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Hipocresía cristiana

“En la medida en que nuestras sociedades experimentan divisiones, ya sea étnicas, religiosas o económicas, todos los hombres y mujeres de buena voluntad están llamados a trabajar por la reconciliación y la paz, el perdón y la sanación. La tarea de construir un orden democrático sólido, de fortalecer la cohesión y la integración, la tolerancia y el respeto por los demás, está orientada primordialmente a la búsqueda del bien común. La experiencia demuestra que la violencia, los conflictos y el terrorismo que se alimenta del miedo, la desconfianza y la desesperación nacen de la pobreza y la frustración. En última instancia, la lucha contra estos enemigos de la paz y la prosperidad debe ser llevada a cabo por hombres y mujeres que creen en ella sin temor, y dan testimonio creíble de los grandes valores espirituales y políticos que inspiraron el nacimiento de la nación”.

Las palabras arriba anotadas las pronunció el papa Francisco el pasado 25 de noviembre en Nairobi, al dirigirse a las autoridades de Kenia y los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante ese país.

El mensaje papal, impregnado de sensatez y reflejando los valores cristianos de paz y amor al prójimo, se dio 12 días después de los ataques del Estado Islámico en París y contrasta mucho con los diversos líderes y predicadores cristianos estadounidenses de extrema derecha, la mayoría de ellos identificados con los grupos más conservadores del Partido Republicano a los que pertenecen los aspirantes a la candidatura presidencial Ted Cruz, Marco Rubio, Ben Carson y Mike Huckabee.

Estos cristianos, que utilizan los textos bíblicos para justificar sus posiciones ideológicas y políticas, aparentemente se olvidan del Nuevo Testamento cuando se trata de hablar de cómo enfrentar la amenaza terrorista.

Por ejemplo, el presidente de la ultraconservadora Liberty University, Jerry Falwell Jr., dijo el viernes que “si más gente buena tuviera permisos para portar armas ocultas, entonces podríamos acabar con esos musulmanes antes de que entraran y mataran. Vamos a darles una lección, si es que alguna vez se presentan aquí”. Aceptó que en ese mismo momento llevaba un arma en su bolsillo trasero derecho e invitó a los estudiantes a inscribirse en un curso gratuito de uso de armas.

Falwell Jr. y otros cristianos como él han decidido recurrir a un discurso de odio que asustaría al propio Jesús, quien en su Sermón de la Montaña dijo, entre otras cosas: “Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia” y “bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

Falwell Jr., Trump, Carson y los demás olvidan otras palabras del fundador de la religión en que basan su discurso político y sus condenas a quienes no piensan igual que ellos. Algunas frases de Jesús que convenientemente dejan de lado: “Ama a tus enemigos y ruega por los que te persigan”, “Al que te abofeteé en la mejilla derecha ofrécele también la otra”, “Guarda tu espada, porque al que mata con espada, con espada lo matarán”. Es más, antes de morir, Jesús no pidió ser vengado, sino que dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Por eso, entre las palabras de Francisco y la de los cristianos hipócritas que tanto influyen sobre la opinión pública estadounidense, me quedo con las primeras.

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Fecha: 
Lunes, 07 de Diciembre 2015 - 12:00
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Lunes negro. Regreso a clases. Papa quiere rentar basílicas, iglesias y hasta la Capilla Sixtina

Esta tarde conduce Bernardino Esparza. Lo acompañan en cabina José Luis Romero Hicks, Hugo González y Mónica Uribe
 Los temas que abordaron esta tarde fueron:

  • Lunes negro, caída de todas las Bolsas de Valores del mundo. 
  • Regreso a clases: en México 25 millones niños y jóvenes ya están en las aulas. Oaxaca y Guerrero iniciaron sin mayores manifestaciones.
  • Reunión en Cancún para la venta y control de armas.
  • El Papa quiere rentar basílicas, iglesias y hasta la Capilla Sixtina, según la Revista Forbes. 


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Fecha: 
Lunes, 24 de Agosto 2015 - 19:00
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El horror químico y biológico

Una tarde de verano en cualquier pueblo o ciudad del mundo, temperatura mediana entre 22 y 25⁰C, vientos moderados que fluyen hacia las zonas de mayor densidad de población; de pronto aparece un pequeño avioncito, de esos que se usan para las publicidades. El avión vuela bajo, da una y otra vuelta, como midiendo el espacio; abajo los transeúntes atentos a su vuelo. De repente, el avión se sitúa a contracorriente y expulsa dos grandes bocanadas de humo, en realidad no es humo sino aspersiones de finas partículas que invaden el aire. Abajo, los mirones siguen vitoreando cada vez que el avión asperja sus tóxicas nubes. Después de dos o cuatro minutos, el avioncito desaparece, todo vuelve a la normalidad, la gente recupera su prisa, las madres apuran a los pequeños. Dieciocho horas más tarde, el hospital local recibe a 3 pacientes entre 50 y 60 años de edad con síntomas de gripe, malestar general, fiebre y dolor de cabeza.

Después de la consulta, los pacientes son regresados a su casa con algunos analgésicos y descongestionantes. Horas después, siguen llegando pacientes de todas las edades, con los mismos síntomas. Los primeros pacientes regresan al hospital pero ahora con un cuadro más  crítico. Para esta hora, el hospital esta casi lleno y el personal médico está trabajando arduamente, piden refuerzos a otros hospitales vecinos para atender a los pacientes que presentan el mismo cuadro clínico: infección respiratoria severa, nausea, vomito dolor agudo en el tórax y en ocasiones dificultad para respirar. Los resultados del laboratorio confirman la presencia de Yersinia pestis que fue asperjada en las nubes de aerosol, es en realidad el agente causante de la peste bubónica, el patógeno que diezmó la población mundial varias veces en la antigüedad. De inmediato se reportan los hallazgos y se procede a inyectar antibióticos a todos los infectados.

Muchos ancianos y niños mueren debido a su frágil estado de salud, los más fuertes y los recién infectados se recuperan satisfactoriamente. La aspersión del avión solo duró escasos minutos, pero fue lo suficiente para causar una epidemia que costo vidas humanas y cuantiosas cantidades de dinero en la atención médica y los antibióticos usados en el tratamiento. De no haber tenido estos recursos asistenciales las vidas humanas hubieran sido incontables y la epidemia se hubiese extendido hacia la periferia como ondas concéntricas de agua en el pequeño lago local.

Este episodio describe un caso simple de guerra biológica, donde la población contaba con todos los recursos para contrarrestar el ataque.

¿Imaginan una población sin recursos?

Tal vez miles de asfixiados, los sobrevivientes viviendo en un horror constante ante la amenaza del uso deliberado de un agente infeccioso con el fin de causar una enfermedad a los humanos, sus animales o sus plantas, todo un caos económico, político y social.

Esos agentes infecciosos pueden ser una bacteria, un virus o un hongo microscópico. La magnitud del ataque será proporcional al número de víctimas que infecte y a la capacidad de respuesta de los recursos sanitarios, sin embargo, muy pocas poblaciones están preparadas para un ataque microbiano.

Es tanto el horror y la devastación que causan los ataques con armas químicas y biológicas que después de la primera guerra mundial, los países del primer mundo, o sea los mismos de siempre, se reunieron en Ginebra en 1925 y se prometieron y juraron que nunca se atacarían con dichas armas y artefactos. Sin embargo, dentro del Protocolo se aceptaba que ellos podían desarrollar, probar, producir y almacenar armas químicas y biológicas. De manera que cada quien se aisló y se dedicó a lo suyo.

Durante la Segunda Guerra Mundial no hubo reportes del uso de estas armas a pesar de que todos contaban con ellas, tal vez todos tuvieron miedo a la devastación general o tal vez lo consideraron indigno en una guerra entre poblaciones de la raza blanca. Todo mundo progresó, nuevas técnicas, nuevas metodologías, el refinamiento en su máxima expresión, con las consabidas amenazas, accidentes, escándalos de espías, etc.

Fue tanta la presión que se creó entre los países beligerantes que nuevamente se reunieron en Ginebra en 1968  en la Conferencia del Desarme y concluyeron que las armas químicas y biológicas que tenían almacenadas eran tan peligrosas que temieron que pudiera haber algún accidente u error  que pudiera ser irreparable.. Decidieron firmar un tratado para prohibirlas.

Pláticas, acuerdos, negociaciones, burocracia de alto nivel y mucho tiempo transcurrió antes de que La Asamblea General de las Naciones Unidas retomara el asunto y organizara el Biological Weapons and Toxin Convention, donde se firmaría el tratado en Marzo de 1972, pero que entraría en vigor hasta 1975. Este compromiso implicaba todo lo que había sido acordado décadas antes además de una destrucción progresiva de armas y agentes tóxicos almacenados en lugares secretos.

A pesar de las prohibiciones, han habido algunos incidentes que demuestran que algunas de las naciones que se han suscrito el Tratado han faltado a su palabra, dichos incidentes son: accidente en una planta procesadora de esporas de ántrax (Bacillus anthracis) en Sverdlovsk, Rusia en 1979. Uso de agentes defoliantes (2 – 4D) en Viet Nam por el ejército norteamericano. Uso de gases tóxicos (posiblemente Sarín) durante la guerra Irán – Iraq. Uso de Sarín contra poblaciones Kurdas en Iraq. etc, además es bien sabido que los países del primer mundo han construido plantas procesadoras de armas biológicas y químicas a países tercer mundistas como Argelia, y gases tóxicos que Francia y Alemania han vendido a diversos países del Medio Oriente. Por último, en algunos países africanos y en China han surgido extraños virus (serie H1N1) que son capaces de infectar varios huéspedes, algo que no corresponde con las características básicas de los virus. Según declaraciones de algunos científicos norteamericanos y holandeses, ésta serie del H1N1 corresponde a virus que han sido manipulados artificialmente en su genética, para hacerlos más infecciosos.

El mundo de las armas químico biológicas es un mundo secreto, obscuro, donde la información fluye a cuentagotas, aun así han surgido estos datos que después han sido verificados.

Luego cabe pensar, que si los países firmantes del Tratado del Biological and Toxin Weapons Convention han faltado a sus compromisos en varias ocasiones, ¿quién nos asegura que ahora los están respetando? o ¿que los van a respetar?

El hombre suele tener mala memoria cuando causa la maldad y promueve la miseria.

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Fecha: 
Miércoles, 08 de Julio 2015 - 18:00
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