador

Google es el buscador de información en Internet más utilizado y el sitio más visitado en el mundo. Cuenta con 1 millón de servidores en centros de datos repartidos por todo el mundo y una capacidad de procesar más de 1,000 millones de peticiones de información diariamente.

Además es un icono de Internet y una de la empresas más valiosas de la historia de la humanidad. Su valor actual se calcula en $173,000 millones de dólares, valor sólo superado por Apple que se cotiza en $247,000 millones de dólares.

Google fue creada en 1998, y es un gigante de la información y de la innovación, cuyos servicios y productos relacionados con el mundo digital crean pauta y son soporte de muchas de las empresas de hoy en día.

Servicios gratuitos de Google

Esta empresa es la que más servicios gratuitos ofrece en Internet. Entre los más destacados se encuentran:

  • Buscador: El servicio con que inició la empresa y que sigue siendo el principal para los usuarios en Internet. Nos permite hacer búsquedas de diferentes tipos en las páginas publicadas en la web, entre ellas: imágenes, blogs, datos de publicaciones escolares, libros, finanzas, etc.
  • Correo: Es el principal servicio de correo del mundo y tiene una gama muy diversa de funcionalidades, además de su confiabilidad y seguridad. Se calcula que este servicio tiene registradas 470 millones de cuentas.
  • YouTube: Es el servicio más popular para subir, ver y compartir videos. Agrupa a la mayor capacidad de producción de videos de la historia de la humanidad.
  • Google Plus: Es la segunda red social con más usuarios en la actualidad con 350 millones de usuarios activos, sólo después de Facebook que tiene en la actualidad 1,500 millones de usuarios.
  • Alertas: Es un sistema de notificaciones automáticas mediante el correo electrónico que envía alertas a partir de los temas seleccionado por el usuario.
  • Chrome: Con 750 millones de usuarios en el navegador más usado en Internet por su sencillez, rapidez y disponibilidad de gran cantidad de extensiones para sumarle distintas funcionalidades.
  • Android: Es el sistema operativo de código abierto número uno para dispositivos móviles.
  • Mapas: Tiene una de las herramientas más populares en materia de mapas de todo tipo de todo el mundo, que además permite asociación a otras herramientas, como los GPS, para ayudar a la localización de direcciones.
  • Google Earth: Ofrece un atlas virtual en tercera dimensión del mundo. Usa para eso imágenes de satélites y fotos aéreas.
  • AdWords: Genera la mayor cantidad de ingresos a Google y es un sistema de publicidad dinámica para que los clientes puedan ofrecer publicidad asociada a perfiles y temas.

Apoyo en casos de Desastres

Una de las mayores capacidades, y de las más valoradas de Google, es el apoyo que ofrece en casos de emergencia y desastres a través de sus diferentes servicios.

Por ejemplo, ante la amenaza que representaba el huracán Patricia para nuestros país, Google activo su servicio de Alertas para darle información oportuna y suficiente a los pobladores de zonas en peligro del avance y recomendaciones de las autoridades del fenómeno meteorológico.

También activó su servicio de Mapas, donde con diferentes capas de información, ponía disposición de los usuarios la localización de albergues y refugios temporales, centros de acopio y lugares de riesgo.

El papel de Google en casos de emergencia y desastres muestra el potencial que tienen las nuevas tecnologías para atender situaciones de alto riesgo, donde las soluciones tradicionales y los medios de comunicación tienen serias limitaciones.

Ojalá que el riesgo de daños del huracán Patricia invite a las autoridades mexicanas para que aprovechen los servicios de Google para crear nuevas plataformas para atender el creciente necesidad de prevenir y atender los embates de los desastres naturales. También puede ser una herramientas muy efectiva para atender riesgos de salud y productivos, como el caso de la agricultura, principalmente en el caso de los pequeños productores privados y sociales.

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Fecha: 
Martes, 27 de Octubre 2015 - 16:30
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En ninguna parte: Exilio y desarraigo

Después de cuatro años de una cruenta guerra civil, en medio de un complejo éxodo y enfrentando muchas dificultades, algunos sirios están encontrando, poco a poco, países dispuestos a refugiarlos. Al filo de la tragedia y la desesperación, cada uno llega cargando su propia historia de dolor.

¿Debe Europa recibirlos?

Van a la deriva y, una vez en su nuevo destino, comienzan el período de adaptación. Para algunos será más fácil que para otros. El sentimiento que tiene una persona cuando abandona su país, a causa de la guerra, es muy diferente que cuando lo hace por motivos personales.

La guerra es devastadora.   

El desarraigado, escribió el poeta Enrique Lihn, no está de turista en una tierra extranjera; está todos los días de paso. El destierro es estar en ninguna parte, es el fantasma para el que no hay lugar.

De acuerdo con algunos relatos de refugiados, durante el período que el refugiado pasa en busca de un sitio donde asentarse y, una vez ya instalado, experimenta una inquietante inmovilidad, acompañada de una insoportable incertidumbre. Escucha voces, tiene visiones y sueños relacionados con su vida anterior, con sus muertos y sus agresores. Su mundo se ha trastocado por completo. Desconfía de todo el mundo. Tiene cambios de personalidad. Se le ha roto el espíritu.  

El exiliado, sobre todo el refugiado de guerra, siempre arrastra consigo la melancolía de lo que ha perdido. Los refugiados han abandonado sus casas, familias y amigos; los lugares que frecuentaban, su cultura y sus costumbres. Su identidad. Se sienten ajenos a la vida del lugar donde llegan y ese sentimiento los persigue durante mucho tiempo. A veces, para siempre.

Todo refugiado de guerra tiene que hacer un duelo por sus pérdidas. Y en medio de esa vulnerabilidad, reconstruir un hogar, una familia y un nuevo entorno social. Pegar sus piezas rotas. Rehacerse a sí mismos. Muchas veces se buscan entre ellos para sentirse menos solos. Se reunen en casas y cafés y hablan de su país. De los dictadores que tienen que caer, para que ellos puedan regresar. Muchas veces no regresan nunca. Algunas veces, en los países de acogida, son bien recibidos por la gente y otras, rechazados. En todo caso, el rechazo es mejor que vivir la guerra.

El escritor Roberto Bolaño, que era un maestro de exilios, escribió que exiliarse no es desaparecer, sino empequeñerse, ir reduciéndose lentamente o de manera vertiginosa, hasta alcanzar la altura verdadera, la altura del ser. Y se preguntaba: ¿La «tierra extraña» es una realidad objetiva, geográfica, o más bien una construcción mental en movimiento permanente? 

Lo cierto es que algunos refugiados o exiliados de guerra, con el tiempo, no sólo consiguen adaptarse a su nuevo hogar, sino que hacen importantes aportes al país que los recibió.

Luego de que los países árabes más ricos les dieran las espalda a sus, supuestos hermanos, árabes y musulmanes: los sirios; Europa, que por obvias razones ha tratado de frenar los flujos migratorios hacia sus países miembros, se ve en la obligación moral de recibir a estos millones de seres humanos que huyen de la guerra. La situación llega en un momento muy difícil. Europa está en crisis y tiene muchos problemas con el Islam.

Recibirlos no debe limitarse a proporcionarles las necesidades básicas. Tienen que dar trabajo a los adultos y educación a los niños. Insertarlos a los sistemas de salud. Enseñarles el nuevo idioma. Hacerlos productivos. Buscar qué pueden aportar al país de acogida. Sólo así se sentirán útiles y se integrarán de una forma sana a la sociedad. Su repatriación podría tomar mucho tiempo y, en muchos casos, nunca llegar.

Hay cosas que no están en discusión y ésta es una de ellas. No hacer nada o no hacer lo suficiente, sería un error histórico imperdonable.

No es una cuestión de política, raza, religión o nacionalidad.

Se trata, ante todo, de un acto de humanidad. 

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Fecha: 
Miércoles, 09 de Septiembre 2015 - 17:00
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Un granito de arena

La evolución que requiere nuestra sociedad no va a suceder con un granito de arena que cada individuo pueda dar; no podemos sembrar expectativas de un cambio radical con una aportación tan insignificante, no hay magia ni milagros que multipliquen tu aportación, recibes lo que das. En otras palabras, tienes lo que mereces. La educación, el gobierno, el respeto, etcétera. Todo está en función de la capacidad de cada uno, y de todos, de lo que cada quien puede dar.

Un granito de arena ayuda a expiar la culpa de la indiferencia, al final del día sólo tenemos un puñado de tierra… y nos quejamos de que todo sigue igual. Ni la intención, ni la metáfora, ni las oraciones, ni la compasión, van a lograr por si solas, más, que una sola acción.

Si tu granito de arena no te quita nada, es que no estás dando nada. No se trata de deshacerte de lo que te sobra, sino de compartir lo que tienes; haces pantomima de caridad con la ropa que ya no usas; es lo único que puedes donar.

A veces las palabras alimentan más que el pan; un exhorto a continuar, una caricia, una voz de ánimo, un abrazo, la comprensión y el valor pueden convertirse en todo un festín.

Un mendigo harapiento y hambriento, un niño de la calle implorando limosna, un limpia parabrisas, o cualquier persona que frecuentemente despreciamos por su desdicha, puede darte más, si platicas tres minutos con ella, que lo que vale tu moneda.

¡Debería ponerse a trabajar!, sentenciamos, ¡el aspecto que le da a la ciudad es nefasto!, juzgamos, ¡se ve fuerte!, calificamos, ¡debería ejercer algún oficio en lugar de estarse mutilando la espalda con esos vidrios!, criticamos; y lo abandonamos, sin poder comprender las razones de su condición.

¡Por supuesto!, no somos La Madre Teresa ni el Padre Chinchachoma, somos un granito de arena en el universo, ¿qué podemos ofrecer?... No es para los más necesitados, porque no sabemos quiénes son. Los más pobres de espíritu, generalmente no son los más pobres de bienes; justamente son sus bienes, lo que maquilla su paupérrima substancia.

Quien realmente posee no te dará jamás un granito de arena, tampoco te dará pan. La riqueza verdadera está en el significado de la vida. Quién llena tu vida de significado es quien te ama, te dará entusiasmo, esperanza, comprensión, paz, ilusión, serenidad; la fortaleza para salir en busca de tu pan. En esto se conocerá quienes son discípulos de los preceptos de su moral, quienes los farsantes, los ignorantes y quienes los más necesitados.

Cuando llega la hora de contribuir y termina la etapa de ser contribuido, es cuando la vida adquiere sentido. Es cuando el adolescente se desprende de su nido y se lanza en busca de su cometido. Quiere convertirse en hombre, en mujer; para transformar el mundo, la sociedad, su familia, su ser. Encontrar su sentido.

Cuando una persona se involucra, da lo que puede, lo que tiene; cuando sólo observa, da apenas suficiente para no sentir culpa. Y esto se paga con una moneda, o simplemente con salir a las urnas a votar por un partido del cual no se sabe nada, o porque está guapito el candidato.

Quizá no estamos preparados para recibir más de lo que damos, quizá un granito de arena es más de lo que podemos recibir, más de lo que podemos dar. No es lo que das, sino cómo lo das, y por qué lo das. ¿Quién pudiera estar atrapado en el diezmo de su libertad?, ¿quién compra con abonos su tranquilidad?, ¿quién ha encallado en la auto compasión?, ¿quién puede pretender comprar su indulgencia con caridad?

No nos engañemos. Nadie puede dar lo que no tiene; y nadie puede tener lo que ignora que le es propio. El conocimiento de nosotros mismos nos da y nos quita, nos enriquece o nos empobrece en la medida en que es auténtico. 

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Fecha: 
Martes, 12 de Mayo 2015 - 16:00
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Nepal: El otro terremoto…

El miedo a las réplicas, el deterioro del sueño, la poca comida, la lentitud de servicios médicos y, peor aún, la FALTA DE AGUA POTABLE, sin contar con el DOLOR de la pérdida de los seres queridos, hace complicado y difícil vivir -y sobrevivir- los días siguientes a un desastre natural.

¡Sí!, los mexicanos conocemos de esto, sabemos cuando la tristeza invade el alma, la desolación aparece y el miedo se apodera de nosotros y, junto con la ira, amenaza en convertirse en el siguiente gran terremoto. Entonces todo se obscurece…

Nepal está sufriendo este desastre natural, como es ya conocido. El sábado 25 de abril sacudió a este país un terremoto de 7.8 grados Richter. Las características geográficas de Nepal son en gran medida montañosas, lo cual agrava la situación para que la ayuda llegue de forma fluida a la población necesitada.

La prontitud, eficiencia y sensibilidad con la cual las autoridades actúen en este tipo de situaciones es de vital importancia. Los ciudadanos lastimados, desde todos los ángulos –físico, mental, emocional, espiritual- esperan de su gobierno acciones prontas y específicas para salir de esa pesadilla, que puede convertirse en un infierno de grandes proporciones.

Caminar por la zona de desastre sólo angustia más, hace patente la fragilidad de la vida, de la vida propia y la de quienes amamos. Hoy estamos aquí, mañana quién sabe. El estrés que se vive está al máximo, la alerta constante mantiene la adrenalina al tope. ¡¿Cómo tranquilizarse, si apenas se puede respirar?!

Dicen los estudiosos de la tanatología: es sano vivir la pérdida, pues al procesar el duelo la persona podrá recuperarse con más rapidez. Sin embargo, en estos casos donde las pérdidas se generan con tanta rapidez, se suman una tras otra y los afectados se cuentan por miles, es importante la intervención del estado para que, éstas, sean procesadas de la manera más adecuada para quienes están sufriendo.

 Conforme pasen los días –lo sabemos- la situación se irá agudizando. Enfrentarán desabasto de comida, de medicamentos y se agudizará la ausencia de los servicios públicos básicos  -luz, agua, medicinas-. Por otro lado, las personas seguirán buscando a sus familiares perdidos. Recordemos: más ira, más miedo, más negación y, para estos momentos, la desesperación en sus más altos niveles: la zona del siniestro se vuelve un caos.

El duelo, de acuerdo con Elizabeth Kübler Ross –La madre de la tanatología moderna- son: Negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Estas etapas se pueden recorrer seguidas o en forma indistinta.  Si tomamos en cuenta estas fases, más la situación de caos dentro del cual intenta reaccionar un país después de un desastre de grandes magnitudes, es comprensible las acciones desesperadas vividas en dichos momentos.

Las imágenes que solemos ver en los medios masivos, de personas entrando a los supermercados a tomar comida, sólo indican la desesperación, y la desesperanza, de quienes están viviendo este desastre.

Por otra parte, muchos desastres naturales nos enfrentan a una angustiosa situación, no tenemos un cuerpo sobre el cual llorar. Si no vemos el cuerpo es más difícil de aceptar la dura realidad. ¿A quién llorar? ¿Y si todavía está vivo? ¿Y si perdió la memoria y anda deambulando por ahí sola y en peligro? ¿Y si está mal herido o inválida y no hay quien cuide de su persona?

Un desastre natural, como su nombre lo indica, es un DESASTRE. En más de un aspecto el país se ve afectado. La población sufre un parálisis gubernamental porque el gobierno muchas veces queda en pausa mientras se organiza y atiende los aspectos más apremiantes, según el caso. También recordemos, al igual que nosotros, los funcionarios son seres humanos.   

En México hemos vivido muchos desastres que nos han impacto hasta fondo del corazón, desde el terremoto del ´85 hasta los huracanes, entre ellos Manuel, en el Pacífico. Los mexicanos hemos contado con una gran esperanza: la SOLIDARIDAD en apoyo de quienes más lo necesitan en esos momentos.  

Nepal es, hoy, un país hundido en la desgracia y requiere tanto de la ayuda internacional como de la individual. Sus pobladores necesitan una mano amiga para sostenerse en medio de tanta tristeza y obscuridad, para respirar ese aire que parece escaparse, cuando nos invade el pesar.

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Fecha: 
Jueves, 30 de Abril 2015 - 14:00
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