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El Meollo del Asunto: Violencia de género y la secretaria de Gobernación

La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, ha sido nota desde el jueves pasado en que fue sorprendida hablando de la gubernatura por cinco años del nuevo gobernador de Baja California, sr. Jaime Bonilla.

Pero eso no ha sido todo. Sólo tal vez lo más mediático, que el tema de la violencia de género, que también es mediático, pero también ideológico y execrable.

El comentario de la secretaria no llegó a ser tan comentado como la “ventaneada” que le dieron.

Lo que demuestra que al interior del gabinete de nuestro querido presiente, los funcionarios no son tan impolutos como nuestro querido presidente quiere, cree o presume que son sus funcionarios.

La secretaria declaró un par de días antes de ir a Baja California, sobre el tema de la violencia de género. Tema que en Ciudad Juárez conocemos desde inicios de la década de los 90, del siglo XX.

Es un tema de lo más penoso, embarazoso, delicado, sensible y doloroso. Uno que se ha querido solucionar desde entonces con malos resultados.

La prueba de ello es que, ha casi treinta años de distancia, los índices no sólo no bajaron, sino que se han incrementado, a pesar de miles de millones de pesos invertidos.

Pesos que han venido a quedar en las arcas y bolsas de vaya usted a saber quiénes.

También por más que las defensoras de la mujer hablen, digan o discutan, esto no ha mejorado en lo absoluto.

Es como si se propusieran hablar mucho del tema. Recabar fondos para sus causas.

Lograr cuotas de poder, legislar a favor de sus planes y proyectos. Pero sólo eso.

La violencia de género o violencia hacia la mujer, cundió en el país como se propaga el fuego en un bosque donde hace mucho que no llueve.

Así, la secretaria Sánchez Cordero, como las autoridades de hace 30 años en Chihuahua, nombra una serie de estrategias que según ella, van a ayudar a que este tipo de violencia baje. Lo que sabemos bien, no sucederá.

Sólo serán paliativos del momento para acallar algunas conciencias y los gritos desesperados de la sociedad que sufre.

“La secretaria de Gobernación (Segob), Olga Sánchez Cordero, hizo un llamado a combatir la violencia contra las mujeres, con información oportuna e inteligencia, para nunca más tener un caso de riesgo por corrupción e impunidad”.

Esto me recuerda a las declaraciones de nuestro querido presidente, que cree que la corrupción puede erradicarse.

Cuando no hay un solo país, en todo el mundo, en toda la historia de la tierra, que lo haya logrado ni siquiera por un día. Lo que no impide que lo intente y menos, que lo diga.

Así está la secretaria. Que declara que; “con información e inteligencia. Con alumbrado público y leyes ad hoc, podrán bajar los índices de violencia de género”.

Esa película, en Ciudad Juárez ya la vimos. Sabemos el final: No funciona.

Nuestra sociedad sufre ante una crisis de líderes.

Justo cuando las instituciones establecidas son 'cargadas' con esa tarea o responsabilidad, la de liderar, es cuando están en su punto más bajo de credibilidad, confianza y respeto.

Falta una visión coherente y compulsivamente social.

La secretaria establece sus líneas de trabajo, hace sus declaraciones que son repetidas a coro por otros líderes o funcionarios. Y la sociedad solo espera que resulte lo mejor, temiendo casi siempre lo peor.

Esta línea carente de sentido y certeza. No solamente hacia los sentimientos, sino que genera violencia hacia la educación social y doméstica como resultado de la imposición de condiciones y efectos que dañan el ambiente social y del hogar con ideologías.

¿Cómo de qué sentido y cuál certeza?

Los actos de violencia sexual están ligados a la pornografía y los números de los casos de víctimas son masivas. Por ejemplo.

De acuerdo a testimoniales bajo juramento ante el senado de E.U.A -En México no existen estos datos- expertos revelan que (en E.U.A), para el tiempo que una mujer llega a los 18 años, 38% han sido molestadas sexualmente. 11 de cada 8 serán violadas. 15% de las mujeres habrán sido acosadas sexualmente en el trabajo.

La disfunción sexual violenta ya no es una epidemia, los expertos la llaman; un holocausto sexual.

La violencia sexual surge en el hogar cuando este se ha dañado porque:

1.- No hay moral absoluta.

2.-Existe una gran indulgencia/intolerancia a toda forma de educación ontológica y deontológica, sin las que no se puede lograr lo que se pretende. Porque la violencia, como la corrupción, no surge por cuestiones legales, sino morales y de eticidad.

Lo que provoca y genera:

3.- Decadencia moral. Lo que lleva a las sociedades a una perfecta perversión.

De ahí el paso es automático a:

4-Violencia de todo tipo.

Entonces, no, no creo que la señora secretaria de Gobernación vaya a tener éxito en su cruzada contra la violencia de género. Porque no creo que se atreva a corregir el problema como se debe.

De hacerlo, iría en contra de los intereses y causas de cientos de sus “liberalias” congéneres y compinches en la 4T.

No se lo perdonarían jamás. Así El Meollo del Asunto.

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Martes, 05 de Noviembre 2019 - 10:00
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Martes, 05 de Noviembre 2019 - 12:15
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Miércoles, 06 de Noviembre 2019 - 01:15
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El Meollo del Asunto: “Diablitos”

En la presente administración federal los mexicanos perciben menos corrupción porque no pueden, no quieren, no saben o no les conviene identificarla. Pero de que existe y es igual o más que antes, es un hecho.

La empresa Productiva y Subsidiaria CFE, Suministrador de Servicios Básicos, alertó del incremento de este delito, al que le ha dado por llamar “tomas clandestinas de electricidad”. Más conocidos por “Diablitos”.

Se prevé que al cierre del año las pérdidas por este concepto alcanzan los 8 mil 772.4 millones de pesos, sin incluir las que se originan en el propio sistema debido a errores de facturación, fallas de medición u otros usos ilícitos.

CFE declara que existen casi 70 mil tomas clandestinas. Las que producen un grave daño no sólo a la paraestatal, sino al país entero. Eso es corrupción.

En el dato no se ha incluido a los hogares que CFE no ha detectado con “arreglos” en los medidores para no registrar el consumo real. Eso también es corrupción. Y no es del gobierno. Es de la gente en general.

La que podría haber contestado falsamente la encuesta de Transparencia Mexicana acerca de la Percepción de la Corrupción, que asegura percibe menos corrupción que el año pasado.

Es la gente que condena la corrupción en el gobierno y las empresas, pero es omisa al señalar la corrupción personal. La que forma parte de su vida diaria. Mide con doble resero.

Por lo mismo le comentaba que los resultados del Barómetro Global de la Corrupción dado a conocer apenas el día de ayer, deben de tomarse con las reservas del caso.

No reflejan la realidad que vive el país y que muestra este estudio de CFE. Que la corrupción en México es parte de la cultura y una práctica recurrente de muchas personas.

La CFE detectó en 2013, 13 mil tomas clandestinas. Para 2018 detectó más de 61 mil. Prevé para este año casi 70 mil tomas clandestinas. Es decir, hogares, en su mayoría que están robando electricidad. Eso es corrupción.

Este robo representó en 2013, 1,173 mdp. En 2018, casi 4 mil 200 mdp. En lo que va de 2019 casi 3 mil 700 mdp y estiman que al final del año, es decir, en tres meses, las pérdidas para CFE estarán en el orden de los 8 mil 800 mdp.

Las cantidades de las pérdidas las pagamos todos los consumidores. En otras palabras, las pérdidas que CFE sufren por robos de electricidad vía “diablitos”, nos cuestan a todos. Lo queramos o no. Lo sepamos o no. La corrupción nos cuesta a todos. ¿Cuánto?

La última vez que pregunté, nos costaba ya más de 14 mil pesos al año. Lo que suma el total del monto estimado que se pierde por corrupción en el país. 10% del PIB. Algo así como 500 mmdp.

Los datos de los “diablitos”, son sólo una fracción de la gran corrupción que se da entre la población. Una que es tolerada. Ya que si CFE sabe de las tomas y puede hacer un cálculo en pesos y centavos.

Alega que no le alcanza el personal para combatir la práctica. Lo que me parece inverosímil.

Sé que para que la corrupción se dé, se requiere de al menos dos entidades participativas.

Y este caso no es diferente a los que se detectan o se sabe que existen en otras esferas de la población.

Jordan Peterson señala que: “el engaño y la falsedad individual es la precursora del totalitarismo social”.

Afirmo que éste totalitarismo social se vive en México por la práctica de la corrupción social y de algunas entidades de gobierno. Pero también de algunas empresas e instituciones diversas.

La corrupción es como el aire. Está presente en todas partes y es por lo mismo que en todas partes tiene que combatirse. No sólo en el gobierno.

No sólo la gente que se desempeña en el gobierno. Que es a la única que se señala y a la que se reprueba. Hay que combatir la de la gente en general. Pero de esa no se habla o se señala, porque a la gente no le conviene.

Octavio Paz, en su El Laberinto de la Soledad, señalaba una forma de corrupción arraigada en la cultura y que le mencioné ayer. La mentira.

Paz afirmaba que; “el mexicano miente porque le encanta la fantasía, o porque está desesperado y porque quiere elevarse por encima de los hechos sórdidos de su vida”.

Esta es una razón por la que no creo mucho en encuestas del tipo que se ha levantado para conformar el llamado Barómetro de la Corrupción 2019. Porque no son reales.

Porque no se consideran diferentes tipos de corrupción. Que si bien menores, inician el itinerario del crimen.

También porque cada año o cada que quieren, en TI o TM aumentan el catálogo de acciones que consideran como corruptas, cuando la misma definición de corrupción las ha señalado desde siempre. Como el chantaje sexual.

Por ilógico que parezca, no ha sido hasta este año en que el acoso o el chantaje sexual sean penalizados como una forma de corrupción. Esto de acuerdo a Eduardo Bohórquez; que es el director de Transparencia Mexicana y que en entrevista periodística declaraba en este sentido a principios de esta semana, la última de septiembre.

¿Cuántos ilícitos más están en esta misma situación?

Es por estas razones que nuestro “querido presidente” debe de guardar su pañuelo blanco con el que señaló el fin de la corrupción tolerada. Sea ésta arriba. Sea ésta abajo.

El hecho es que mientras en CFE se toleren los “diablitos”, no se podrá afirmar categóricamente que la corrupción no existe más en las esferas del gobierno. Y lo afirmado por nuestro querido presidente estará entre dicho. Pues aquí le he presentado no sólo el porqué, sino El Meollo del Asunto.

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Viernes, 27 de Septiembre 2019 - 12:00
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Viernes, 27 de Septiembre 2019 - 14:15
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Sábado, 28 de Septiembre 2019 - 03:15
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De Pavarotti, Domingo, pilotos e historiadores

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de ver el documental de Ron Howard, Pavarotti (2019), un sincero homenaje al que muchos consideran el mejor cantante de ópera de la historia, por encima de Enrico Caruso. El filme narra la trayectoria del artista desde que es descubierto hasta su muerte, poniendo énfasis en su capacidad vocal y su técnica, así como en sus labores filantrópicas. Sin duda, lo más atractivo del documental es que permite ver cómo podía un hombre como él lidiar con la fama, siendo sabido que era prácticamente el rockstar del ambiente operístico. El filme está realizado con el impecable estilo de Howard, quien tiene mucha experiencia en espectáculos destinados a provocar sentimientos exacerbados en el público, como The Da Vinci Code (2006), Apollo 13 (1995) o A Beautiful Mind (2001) y por eso no es extraño que aunque ha paso algo de tiempo desde su estreno, sigue en la cartelera en algunas salas, algo poco común al tratarse de un filme de exhibición limitada. Es un emotivo retrato de un artista que supo cómo ganarse al público y a la gente que lo rodeaba, que pensaba que lo más importante era vivir la vida y sobre todo, que supo manejar su fama de forma muy inteligente. Es una película imperdible.

Sin embargo, si un defecto se le puede encontrar al material es el que elige no profundizar en el gusto del artista por las mujeres. Una decisión polémica en estos días, debido a la polarización que existe sobre el abuso de poder en los medios que ha generado el movimiento #MeToo. Y si bien eso no hace que la obra sea un fracaso, en cierto modo se entiende la medida de evitar este tema y tratarlo de forma superficial, ya que a final de cuenta se trata de un homenaje a un hombre con un talento sorprendente, que tenía en la filantropía y el amor a todas las personas del mundo su principal fuerza, aunque algunos críticos y analistas del medio no lo vieron demasiado bien. En este sentido, no solo se comprende sino que se aplaude que se haya tomado esa determinación, de la misma forma que la espléndida Bohemian Rhapsody (2018, Bryan Singer) escogió no hablar mucho de los excesos que rodeaban a Freddie Mercury.

Uno de los entrevistados que aparece en pantalla es el tenor Plácido Domingo, quien fue uno de los mejores amigos y eterno rival artístico del tenor italiano. Al momento de verlo es inevitable pensar en lo ríspido de la situación en la que se encuentra el cantante hispano-mexicano, que en días recientes fue acusado por diversas mujeres de acoso sexual. Debido a esto y como ocurre siempre que se sabe de un caso así, el Santo Oficio – perdón; Internet – decidió que era culpable aunque no hay una acusación formal en su contra todavía y ya le han cancelado varias presentaciones, perdió su puesto vitalicio en el Metropolitan Opera House de Nueva York y más. Hasta este momento, por desgracia, se han sumado ya 11 mujeres, que si bien en ningún caso han dicho que hayan sufrido un abuso físico o que el artista haya intentado bloquear sus carreras, lo cierto es que a pesar de que va a recibir la Batuta Dorada el próximo 6 de octubre en México, que en Europa no le han cancelado ninguna fecha y que han salido a su defensa diversas personalidades como el director Zubin Mehta, es seguro que su prestigio profesional va a tardar en recuperarse o se perderá para siempre. Esas son las reglas del salvaje nuevo mundo en el que vivimos. Hay que recordar que si bien gracias a movimientos como el #MeToo se ha logrado dar a conocer a depredadores tan terribles como Harvey Weinstein, también se ha afectado a otros, como el finado Armando Vega Gil, quien optó por el suicidio al temer que su vida profesional se hundiría para siempre aunque no hubo ninguna denuncia formal en su contra. Sean culpables o inocentes, resulta que el Internet juzga, gracias a que lo políticamente correcto (que en la mayoría de los casos resulta “incorrecto”) permite que se hagan acusaciones anónimas para “defender” a las víctimas. Y sí, el castigo es el desprestigio y una serie de madrazos vía twitter. La doble moral es la ley de nuestros días.

Por un lado, se homenajea a Pavarotti mientras que por otro, se sanciona a Domingo. El escenario, seguramente, si el primero estuviera entre nosotros aún, sería lo contrario y se le reputaría por sus constantes infidelidades, mientras que si el segundo estuviera muerto, se le recordaría por su contribución al arte de la ópera y sus consabidos actos altruistas, como su participación en la búsqueda y rescate de sobrevivientes tras el terremoto de 1985 en México, entre otras cosas.

Curiosamente, los que halagan al difunto repudian al vivo, igual que lo que ocurrió con #LadyBomba y el historiador Pedro Salmerón. Ambos cometieron el error de expresar airadamente su pensamiento sobre acontecimientos muy diferentes pero que por desgracia, los llevaron a perder el trabajo. Pero mientras los que apoyan al Presidente pedían la cabeza de la hoy ex piloto de Interjet, los seguidores de los ahora partidos chiquitos le aplaudían el chascarrillo. Lo contrario ocurrió con Salmerón, al que los “chairos” apoyaron airadamente, mientras que “los fifís” pedían que lo crucificaran en el Zócalo de cabeza. De más está decir que es triste el que no se sabe qué es más importante, si la labor de una persona o sus pecados personales. Si el escenario ideal fuera el dejar de lado la vida personal y concentrarse en la obra de un creador, incluso Adolfo Hittler podría ser recordado como un gran novelista. En el caso contrario, entonces habría cada vez menos artistas porque todos, hombres y mujeres que se dedican a cualquier expresión artística, tienen en mayor o menor medida, cola que les pisen. El debate se queda en la mesa.

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Viernes, 27 de Septiembre 2019 - 10:40
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Viernes, 27 de Septiembre 2019 - 12:55
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Cartas a Tora CXLVI

Querida Tora:

Lo que te voy a contar sucedió porque el portero estaba de vacaciones. Y no lo digo en elogio suyo; porque si hubiera estado aquí, tal vez hubiera sido peor. Por lo menos, distinto.

¿Te acuerdas que con la “remodelación” del Seguro Vecinal trajeron una planta que curaba muchos males? La de marihuana, sí. Pues mucha gente empezó a pedir ese remedio; y la enfermera, ni tarde ni perezosa (como se dice por aquí) la empezó a repartir. Había verdaderas colas pidiendo el remedio, y yo llegué a temer que se hubiera declarado una epidemia de algo en la vecindad. Pero me acerqué a investigar, y me di cuenta de lo que pasaba.

La enfermera se pasó de lista y empezó a vender los cigarritos (Ya había aprendido a liarlos). La cosa fue tan grave, que vendió toda la planta, incluidas las raíces. Pero la demanda seguía, y entonces hizo los cigarros con hojas de ruda. Pronto se le acabó la ruda que tenía, y empezó a recolectar hojas de árboles en la calle y hierbas en los baldíos cercanos. Los vecinos no se enteraron del cambio, y fumaban lo que les daba. Los precios subieron como no te imaginas, y la enfermera ya estaba investigando precios para comprarse un cochecito del año. Eso sí: trabajaba como costurera mal pagada, desde el amanecer hasta altas horas de la noche secando las hojas en el horno, quemándolas a medias para que supieran a algo ardiente (Según ella), cortando el papel y machacando las hojas secas.

Yo probé un día una de las escasas colillas que tiraban (Porque se fumaban hasta la última brizna) y, la verdad, sabía horrible. Y de alucinaciones, nada. A lo mejor se debe a que yo soy de otro planeta, pero creo que los estaba engañando, y que ellos se alucinaban solitos.

Y sucedió que uno de los muchachos del 41, el güero para más señas, fue a comprar un cigarrito. La enfermera le dio el que le había quedado mejor, más parejito y sin arrugas, y le dijo “Pero me vas a pagar con cuerpo” (Se conoce que le tenía ganas de tiempo atrás).

El muchacho, que es muy chapeado, palideció intensamente; luego se puso verde, se tambaleó y, de pronto, dio media vuelta y echó a correr. Llegó a su vivienda en dos segundos y se encerró, atrancando la puerta con los muebles, y se echó a llorar. El moreno había salido y cuando llegó se encontró con ese panorama, y le costó mucho trabajo consolarlo y hacer que volviera al gimnasio.

Lo más interesante fue que muchos vecinos vieron la carrera del güero y se percataron del encierro y todo lo que pasó, y pensaron que se había vuelto loco. Un rato después, el moreno les dijo que  sí, que había sido un  ataque pasajero debido al cigarro que le había vendido. No quiso decir lo que en realidad había pasado. ¿Galantería? No lo sé; tal vez fuera prudencia para no verse involucrado en un pleito con una de las consentidas del portero. Pensó en contarle a este la proposición que le había hecho a su compañero, pero decidió que no valía la pena; que, cuando mucho, la regañaría, pero no la iba a cesar ni le quitaría la concesión de sus cuidados paliativos. Allá en el fondo, pensó que si le hubiera hecho la proposición a él, tal vez hubiera aceptado; pero se negó a seguir pensando en eso, creyendo que era una traición a sus principios.

Los vecinos hablaron mucho del asunto, y les entró el temor de que esos cigarritos en verdad hubieran enloquecido al güero; y no volvieron a comprarlos. La enfermera se molestó mucho  con ellos, y tuvo que renunciar a su idea del coche del año; pero le alcanzó para comprar una televisión grandota que puso en el consultorio para entretener sus “ratos de ocio”, que son muchos (Además, así podía atraer al portero a ver el futbol con ella y tenerlo más de su lado).

Así que mira por donde, una proposición indecorosa acabó con un negocio ilegal y contribuyó a mejorar la salud pública.

Te quiere

Cocatú

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Viernes, 30 de Agosto 2019 - 13:30
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Viernes, 30 de Agosto 2019 - 15:45
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Sábado, 31 de Agosto 2019 - 04:45
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Les sobran razones a las mujeres para estar furiosas

En 2018, de acuerdo con la información difundida por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), se cometieron 879 feminicidios y 42 927 delitos contra la libertad y la seguridad sexual en que casi todas las víctimas fueron mujeres.

Los 42 927 delitos se clasificaron como sigue: 18 808 abusos sexuales, 2699 acosos sexuales, 1272 hostigamientos sexuales, 12 360 violaciones simples, 2962 violaciones equiparadas, 10 incestos y 4816 delitos diversos.

De acuerdo con el mismo SESNSP, del 1 de enero al 30 de junio de este año se habían cometido 448 feminicidios y 25 277 delitos contra la libertad y la seguridad sexual clasificados como sigue: 11 691 abusos sexuales, 1978 acosos sexuales, 745 hostigamientos sexuales, 6954 violaciones simples, 1870 violaciones equiparadas, 17 incestos y 2382 delitos diversos.

Si comparamos los primeros seis meses de 2018 y 2019, resulta que el número de feminicidios aumentó 9.3% y el de los delitos contra la libertad y la seguridad sexual 19.9%.

En el caso de los diferentes tipos de delitos, la variación del primer semestre de 2018 respecto al mismo periodo del año en curso es la siguiente: abuso sexual +30.1%; acoso sexual +54.3%; hostigamiento sexual +20.4%; violación simple +13.3%; violación equiparada +30.4%; incesto +750%; otros delitos -9.0%.

Estos son los delitos que fueron denunciados ante las autoridades y no reflejan ni remotamente la realidad que enfrentan las mujeres mexicanas de cualquier edad.

En primer lugar, no todos los asesinatos de mujeres se clasifican como feminicidios debido a la negligencia de los ministerios públicos. En segundo lugar, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2017, realizada por el INEGI, el 98.3% de los delitos sexuales no se denuncian.

Si tomamos en cuenta que solo se denuncia el 1.7% de los delitos sexuales, la cifra real para 2018 sería 2 525 118 y para el primer semestre de 2019 ya llega a 1 486 882.

Con base en las cifras oficiales, en los primeros meses de este año, en México mataron a cinco mujeres cada dos días solo por el hecho de ser mujeres.

Y si tomamos en cuenta las cifras reales, en el mismo periodo se cometieron diariamente 8215 delitos contra la libertad y la seguridad sexual.

Para hacer aún peor la situación, la impunidad en los delitos denunciados es de casi el 99% y del 100% para los no denunciados.

Vistas así las cosas, las mujeres mexicanas tienen razones de sobra para preocuparse por su integridad física y para estar muy enojadas con una sociedad que aparentemente no reacciona con indignación ante lo que sucede y unas autoridades que no actúan con eficiencia y celeridad para prevenir y castigar los delitos sexuales que de repente son denunciados.

Y tienen más razones para estar furiosas si añadimos el hecho de que ellas tienen menos oportunidades laborales que los hombres; que dependiendo de la entidad federativa en que trabajen, les pagan entre un 17.1% a un 47.1% menos que a los hombres; que después de trabajar fuera de casa deben seguir haciéndolo al regresar a ella; y que en muchas comunidades, sobre todo en donde predominan los usos y costumbres, están sujetas a lo que digan los hombres de sus familias.
 

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Martes, 20 de Agosto 2019 - 12:55
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Martes, 20 de Agosto 2019 - 21:40
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Miércoles, 21 de Agosto 2019 - 08:55
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Cartas a Tora CXXXVI

Querida Tora:

Hoy te voy a contar una historia que ocurrió con unos inquilinos de la vecindad. Ha salido hasta en los noticieros. Algunos la han calificado de “historia de éxito”, o han llamado a la protagonista “La Dama del Metro”; otros dijeron que era “una vergüenza para las mujeres”. Pero no te dejes influenciar por esas opiniones. Juzga tu.

La muchacha del 43 estaba desesperada por la pobreza en que vivía toda la familia, y quería encontrar la forma de ganar dinero. Sus dos hermanas mayores ya trabajaban: una en el hotel de aquí junto y otra en el de a la vuelta. Ella no quería seguir ese camino, y decidió irse a trabajar al Metro. Empezó por vender dulces, pero con  eso no sacaba ni para su plato diario de frijoles. Luego vendió audífonos, corta-uñas, plumas, libros “para ayudar a los niños en sus tareas”, y no se cuántas cosas más. El resultado fue similar. Se le ocurrió ponerse a cantar. Grabó unas pistas con la música de tres canciones, y se lanzó de cantante. Tiene una voz muy chiquita, pero más o menos armoniosa; y con los altavoces, se la oía en todo el vagón. Sacó un poco más, pero no le alcanzaba para comprarse los vestidos y los zapatos que ambicionaba.

Por fin, tuvo un golpe de suerte. Una vez que iba dando el “do” de pecho (Porque de eso tiene mucho), el Metro tuvo que frenar repentinamente y con brusquedad. La muchacha salió lanzada, y fue a dar a las piernas de un señor muy serio, de cierta edad, que iba leyendo su periódico. Los dos quedaron sorprendidos, confundidos, y por un momento permanecieron como estaban. Pero entonces, una señora que iba frente a ellos gritó “Orale, viejo cochino, deje a la muchacha en paz, o le juro que se va a arrepentir”; y sacó de su bolsa la mano del metate con ademán amenazador. La muchacha se levantó rápidamente, y el señor enrojeció hasta la punta de las canas; y los dos se bajaron  en la primera estación (Cada uno por su lado), para evitar que la gente murmurara.

Pero eso le dió a la chica una idea. Y la próxima vez que se subió al Metro, en un momento en que nadie la miraba se sentó en las piernas de un señor que parecía respetable y le dijo en voz baja “Si no coopera, lo denuncio en la primera estación”. El caballero aquel se estremeció y le dio un billete de veinte pesos (Mucho más de lo que ella ganaba vendiendo tres cajas de dulces, que le tomaba dos o tres horas de vocear la mercancía). Como le salió bien, la muchacha repitió la maniobra (En otro vagón, claro), escogiendo siempre a caballeros de edad, de preferencia que vistieran saco y corbata, que son los más anticuados y los más penosos. Con los jóvenes no, porque los jóvenes (Además de llevar menos dinero), a veces querían aprovecharse (Aunque fuera unos segundos, que los hay con hambre).

No sabes qué bien le fue. Empezó a vestir mejor (Fuera de las horas de trabajo); y para el Metro se compró varios uniformes escolares, a fin de verse más vulnerable. Pronto sacó a sus hermanas de trabajar en los hoteles, y se las llevó al Metro. A ellas también les fue bien, y como tenían mucha habilidad para mover las diferentes partes de su anatomía, ponían a los caballeros los pelos de punta. A uno le causaron un infarto, aunque nadie se dio cuenta hasta que llegó a su casa y cayó fulminado Pero lo atribuyeron a su edad (80 y pico), y nadie les reclamó.

Ahora ya tienen hasta coche; y la madre, que antes andaba pidiendo a las  vecinas “un poquito de sopa para completar la comida” entra a la vecindad mirando al cielo, para no tener que saludar a nadie. Una de las hermanas (La mediana) se fue a trabajar al Metrobús porque le parece “un poquito más elegante”. La mayor se casó con  una de sus víctimas, porque le dio tal meneíto que el señor no quiso perdérselo ya en los pocos años que le quedaban de vida. Y la chava sigue trabajando con dedicación y entusiasmo. Pero desde que la entrevistaron  en televisión la reconocen en cuanto se sube al Metro, y eso la limita un  poco; pero ella es muy emprendedora, y ha aprendido a maquillarse y a usar pelucas para parecer otra.

¿Qué te parece? No niego que tiene su mérito, que ha sabido aprovechar las flaquezas de los demás para lucrar; pero a mi no me acaba de gustar lo que hace. ¿Qué dirán sus hijas (Si es que las tiene, porque es un poco floja) cuando se enteren de lo que hacía su madre? Pero eso no nos interesa. Opina. Di algo. No te quedes ahí pasmada.

Te quiere

Cocatú

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Viernes, 14 de Junio 2019 - 13:15
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Viernes, 14 de Junio 2019 - 15:30
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Sábado, 15 de Junio 2019 - 04:30
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Crónica de un médico somnoliento

Invierno, en una pizzería de la ciudad, un grupo de estudiantes preparatorianos se cuentan emocionados sus deseos de ir a la universidad y ser todos unos profesionistas. Uno de ellos ha soñado toda su vida con una sola profesión: medicina; quiere ser médico y dedicarse a curar gente.

Seis meses después, un día de verano, los nervios y la emoción se respiran en el aire; día del examen de admisión para la licenciatura en médico cirujano, una de las más demandadas de la oferta educativa de aquella universidad estatal (y de la mayoría de las universidades a nivel mundial), quien logre ser seleccionado: todo un “cerebrito” dicen unos o todo un “suertudote” dicen otros.

Después de muchas horas de estudio y un curso preparatorio para el examen, finalmente llega la hora.

Desde el pasillo se escuchan unos pasos cortos y rápidos de zapatos de tacón, entra una doctora de avanzada edad con cara de pocos amigos, de bata reluciente, encargada de aplicar el examen.

-No se preocupen muchachos, sólo el 15 por ciento de ustedes logra entrar-, dijo la doctora en tono irónico. -Uufff… como si eso significara un alivio a la tensión flotando por todo el aula- pensaron todos.

Horas después, los resultados están listos, el “futuro doctor” no encuentra su número de folio en las listas publicadas en la plataforma virtual de la institución. Su tierno corazón recién salido de la adolescencia se rompe y decide ahogar sus penas con una malteada doble de chocolate. Aquí no se trunca mi sueño, lo intentaré nuevamente en seis meses- pensó el postulante.

Invierno del mismo año, misma tensión en aquel aula, nervioso, pero con mayor confianza en sí mismo que la primera vez que hizo aquel mismo examen. Después de 4 horas que parecieron toda una eternidad, termina de llenar con lápiz aquel último ovalito del último reactivo de aquella prueba que significaba el futuro entero de una vida.

Al buscar frenéticamente entre las listas de resultados, finalmente logra alcanzar el puntaje para ser admitido en la carrera de sus sueños: medicina.

Uniformado de blanco de pies a cabeza y “pavoneándose” al caminar por las calles, sale de su primer día de clase, ya actúa con aires de doctor, ya es parte de aquella “elite”. Después de todo, su trabajito le costó.

El prometedor galeno ha experimentado una larga estadía entre la facultad de medicina, los laboratorios y los hospitales generales del IMSS y la SSA y, después de cinco largos años de clases a causa de asignaturas re-cursadas con las que tuvo mucha dificultad y en ocasiones debió lidiar con doctores odiosos que gustan de hacer la vida imposible a sus discípulos, vio concluir la primera etapa de su preparación profesional. Todo está listo para elegir plaza en el internado médico de pregrado.

Un hospital HGZMF (Hospital General de Zona con Medicina Familiar) del IMSS, en una pequeña ciudad lejos de su hogar. Lugar que le fue asignado de acuerdo a su promedio académico. Duración del internado: un año.

Guardias de más de 36 horas porque cotidianamente los médicos responsables llegan tarde, se ausentan por atender sus otros empleos y, obvio, alguien tiene que cubrirlos aún si la guardia del interno terminó. Alguien tiene que atender al numeroso grupo de pacientes impacientes en la sala de espera de Urgencias, lo mismo sea a medio día que a altas horas de la madrugada. A falta de personal, ¡qué remedio!

La relación interno-enfermera no es del todo buena y muchas de ellas (no todas) lo único que hacen es delegarles actividades, “usted es el doctor, ¿yo qué?”. Basta con decir que en la “toco” (área donde se interna a las mujeres embarazadas en etapa de alumbramiento), los internos no sólo atienden partos, sino que les toca limpiar y vestir con sus chambritas a los bebés recién nacidos; tarea que uno pensaría realizaría una enfermera.

Un sinnúmero de veces el joven interno fue en busca del director para externarle sus inconformidades y de las actitudes injustas no sólo contra él, sino con todo el médico interno que desempeñaba sus funciones dentro del hospital, pero nunca lo encontraba. La razón recurrente de la secretaria: “lo siento doctor, está en junta en la ciudad capital”.

Constantemente se perdía el desayuno, la comida o la cena, a veces todas ellas juntas. Las porciones alimenticias ofrecidas en el comedor hospitalario, raquíticas, insuficientes para alguien con semejante demanda física.

El hambre, el cansancio, el frío, el temor, la tristeza, son constantes en el desempeño del internado rotatorio.

Muchas veces la idea de abandonarlo todo cruzaba su mente, pero se daba ánimos: “No puedo rendirme ahora”.

Finalmente, después de un arduo año de mucha experiencia, pero también de muchos regaños, humillaciones y estrés, su internado había terminado. Ahora: el servicio social.

Un poblado apartado con un nombre náhuatl casi impronunciable en medio de “la sierra”, es el lugar al que debe desplazarse para comenzar su última etapa de preparación antes de poder titularse, consistente en otros 365 días.

Clínica de la SSA, clima tropical, un modesto cuarto con un ventilador es lo que le ayuda a mitigar el sofocante calor cuando tiene oportunidad de dormir, las ventanas de aquel lugar sin mosquiteros y plagado de bichos.

Descubre la gran miseria de aquella gente, un predominante alcoholismo, grave desnutrición infantil, altas tasas de embarazo adolescente, entre muchos otros problemas de salud pública. La amarga realidad de miles de pueblos remotos como ese en este país.

Con el tiempo, el doctor aprende a comunicarse en náhuatl con los pacientes, sólo para descubrir la belleza de la cosmovisión detrás de aquella lengua y cultura legendaria de nuestro diverso México.

Muchos pacientes que atender de madrugada: una herida por machete, dos o tres partos, un niño deshidratado…

Con mucha satisfacción, concluye su servicio social y, con él, una etapa que le ha dejado marcado, no sólo en lo profesional, sino en lo personal. Ha sido duro, pero aún falta la residencia.

Lo anterior, es una aproximación de lo que viven cientos de miles de jóvenes profesionales de la salud en su mayoría médicos, sin excluir a enfermeras(os), cirujanos dentistas y otros, en sus etapas de prácticas o internado médico de pregrado, servicio social y residencia médica. Me basé en experiencias reales de familiares y amigos.

El tema surge de un acto acontecido el 2 de mayo pasado, cuando se publicó en redes sociales una fotografía que capturó a una médico residente en un hospital de Monterrey Nuevo león en brazos de Morfeo en sus horas de guardia.

El acontecimiento tomó mayor importancia cuando la comunidad galena mexicana, en total solidaridad con la doctora “dormilona”, creó el HT #YoTambiénMeDormí en Twitter. Uniéndose incluso, varios países de América Latina.

Profundizando en el tema, según distintas fuentes, los médicos en formación son sujetos de constantes violaciones a sus derechos humanos.

Buscando en la red me llamó particularmente la atención un artículo publicado en un periódico duranguense Noticieros Garza Limón, el 13 de junio del 2014, titulado “Internado médico de pregrado: La esclavitud consentida y legitimada”, y en concreto el siguiente párrafo:

“a los alumnos nadie les dice lo que en verdad les espera en el internado médico de pregrado: La humillación, los malos tratos, la explotación laboral, el acoso laboral, el hostigamiento sexual, la inseguridad, la mala alimentación, la denigración, los desvelos constantes, la falta de dinero, la falta de un lugar digno para dormir, y la responsabilidad legal que se les obliga a tener, entre muchas otras(…)”

Parte de otro artículo impactante al respecto es el siguiente:

“Bajo la premisa de que de esta manera forjan su carácter, miles de médicos son sometidos a tratos denigrantes, desde los primeros años de la facultad hasta que se encuentran en la residencia, en una dinámica que pocos se atreven a cuestionar y que no sólo afecta a quienes la padecen, sino al sistema de salud en su conjunto y a los pacientes (…)."

Nota titulada: “Amenazas y humillaciones, parte invisible del currículum médico”. Extraído del diario La Jornada, con fecha del 9 de junio del 2013.

Muchos casos trágicos han sido noticia. No obstante, no han tenido el eco suficiente como para que las autoridades en materia de salud tomen acciones para crear o modificar las políticas públicas en pro de la comunidad médica que, como hemos revisado, sufre de graves violaciones a su integridad y dignidad, dada la naturaleza de su profesión.

¿Quién o quiénes son los responsables directos de estos atropellos?, ¿hay indemnizaciones por los daños ocasionados? ¿por qué no hay nadie tras las rejas pagando por todos estos crímenes silenciosos y violaciones de los derechos humanos cometidos durante años?

Es momento de cuestionar el desempeño de los administradores de la Secretaría de Salud, pasados y presentes, señalados como funcionarios negligentes responsables de tales delitos que, como dice una de las notas periodísticas, no sólo afecta a los médicos, sino al sistema de salud en su conjunto. Toda una mafia por la cual tenemos la obligación de alzar la voz y denunciar.

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Fuentes

http://www.medicasos.com/opinion/105-mi-primer-dia-de-internado

http://www.milenio.com/region/YoTambienMeDormi-grito-defensa-Trending-To...

http://www.noticiasggl.com/zonadebate-general/internado-medico-de-pregra...

http://www.jornada.unam.mx/2013/06/09/sociedad/036n1soc

http://www.excelsior.com.mx/node/868659

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/245341.html

Fecha: 
Lunes, 18 de Mayo 2015 - 16:00
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No estoy solo

No pasa un día sin que algún cibernauta me agreda o insulte a través de Twitter o Facebook. La mayoría de ellos se esconden cobardemente detrás de un seudónimo. Algunos pertenecen a la extrema derecha, otros son furibundos seguidores de Andrés Manuel López Obrador, unos más aparentemente insultan solo para divertirse. En fin, son un grupo heterogéneo de personas.

Las palabras que utilizan para tratar de ofenderme generalmente son las mismas, lo que muestra que carecen de un vocabulario más amplio y florido.

Usualmente bloqueo a estos individuos, pero como muchos de ellos no tienen algo mejor que hacer abren una nueva cuenta bajo un nuevo seudónimo con el único fin de enviarme sus mensajes.

Ser agredido a través del internet es algo al que uno debe acostumbrarse si quiere comunicarse a través de ellas. Una encuesta recientemente realizada por Pew Research Center indica que tan grave es el problema en Estados Unidos.

Estos son algunos de los resultados.

27% de los internautas han sido insultados en línea; 22% han sido víctimas de alguien que ha querido avergonzarlos a propósito; 8% han sido amenazados físicamente; 8% han sido acosados físicamente; 7% han sido acosados durante un largo período; y 6% han sido sexualmente acosados.

60% de los internautas han visto como alguien es insultado con palabras ofensivas; 53% han visto esfuerzos de tratar de avergonzar a alguien a propósito; 25% han visto a alguien ser amenazado físicamente; 24% vieron a alguien ser acosado durante un largo período; 19% atestiguaron haber visto a alguien ser acosado sexualmente; 18% dijeron que vieron a alguien ser acosado.

De aquellos que han sido agredidos en línea, 55% (o el 22% de todos los usuarios de internet) han experimentado los tipos de acoso menos severos mientras que el 45% (o 18% de todos los internautas) han sido víctimas de tipos más severos de agresión.

Los datos muestran que los hombres generalmente son víctimas de insultos e intentos de avergonzarlos mientras que las mujeres son más vulnerables al acoso sexual.

Los adultos jóvenes, de entre 18 a 29 años de edad, son el grupo demográfico que más es agredido en línea. El 65% de los jóvenes adultos han sido víctimas de algún tipo de agresión o acoso. En el grupo de 18 a 24 años el porcentaje es de 70.

Las mujeres jóvenes, de entre 18 y 24 años de edad, sufren agresiones severas desproporcionadamente altas; 26% de esas mujeres han sido acosadas en línea y 25% fueron víctimas de acoso sexual en línea.

38% de los que han sido agredidos dicen que una persona desconocida fue el agresor más reciente y un 26% adicional dijo desconocer la verdadera identidad de su agresor.

66% de los internautas fueron agredidos en una red social.

Los resultados de esta encuesta puedes ser vistos en http://www.pewinternet.org/2014/10/22/online-harassment/.

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Fecha: 
Viernes, 31 de Octubre 2014 - 12:00
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