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La genética rige nuestra conducta

Algunas teorías políticas y religiosas nos han hecho creer que todos somos iguales, pero no, no todos somos iguales. Estamos hechos de los mismos materiales pero acomodados en forma diferente. Lo cual nos lleva a uno de los misterios más fascinantes de nuestra existencia: la  individualidad, esa forma tan única y peculiar que cada ser humano tiene para sentir, apreciar, responder, recordar los estímulos y los  sueños de cada día. El hecho de que nuestra apariencia física sea diferente aún dentro de la misma familia, y que además no solo la apariencia sino nuestras aspiraciones, nuestros deseos, nuestra conducta y nuestras ambiciones también sean diferentes hacen más atractivo el reto de saber quien o quienes son los responsables de tal diversidad.

Una de las ciencias que está creciendo enormemente es la Neurobiología, que trata de responder incógnitas que en el pasado fueron tabú, algo intocable, de lo que no se podía hablar. La importancia de la neurobiología es que tiende a explicar situaciones y problemas que tienen que ver con el cerebro, abarca diversos temas tales como: la rehabilitación de funciones, problemas de conducta, criminalidad, narcodependencia, percepción, etc. etc.

Precisamente, el comentario de hoy tratará de explicar algunas cuestiones que ya se sospechaban desde hace tiempo acerca de las conductas compulsivas, pero que no habían sido plenamente demostradas. Ahora, gracias al auxilio de otras ciencias, es posible aseverar que los resultados son válidos y confiables en lo que cabe.

Los desordenes obsesivo compulsivos (OCD)

Todos tenemos algo de ésto, pero hay personas que se pasan en su manera de expresarlo. Los obsesivo-compulsivos son personas dominantes, controladoras, con una gran urgencia por repetir ciertos comportamientos o rituales, amantes del orden y la simetría y que tienden a acumular cosas u objetos; sus propios rituales y obsesiones terminan por controlarlos.

Como dije anteriormente, todos tenemos algo de ésto. Afecta por igual a hombres y mujeres y pueden empezar a desarrollarse a temprana edad. En ocasiones, existen periodos de gran ansiedad donde los síntomas se muestran más acentuados y con mayor frecuencia. Este comportamiento incluye personas adictas al alcohol, la comida, el chocolate u otro satisfactor que llene temporalmente la obsesión del objeto deseado. Además, esta situación anómala, suele presentar indicios de ansiedad y de depresión. Los tratamientos más habituales son la psicoterapia, los antidepresivos y los ansiolíticos, o bien una combinación, según el paciente y el especialista.

Todos estos conceptos podrían modificarse si prestamos atención a los resultados y conclusiones presentadas por los Dres. Mario Capecchi de la Universidad de Utah y el Dr. Shanin Rafii de Weill Cornell Medical College en New York, quienes por separado descubrieron que muchos de estos comportamientos se deben a una alteración genética que controla los impulsos del comportamiento obsesivo compulsivo.

Los genes, moléculas de ADN en nuestros cromosomas controlan todas nuestras funciones y respuestas metabólicas. Cualquier falla en la secuencia de nuestro ADN causará complicaciones en nuestro funcionamiento sea éste físico o mental. Las alteraciones se reflejan en la calidad y la cantidad de proteínas producidas según las instrucciones del ADN, es un control muy fino que no admite desviaciones.

En el caso del OCD, ambos investigadores inutilizaron genes diferentes que inhibían ciertas proteínas. La ausencia de estas proteínas provocaba el comportamiento OCD. Este comportamiento fue medido anulando el gene controlador que causaba la compulsión en los ratones para después restaurar la deficiencia agregando el material genético, con lo cual se suprimió totalmente la obsesión, dando como resultado un comportamiento normal. Los experimentos se repitieron varias veces y los comportamientos de OCD se alternaron siguiendo la activación y desactivación del gene controlador. De esta forma quedo plenamente demostrado que una disfunción en nuestro genoma era el causante de tantas miserias que pueden ser superadas o curadas con un tratamiento adecuado de terapia genética.

Estos hallazgos están en su fase inicial, pero son muy promisorios, porque tal vez muchos obesos, alcohólicos compulsivos y otros pacientes afectados con OCD van a ver aliviadas sus deficiencias en un futuro no muy lejano.

La Agresión

Este es otro tema que ha empezado a dilucidarse gracias a las investigaciones realizadas por diversos autores quienes han encontrado una conexión entre el medio ambiente y el genoma de los humanos. Aunque todos somos agresivos en una u otra forma, hay individuos que exacerban ese comportamiento y al parecer no pueden substraerse a una conducta más tolerante. En este caso, la investigación se llevó a cabo con presos voluntarios en una cárcel británica. Los resultados parecen indicar que los bajos niveles de serotonina en el cerebro son los causantes de un comportamiento agresivo en exceso. La serotonina es un neurotransmisor cuya síntesis está controlada por una enzima llamada MAO (mono aminooxidasa). La biosíntesis de esta enzima está sujeta a una estricta regulación genética y es la responsable del trastorno. Este hallazgo echa por tierra muchas otras teorías y tiene una importancia enorme, tanto a nivel individual como social y al igual que el caso anterior, tiene perspectivas muy promisorias tales como una disminución del crimen y la violencia a nivel social y una disminución en la farmacodependencia de ansiolíticos, antidepresivos y otros reguladores de la conducta.

Aunque estamos conscientes de que este es un problema complejo que involucra la bioquímica del cerebro y el medio ambiente, confiamos en que los gobiernos se interesarán en la creación de equipos interdisciplinarios (sociólogos, psicólogos, biólogos, criminólogos etc.) que sin duda presentarán alternativas para aprovechar al óptimo estos descubrimientos. Sin duda alguna, la farmacología moderna sufrirá un cambio espectacular en un futuro cercano.

Me pregunto qué pensarían: Verne, Kubrick, Huxley, Orwell y Kafka si vieran estas promisorias oportunidades que el hombre se ha procurado.

 

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Fecha: 
Lunes, 15 de Junio 2015 - 16:00
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Las drogas sintéticas

Los viernes por la noche y las madrugadas de los sábados grupos de hombres y mujeres vestidos de civil invaden los excusados públicos de sitios no muy recomendables en las principales ciudades europeas. Su trabajo consiste en tomar muestras de orina de los excusados y mingitorios, documentarlas y llevarlas a los laboratorios de toxicología para análisis. El propósito de esta operación, es detectar indirectamente drogas o restos de drogas sintéticas que están accesibles a los consumidores.

Las drogas sintéticas se pueden dividir en dos grandes grupos, dependiendo de su estructura química, dichos grupos son:

a).- Los derivados de la Cannabis que serían substitutos de la mariguana se comercializan como mezcla para fumar. Sus efectos y adicción son muy potentes, entre los síntomas más habituales se encuentran: la ansiedad, la paranoia, la confusión, reducen la memoria y la capacidad para razonar, producen inestabilidad emocional.

b).- Los Catinones, también conocidos como salt baths, que han sido diseñadas para substituir a la cocaína o a las anfetaminas. Se comercializan como polvos cristalinos que pueden aspirarse, mezclarse con bebidas, inyectarse o insertarse por via rectal o vaginal. Los síntomas más comunes son: paranoia severa, comportamiento violento, alucinaciones, ataques, carencia de apetito, automutilación, tendencias suicidas. Los ingredientes activos más comunes son: el MDPV (el metileno dioxi pirovalerona) y los derivados de la mefedrona (como los extraídos del khat).

Dichas drogas han sido producidas en modernos laboratorios en Paquistán, la India y China, donde trabajan químicos y toxicólogos cuya función es modificar la estructura química de las drogas naturales (mariguana, cocaína, heroína, khat, hachis, etc.) manipulándolas mediante el agregado o remoción de diversos radicales químicos. Un ejemplo muy burdo sería el tener una gran dotación de frijoles refritos servidos en 12 o 15 platos, donde a cada plato se le agrega una salsa diferente.

El ingrediente activo siguen siendo los frijoles, el agregado o remoción de los radicales vienen siendo las salsas que seguramente serán de color diferente, pero que sobre todo aportarán un sabor diferente, que sin duda será captado por nuestro cerebro al probarlos por separado. Entonces, toda alteración del ingrediente activo de un extracto natural será considerada como una substancia sintética.

Surgen las preguntas: ¿para qué alterar un ingrediente activo que es la droga?

¿Sólo para cambiarle el color o el sabor?

Existen dos razones importantes para hacerlo, una es legal y la otra es cuestión de mercadotecnia. La razón legal consiste en que todas las drogas (ingredientes activos naturales) tienen una estructura química definida que aparecen en todos los estándares de referencia y bancos de datos que tienen todas las policías del mundo. Cuando se hace el análisis, simplemente se comparan los resultados de la muestra obtenida del inodoro con el estándar correspondiente. La lógica es que cualquier desviación o diferencia que resulte en el análisis se considerará como una substancia que se parece a la droga (principio activo) pero que no lo es; ésto significa una gran argucia legal para los fabricantes que muchas veces resultan con un delito menor.

La cuestión de la mercadotecnia es más compleja, se trata de sintetizar una droga más potente, con mayor efecto placentero y que al mismo tiempo altere más al individuo que la consuma y por lo tanto haga más difícil su rehabilitación. El desarrollo de estas drogas sintéticas no es trabajo para principiantes, ni es barato tampoco. Se requieren de instalaciones óptimas de laboratorio y de personal altamente especializado, pues cada muestra en desarrollo se evalúa midiendo sus efectos en animales, generalmente, ratas y ratones. Todo conlleva un riguroso control, pues de ello depende el éxito del nuevo producto.

El relato ha sido simplificado para hacerlo más ameno e inclusive se ha recurrido a ejemplos burdos para hacerlo más informativo, pero recordemos que este es un negocio que está de moda, con ganancias extraordinarias y que está literalmente descerebrando a la juventud consumidora, porque la única forma de determinar la potencia y los efectos de las mismas, es probándolas. Los reportes por muerte accidental o suicidios entre los jóvenes de 18 a 30 años van en aumento en los Estados Unidos, lo cual explica el gran riesgo a la salud pública y al incremento de muertes sin causa aparente. Baste recordar que en los últimos cinco años, se han reportado crímenes aberrantes (Virginia Tech en Blacksburg, Seung Hui Chi asesinó a 32 personas en el 2007, James Holmes en Aurora Colorado, mató a 12 personas, Adam Lanza en Newtown, Connecticut mató a 28 personas en 2012), todos cometidos por jóvenes cuyas fotos reflejan un estado de alucinación increíble, una pérdida total de la expresión y una indiferencia absoluta a su realidad. Aunque las autoridades no revelan los detalles, es muy posible que estos jóvenes hayan sido víctimas de estas drogas.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente el hombre moderno sigue buscando más placeres y ahora está aprovechando los avances de la ingeniería genética para producir drogas. Los logros en bioquímica y genética han servido para cimentar las bases de la biología molecular, donde uno de los proyectos más atractivos es la manipulación genética para la producción de antibióticos, hormonas, complementos vitamínicos y otros insumos de importancia industrial. La manipulación genética generalmente utiliza microorganismos por razones de tiempo y economía y ha obtenido resultados espectaculares como en el caso de la doctora Christine Smolke* de la Universidad de Stanford, quien ha logrado la inserción de tres genes provenientes de la amapola en el genoma de levaduras con el fin de producir dos substancias derivadas del opio, la morfina y la codeína. En otras manipulaciones ha logrado también la introducción de dos genes de la bacteria Pseudomonas putida en la levadura, produciendo oxicodona e hidrocodona, ambos poderosos analgésicos. Estos resultados son muy promisorios desde el punto de vista académico y tecnológico, pero constituyen un nuevo reto legal pues también existe la posibilidad de que otros empresarios utilicen estas tecnologías para producir las drogas a menor tiempo y costo. Al parecer, el hombre vuelve a ser responsable de sus propios flagelos y de sus propios vicios.  

 

*A new opium pipe. The Economist. August 30th, 2014

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Fecha: 
Lunes, 25 de Mayo 2015 - 16:00
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Ángel Aguirre Rivero, funesto

El 13 de octubre de 1997, en el periódico electrónico ¡Buenos Días! Fax/Internet, escribí lo siguiente: “Irresponsable. Desidioso. Valemadrista. Sólo así puede describirse la conducta asumida por el gobierno de Guerrero que encabeza el cacique Ángel Heladio Aguirre Rivero, antes de la llegada de Pauline. Si este sujeto, que llegó al poder por obra y gracia de la salida de Rubén Figueroa y no por ningún mérito propio, hubiera dedicado la misma atención a Pauline que la que dedica a organizar sus fiestas y francachelas, hoy no habría cientos de guerrerenses muertos. Habría muertos, indudablemente, pero no tantos. El próximo año, cuando Aguirre Rivero esté celebrando su cumpleaños con 2 mil invitados, o el de su hija, con 1,500, como lo hizo hace tiempo, ¿se acordará de los paisanos que por su culpa perdieron lo más valioso que poseían: su vida?”.

El 31 de enero de 2011 escribí aquí en torno a las elecciones locales efectuadas un día antes en Guerrero. Concluí mi columna escribiendo que “no importaba quien ganara la elección guerrerense en vista de que todos los candidatos fueron paridos por el PRI y el sistema político mexicano. Dentro de su ADN político está el hacer las cosas como las hicieron sus predecesores: mal y sin importarles realmente la realidad y el futuro de millones de pobres y miserables que ayer, nuevamente, acudieron a las urnas para votar por aquél que más les prometió o más regalos les dio. Por eso no importa quien sea el próximo gobernador de Guerrero. Bajo su gobierno las cosas no cambiarán”.

Un día después, el 1 de febrero de 2011, al referirme nuevamente a las elecciones guerrerenses y a Ángel Aguirre Rivero, el candidato ganador de la gubernatura, anoté que “Finalmente, perdieron los guerrerenses porque su próximo gobernador actuará igual que todos los que antes gobernaron a ese miserable y violento estado. Y perdimos todos los mexicanos, porque esta muestra de democracia a la mexicana sólo demostró, una vez más, que generalmente ganan elecciones los más tramposos, marranos y adinerados”.

Desde ese 1 de febrero no volví a escribir sobre Aguirre Rivero, uno de los personajes más funestos de la política mexicana. Lo anterior no significa que no me haya referido a él varias veces en mis programas de radio y TV. He comentado sus problemas con la bebida o su cada vez más grave ludopatía. Lo critiqué cuando dijo que en Guerrero nunca habría policías de calidad como en Suiza. Después de que el huracán Ingrid causó graves daños en Guerrero, el 15 de septiembre del año pasado, lo acusé de no hacer nada para prevenir a los guerrerenses sobre la tragedia que se cernía sobre ellos y le recordé al público que la misma desidia e irresponsabilidad demostró cuando Paulina destrozó a Acapulco en octubre de 1997, cuando era gobernador interino priísta. No he dejado de mencionar como la delincuencia sigue asolando a los guerrerenses ante la mirada complaciente de su gobernador.

Por todo lo anterior no deben sorprender a nadie los hechos violentos que han ocurrido durante los últimos días en Guerrero. Personas aparentemente asesinadas por policías de Iguala, un municipio gobernado por un perredista que parece estar relacionado familiarmente con capos de la delincuencia, jóvenes deportistas agredidos a balazos, decenas de desaparecidos.

“No importa quien sea el próximo gobernador de Guerrero. Bajo su gobierno las cosas no cambiarán”. Lo escribí en enero de 2011. Lástima que no me haya equivocado.

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Martes, 30 de Septiembre 2014 - 12:00
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La depresión, problema mayor en México

El suicidio del actor Robin Williams, el lunes de la semana pasada, conmocionó a millones de personas alrededor del mundo. Después de todo, no es usual que una persona que es querida y admirada por tantos decida matarse cuando aparentemente está disfrutando uno de los mejores momentos de su vida.

Para muchas personas es difícil, si es que no imposible, comprender por qué una persona decide acabar con su vida. Y menos fácil es entender las razones de un suicida cuando éste disfruta de un nivel de vida al que muy pocas personas en este mundo tienen acceso y goza de prestigio, reconocimiento, éxito y dinero.

Sabemos que Williams fue adicto a la cocaína y al alcohol desde finales de la década de los 70 hasta principios de la de los 80, que dejo de consumirlos durante unos veinte años y que en 2003 de nuevo empezó a beber alcohol. En 2006 se interno en un centro de rehabilitación de adictos en el estado de Oregon y el mes pasado ingresó en un centro de rehabilitación en Minnesota. También que recientemente había sido diagnosticado con el mal de Parkinson y que en mayo cancelaron la segunda temporada de su nueva serie televisiva The Crazy Ones.

En resumen, las cosas se le estaban complicando gravemente al actor de 63 años de edad y, según lo informó su viuda, éste cayó en una profunda depresión. Buscó ayuda al internarse en el centro de rehabilitación pero evidentemente no pudo superar el mal mental que lo afectaba.

Su suicidio ha provocado que el tema de la depresión vuelva a ser motivo de análisis y discusión en muchos países, entre ellos el nuestro.

Para entender lo que es, recurro a Wikipedia que define la depresión como “un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana. Los desórdenes depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad”.

Para quien nunca ha sufrido de depresión probablemente le es difícil entender los sentimientos que se describen en el párrafo anterior. Mejor es la definición del destacado psiquiatra Federico San Román, quien hace años me dijo que la depresión es “el invierno del alma”.

En el sitio de la Secretaría de Salud hay aparece un artículo sobre la depresión y suicidio en México, en donde se anota que “La depresión no es una moda, constituye un severo problema de salud pública que hoy por hoy afecta entre 12 y 20% a personas adultas, es decir, entre 18 y 65 años… las mujeres sufren casi el doble de depresión (14.4%), en comparación con los hombres (8.9%). También, las personas que han sufrido depresión mayor alguna vez en su vida, la presentan por periodos mayores a dos semanas, en una edad aproximada de 24 años… La Organización Mundial de la Salud (OMS), establece que a diario se registran 3 mil intentos de suicidios, y aunque en México aún no hay estadísticas claras, la Secretaría de Salud estima que cada año hay hasta 14 mil intentos, sin considerar a los consumados… Uno de cada 10 intentos es concluido, lo que coloca a México en el noveno país de muertes autoinfligidas, de una lista de 53 aproximadamente”.

Hace unos días apareció publicado en el sitio de terra.com un artículo que anotaba que “No recibir un tratamiento oportuno y adecuado repercute en el desempeño laboral de las personas ocasionando un 54% del ausentismo laboral y entre el 60% y 80% de los accidentes laborales en México con base en el estudio 'Síntomas somáticos y salud mental en trabajadores de la ciudad de México', realizado por Voz Pro Salud Mental”.

Lo peor del caso es que en nuestro país no existen los recursos humanos, físicos y económicos para enfrentar exitosamente esta enfermedad que se ha convertido en un problema mayor para los mexicanos que la padecen y sus familiares más cercanos.

Algo debe hacer el gobierno de Enrique Peña Nieto al respecto.

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Fecha: 
Miércoles, 20 de Agosto 2014 - 12:00