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De padres de familia a Reyes Magos

¿Quién no recuerda aquéllas mañanas del seis de enero cuando la combinación de curiosidad y emoción nos impulsaba a madrugar para descubrir los regalos que los Reyes Magos nos habían dejado durante la madrugada? Sin duda, todos pasamos por esa experiencia al menos una vez en la vida y la recordamos con singular alegría y cierta nostalgia. En México, la tradición de los Reyes Magos como una celebración enmarcada por juguetes y Rosca de Reyes tiene su origen durante los primeros años de evangelización en el Nuevo Mundo y sigue vigente en la actualidad.

El Santo Evangelio según San Mateo Capítulo 2, Versículos 1 al 12 nos dice: “Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»… Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.”

Más allá de los juguetes que reciben los niños cada seis de enero ¿realmente reciben lo necesario para disfrutar de una vida digna cuyos derechos fundamentales sean respetados? De acuerdo con datos de la UNICEF en México, se estima que “el 62% de los niños y niñas han sufrido maltrato en algún momento de su vida, 10.1% de los estudiantes han padecido algún tipo de agresión física en la escuela, 5.5% ha sido víctima de violencia de sexual y un 16.6% de violencia emocional.”  Y de acuerdo a su último informe anual, aunque México ha logrado mejorar sus índices en el acceso a la educación básica, existen otros problemas a los cuales se enfrentan los niños y adolescentes en nuestro país como pobreza extrema, mortalidad infantil y materna en comunidades marginadas, inequidad por ingreso, origen étnico y género sin ignorar que en el mundo “existen 275 millones de niños que son maltratados con golpes, insultos, humillaciones y abandonos” (según datos de la ONU) además de los casos de prostitución, pornografía, tráfico humano, explotación laboral y reclutamiento como soldados en las filas del ejército en el caso de países en guerra y que da lugar a otro problema que empieza a trascender fronteras: los niños migrantes.

María Cristina Rosas, Profesora e Investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, escribe en la revista Etcétera: “La tragedia de los niños migrantes tiene muchas aristas. Muchos países han optado por ofrecer paliativos –generalmente para estar a tono con la presunta “solidaridad internacional” de cara al desastre humanitario imperante en Siria-, como la aceptación de algunos cientos de refugiados sirios.”

Nos encontramos ante una crisis que debemos considerar como una oportunidad para sensibilizarnos ante la población infantil y poner manos a la obra con lo que está a nuestro alcance resolver: nuestros hijos y su entorno. Los niños aprenden jugando y durante algún tiempo los juguetes son la forma en que socializan y se divierten con otros niños pero también requieren atención de nuestra parte, respeto, amor, tranquilidad, tiempo y acceso a otros universos más allá del entorno familiar y escolar como visitas al zoológico, al parque, mecerse en los columpios, jugar en la arena, escalar, brincar, reírse, leer, nadar y hasta donde la imaginación los lleve y nos lleve con ellos porque serán niños una sola vez en su vida y de nosotros depende que el recuerdo de su infancia esté colmado de momentos gratos y felices para que se conviertan en adultos seguros de sí mismos, sanos emocional y físicamente y sensibles a las necesidades de la sociedad en la que viven.

Al estilo de los cuentos de hadas en que una calabaza se convierte en carroza y una humilde doncella en princesa, que el amor a nuestros hijos nos convierta en Reyes Magos para brindarles lo mejor que está a nuestro alcance para que disfruten de una vida bella y no tengan que padecer el horror que los adultos les estamos heredando en un mundo injusto y violento. Démosles razones para celebrar y no para llorar.

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Fuentes

http://www.mexicodesconocido.com.mx/los-reyes-magos.html

http://es.catholic.net/op/articulos/12382/-fiesta-de-la-epifana-o-da-de-reyes.html

http://www.forbes.com.mx/violencia-infantil-la-otra-cara-de-mexico/

Rosas, María Cristina en Revista Etcétera, Octubre 2015, pp. 37 – 40.

Fecha: 
Martes, 05 de Enero 2016 - 16:00
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Hiel de Abejas

Seguramente alguna vez han escuchado o leído acerca del grave problema que enfrentan actualmente los insectos más “hacendosos” sólo después de las esforzadas hormigas: las abejas. La crisis consiste en su alarmante y paulatina desaparición en diversas latitudes del globo y los científicos la han bautizado como “trastorno del colapso de las colonias” (CDD, en inglés).

Ciertamente, podemos encontrar noticias al respecto en las redes sociales más utilizadas, sin embargo, no creo que la gente le otorgue la suficiente seriedad al asunto. Por cultura general, muchos de nosotros hemos escuchado que la labor de polinización que las abejas realizan al posarse de flor en flor en busca del néctar y polen de las flores para luego transformarla en aquel dulce elixir pegajoso que es la miel, es de magna importancia para la reproducción vegetal que, como humanidad, nos permite alimentarnos y tener vida.

A decir verdad, la presencia de las abejas es indispensable para mantener un equilibrio en la producción agrícola que, muchos se niegan a darle importancia, no mueven un sólo dedo para contrarrestar esta situación y lo que es peor, son una de las causas que han originado la problemática, pese a que el futuro de la civilización humana esté en juego.

No se trata de exageración cuando digo que sin abejas no hay futuro para los humanos o cuando menos no un futuro digno que garantice una alimentación nutritiva en base a la enorme diversidad de plantas y vegetales como las conocemos ahora.

Lo anterior, es de acuerdo a un artículo del diario español “El País” del 24 de Junio del 2014, titulado “Un mundo sin abejas”; que descubrí cuando extraía información para nutrir estos renglones con la óptica de gente ampliamente conocedora del tema que comparto con ustedes:

“La gravedad de la situación y la dilación e ineficacia de las medidas paliativas plantean una pregunta que ya no puede considerarse descabellada: ¿cómo sería un mundo sin abejas? “Si tuviéramos que depender de una agricultura sin polinizadores, estaríamos listos”, expone el subdirector general de Sanidad e Higiene Animal del Ministerio de Agricultura, Lucio Carbajo. No todos los cultivos desaparecerían, porque los hay que se pueden gestionar de otras formas (autopolinización y polinización por pájaros, entre ellas), pero todas las fuentes coinciden en que la pérdida de diversidad y de calidad alimentaria sería tremenda.

Además, los mismos factores que atacan a las colmenas dañan también a los polinizadores silvestres como el abejón, el abejorro y las avispas, de modo que las pérdidas no solo afectarían a la producción agrícola, sino también —y quizá más crucialmente aún— a los ecosistemas naturales y al medio ambiente en general. Las abejas, las flores y los frutos evolucionaron juntos hace decenas de millones de años, y no se puede destruir uno sin destrozar a los demás (...).”

Fin de fragmento.

Mucho se ha dicho acerca de las causas de muerte de las abejas: el cambio climático, las enfermedades y parasitosis causadas por agentes depredadores: parásitos, hongos, bacterias y virus letales para esta especie, malas prácticas agrícolas, incremento en la mancha urbana que destruye sus hábitats naturales y desde luego, el uso descomunal de pesticidas en los cultivos a lo largo y ancho del globo.

De éstos últimos, hay mucho qué decir. Existe un largo y oscuro historial detrás de muchas de las empresas poderosas dedicadas a la producción de químicos para el sector agroindustrial.

Cuando las personas hablan de sustancias tóxicas en las granjas, usualmente se enfocan en los pesticidas. Los pesticidas son una amplia variedad de productos químicos usados en las granjas para controlar plagas específicas que van desde insectos (insecticidas/plaguicidas), malezas (herbicidas) y hongos (fungicidas), hasta ratas y roedores (rodenticidas). Los pesticidas también pueden dejar residuos en guantes, gafas, botas y overoles protectores que se utilizan al mezclar o aplicar pesticidas.

Por otro lado, se encuentran los fertilizantes para los cultivos, que, comúnmente son basados en nitrógeno y son bioquímicamente manipulados. Con ellos, se puede lograr crear plantas resistentes a plagas, cambios atmosféricos, que posean la capacidad de crecer aceleradamente, entre muchos otros “superpoderes”.

Todos hemos observado en noticias o documentales que los empleados de todas éstas seudoindustrias químicas que lo que les sobra de “millones” les falta en lecciones de bioética, utilizan todo un equipo protector especial para manipular éstas sustancias, como si se tratáse de sustancias radiactivas. Y, si esos empleados deben usar ese tipo de protección -¿pueden imaginar lo contaminados que se encuentran los productos del campo que consumimos todos los días?- esa manzana a media mañana, la lavaría más de una vez de ser ustedes.

Por lo tanto, las abejas han estado expuestas a toda esta gama de productos altamente nocivos al pasearse por los campos del mundo para poder alimentar a sus colmenas, destruyéndolas lenta y despiadadamente.

He podido constatar que muchas fuentes en internet, siguen determinando este alarmante problema apícola como un misterio, que de misterio no tiene nada; el problema está ante nuestros ojos: se llama Monsanto™ y compañía, multinacionales con una avasalladora influencia en los gobiernos de todo el mundo que les permiten seguir intoxicando al planeta a costa de sus jugosas ganancias.

Me causa escozor el slogan de la multinacional :

“Producir más. Conservar más. Mejorar vidas”.

Las abejas están pagando un alto costo de la ambición humana, no sólo las aniquila a ellas, aniquila el órden natural de la polinización y como dije al inicio de mis líneas, nos aniquilará poco a poco a nosotros dado que sin productos del campo suficientes, llanamente no habrá que comer.

Por todo lo anterior, me resta decir que, cuando uno de éstos insectos llegáse a pasear dentro de su hogar u oficina, ¡no la maten! Pueden atraparla con un vaso o recipiente y un cuaderno y dejarla en libertad en el exterior sin causarle daño. Otra manera de ayudarlas, es sembrando flores en nuestro jardín, garantizándoles una fuente sana de alimento. Luchan por subsistir, no colaboremos a su triste extinción, que puede en un futuro fatídico, significar la nuestra.

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Fuentes:

http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2014/05/659-577370-9-harvard...

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/06/27/actualidad/1403882291_329...

http://www.oie.int/doc/ged/d6992.pdf

http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/Agricultura-ecolog...

http://www.monsanto.com/global/lan/quienes-somos/pages/default.aspx

Fecha: 
Lunes, 24 de Agosto 2015 - 16:30
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Inútil presentarse con experiencia

Es increíble la falta de oportunidades en el mercado laboral, y peor aún, la mediocridad de la mayoría de las ofertas económicas. Con todo y esto el gobierno se vanagloria diciendo que la economía va en aumento y que el país se está moviendo. ¡Me caigo de risa!

Les platico que desde hace algunos meses estoy en busca de trabajo. De unos años para acá me he desarrollado de manera independiente, inicié un negocio y he freelanceado en varias áreas, pero la situación económica actual no me permite continuar de esta manera y me veo en la necesidad de buscar un ingreso fijo, de godinear, pues.

Como es normal en estos casos, día con día entro a las diferentes páginas de bolsas de trabajo para buscar las vacantes publicadas y enviar mi CV. Por supuesto que también hablo directamente a las empresas ofreciendo mis servicios y buscando una oportunidad, pero en más de una ocasión he sentido más bien que entro a un juego de prostitución y subasta en la que me vendo al mejor postor. No ha llegado.

He acudido a un sinfín de entrevistas y recibido propuestas que dan risa y muchas otras que son insultantes. En esas andaba esta semana. Tengo una lista de contactos a quienes periódicamente les actualizo mi CV para ver si se abre una vacante. Uno que otro contesta de vez en cuando para decir que no tienen nada, otros prometen agendar una entrevista dando atole con el dedo y al final lo dejan a uno esperando, la gran mayoría no se toma la molestia de contestar.

“¿Cómo vas?” -me ha preguntado mi hermano una y otra vez preocupado por la situación-. “Pues igual” –le contesto- “sin mucho movimiento”. Y me recomienda que amplíe mi panorama a diferentes áreas. Créanme, lo he hecho, de ninguna manera estoy encasillado en algo, lo mismo busco en agencias, empresas, medios y ventas, pero la cosa está igual en todos lados. “Entonces baja tus pretensiones económicas” termina por aconsejar. También lo he hecho. Nada.

Si bien es cierto que en los últimos años he trabajado por mi cuenta y he estado alejado del sector empresarial, esto no quiere decir falta de experiencia, por el contrario (creo) he desarrollado habilidades y adquirido conocimientos que el trabajar de esta manera te obliga a aprender para poder sobrevivir.

Pues a mediados de semana me habló por teléfono uno de estos tantos contactos con los que me he presentado.

  • “Hassy, te habla X de la empresa Tal. Veo que llevas tiempo buscando  trabajo y quiero ofrecerte algo. Platícame un poco de tu experiencia”.

A decir verdad desde que soltó la primera palabra hubo muchas cosas que no me gustaron, empezando porque el tipo no sabía hablar y, no conforme con soltar una serie de palabras y expresiones inexistentes, noté que estaba comiendo mientras hablaba conmigo y dejaba salir unos desagradables sonidos cada que abría la boca.

Después de resumir en dos minutos mis últimos años de trabajo me pregunta papa en boca la razón por la que no lo he encontrado.

  • “La verdad es que he rechazado algunas propuestas por la oferta económica”.
  • “Entiendo. Veo que tienes experiencia y me gusta mucho tu currículum, quería saber cómo está la industria porque me extraña que lleves tanto sin colocarte. No te puedo ofrecer más de cinco mil pesos mensuales, sin contrato y no te puedo dar prestaciones, pero me encantaría que te integres a mi equipo”.

Y mientras me platica su propuesta se da tiempo para hacer pausas, sacar las papas de la bolsa y llevarlas a la boca, masticar y seguir hablando.

  • “Además de esto no te puedo asegurar un horario, no hay comisiones y necesito que tengas total disponibilidad de tiempo para mí”. (No para la agencia, no para el trabajo, para él). “Yo trabajo mucho en fines de semana y si un sábado en la noche o domingo se me ocurre que quiero pelotear ideas contigo, necesito que tengas el día disponible (…)”.

A estas alturas ya sentía yo que tenía pedazos de papa en la oreja y tenía que despegar el teléfono para esquivar los proyectiles.

  • “Mañana salgo a Monterrey –continuó- pero me gustaría reunirme contigo cuando regrese ¿qué dices?”

¿Qué digo? ¡¿Es neta?!

  • “Mira, agradezco tu oferta, pero la verdad no es lo que estoy buscando. No te puedo dar disponibilidad 24/7, principalmente porque los sábados estoy en diplomados y tengo compromisos. Por supuesto entiendo que hay eventos los fines de semana o situaciones extraordinarias y estoy dispuesto a cubrirlas, pero dedicarte mi tiempo entero por esa paga no lo puedo aceptar”.
  • “¿Qué necesitas para aceptar la propuesta?”
  • “Que me ofrezcas al menos lo que pido” (En verdad no es tanto, créanme).
  • “Ya te dije lo que ofrezco, si quieres, ahora entiendo por qué no te has colocado”.

Y se dio el lujo colgarme indignado.

¿A qué voy con todo esto? Entiendo perfectamente la situación económica del país, sé muy bien los tabuladores de los sueldos y no deja de ser indignante.

Lo que las empresas están buscando es gente para explotar, quieren pagar poco y recibir mucho a cambio, y esto no tiene nada que ver con la economía, sino con la cultura corporativista en que vivimos. ¿Una empresa baja el precio a sus clientes? ¿Vende barato su trabajo? ¿Acepta menos dinero por el mismo o mayor esfuerzo? No. Entonces ¿Por qué piden esto a los empleados?

Si uno se asoma a las bolsas de trabajo se encuentra con disparatadas incongruencias. Buscan gente joven, de preferencia recién egresados con al menos dos años de experiencia ¿cómo va a ser eso posible? Por supuesto, los que tienen la experiencia no son candidatos porque son grandes. Que yo sepa la experiencia se gana con el trabajo y con los años. Pero parece que esto las empresas no lo ven.

¿Cómo puede un joven aceptar 3 mil pesos mensuales en un trabajo que le queda del otro lado de la ciudad, sin coche, con horarios eternos y sin prestaciones? Es evidente que se tiene que empezar desde abajo, pero no creo que nadie merezca algo tan miserable después de fletarse cuatro o cinco años de estudios profesionales para recibir un sueldo que se le va a ir en transporte y comidas, y al final del mes quedará debiendo.

Parece que prepararse día con día, ya no es suficiente, hay que estar dispuestos a muchas otras cosas. No sé, tal vez el que está mal soy yo, pero no es mi objetivo de vida estar en una oficina de sol a sol y olvidarme de mis intereses, de mi vida, de mis gustos a cambio de un sueldo miserable. Creo firmemente en que se trabaja para vivir, pero la mayoría lo aplica al revés. Es absurdo, indignante, ofensivo. Y al final uno apechuga y termina aceptando porque es lo que hay.

A ver si no terminamos pagando por trabajar.

Voy vengo.

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Fecha: 
Viernes, 10 de Julio 2015 - 16:30
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Destruyendo una construcción

Un conflicto que se va desarrollando en nuestro país viene a intranquilizarnos cada vez con mayor intensidad ya que observamos la manera en que va creciendo en fuerza, intensidad, número de adeptos, exigencias, impunidad, vandalismo,  daños presentes y futuros a nuestra población tiene perfiles alarmantes, sin que se vea por donde y con qué las autoridades van a resolverlo.

La mayoría de los mexicanos somos mestizos y hemos superado muchos de nuestros traumas de origen, esforzándonos en constituirnos como mejores personas para así construir entre todos una mejor nación; sin embargo, las regiones aisladas del país tienen gran apego a sus usos y costumbres, incluso con protección de leyes federales y estatales, manteniendo el retraso y la marginación que son bandera de los movimientos sociales y fuente del chantaje manipulado por los líderes quienes son los que reparten y comparten los sobornos quedándose con la mayor parte.

Es indudable que a estos líderes no les conviene ni les interesa la superación de esos pueblos marginados ya que perderían sus cada día mayores privilegios personales y buscan continuar dispensando  gracias aun cuando en los usos y costumbres existan situaciones tan inhumanas como el linchamiento o la explotación y venta de mujeres, las que no son sujetas de derechos. La educación moderna es el mayor riesgo de perder el control de los que ejercen la sobreprotección castrante.

En una región paupérrima donde no se vislumbra camino para salir adelante, si no se quiere emigrar dejando atrás sus tierras y gente; tradiciones y familia; un empleo en educación es una de las mejores opciones, empleo (plaza) que se vuelve patrimonio, por el cual se ha pagado una buena cantidad, se han dispensado favores, se ha participado en mítines, marchas, plantones, o que se ha heredado y que es susceptible de enajenación, traspaso o negociación; no importa si se tiene capacidad para desempeñarlo; no es un apostolado, no hay compromiso con los alumnos, no hay interés por la superación de la región, por el nombre de la escuela, del pueblo o del municipio; la obligación es con quien nos incluyó en la nómina y el derecho es recibir la paga quincenal sin que importe la preparación, los valores inculcados, la trascendencia a la comunidad, los logros de los alumnos, la responsabilidad social, sin que se haya dado una sola clase, al fin que mientras más ignorantes más dependientes y manipulables, ¡así se preparan las siguientes generaciones! Pavimentando el terreno para que el líder se pueda perpetuar en el poder ya que en estos grupos no hay sufragio efectivo y si hay reelección.

Otra medio muy socorrido para obtener una plaza es transitando por una escuela normal, donde se busca asegurar al egresado un puesto sea necesario o no, se tenga capacidad o no, lo que importa es que el alumno se preste a formar parte de las huestes del movimiento social al que se encuentra afiliada la escuela. Estos son los elementos que integran las fuerzas de choque sujetos a indoctrinación maoísta o anarquista, que a la hora de los trancazos funcionan de la misma manera. Muchos de ellos son jóvenes limpios llenos de ilusiones, ideales y buena voluntad con legítimas aspiraciones que son corrompidos por las ideologías y manipulados por los líderes que mantienen oscuras relaciones.

Es tan grande el poder de manipulación de estos grupos que pueden mandar a los muchachos a robar, saquear, asaltar, vandalizar o lo que sea con tal de cumplir sus objetivos de desestabilización y terrorismo con el que tienen dominada su área de influencia. Su poder de sugestión llega a convencerlos de absurdos tales como que los muertos no están muertos. No se si abusan de la inocencia e ignorancia  o de la fragilidad amenazada con la muerte.

Esta situación no es nueva, ha venido desarrollándose paulatinamente contra gobiernos débiles e ineficaces donde la corrupción hincha de dinero a líderes y políticos por igual, sin embargo la ambición de los líderes no tiene límite y a cada nuevo gobierno le sacan ventaja, en dinero, prestaciones y espacios. Lo peor del asunto es que esas ventajas son de aplicación personal para los líderes y no para mejoría de las escuelas, de la educación, de los becarios. Es la falta de capacidad política, de honestidad, de “tener cola que le pisen”, la que permite estos chantajes, seguramente pesa también el apoyo de los delincuentes organizados que se ubican atrás de los grupos que dan la cara.

Por el otro lado existe la inseguridad que da la falta de legitimidad del gobierno; carecer de mayoría en la votación limita el ejercicio legítimo de la fuerza, el temor a ser calificado como represor, la conciencia intranquila de los políticos que permiten a sus congéneres gozar en la actualidad de sus latrocinios ya sea en libertad como el tío del Presidente o disfrutando del fuero de un nuevo cargo público impide ejercer la disciplina.

Las Reformas no pertenecen a Peña Nieto, son resultado de la presión ejercida por la sociedad a través de los partidos desde el sexenio de Fox y que limitó el PRI a fin de colgarse la medalla cuando se aprobasen, era evidente la imperiosa necesidad de hacerlas ya que en mucho plasman las necesidades de actualización global y es a este gobierno  al que le corresponde implementarlas pero ahora resulta que carecen de lo necesario para aplicarlas: integridad, honestidad, valor, y se pasan por donde creen conveniente el juramento hecho al inicio de sus cargos y por desgracia no hay quien represente a la Patria para demandárselo.

Fecha: 
Jueves, 09 de Julio 2015 - 17:30
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Para unos útil, para otros un vil desfalco: La callejera “Ley Franela”

Media mañana. Debía acudir a la presidencia municipal para realizar un trámite. A decir verdad nunca es grato aventurarse a la zona centro ya que el encontrar estacionamiento es toda una faena y, como muchos, prefiero ejercer mi derecho de elegir la gratuidad de las calles a pagar un aparcamiento.

¡Genial! Encontré lugar disponible. De pronto, como por arte de magia, hace acto de aparición un “franelero”, mejor conocido como “viene-viene”, exigiéndome mover mi vehículo más para adelante para que en aquella franja de asfalto poco espaciosa cupieran más coches y quedáramos todos prácticamente atrapados, apretujados como sardinas y que al intentar salir del cajón, si bien me va, tener que hacer maniobras que toman tiempo que no me sobra. Mi reacción: caso omiso a su solicitud. No sé ustedes pero yo no soy precisamente un as del volante y necesito espacio, ¿es eso pecado?

La reacción del sujeto: la esperada: palabras molestas hacia mi persona cargadas de inconformidad con un toque de vulgaridad. Mi pecado fue no hacerle caso, ni siquiera le dirigí la palabra para no ofenderle ni para provocar su reacción.

Decidí observarlo un rato, sólo para percatarme que el muy cobarde no se atrevía a pedirle nada a ningún varón; que cada que le dan su “propina” saca de su bolsillo una bolsa plástica rebosante de monedas y, como la mayoría, es fan de su smartphone.

Y vaya, cualquiera podemos ganarnos la vida libremente y tener un smartphone, cada uno de nosotros lucha a su modo para salir adelante y comprarnos lo que se nos venga en gana, pero, ¿a costa de la gente sin hacer prácticamente nada?

En todas partes nos topamos con este tipo de trabajadores informales. La función de muchos de ellos no sólo se limita a advertirte al momento de entrar o salir de un cajón de estacionamiento; te ofrecen servicio de vigilancia, limpieza o lavado de tu automóvil.  Pero el caso que narro únicamente se limita a imponer su servicio “viene-viene”, haciendo únicamente acto de presencia, parloteando y estirando la mano para exigir su “recompensa”. Y digo exigir porque, ¿a quién no le ha pasado? que te niegas a darle dinero y pasan dos cosas: te despiden con alguna leperada o tu auto paga las consecuencias.

Curiosa me atreví a investigar a qué hora comenzaba la jornada de tan fino señor. Bastó con preguntar a un par de comerciantes establecidos frente al dominio del “franelero”. Respuesta: alrededor de las 11:00 horas.

Ni tú que lees esto ni yo comenzamos nuestra jornada laboral a esas horas, ¿o sí?

Mi mente comenzó a cuestionarse muchas cosas: ¿quién regula la labor de estos individuos y por qué actúan como si fueran dueños de las calles? No obstante, la pregunta que más me inquietó: ¿por qué la gente les regala su dinero que tanto trabajo le cuesta ganar (laborando desde muy temprano) a estos “oportunistas” por hacer nada?

Lo preocupante aquí, es que se trata prácticamente de cobrar renta de espacios públicos y tal parece que la gente no cae en la cuenta.

El estacionar automóviles en lugares controlados por personas que se apropian de ellos tiene un índice de 58.6, es decir, que de cada 100 veces que una persona accede a colocar su coche en estas condiciones, 60 de ellas otorga una recompensa o pago al franelero o “apartalugares”, que podría ser considerado como una “mordida”, pues la calle es un bien administrado por los ayuntamientos.

Pues bien, como pudimos darnos cuenta, más de la mitad del total de coches aparcados provee del sustento a estos hombres y mujeres que regularmente es gente desempleada por antecedentes penales, problemas de adicciones y otras problemáticas sociales.

Pienso que al resto que no estamos en esas situaciones nos cuesta portarnos bien, estudiar y esforzarnos para aspirar a una vida mejor.

Tampoco me atrevería a afirmar que todos los “viene-viene” son gente de mal. Incluso observando noticias al respecto se sabe que en muchos de los casos son también víctimas del mismo ciudadano, del crimen organizado o de las mismas autoridades, como la policía de tránsito o mafias gubernamentales. Pero miren, su forma de operar es a veces similar a la de muchas otras personas con quienes nos cruzamos todos los días: payasos, “tragafuegos”, chicleros, limpiaparabrisas, que no pertenecen precisamente a la nómina del estado.

Muy pocas de estas condiciones son justificadas y otras muchas manipuladas. Nos “ablandan” el corazón echándonos un rollo de desgracias (que solo en ciertas ocasiones son verdad) haciéndonos soltar unas monedas. Pero eso dista mucho de ayudar verdaderamente a tales individuos ya que sólo estamos haciendo de estas personas 99.98% dependientes y un 00.02% productivas.

 Juzguen por ustedes mismos: su ganancia puede llegar a ser hasta de $400.00 diarios o más, o sea ingreso mensual de:

25 días x $400.00= $10,000.00

Igual y hasta más de lo que gana un profesionista promedio en este país. Eso claro, sin haber pasado largos años de estudios, sin jefes detrás de ellos, ni horarios fijos que incluyan 6 días laborales forzosos y mucho menos sin tener que pagar impuestos. Además de que esta gente en su mayoría aún tiene su fuerza productiva a sus 30 o 40 años.

Así que, la próxima vez que te topes con el amo del trapo rojo y te pida su “cuota”, recuerda que ganarse la vida honestamente cuesta mucho tiempo, dinero y esfuerzo.

Fuentes:

http://www.gaceta.udg.mx/Hemeroteca/paginas/619/619.pdf

http://www.excelsior.com.mx/opinion/armando-roman-zozaya/2015/05/17/1024574

Fecha: 
Lunes, 08 de Junio 2015 - 16:30
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Crónica de un médico somnoliento

Invierno, en una pizzería de la ciudad, un grupo de estudiantes preparatorianos se cuentan emocionados sus deseos de ir a la universidad y ser todos unos profesionistas. Uno de ellos ha soñado toda su vida con una sola profesión: medicina; quiere ser médico y dedicarse a curar gente.

Seis meses después, un día de verano, los nervios y la emoción se respiran en el aire; día del examen de admisión para la licenciatura en médico cirujano, una de las más demandadas de la oferta educativa de aquella universidad estatal (y de la mayoría de las universidades a nivel mundial), quien logre ser seleccionado: todo un “cerebrito” dicen unos o todo un “suertudote” dicen otros.

Después de muchas horas de estudio y un curso preparatorio para el examen, finalmente llega la hora.

Desde el pasillo se escuchan unos pasos cortos y rápidos de zapatos de tacón, entra una doctora de avanzada edad con cara de pocos amigos, de bata reluciente, encargada de aplicar el examen.

-No se preocupen muchachos, sólo el 15 por ciento de ustedes logra entrar-, dijo la doctora en tono irónico. -Uufff… como si eso significara un alivio a la tensión flotando por todo el aula- pensaron todos.

Horas después, los resultados están listos, el “futuro doctor” no encuentra su número de folio en las listas publicadas en la plataforma virtual de la institución. Su tierno corazón recién salido de la adolescencia se rompe y decide ahogar sus penas con una malteada doble de chocolate. Aquí no se trunca mi sueño, lo intentaré nuevamente en seis meses- pensó el postulante.

Invierno del mismo año, misma tensión en aquel aula, nervioso, pero con mayor confianza en sí mismo que la primera vez que hizo aquel mismo examen. Después de 4 horas que parecieron toda una eternidad, termina de llenar con lápiz aquel último ovalito del último reactivo de aquella prueba que significaba el futuro entero de una vida.

Al buscar frenéticamente entre las listas de resultados, finalmente logra alcanzar el puntaje para ser admitido en la carrera de sus sueños: medicina.

Uniformado de blanco de pies a cabeza y “pavoneándose” al caminar por las calles, sale de su primer día de clase, ya actúa con aires de doctor, ya es parte de aquella “elite”. Después de todo, su trabajito le costó.

El prometedor galeno ha experimentado una larga estadía entre la facultad de medicina, los laboratorios y los hospitales generales del IMSS y la SSA y, después de cinco largos años de clases a causa de asignaturas re-cursadas con las que tuvo mucha dificultad y en ocasiones debió lidiar con doctores odiosos que gustan de hacer la vida imposible a sus discípulos, vio concluir la primera etapa de su preparación profesional. Todo está listo para elegir plaza en el internado médico de pregrado.

Un hospital HGZMF (Hospital General de Zona con Medicina Familiar) del IMSS, en una pequeña ciudad lejos de su hogar. Lugar que le fue asignado de acuerdo a su promedio académico. Duración del internado: un año.

Guardias de más de 36 horas porque cotidianamente los médicos responsables llegan tarde, se ausentan por atender sus otros empleos y, obvio, alguien tiene que cubrirlos aún si la guardia del interno terminó. Alguien tiene que atender al numeroso grupo de pacientes impacientes en la sala de espera de Urgencias, lo mismo sea a medio día que a altas horas de la madrugada. A falta de personal, ¡qué remedio!

La relación interno-enfermera no es del todo buena y muchas de ellas (no todas) lo único que hacen es delegarles actividades, “usted es el doctor, ¿yo qué?”. Basta con decir que en la “toco” (área donde se interna a las mujeres embarazadas en etapa de alumbramiento), los internos no sólo atienden partos, sino que les toca limpiar y vestir con sus chambritas a los bebés recién nacidos; tarea que uno pensaría realizaría una enfermera.

Un sinnúmero de veces el joven interno fue en busca del director para externarle sus inconformidades y de las actitudes injustas no sólo contra él, sino con todo el médico interno que desempeñaba sus funciones dentro del hospital, pero nunca lo encontraba. La razón recurrente de la secretaria: “lo siento doctor, está en junta en la ciudad capital”.

Constantemente se perdía el desayuno, la comida o la cena, a veces todas ellas juntas. Las porciones alimenticias ofrecidas en el comedor hospitalario, raquíticas, insuficientes para alguien con semejante demanda física.

El hambre, el cansancio, el frío, el temor, la tristeza, son constantes en el desempeño del internado rotatorio.

Muchas veces la idea de abandonarlo todo cruzaba su mente, pero se daba ánimos: “No puedo rendirme ahora”.

Finalmente, después de un arduo año de mucha experiencia, pero también de muchos regaños, humillaciones y estrés, su internado había terminado. Ahora: el servicio social.

Un poblado apartado con un nombre náhuatl casi impronunciable en medio de “la sierra”, es el lugar al que debe desplazarse para comenzar su última etapa de preparación antes de poder titularse, consistente en otros 365 días.

Clínica de la SSA, clima tropical, un modesto cuarto con un ventilador es lo que le ayuda a mitigar el sofocante calor cuando tiene oportunidad de dormir, las ventanas de aquel lugar sin mosquiteros y plagado de bichos.

Descubre la gran miseria de aquella gente, un predominante alcoholismo, grave desnutrición infantil, altas tasas de embarazo adolescente, entre muchos otros problemas de salud pública. La amarga realidad de miles de pueblos remotos como ese en este país.

Con el tiempo, el doctor aprende a comunicarse en náhuatl con los pacientes, sólo para descubrir la belleza de la cosmovisión detrás de aquella lengua y cultura legendaria de nuestro diverso México.

Muchos pacientes que atender de madrugada: una herida por machete, dos o tres partos, un niño deshidratado…

Con mucha satisfacción, concluye su servicio social y, con él, una etapa que le ha dejado marcado, no sólo en lo profesional, sino en lo personal. Ha sido duro, pero aún falta la residencia.

Lo anterior, es una aproximación de lo que viven cientos de miles de jóvenes profesionales de la salud en su mayoría médicos, sin excluir a enfermeras(os), cirujanos dentistas y otros, en sus etapas de prácticas o internado médico de pregrado, servicio social y residencia médica. Me basé en experiencias reales de familiares y amigos.

El tema surge de un acto acontecido el 2 de mayo pasado, cuando se publicó en redes sociales una fotografía que capturó a una médico residente en un hospital de Monterrey Nuevo león en brazos de Morfeo en sus horas de guardia.

El acontecimiento tomó mayor importancia cuando la comunidad galena mexicana, en total solidaridad con la doctora “dormilona”, creó el HT #YoTambiénMeDormí en Twitter. Uniéndose incluso, varios países de América Latina.

Profundizando en el tema, según distintas fuentes, los médicos en formación son sujetos de constantes violaciones a sus derechos humanos.

Buscando en la red me llamó particularmente la atención un artículo publicado en un periódico duranguense Noticieros Garza Limón, el 13 de junio del 2014, titulado “Internado médico de pregrado: La esclavitud consentida y legitimada”, y en concreto el siguiente párrafo:

“a los alumnos nadie les dice lo que en verdad les espera en el internado médico de pregrado: La humillación, los malos tratos, la explotación laboral, el acoso laboral, el hostigamiento sexual, la inseguridad, la mala alimentación, la denigración, los desvelos constantes, la falta de dinero, la falta de un lugar digno para dormir, y la responsabilidad legal que se les obliga a tener, entre muchas otras(…)”

Parte de otro artículo impactante al respecto es el siguiente:

“Bajo la premisa de que de esta manera forjan su carácter, miles de médicos son sometidos a tratos denigrantes, desde los primeros años de la facultad hasta que se encuentran en la residencia, en una dinámica que pocos se atreven a cuestionar y que no sólo afecta a quienes la padecen, sino al sistema de salud en su conjunto y a los pacientes (…)."

Nota titulada: “Amenazas y humillaciones, parte invisible del currículum médico”. Extraído del diario La Jornada, con fecha del 9 de junio del 2013.

Muchos casos trágicos han sido noticia. No obstante, no han tenido el eco suficiente como para que las autoridades en materia de salud tomen acciones para crear o modificar las políticas públicas en pro de la comunidad médica que, como hemos revisado, sufre de graves violaciones a su integridad y dignidad, dada la naturaleza de su profesión.

¿Quién o quiénes son los responsables directos de estos atropellos?, ¿hay indemnizaciones por los daños ocasionados? ¿por qué no hay nadie tras las rejas pagando por todos estos crímenes silenciosos y violaciones de los derechos humanos cometidos durante años?

Es momento de cuestionar el desempeño de los administradores de la Secretaría de Salud, pasados y presentes, señalados como funcionarios negligentes responsables de tales delitos que, como dice una de las notas periodísticas, no sólo afecta a los médicos, sino al sistema de salud en su conjunto. Toda una mafia por la cual tenemos la obligación de alzar la voz y denunciar.

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Fuentes

http://www.medicasos.com/opinion/105-mi-primer-dia-de-internado

http://www.milenio.com/region/YoTambienMeDormi-grito-defensa-Trending-To...

http://www.noticiasggl.com/zonadebate-general/internado-medico-de-pregra...

http://www.jornada.unam.mx/2013/06/09/sociedad/036n1soc

http://www.excelsior.com.mx/node/868659

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/245341.html

Fecha: 
Lunes, 18 de Mayo 2015 - 16:00
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Otro Diablo Pero el Mismo Infierno. Ahora le Tocó a Gobernación.

El diablo vuelve a aparecer —hacer de las suyas— y me refiero al reportaje de la revista Proceso sobre un posible conflicto de interés entre el Secretario de Gobernación y un contratista supuestamente favorecido durante su administración cuando fue gobernador de Hidalgo y relativo a unas casas situadas por los rumbos de las Lomas de Chapultepec.

En su respuesta, Miguel Osorio Chong niega la acusación. No tengo —ni mis familiares— una sola propiedad a mi nombre en el Distrito Federal como consta en mi declaración patrimonial. Contundente. El equipo de investigadores de Proceso le reviran escuetamente y pudiera ser que los reporteros se equivocaron en su apreciación. No lo sé. También hay señalamientos en contra del subsecretario de Gobierno Luis Enrique Miranda, de quien se dice es muy buen amigo del Presidente y hombre "fuerte" en la súper Secretaría; la SEGOB.

El hecho es que se cuestiona y otra vez se pone en entredicho la credibilidad de funcionarios del Gobierno, la posible corrupción y demás enredos. La posible difamación que hacen los periodistas hacia los funcionarios del más alto nivel de la administración de Enrique Peña Nieto, quien a final de cuentas es el que paga los platos rotos del reportaje, pues se vuelve a prender el caldero. ¿Habremos hemos visto el final de esta historia? En las redes sociales no hay quién le crea a los funcionarios aludidos, tal es el grado de la descomposición del sistema por lo que urge la mentada "transparencia". Leyes impecables y funcionarios que las hagan cumplir.

Lo que sí es un hecho es que en la Secretaría de Gobernación las cosas no andan del todo bien, cuando menos en la Dirección de Juegos y Sorteos que depende del subsecretario Miranda. Está estrenando director y como suele suceder cuando llega una nueva cabeza quiere poner orden, es decir responder a los rezagos que dejó la anterior directora, Marcela González Salas, que cuando menos en las cuestiones de la Industria Hípica resolvió nada, cuando tuvo la oportunidad de hacerla resurgir de nuevo.

Hace unos días recibimos un oficio firmado por el licenciado Ernesto Lara Pérez, Director de Control y Regulación de la mencionada Dirección, dando respuesta acerca de una petición que le hicimos a Marcela hace más de un año, dirigido hacia mi persona, como apoderado de la única asociación civil que agrupa a un importante de propietarios de caballos del Hipódromo de las Américas. ¿Más de un año para responder una simple petición?

En nuestra solicitud y entre otras peticiones que requieren todavía respuesta, fundamos y motivamos ampliamente las necesidades de la industria para evitar continuar con el grave deterioro de nuestra actividad. Explicamos que la autoridad hípica que vigila y regula la actividad no cumplía —ni cumple hoy día— con los requisitos que señala el reglamento correspondiente y es claro ejemplo del serio conflicto de interés que se sigue permitiendo pues es la permisionaria, en base a una perfecta simulación, la que armó todo el tinglado para controlar a la autoridad hípica. El denominado el Órgano Técnico de Consulta de la Secretaría de Gobernación que le rinde cuentas a nadie.

Como consecuencia y por lo mismo, no hay confianza alguna entre los participantes que hacen posible el espectáculo de las carreras de caballos, afectando al público apostador que ya no acude al centro hípico, dañando así toda la actividad, con la lamentable pérdida de muchos empleos, la crianza de caballos de registro, etcétera. Todo por la incapacidad manifiesta de Marcela González Salas quién o recibió órdenes de "más arriba" para que las cosas siguieran igual o se dejó corromper. Entiendo que no acatar un reglamento es una forma de corrupción.

Así las cosas, esperamos que la Dirección de Juegos y Sorteos responda a otros señalamientos, peticiones y denuncias que hicimos en otros documentos hace mucho tiempo para rescatar la actividad hípica en manos de una empresa extranjera ineficiente: CODERE.

Lo más grave es que en la iniciativa de la nueva Ley de Juegos patrocinada por Marcela —ahora en manos del Senado— se vuelve a repetir el esquema de los órganos reguladores de la Industria Hípica que no satisfacen a la misma, sin siquiera tomar en cuenta la experiencia mundial de cómo se regulan estos negocios; formulada sin conocimiento alguno, dejando —sí se aprueba como está— a la eterna discrecionalidad su aplicación.

Quedan menos de 20 días para que el Congreso concluya su período ordinario de sesiones en la que debe aprobar muchas iniciativas pendientes importantes para el país; el Sistema Nacional Anticorrupción; la Ley de Transparencia, la Reforma Política del Distrito Federal, la misma Ley de Juegos con Apuesta y Sorteos que pareciera ser la menos trascendente pero que bien diseñada va a detonar una Industria que produce miles de empleos, impuestos y derechos. Con prisas no hay buen augurio para que las iniciativas se enriquezcan y se legisle como debe.

La opción —no hay de otra— será convocar a un largo período extraordinario de sesiones de ambas cámaras, para que se corrijan, debatan, discutan, aprueben y promulguen las leyes para evitar el continuo deterioro de la credibilidad en este gobierno.

Fecha: 
Miércoles, 15 de Abril 2015 - 17:00
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En Entrevista: Celeste Sáenz de Miera, Secretaria General Club Periodistas de México

Esta tarde me visita la secretaria general del Club  de Periodistas de México, Celeste Sáenz de Miera, para denunciar que ha sido amenazada por diversas personas y grupos que ha acusado de corrupción y abuso de confianza.

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Fecha: 
Viernes, 20 de Marzo 2015 - 20:30
Media: 

En Entrevista: Celeste Sáenz de Miera, Secretaria General Club Periodistas de México

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Mi programa:

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La exposición "Darwin" en Cuernavaca. El creciente tabaquismo en el mundo. Recomendaciones para el fin de semana

Esta tarde me visita la secretaria general del Club  de Periodistas de México, Celeste Sáenz de Miera, para denunciar que ha sido amenazada por diversas personas y grupos que ha acusado de corrupción y abuso de confianza. Desde Cuernavaca, la secretaria de Turismo de Morelos, Cristina Faesler, nos invita a la exposición "Darwin" que hoy se inauguró en la capital morelense. En el estudio me acompañan Tere Vale y Bernardino Esparza y platicamos del creciente tabaquismo en el mundo y sus efectos nocivos, del derecho de cualquier empresa o patrón de despedir a cualquiera de sus empleados, y de los delitos electorales. Mónica Belén y Natalia Cabarga recomiendan a dónde ir este fin de semana.

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Fecha: 
Viernes, 20 de Marzo 2015 - 19:00
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El gobierno que ¿merecemos?

Alejandro González Iñárritu hacía intervenciones sabrosísimas en WFM en los años 80. Su historia navideña del pavo asesino no tenía parangón, pero no era la única. Yo veía desde entonces a un genio que se divertía enormemente con su trabajo. Un talentoso DJ, un hombre original y simpatiquísimo.

Sus méritos fílmicos, por ser personales, no son mérito de México ni timbre de orgullo para quienes no intervinimos en sus obras: su mérito es propio, no colectivo ni nacional. Digo esto a los mayestáticos que se cuelgan, sólo por mexicanos, los óscares obtenidos por él. Por elemental congruencia tendríamos que considerarnos truhanes y exhibir como nuestros los delitos cometidos por los muy mexicanos “maestros” de Oaxaca y Guerrero.

El estupendo González Iñárritu se pronunció, ante los micrófonos mundiales, por que los mexicanos tengamos el gobierno que merecemos. Algunos objetan porque “todo pueblo tiene el gobierno que se merece”.

¿Será? Jamás he estado de acuerdo con ese temerario dicho, tan falaz como el de que “el que nada debe nada teme”. Como si en este mundo hubiera justicia y a cada quien se le diera lo suyo.

¿Nos merecemos estos gobiernos? ¿Merecemos que nos quiten nuestro dinero para financiar partidos políticos? ¿Nos merecemos que el gobierno de la capital tenga calles disparejas pésimamente pavimentadas, sin señalización útil y cada vez más llenas de baches y topes? ¿Nos merecemos sus delegaciones —cuevas de Ali Babá— y una asamblea impresentable conformada por parientes e incondicionales con una inquebrantable vocación de servirse y ganar chambas? ¿Nos merecemos eso?

Va una comparación. Supongamos que ordeno un filete chemita con vino de Rioja, pero un partido me ofrece un bolillo duro, otro una tortilla fría y el otro un par de totopos. ¿Merezco quedarme con hambre tras votar muy democráticamente por opciones así?

Si así opera nuestra “democracia”, y ante el manifiesto y generalizado disgusto, supongamos que los electores hagan caso de voces impecables que invitan a anular el voto: presentarse en las casillas y tachar toda la boleta. Supongamos que hace eso el 99.99% de los votantes, y sólo votan por sus partidos las tías y amantes de los candidatos. De todas maneras quedarán intactas las proporciones y montos de dinero que se regalan a los partidos y de todas maneras habrá 500 diputados, 40% de ellos pluris por quienes nadie vota pero serán los que de veras manden. No cambiará nada.

Vaya democracia. No podemos elegir lo mejor, sino lo que decidan servirnos esas franquicias de poder cada vez más desprestigiadas que todos —contra nuestra voluntad— pagamos con cada vez más de nuestro dinero, sustraído con una violencia legal que ordenaron precisamente los diputados y partidos que nos ofrecen menúes de comida dura, seca e insípida, cuando no de plano podrida o hasta envenenada.

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Martes, 24 de Febrero 2015 - 18:00
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