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Alfonso Romo

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El Meollo del Asunto: La mentira es corrupción.

 

Con la corrupción sucede lo mismo que con el embarazo. La mujer está embarazada o no lo está. Ergo, la persona es corrupta o no lo es. No se está medio embarazada, ni se es medio corrupto

Decía Benjamín Franklin y tenía razón por lo mismo que: “la mitad de la verdad, es una gran mentira”.

Y es que no hay “medias verdades”. Hay mentiras completas.

Mentir, es una forma de corrupción. Toda persona que miente, es una persona corrupta. Lo siento, pero así es.

La mentira es una distorsión de la verdad. De la realidad. Todos sabemos lo que la mentira ocasiona. Falsas esperanzas. Escenarios que nunca se llevan a cabo. Cambios que nunca ocurren.

La mentira es una forma de corrupción. Quién miente es una persona totalmente corrupta. No importa si no roba, o no desvía fondos. Quién permite que una mentira continúe haciendo su efecto se hace cómplice de corrupción.

No es un delito punible por la ley. Porque la corrupción per se no lo es. Es una falta moral. Un defecto del carácter.

Cuando la persona miente no es como si nada pasara en su cuerpo, en su interior. Sí pasa y mucho. Se atrofia el cerebro. No exagero.

Recientes descubrimientos neurológicos han establecido que en la parte interna del cerebro, en medio y abajo. En un área que es inoperable, existe una glándula. La amígdala. (*)

Esta es la encargada de advertirnos de que no debemos mentir. (No, no es “Pepe el Grillo”, pero funciona de esa forma)

Cada vez que una persona miente, la amígdala vibra o funciona. Segrega una neurona que le comunica al cuerpo que lo que acaba de decir es una mentira. El cuerpo se resiste a la mentira.

El cuerpo suda de la nariz. El labio superior se tuerce descontroladamente. La vista se baja hacia la izquierda y la persona difícilmente ve a su interlocutor a los ojos.

Se camina de manera sospechosa. Los hombros se pueden llegar a encoger y otras señales más.

Actualmente las empresas contratan expertos para enseñar a sus ejecutivos a “leer” las señales que el cuerpo envía cuando la persona miente y así saber qué está pasando.

Los fronterizos tenemos mucha experiencia siendo observados en cómo nuestro cuerpo reacciona a las preguntas que nos hace el oficial de aduanas, (CBP), cuando llegamos a la caseta de revisión para cruzar hacia Estados Unidos.

“¿Qué lleva hoy?’”, pregunta el agente. “¿Hacia dónde se dirige?”

Es entonces que le clavan a uno la mirada y están atentos a todos los movimientos que uno hace.

La amígdala está trabajando, nos está delatando. Hasta que se atrofia. Deja de trabajar. Entonces sucede algo peculiar. La persona se lesiona. Dañada su cuerpo de por vida. Se convierte en un mentiroso patológico.

Miente con una facilidad que asusta. Lo que le ocasiona graves problemas en su vida. ¿Por qué?

No se recuerda lo que dijo la última vez de tantas mentiras que dijo. La persona es evidenciada como mentirosa en su familia, su trabajo, en la sociedad. Nadie le cree más.

Ese es el riesgo. La persona quedó sin defensa alguna pagará las consecuencias de ello.

Como quedarían los industriales mexicanos que se han juntado para la Segunda Reunión de Industriales 2019. Esta se llevó a cabo recientemente.

En ella estuvo presente el Jefe de la Oficina de la Presidencia de la República. Un hombre muy cercano desde hace muchos años a nuestro “querido” presidente. El señor, Alfonso Romo. Un industrial, él mismo.

En esa reunión, el señor Romo les dijo a los industriales que mintieran. (sic).

“Echen mentiras si quieren, para que generen un ambiente favorable y optimista porque esto está relacionado con sus empresas, sus empleos. Mientan al Banco de México para que así, bajen las tasas de interés. Mientan, porque el costo del capital es el combustible fundamental para el crecimiento”.

Octavio Paz, en su Laberinto de la Soledad establece que:

“El mexicano miente porque le encanta la fantasía, o porque está desesperado y porque quiere elevarse por encima de los hechos sórdidos de su vida”.

El comentario del señor Romo lo leí en el periódico (**), del pasado 11 de octubre y seguro era lo que pretendía. Han de estar desesperados por la falta de crecimiento en el país.

“Mientan”. Esto es inaudito, viniendo de quién sea, pero más, de un Jefe de la Oficina de la Presidencia de la República.

Destruye todas las tesis de nuestro “querido” presidente. De que la corrupción se terminaría en su administración.

Mentir es corrupción. Y el señor Alfonso Romo, mintió. Está registrado.

Debería recibir una “tarjeta roja”. Ser expulsado. No castigado tres partidos, como fue el “Piojo” Miguel Herrera, por ofender soezmente al árbitro del partido Cruz Azul – América, que perdió el segundo por goleada.

¿Cómo creerle ahora a lo que diga el señor Romo? ¿Qué harán los industriales? ¿Y El Banco de México, estará en alerta contra los industriales?

No tengo las repuestas para la segunda y tercer pregunta, sí para la primera.

El señor Romo no es digno de confianza porque miente. Y además, lo hace de manera tan abierta que no cree que hace daño.

Lo mismo piensa la persona que es corrupta. No se da cuenta del daño que hace y si se da, no se inmuta, porque su amígdala ya no funciona.

Seguramente la amígdala cerebral del señor Alfonso Romo está inservible por tanta mentira que diría. Por eso dijo lo que dijo.

Lo peor es que seguirá diciendo mentiras. Está indefenso. Ahí El Meollo del Asunto.

(*)https://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/por-que-mienten-los-politicos-721490346819

(**)https://heraldodemexico.com.mx/mer-k-2/alfonso-romo-pide-a-empresarios-que-mientan-a-banxico/

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Fecha: 
Jueves, 17 de Octubre 2019 - 13:05
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Jueves, 17 de Octubre 2019 - 15:20
Fecha C: 
Viernes, 18 de Octubre 2019 - 04:20
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Habla Urzúa

En esta columna y en otras publicaciones y discursos se criticó que Carlos Urzúa, en su renuncia, no fue lo suficientemente explícito. La carta de despedida fue un mensaje fuerte que se resumió en: se tomaron decisiones de política pública sin el suficiente sustento, la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la hacienda pública y la falta de una política económica libre de extremismos, pero no dijo qué políticas eran equivocadas, qué funcionarios se habían impuesto y quiénes eran aquellos que tenían conflicto de intereses. 

Después de esa renuncia y lo dicho por el presidente López Obrador minimizando la salida de su excolaborador, muchas plumas se pusieron a especular acerca del significado concreto de las palabras del ahora catedrático del Tec de Monterrey. Hubo quienes escribieron con una seguridad tal que se diría que habían hablado con Urzúa. Lo cierto es que el exsecretario se negó a ampliar su texto. Finalmente, en una entrevista publicada en Proceso desarrolla sus dichos. Lo que dice en el semanario puede resumirse en: 1) el principal conflicto de interés lo tienen Alfonso Romo, quien habría nombrado a la responsable del SAT y a los directivos de la banca de desarrollo; 2) el exfuncionario era partidario de atacar la desigualdad desde lo fiscal; 3) el desacuerdo con la cancelación del NAICM-Texcoco; 4) el desacuerdo acerca de la construcción de Dos Bocas; 5) el diferendo con Manuel Bartlett acerca de los gasoductos; 6) el voluntarismo del gobierno. Estos son algunos de los desacuerdos que el presidente López Obrador ha intentado hacer ver sólo como diferencias de puntos de vista, cuando en realidad son de una gran profundidad.

Hay más elementos de desacuerdo, pero cabe preguntarse: ¿por qué resistió tanto tiempo en su puesto si no había acuerdo casi en nada?, ¿creyó Urzúa, ingenuamente, que López Obrador iba a cambiar de opinión en algún momento?, ¿supuso que la realidad (cualquier cosa que sea) iba a lograr que el presidente se retrajera?  Carlos Urzúa no tiene la disculpa de decir que nunca había trabajado con el ahora mandatario federal. En su paso por la Secretaría de Finanzas del GDF también le renunció al tabasqueño.

Las revelaciones de Urzúa acaban con la especulación, las diferencias de fondo están en blanco y negro y sólo hay una conclusión: el exsecretario no quiso ser cómplice de las equivocaciones que está cometiendo el presidente y que, de seguir así, ocasionarán un quebranto económico, un aumento del autoritarismo como no se veía en décadas, y una división social mucho más intensa que la del 2006.

Sería importante que los demás colaboradores del ejecutivo fueran cuestionados acerca de si comparten la visión de su jefe. Queda claro que muchos están ahí por un afán de poder y seguramente riqueza (spoiler: la corrupción no se ha acabado), pero hay otros que seguramente están de buena fe, ¿se quieren hacer cómplices de lo que viene? Más adelante, no se valdrá decir: “yo no estaba de acuerdo, pero obedecía”.

Es su momento de bajarse del barco.

Fecha: 
Martes, 16 de Julio 2019 - 13:00
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Martes, 16 de Julio 2019 - 15:15
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Miércoles, 17 de Julio 2019 - 04:15
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El artículo XXI

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross,  intentó persuadir al gobierno mexicano para que rechace la inversión china en nuestro país, y exigió de nuevo que detengamos la corriente migratoria que se dirige hacia el  vecino del norte.

Alfonso Romo, jefe de la oficina de la Presidencia de México, le respondió al gringo lo siguiente:

  • Quieren ustedes todo, y nada para México.
  • No quieren nuestro tomate ni nuestro acero, pero tampoco quieren que busquemos o que aceptemos otras opciones, como la que nos propone China.
  • México acepta y aceptará toda la inversión extranjera que nos  beneficie.

El actual gobierno mexicano, que aspira a encarnar lo que AMLO proclama  como la Cuarta Transformación, cuenta con un arma poderosísima que, por desgracia, desconoce.

El arma que comparto aquí con ustedes, puede resolver  cualquier problema binacional en materia de comercio, PERO  también puede y debe ser utilizada para detener de una vez el MURO DE CLAIROL TRUMP,  y lograr un verdadero replanteamiento de nuestra relación con los  Estados Unidos de América.

¿Cuántos mexicanos tienen idea de la existencia del Tratado de Guadalupe Hidalgo?

¿Quién lo firmó?

¿Sigue vigente?

Puedo asegurar que muy pocos mexicanos tenemos conocimiento de aquel documento  que se nos  impuso bajo ocupación militar  y con amenazas de mayor violencia y pérdidas para México. (1)

Menos mexicanos (y menos gringos aún), saben que Guadalupe Hidalgo es la ley federal 9 Stat. 922 de los Estados Unidos,  vigente hasta hoy, gracias a la cláusula de la supremacía constitucional de aquel  país.

La famosa clausula es la siguiente:

ARTÍCULO  XXI. “Si desgraciadamente en el tiempo futuro se suscitare ALGÚN PUNTO DE DESACUERDO entre los gobiernos de las dos repúblicas, bien sea sobre la inteligencia de alguna estipulación de este tratado, bien SOBRE CUALQUIERA OTRA MATERIA DE LAS RELACIONES POLÍTICAS O COMERCIALES DE LAS DOS NACIONES, los mismos gobiernos, a nombre de ellas, se comprometen a procurar de la manera más sincera y empeñosa a ALLANAR LAS DIFERENCIAS que se presenten y conservar el estado de paz y amistad en que ahora se ponen los dos países, USANDO AL EFECTO DE REPRESENTACIONES MUTUAS Y DE NEGOCIACIONES PACÍFICAS. Y si por estos medios no se lograre todavía ponerse de acuerdo, no por eso se apelará a represalia, agresión ni hostilidad de ningún género de una república contra la otra, hasta que el gobierno de la que se crea agraviada haya considerado maduramente y en espíritu de paz y buena vecindad SI NO SERÍA MEJOR QUE LA DIFERENCIA SE TERMINARA POR UN ARBITRAMENTO DE COMISARIOS NOMBRADOS POR AMBAS PARTES, O DE UNA NACIÓN AMIGA. Y si tal medio fuere propuesto por cualquiera de las dos partes, la otra accederá a él, a no ser que lo juzgue absolutamente incompatible con la naturaleza y circunstancias del caso.”

  • ¿Qué importancia  tiene este artículo?

Es importante, porque Estados Unidos NO PUEDE LEGALMENTE, tomar ninguna decisión o promulgar ley alguna que afecte las relaciones  con México y los derechos de los mexicanos a ambos lados de la actual frontera,  sin consultar y acordar previamente con México  de buena fe, en espíritu de amistad y de manera exhaustiva.

Ni Clairol Trump, ni el Congreso de Estados Unidos,  pueden actuar contrariando ni violando el artículo XXI de la Ley Federal 9 Stat. 922, o sea, Guadalupe Hidalgo.

De manera que NO pueden construir ningún muro sobre la actual frontera (que  además, NO es definitiva);

NO pueden tratar a los mexicanos como migrantes ilegales;

NO pueden imponer restricciones comerciales sin previo acuerdo de México;

Y si no pueden ponerse de acuerdo con nosotros, NO pueden actuar sin acudir a la instancia que ahora existe, y que es el  Consejo de Seguridad de la ONU.

El presidente López Obrador, debe saber que si  alguien tiene que pedirle disculpas a México,  ese es Estados Unidos, por la guerra de agresión y conquista territorial desencadenada sin causa en nuestra contra para arrebatarnos por la fuerza más de medio territorio.

Tenemos derecho a disculpas y a indemnización porque las consecuencias de esa guerra y ese despojo, se siguen haciendo sentir todos los días sobre los 160 millones de mexicanos que viven al sur de “El Río de los Regresos”, (2) y de los 40 millones de mexicanos que viven hacia el norte, ya sea en nuestros territorios ocupados, o más allá de las auténticas fronteras anteriores a la invasión y despojo cometidos entre 1836 y 1848.

Lo anterior, además de indemnizarnos, y encontrar   la forma de regularizar el tema de soberanía y jurisdicción sobre California, Nuevo México y Tejas, que conforme al Derecho Internacional,  siguen siendo territorio mexicano.

Lo que afirmo aquí,  no es fruto de mi personal opinión, sino verdad legal a histórica.

Baste con leer el discurso  pronunciado ante el Congreso de Estados Unidos por el  Senador Thomas Corwin del estado de Ohio, el 11 de febrero de 1847, durante la guerra contra México, en el que dijo lo siguiente:

“Puede usted arrebatarle esos territorios a México; puede usted retenerlos por el derecho del más fuerte; puede robárselos;  pero un tratado de paz para ese propósito,  firmado legítima y  libremente por el pueblo de México, jamás lo tendrá usted”.

Mientras el tratado de Guadalupe Hidalgo (cuya nulidad es indiscutible) siga vigente,  México debe hacer valer su artículo  XXI.

México ha sido gobernado por una combinación de ignorancia e indiferencia, pero hoy, el presidente López Obrador, NO PUEDE hacer oídos sordos a las palabras de su ídolo, Benito  Juárez,  contenidas en la carta que escribió  el 26 de enero de 1865 desde Chihuahua a Matías Romero que utilicé como prólogo de mi libro “Heridas que no Cierran” (3)  y que dice lo siguiente:

“Que el enemigo nos venza y nos robe si tal es nuestro destino, pero nosotros no debemos legalizar el atentado,  entregando voluntariamente lo que se nos arrebata por la fuerza. Si Francia, Estados Unidos o cualquier otra nación se apoderan de partes de nuestro territorio, y nosotros por nuestra debilidad no podemos arrojarlos de aquí,  mantengamos siquiera vivos nuestros derechos, para que las generaciones que nos sucedan, los recobren.

Malo sería dejarnos desarmar por una fuerza superior pero sería pésimo desarmar a nuestros hijos privándolos de un buen derecho, que más valientes, más patriotas y sufridos que nosotros lo harían valer y sabrían reivindicarlo algún día.”

Así como la ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento, esa misma ignorancia impide el ejercicio de los derechos consagrados en ella.

Guadalupe Hidalgo no es un documento para la hemeroteca o los cajones empolvados de algún desván; es una ley vigente cuyo artículo XXI contiene un arma poderosísima que idealmente puede y debe ser blandida por el primer soldado de la república: el Presidente de México.

El Presidente López Obrador tiene que hacer suya la carta de Benito Juárez, y hacer valer los derechos de nuestra patria a partir de ese simple párrafo, del artículo XXI de Guadalupe Hidalgo.

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  1. Las clausulas II, III y IV de Guadalupe Hidalgo, son como una cinta de video cuyo texto demuestra la nulidad del tratado y la plena vigencia de la soberanía de México sobre California, Nuevo México y Tejas, sobre los que Estados Unidos ejerce la misma jurisdicción que la Alemania Nazi ejerció sobre Francia entre 1940 y 1944.
  2. El Río de los Regresos (The Comeback River) ISBN 978-3-00-055991-4, es mi segundo libro sobre Guadalupe Hidalgo, prologado por el Gobernador Bill Richardson de Nuevo México, que será publicado (Dios mediante) a finales del verano en Estados Unidos. Cualquiera que desee leerlo en PDF lo puede pedir a mi correo electrónico sin costo alguno.
  3. “Heridas que no Cierran” fue el primer libro que escribí sobre los derechos imprescriptibles de México sobre California, Nuevo México y Tejas. El prólogo de ese trabajo es la carta de Benito Juárez a Matías Romero, transcrita en estas líneas.

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Stahringen am Bodensee

Baden Wurttemberg, Alemania

Mayo 25 de 2019

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