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4T

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¿Quién escuchará a la Nación?

 “Que todo el que se queje con justicia, tenga un tribunal que lo escuche, ampare y lo defienda contra el arbitrario”.

José María Morelos y Pavón

¿Por qué motivo nunca ha sido demandado un presidente de la República  con base en el Artículo 87 constitucional?

Aquí doy una respuesta  estrictamente jurídica, porque solamente con estricto apego al Derecho, puede buscarse la justicia.

Hasta  hoy, jamás se ha emitido una Ley Federal Reglamentaria del Artículo 87 constitucional en la que se detalle y precise la forma y términos en que pueda hacerse efectiva la responsabilidad presidencial. Los presidentes y expresidentes de México han sido y siguen siendo cobijados bajo el silencio, la  oscuridad y la  insuficiencia de la ley que han dado como resultado su impunidad.

En mis tres  colaboraciones anteriores* he demostrado jurídicamente que a pesar de todo,  es posible demandar a un presidente;  he precisado quiénes pueden ejercitar ese derecho.  Ahora me referiré a las autoridades judiciales que son competentes para recibir,  admitir,  tramitar, resolver y hacer cumplir la sentencia que debe dictarse si se prueba que la actuación de un presidente es contraria a nuestro bien y prosperidad.

A continuación me referiré a las disposiciones que son aplicables para establecer a qué autoridad judicial le corresponde la competencia  y jurisdicción para conocer la demanda de la Nación contra el presidente de la República en funciones.

Habra quienes  invoquen el Artículo 108 de la Constitución Federal para alegar que NO se puede demandar a un presidente. Anticipándome a esa objeción, transcribo el texto del artículo 108 constitucional  que resulta inaplicable en el escenario que vengo proponiendo:

Artículo  108.- 

Segundo párrafo.” El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, solo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

Yo no me he referido ni me refiero a acusaciones penales, sino a una acción CIVIL reglamentada a partir del artículo 578 del Codigo Federal de Procedimientos  Civiles. En materia CIVIL, no aplica el nefasto “fuero constitucional”.

La  competencia para conocer la demanda de la Nación contra el presidente de la República en funciones,  corresponde a los jueces de Distrito en materia Civil  conforme lo establece la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación que a la letra dice:

Artículo 53.- “Los jueces de distrito civiles federales conocerán:

“I. De las controversias del orden civil que se susciten sobre el cumplimiento y aplicación de leyes federales o tratados internacionales celebrados por el Estado mexicano.

“VI. De las controversias ordinarias en que la federación fuere parte;

“VII. De las acciones colectivas a que se refiere el Libro Quinto del Código Federal de Procedimientos Civiles”.

De acuerdo a la fracción I, la demanda contra un presidente en funciones  es una controversia del orden civil en la que pediríamos  el cumplimiento y aplicación del Artículo 87 constitucional,  de las  disposiciones  supletoriamente aplicables del Código Civil Federal, del Codigo Federal de Procedimientos Civiles de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación y de la Convención Americana de Derechos Humanos.

Según la fracción VI, al juez de Distrito en materia Civil  le correspondería conocer  de nuestra demanda,  porque el  presidente en funciones es el titular del Poder Ejecutivo Federal.

Conforme a la fracción VII, le compete al juez de distrito en materia Civil, conocer de las acciones colectivas, como es la de la Nación integrada por la colectividad de ciudadanos mexicanos.

La idea de interponer la demanda directamente ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación es consistente con la ausencia de precedentes y porque creo que siendo la máxima autoridad del Poder Judicial de la Federación le corresponde  conocer de una demanda cuya importancia jurídica, histórica y política le confiere una jurisdicción natural para enjuiciar al más alto representante del Poder Ejecutivo Federal.

Sin embargo, creo que la demanda debe interponerse ante el juez de Distrito en materia Civil,  pidiendo que el asunto sea atraído por la Suprema Corte para  su conocimiento y sentencia.

Estoy jurídicamente convencido de que las disposiciones legales existentes permiten  hacer cumplir lo dispuesto en el Artículo 87 constitucional, pero tambien estoy cierto de la necesidad urgente de emitir una Ley Federal Reglamentaria de la Responsabilidad  Presidencial,  que establezca con claridad y precisión todos los elementos necesarios para que la protesta del cargo deje de ser letra muerta que jamás se aplica.

La Ley Reglamentaria de la Responsabilidad Presidencial debe establecer los casos en que el presidente  en funciones deba ser separado de su cargo incluso como medida cautelar al inicio mismo del procedimiento judicial,  porque sin duda alguna debe prevalecer el bien y prosperidad de la Unión  sobre el interés personal del individuo que incumpla sus obligaciones presidenciales.

Necesitamos hacer cumplir el mensaje de José María Morelos y Pavón que sirve de epígrafe a estas líneas:

Que nosotros, como miembros  de  la Nación  tengamos  un  tribunal que nos escuche y nos defienda  contra el autoritarismo  y la arbitrariedad  de manera que aseguremos para nuestros  hijos el bien y prosperidad al que tenemos derecho.

*Artículos Anteriores:

10 de abril, “Hasta que la muerte nos separe”: https://www.ruizhealytimes.com/opinion-y-analisis/hasta-que-la-muerte-nos-separe 

15  de abril, “Que la Nación me lo demande”: https://www.ruizhealytimes.com/opinion-y-analisis/que-la-nacion-se-lo-demande-0 

17 de abril, “Nosotros somos la Nación”: https://www.ruizhealytimes.com/opinion-y-analisis/nosotros-somos-la-nacion 


chavezmontesmessnerjulio@yahoo.com

 

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Miércoles, 22 de Abril 2020 - 12:50
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Miércoles, 22 de Abril 2020 - 15:05
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Jueves, 23 de Abril 2020 - 04:05
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Las malas decisiones han agravado la crisis económica-sanitaria

El pasado martes cumplió 500 días en su cargo el presidente Andrés Manuel López Obrador. Si tomamos en cuenta que fue electo para gobernar durante un periodo de 2130 días, que empezó el 1 de diciembre de 2018 y concluirá el 30 de septiembre de 2024, al día de hoy ya transcurrió casi la cuarta parte de su sexenio, el 23.5% para ser precisos.

A menos de un mes del 16 de mayo, cuando el gobierno de la 4T llegará al 25% de su periodo constitucional, la administración lopezobradorista enfrenta una crisis económica como no se había visto desde 1932, cuando el producto interno bruto del país cayó 14.83% como consecuencia de la Gran Depresión de 1929.

Y el gobierno de AMLO no solo enfrenta una crisis económica, sino una sanitaria, seguramente la peor desde 1918, cuando entre ese año y 1920 la Influenza Española mató a 300 000 personas.

Cada crisis tiene orígenes nacionales y extranjeros y la mayoría de los mexicanos resultaremos afectados, unos más gravemente que otros.

Lo que es indudable es que la gravedad de ambas crisis pudo haber sido mucho menor si Andrés Manuel hubiera actuado de otra manera desde que asumió el poder, y si no hubiera cometido una serie de errores que ahora casi todos pagaremos muy caro, especialmente los pobres, a quienes supuestamente más quería ayudar.

Las malas decisiones en lo económico abundan y han sido ampliamente comentadas en éste y muchos otros espacios. Desde la absurda cancelación, justificada por una consulta popular amañada, de lo que hubiera sido el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, hasta la cancelación de una planta cervecera en Mexicali, también justificada por una consulta que distó de ser popular porque únicamente el 3.8% de los mexicalenses mayores de 18 años votó en contra de la obra.

Y antes de eso, sus decisiones de construir una refinería que no se necesita en su estado natal, de erigir un aeropuerto innecesario en Santa Lucía, de dejar fuera del sector energético a los inversionistas privados, de basar el desarrollo del país en el petróleo y no en industrias del siglo 21, de no cancelar obras que para los momentos actuales resultan tan faraónicas o de echar mano de los ahorros gubernamentales para financiar sus controvertidos programas sociales.

Por si lo anterior no fuera suficiente, en aras del ahorro, el gobierno de la 4T gastó en 2019 el 31% del presupuesto aprobado para el sector salud para ese año y todavía en enero pasado solo gastó el 58% de lo que gastó en enero de 2019.

En aras del ahorro fueron despedidos miles de trabajadores del sector salud, los que ahora el gobierno desesperadamente pretende contratar para atender a los miles que están enfermando de COVID-19 y otras enfermedades, aunque la salud y la vida de muchos de ellos vaya en juego.

Es innegable que AMLO heredó un país muy desordenado y corrupto. Pero también es un hecho que durante sus 500 días en el cargo, la situación económica y sanitaria del país se ha deteriorado como nadie pensó que ocurriría.

El presidente insiste en que vamos bien, que pasada la crisis sanitaria, la economía crecerá y que se generarán dos millones de empleos.

Eso no se lo creen ni sus más cercanos colaboradores y cómplices, que no se atreven a decírselo en su cara.

El emperador camina desnudo…

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Lunes, 20 de Abril 2020 - 09:30
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Según mis datos, la imagen de México en el extranjero es mala

Ayer, durante su conferencia de prensa, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que la mayoría de los mexicanos “ha actuado de manera muy responsable” durante la Fase 2 de la pandemia del nuevo coronavirus porque “Están ayudando, cuidándose, cuidándonos todos y cuidando a nuestra gran nación”. En seguida arremetió contra sus críticos, que cada día son más, y dijo que “Si no se tuvieran buenos resultados, imagínense la mala fama de nuestro país en el extranjero, porque así como la mayor parte de la gente (…) se ha portado muy bien, hay un grupo de adversarios que quieren que nos vaya mal y que se dé una mala imagen”.

Al decir lo anterior, el presidente dejó claro que le importa mucho la imagen que en el extranjero se tenga de nuestro país y su gobierno, la cual, según él, es estupenda.

Ahora bien, en lo que a la imagen de México en exterior se refiere, una cosa es lo que opine o crea Andrés Manuel y otra lo que indiquen diversos estudios que se han elaborado para medir la buena o mala imagen de los países alrededor del mundo.

Porque una cosa son las opiniones basadas en los sentimientos y otra, las que se fundamentan en datos objetivos y científicamente obtenidos.

Afortunadamente, existen diversos índices que se han realizado para medir la imagen que alrededor del mundo tienen diversos países, entre ellos el nuestro.

Por ejemplo, está el Good Country Index, que se elabora anualmente desde 2014 con el fin de “medir cuánto contribuye cada país al bienestar del planeta y la raza humana, en relación con su tamaño (medido en PIB)”.

Este índice es elaborado por Simon Anholt, quien es la principal autoridad mundial en imagen nacional y creador de los términos “marca nacional” e “identidad competitiva”, entre otros.

Para hacer el índice, Anholt y su equipo utilizan “35 conjuntos de datos que miden cómo los países afectan el mundo fuera de sus fronteras: hay cinco conjuntos en cada una de siete categorías, que miden la contribución global de cada país en: 1) la ciencia y tecnología; 2) la cultura; 3) la paz y seguridad internacional; 4) el orden mundial; 5) el planeta y clima; 6) la prosperidad e igualdad; y 7) la salud y el bienestar.

“Dentro de los conjuntos están, entre otros, educación, ciencia, comercio, cultura, censura, libertad, etc. La mayoría de los datos son obtenidos de la ONU y otras agencias internacionales, ONGs y otras organizaciones”.

En el Good Country Index 2018, que incluye a 153 países y territorios para los cuales hay datos confiables, México ocupa el nada destacado lugar 74 y en lo que a su contribución global se refiere, el 96 en ciencia y tecnología, el 89 en cultura, el 86 en paz y seguridad internacional, 103 en orden mundial, 60 en planeta y clima, 75 en prosperidad e igualdad y 37 en salud y bienestar.

Seamos francos, ¿qué tan positiva puede ser la imagen de un país en donde la tasa de homicidio doloso en 2019 fue de 23.24 (el doble de lo que la Organización Mundial de la Salud considera para declarar una epidemia de asesinatos); o de un país que ocupa el lugar 130 de entre 180 países en el índice de la Percepción de la Corrupción 2019?

Basado en los datos, la verdad es que México tiene una muy mala imagen en el exterior y nada de lo que hagan los críticos de la 4T contribuirá a empeorarla.

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Viernes, 17 de Abril 2020 - 01:05
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¿QUE LA NACIÓN SE LO DEMANDE?

¿Quién  puede presentar la demanda contra el presidente de la República por incumplir las  obligaciones constitucionales asumidas al aceptar y protestar el ejercicio de su cargo?

 

Cualquier ciudadano mexicano tiene derecho a ejercer la demanda contra  el presidente de la República cuando se trate de hacer efectivo el artículo 87 de la Constitución.


El artículo  17º constitucional nos  garantiza a todos y cada uno de los mexicanos el derecho de acceso  a la justicia, sin distinción ni excepción alguna.

Si bien es cierto que el artículo 86 constitucional dice que la Nación es la que puede demandar por  el incumplimiento presidencial, la Nación somos todos los ciudadanos.

En tanto  no se emita la ley reglamentaria del artículo 87 constitucional, podemos valernos de la Convención Americana de Derechos Humanos (vigente en México) y del Código Civil Federal para ejercer este derecho sin tener que esperar a que el Congreso de la Unión lo  reglamente.

El artículo 1º constitucional establece que los tratados internacionales en materia de Derechos Humanos, tienen una jerarquía superior a la Constitución misma.

La Convención Americana de Derechos Humanos contiene dos artículos que son fundamentales en relación con el ejercicio de nuestro derecho para hacer efectiva la responsabilidad presidencial.

Artículo 2º.-  “Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno.

“Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo 1º     no estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades.”

Artículo 23.   Derechos Políticos

 1. “Todos los ciudadanos deben gozar de los siguientes derechos y oportunidades:

 a) de participar en la dirección de los asuntos públicos, DIRECTAMENTE o por medio de representantes libremente elegidos;”

Atento lo previsto por el artículo 2º de la Convención Americana de Derechos Humanos,  el Estado Mexicano ha incumplido y sigue incumpliendo su obligación de emitir la Ley Reglamentaria del Artículo 87 Constitucional para hacer efectiva la responsabilidad del presidente de la República.

De acuerdo al artículo 23º de la Convención Americana, queda claro que los ciudadanos mexicanos podemos ejercer directamente nuestro derecho de acción contra el presidente de la República sin intervención de los representantes legislativos.

La posibilidad de demandar al Ejecutivo Federal por  incumplir sus obligaciones constitucionales, ya existe en el artículo 87 constitucional. La inexistencia de la ley federal que lo reglamente NO IMPIDE ni puede impedir su aplicación. 

Mientras el Estado Mexicano no haya emitido la Ley Reglamentaria del artículo 86 constitucional, queda claro que ese artículo es una disposición insuficiente cuyo silencio nos obliga a recurrir a lo que ordena el artículo 18º del Codigo Civil Federal:

Artículo 18º.- “El silencio, oscuridad o insuficiencia de la ley, no autorizan a los jueces o tribunales para dejar de resolver una controversia.”

Nuestro derecho a obtener justicia reconocido por el artículo 17º constitucional, está reglamentado en el Código Federal de Procedimientos Civiles cuyo artículo 1º dice a la letra:

Artículo 1º.-  “Sólo puede iniciar un procedimiento judicial o intervenir en él, quien tenga interés en que la autoridad judicial declare o constituya un derecho o imponga una condena, y quien tenga el interés contrario.

Actuarán, en el juicio, LOS MISMOS INTERESADOS o sus representantes o apoderados, en los términos de la ley. En cualquier caso, los efectos procesales serán los mismos, salva prevención en contrario.”

Este artículo concuerda con lo dispuesto en el artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos,  que reconoce nuestro derecho de actuar DIRECTAMENTE y sin  intervención de representantes.

Del análisis jurídico del artículo 87 constitucional hecho hasta aquí,  sostengo lo siguiente:

1.- Todo ciudadano mexicano tiene legítimo interés en que el Gobierno Federal cumpla con sus obligaciones constitucionales, especialmente la de mirar en todo  por el bien y prosperidad de la República constituida por el pueblo mexicano.

2.-  La insuficiencia del artículo 87 constitucional y la inexistencia de una ley federal que lo reglamente, no autoriza al Poder Judicial a negarse a resolver la demanda que tenemos derecho de presentar por el incumplimiento del presidente de la República.

3.-  La inexistencia de la Ley Reglamentaria del Artículo 87 constitucional, no puede aprovechar al Ejecutivo Federal porque nadie puede beneficiarse de su propio dolo.

4.-  La inexistencia de la Ley Reglamentaria del artículo 87 constitucional, no autoriza al Poder Judicial Federal a rechazar nuestra demanda ni a negar justicia rechazando indebidamente la controversia a la que tenemos derecho con base en el artículo 2º de la Convención Americana de Derechos Humanos y artículo 18º del Codigo Civil Federal.

Es nuestro derecho y nuestro deber cívico acudir a la vía legal que nos garantiza el artículo 17º de la Constitución.

De acuerdo  al Plan de San Luis de Francisco I. Madero,  el pueblo mexicano  puede cambiar la forma de gobierno mediante el uso de la fuerza,  cuando el Estado haga imposible  el ejercicio pacífico de nuestros  derechos y nuestras libertades.

       ____________________________________

 

(1)    “…Tanto el poder Legislativo como el Judicial están completamente supeditados al Ejecutivo; la división de los poderes, la soberanía de los Estados, la libertad de los Ayuntamientos y los derechos del ciudadano sólo existen escritos en nuestra Carta Magna; pero, de hecho, en México casi puede decirse que reina constantemente la Ley Marcial; la justicia, en vez de impartir su protección al débil, sólo sirve para legalizar los despojos que comete el fuerte; los jueces, en vez de ser los representantes de la Justicia, son agentes del Ejecutivo, cuyos intereses sirven fielmente; las cámaras de la Unión no tienen otra voluntad que la del Dictador; los gobernadores de los Estados son designados por él y ellos a su vez designan e imponen de igual manera las autoridades municipales.

De esto resulta que todo el engranaje administrativo, judicial y legislativo obedece a una sola voluntad, al capricho del general Porfirio Díaz, quien en su larga administración ha demostrado que EL PRINCIPAL MÓVIL QUE LO GUÍA ES MANTENERSE EN EL PODER Y A TODA COSTA.”

Plan de San Luis,  5 de octubre de 1910.

Francisco I. Madero 

Retrato hablado del México de 2020

chavezmontesmessnerjulio@yahoo.com 

Aclaración pertinente:

 En mi artículo del 10 de abril pasado, (“Hasta que la muerte nos separe”) por error me réferi al artículo 86 constitucional;  el artículo correcto es el 87.

 Sostengo que en ausencia de una Ley Reglamentaria del artículo 87 Constitucional, la Suprema Corte de Justicia estaría obligada a admitir y resolver la demanda contra el presidente de la República. 

Lo anterior, por la importancia trascendental en ausencia de precedentes y ante la inexistencia de una ley federal que reglamente la forma de hacer efectiva la responsabilidad presidencial.

Esto no obsta para afirmar que las acciones colectivas incorporadas al Codigo Federal de Procedimientos Civiles sea una opción viable como lo son.

Lo esencial es ejercer este derecho de los mexicanos, sin intervención de representantes elegidos (diputados ni senadores) como lo establecen los artículos 2º y 23º de la Convención Americana de Derechos Humanos.

 

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Jueves, 16 de Abril 2020 - 19:05
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RECONOCIMIENTO AL EJÉRCITO CIVIL

En estos momentos, en México, estamos por entrar en la fase 3 de la pandemia mundial del Covid-19. Las autoridades nos informan que es la etapa más difícil. Hay que reconocer a las personas, mujeres y hombres, que están dando lo mejor de sí para combatir esta complicada situación. 

Así como cualquier país tiene su ejército para prepararse cuando entre en guerra, y así como hay diferentes divisiones de ataque (fuerza aérea, batallón de mar y tierra), de igual manera, en esta “guerra” que se esta llevando acabo con un enemigo casi invisible, también tenemos nuestro “ejército” civil que, aunque en realidad no están totalmente adiestrados para un evento de tal magnitud, todos ellos están dando su mejor esfuerzo.

En la primera línea tenemos a médicos, enfermeras y enfermeros, personal administrativo, personal de limpieza y demás personas que se encuentran en los hospitales. 

Después de ellos viene todo un ejército que está peleando en las calles, arriesgándolo todo sin la mínima protección, como personal de limpieza, que corre el riesgo de contagiarse con todos los objetos que recogen; sus generales los han olvidado porque no cuentan con tapabocas, googles ni guantes adecuados para llevar acabo su labor. Y no se diga sobre uniformes o sitios donde llegan y puedan bañarse para quitarse todo lo que en el trascurso del día se fueron impregnando en su cuerpo.

Atrás de ellos siguen las personas que nos proveen de seguridad, las que tratan de mantener el orden público en nuestro país y a las cuales muchos de los “ciudadanos” no le tienen ni el más mínimo respeto. Pero ahí están de igual manera, tratando de cumplir. También como a todos los anteriores, no cuentan con equipo de protección adecuado para atender alguna situación de contacto que se les llegue a presentar.

Como también a todas esas personas que ya siendo de un gobierno municipal, alcaldía, estatal o federal que tienen la necesidad de tener y atender las necesidades de la población, como personal de luz, agua, etc. Creo que hablo por la mayoría de la población: gracias, muchas gracias por todo su empeño y, sobre todo, su coraje por poner lo mejor de ustedes. Sin tener contacto físico, pero sí verbal con muchas de estas personas que están en varios frentes que he nombrado, me han comentado su precaria situación ante esta pandemia.

He pedido dialogar con médicos, enfermeras, personal de aseo de hospitales, personal de limpieza, gente que está haciendo reparaciones de la red de luz, personas de limpieza y de protección civil. Lo que me platican todos coincide en una misma situación: la falta de equipo adecuado y también de protocolos básicos para enfrentar todo esto. A pesar de que se tuvo algo de tiempo para prepararse y se vieron las experiencias que tuvieron los primeros países que sufrieron esta pandemia, nuestro gobierno no se preparó ni en lo más básico.

He tenido comentarios como éstos:

- Si la gente en verdad supiera como es estar aquí adentro (hospital) como paciente, nadie se atrevería a salir de casa o de vacaciones, ni de irse de farra con amigos, ni ir hacer bola a ningún mercado.

-  Aquí adentro (hospital) parece que estamos en la NASA, todos con tajes de astronauta, parece una película de terror.

-  Es impresionante ver gente mayor y jóvenes que están luchando por su viva. Como una mujer que dio a luz y que supongo que se infectó durante el trabajo de parto, en el hospital.

O estos otros comentarios: 

- Nosotros en limpieza en el hospital, la verdad solo nos dan un tapaboca por día y los guantes son los que siempre hemos utilizado. Y de repente no contamos con bolsas especiales para separar los artículos que desecha el personal médico. Y nos sentimos en mucho riesgo, pero estamos aquí como cualquier otro elemento del hospital.

-  Nos mandan a ser reparaciones por problemas de alumbrado público o de fugas de agua y que tenemos que estar en contacto con personas que se acercan para preguntar o solo para ver qué estamos haciendo y la mayoría ni guarda la sana distancia, ni utilizan nada de protección.

- O como también cuando llegamos al trabajo, estamos varios compañeros, algunos sí traen protecciones, pero otros no. Y se corre riesgo.

Y así podría escribir muchos comentarios que me han hecho.

Pero también hay que darles un gran reconocimiento a todos aquellos ciudadanos que al ver todo esto han aportado con equipamiento improvisado, pero de muchísima utilidad. Hay familias enteras que están aportando su gran grano de arena. Ya sea fabricando equipo o comprándolo para dárselo a todos ellos en lo medida de sus posibilidades. Muchas gracias a todos esos anónimos que están aportando su esfuerzo.

Por eso creo que es un justo reconocimiento a tanta gente que esta exponiendo su vida y dejando a su familia, para estar en el frente de esta guerra. Cuando todo esto termine sería muy merecido darles un justo homenaje a todos ellos.

Por mi parte, de corazón pido que no se pierdan tantas vidas de estos guerreros y que al final sigan su vida y, sobre todo, que disfruten de todos sus seres queridos, porque ellos también son madres, padres, hermanos e hijos, que los esperan en casa.

Hay que reconocer que aunque no les están proporcionando las armas adecuadas para combatir en esta guerra, están ahí peleando con todo. No quiero ni imaginarme qué pasaría si llegara a presentarse una guerra y que el ejército mexicano careciera del armamento adecuado porque el gobierno no los abastece. ¿Qué sería de México?

Porque, como toda guerra, todos aquellos que la organizaron o que decidieron que se participara están detrás de las trincheras, dando órdenes a diestra y siniestra y en la mayoría de los casos no toman las mejores decisiones. En realidad los que ganan una guerra son los soldados y los mandos medios.

Y hay que afectarnos para afectar en la esperanza y en la vida de todos nosotros.

Como siempre, les deseo lo mejor y, sobre todo, mucha salud. Nos vemos en la próxima.

 

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Jueves, 16 de Abril 2020 - 12:15
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AMLO parece haber olvidado lo que le enseñaron en la UNAM

“El Fondo Monetario Internacional hizo un pronóstico de que en el caso de México va a haber una disminución en la economía del 6%, [en realidad 6.6%] en comparación –ante la crisis– del caso de Italia que va a ser del 9%. ¿Nos puede dar su opinión con respecto a esto?” es la pregunta que ayer le hizo al presidente Andrés Manuel López Obrador la reportera Berenice Téllez, del diario Uno Más Uno.

Al responderle, AMLO descalificó el pronóstico del FMI y, para variar, pintó un futuro color de rosa.

Primero, cuestionó la validez de los pronósticos realizados por decenas de otras entidades públicas y privadas: “¿Cómo, en estos momentos de inestabilidad, que no hay normalidad económica, financiera, productiva (…) cómo califican ahora?, ¿por qué no esperar? (...) ¿por qué descalifican ahora?”.

En cuanto a la pertinencia de realizar pronósticos en cualquier época, Andrés Manuel parece haber olvidado lo que seguramente le enseñaron en su curso introductorio de Economía cuando estudió Ciencias Políticas y Administración Pública; si no, recordaría que los pronósticos son útiles para que los gobernantes tomen mejores decisiones. Por ejemplo, si se pronostica que la economía entrará en recesión, como lo señalan casi todos los pronósticos realizados para México, el gobierno podría considerar implementar una política fiscal expansiva (mayor gasto financiado por préstamos) para mantener la demanda en la economía y evitar una fuerte desaceleración en la economía, que es justamente lo que no está haciendo el gobierno de la 4T.

Luego, el presidente cuestionó la validez de los pronósticos porque “depende mucho de la capacidad productiva de los países, depende mucho del manejo de las finanzas, si hay un manejo de finanzas públicas sanas, si no hay endeudamiento, si hay inflación, si no se deprecia mucho la moneda. Son otras condiciones”.

Aquí también olvidó lo que se cubrió en su curso introductorio de Economía ya que los pronósticos sí consideran precisamente las variables que él mencionó, como son la inflación, tasas de interés, producción industrial, confianza del consumidor, productividad de los trabajadores, ventas minoristas, tasas de desempleo, desempeño económico actual y pasado y muchas más.

Después, como lo hizo Carlos Salinas con el TLCAN, quiso posicionar al T-MEC como la tabla salvadora de nuestra economía, al asegurar que el tratado “nos pone en una situación distinta (…) podemos nosotros no solo reactivar pronto la economía, porque va a haber pronto también más demanda en Estados Unidos”.

La realidad es otra. EEUU ya está en recesión y de acuerdo con el FMI su PIB caerá 5.9% este año, lo cual se traducirá en menos demanda de las exportaciones mexicanas, menos turistas estadounidense hacia México, y una baja de entre 17% y 25% de las remesas hacia nuestro país, entre otras desagradables realidades.

Luego aseguró que “Terminando la etapa crítica de la epidemia vamos a inyectar recursos a la economía popular, a la economía familiar como nunca, se va a fortalecer la capacidad de consumo y si hay capacidad de consumo, pues tiene que haber producción, si hay demanda”.

Sobre esta afirmación solo cabe preguntar: ¿cuántos recursos?, ¿de dónde saldrán?

Qué lástima que AMLO parece haber olvidado lo que enseñaron en la UNAM.

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Respuestas de México al Covid-19

Mucho se debate en México y se exige al gobierno federal una respuesta inédita ante el desastre. Si bien es cierto, a nivel mundial se trata de un desastre inédito, también lo es que nuestro país ya ha pasado por no pocos desastres que hemos enfrentado. En cuanto a esto, hay que puntualizar:

  Las cúpulas empresariales están indignadas, llegando cínicamente a politizar el asunto en plena situación de total incertidumbre, porque no hubo un mega rescate al sector privado. Pero no, esas cúpulas lo que menos les importa son las micro, pequeñas y medianas empresas; ellos esperaban (o aún esperan, ingenuamente) algún rescate de corte neoliberal, como ya los ha habido (FOBAPROA, rescate carretero y otros más), cosa que ya quedó más que claro, no habrá. Interesante resulta ver las cifras oficiales al momento, los que han despedido personal o recortado sueldos, son algunos de los grandes empresarios. Los más pequeños, con no pocos sacrificios, están soportando estoicamente a que pase la tormenta para así volver a arrancar sus actividades. ¿Qué hemos hecho los pequeños empresarios en otras contingencias, como los terremotos, o huracanes que han arrasado con Ciudades? Recurrir a la banca privada, que si el empresario es honesto y tiene un buen historial (ya sea persona física o moral) no tendría por qué haber mayor problema en conseguirlo. Lógico es también que si un negocio no es capaz de aguantar un parón de un mes, simplemente no era tan negocio que digamos. Por otro lado, claman por una "ausencia de apoyo" del gobierno federal, como si en México, después de las catástrofes, algún gobierno en turno haya hecho ALGO, lo que sea, por el sector de las PYMES. Todos siempre tuvimos el camino de recurrir a créditos de la banca, negociación con proveedores, o a las pólizas de seguro que, eventualmente, se tuvieran contratadas. Pero nada más. Este gobierno ha anunciado millones de créditos blandos para ese sector, que si bien no es mucho, de algo servirá dicho apoyo. Además de su anuncio, en cuanto a absorber los pagos del INFONAVIT de los trabajadores que, en su caso, llegasen a perder su fuente de trabajo.

   También se critica a los programas sociales. ¿Cómo se puede ser tan ciego (o hacerse los…) como para no darnos cuenta que vinieron COMO ANILLLO AL DEDO en tiempos de la pandemia? Simplemente es un hecho irrebatible que miles de familias hoy en días de parón por contingencia pueden sobrevivir y comer gracias a esos apoyos. ¿Alguien ha pensado qué sería de ellos sin esas transferencias del Estado a los grupos más vulnerables en estas fechas? ¿Alguien puede detenerse a meditar el tamaño de la presión social, que a manera de válvula de escape, reducen dichos programas?, seguro que no. Se habla mucho del doctor Zedillo y su presidencia, ahí se rescató a un puñado de bandidos, con cargo al erario por varias décadas. Que se hizo lo correcto y no había de otra al salvar el sistema de pagos en México, es cierto, pero no tuvo por qué ser con tantos abusos por parte de los de arriba, ahí sí quebraron infinidad de empresas pequeñas y medianas. El Estado no ayudó, a nadie de los pequeños deudores y/o afectados; la banca privada, no estaba en condiciones de hacerlo tampoco, a diferencia de las circunstancias actuales. Y en aquellos tristemente recordados años, 1994/95, ya para 1996 el país había dado un salto enorme en su recuperación, a pesar de todos los pesares. El presidente tiene razón: para el Pueblo de México una desgracia no es algo nuevo, ya por supuesto que saldremos de ésta. Los empresarios más grandes (no todos, y con especial énfasis en algunos dirigentes con groseros proyectos políticos propios), estos mismos y de la mano de la oposición (moralmente derrotada, quien lo puede negar) no han tenido pudor alguno en politizar una tragedia como lo es el nuevo SARS-COV-2, virus que causa la enfermedad del Covid-19. Otra vez, como en el 2006, el CCE (Consejo Coordinador Empresarial) llama, abiertamente, a la gente a echar a AMLO de Palacio Nacional. No entienden que no entienden: los votantes de 2006 NO son los mismos que los de 2018, 2020 o 2021. Se darán cuenta en el último año mencionado, los resultados de esas elecciones intermedias les van a caer como balde de agua helada, por no mencionar los del referéndum revocatorio de 2022. Esos son los hechos a los que, sin más, se ciegan. La razón le asistía al presidente Echeverría cuando afirmaba que los grandes empresarios deben tener excelentes asesores políticos. A más de cuatro décadas de distancia, se hace patente el hecho de que aún no los tienen, o cuando menos si es que cuentan con ellos, son bastante malitos.

   Por otro lado, hasta el día de hoy, el presidente mantiene su postura de no echar mano de las líneas de crédito abiertas que México tiene con los mercados financieros internacionales. Pero ojo: esto es no POR AHORA, porque si ni siquiera se cuenta aún con un diagnóstico final de la crisis, ni sanitaria ni económica (que en este caso, van indisolublemente juntas). Pésimo seria para el país que el  gobierno federal quemara todas sus fichas con premura, como ya se hizo en El Salvador, por poner un ejemplo. Esperamos que no sean tan graves dichos saldos finales aquí, como para tener que quemar todas las naves, pero por supuesto que, dado el caso, puede haber "N" anuncios presidenciales nuevos. Que el cortoplacismo, tan pero tan mexicano, no nos obnubile la vista.

   En la cuestión relativa al problema sanitario que supone la nueva cepa de coronavirus, México está adoptando una estrategia correcta, en la medida de nuestras posibilidades. Por un lado, la apuesta principal es alargar la epidemia en el tiempo, para que los contagios no suban abruptamente y colapsen nuestro sistema hospitalario; por otro lado, aunque no se diga abiertamente, la segunda apuesta es por la famosa "inmunidad de rebaño", esto es, los contagiados que se recuperen o los que no muestren síntomas, porque ellos, al regresar el Covid-19 en invierno, como seguramente lo hará, estarán ya inmunizados, sirviendo como una especie de semiblindaje para la población en general contra la enfermedad y sus potenciales nuevos contagios. Que si las pruebas, que no las hay, vociferan algunos. Señores, en España las pruebas fueron, en parte, las responsables de que la epidemia se saliera de control. Ahí se llamó a la gente con síntomas leves, a acudir a los hospitales a realizarse las pruebas ¿Y qué paso? Que NO servían más de la mitad, se compraron a China, sin la menor certeza de su efectividad. Todo eso provocó que la gente que fue a los hospitales contagiara al personal sanitario y de paso a los enfermos internados por otras causas, fungiendo esa dinámica como una especie de bomba biológica, que multiplicó los contagios de manera exponencial. El sistema de vigilancia "Centinela", si bien no es perfecto, sí nos puede dar mediante un muestreo, números muy cercanos a la realidad del problema, sin cometer el error de España, de apostar demasiado por las tan cuestionadas pruebas masivas.

   Si bien es fortuito, pero el hecho de que el subsecretario de Salud haya sido un experto en epidemilogía, será enormemente benéfico para el país en su lidia contra este micro organismo, que tiene hoy en jaque al mundo entero. México ha administrado mucho mejor la llegada de la pandemia que países como Reino Unido, España o los mismos Estados Unidos, por no mencionar a un país latinoamericano, como Ecuador. El parón en la economía es no solo necesario sino vital, paradójicamente, ya que la enfermedad colapsó al sistema de salud español, considerado como el quinto mejor del mundo, según algunos estudios, entonces ¿qué no haría con el mexicano? Por ello es más que loable el convenio signado con los consorcios de hospitales privados con el gobierno federal, en una señal de colaboración estrecha y solidaridad entre los sectores público y privado, sin tener que llegar al extremo de requerirlos por la fuerza, como hizo el gobernador del estado de Nueva York.

 Estemos ciertos de que saldremos adelante, todos juntos, exceptuando a los pocos, pero ruidosos buitres, que en medio de la pandemia, cual seres repugnantes, antepusieron sus sucios intereses políticos al bienestar general. Eso el electorado, a la postre, lo cobrará y con creces.

 

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Miércoles, 15 de Abril 2020 - 09:25
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Miércoles, 15 de Abril 2020 - 11:40
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Jueves, 16 de Abril 2020 - 00:40
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Águila, vives; sol, mueres, y ¡tan tan!

¿Si tienes 60 años o más te gustaría que tu vida dependiera de un volado? ¿Si eres menor de 60 y tus padres son adultos mayores, te gustaría que la vida de alguno de ellos dependiera de un águila o sol?

Seguramente no te gustaría, pero eso es precisamente lo que podría ocurrir en caso de que tú, si eres mayor de 60 años, o tus padres, si también sobrepasan esta edad, enfermaran gravemente de Covid-19 y que para poder respirar tuvieran que ser conectados a alguno de los escasos ventiladores que hay en nuestro país (entre 6400 y 7000 para una población de entre 120 y 130 millones).

El 27 de febrero pasado, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud, Hugo López-Gatell, dijo: “Vamos a redondear, que México tenga 120 o 130 millones de habitantes (…) y por lo tanto estaríamos hablando de 75, 78 millones de personas infectadas; y de los infectados, cerca de un 10 o 12 por ciento podrían tener síntomas (…) unos ocho a 10 millones de personas con síntomas de los cuales podríamos tener que un dos a cinco por ciento pudieran tener enfermedad grave”.

Es decir, de acuerdo con los porcentajes que mencionó López-Gatell, el número de enfermos graves de Covid-19 sería de entre 1.5 y 3.9 millones, dependiendo de si es el dos por ciento de 75 millones de infectados o el cinco por ciento de 78 millones.

Ahora bien, hasta ahora, de acuerdo con el mismo funcionario, se han registrado 9341 casos sospechosos y 5014 confirmados de Covid-19. De este total –14 355–, el 13.8% ha sido hospitalizado en estado grave y el 2.7% en estado crítico, requiriendo ser intubado (conectado a un ventilador).

Con base en lo anterior, el 2.7% de los entre los 1.5 a 3.9 millones de enfermos podría requerir de un ventilador, que equivale a entre 40 500 y 105 300 personas.

Hace unos días, el director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud, José Luis Alomía, dijo que “Lo que nos revela la tasa de letalidad es que las personas que tienen 60 años o más edad, están falleciendo 2.7% veces más que aquellas personas que tienen una edad diferente”.

Es fácil suponer que los enfermos que más necesitan ser conectados a un ventilador son precisamente los que tienen 60 o más años.

Y somos precisamente estos adultos mayores cuyas vidas podrán pender de un volado en caso de que enfermemos gravemente de Covid-19 y requiramos de un ventilador.

Porque, de acuerdo con la “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica” emitido por el Consejo de Salubridad General, dependiente del Presidente de la República y presidido por el secretario de Salud, puede leerse lo siguiente:

“En un primer momento se deberá de recurrir al principio vida-completa. Ello quiere decir que pacientes más jóvenes han de recibir atención de cuidados intensivos sobre pacientes de mayor edad. Si recurrir al principio de vida-completa no desempata a los pacientes entonces la decisión sobre quién recibirá acceso a los recursos escasos deberá de tomarse al azar (por ejemplo, lanzando una moneda)”.

En pocas palabras, la vida de miles de adultos mayores que, según el presidente Andrés Manuel López Obrador, le han servido tan bien a México, dependerá de un águila o sol, les guste o no, y “tan tan”, como dijo una vez López-Gatell.

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Miércoles, 15 de Abril 2020 - 09:15
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Miércoles, 15 de Abril 2020 - 18:00
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Estábamos advertidos y muy pocos hicieron caso

Vivimos nuestros días como si fuéramos los protagonistas en una película de ciencia ficción, en el mejor de los casos, o de terror, en el peor.

Es muy probable que quienes padecemos de alguna enfermedad crónica o rebasamos los 50 años de vida, y que por ello somos más conscientes de que es breve nuestro paso por este mundo, estemos más atemorizados de sucumbir por el Covid-19 que quienes son más jóvenes y gozan de cabal salud.

Nuestra especie enfrenta hoy una amenaza como no había enfrentado desde hace poco más de 100 años cuando la Influenza Española mató entre 50 y 100 millones de personas (dependiendo del estudio que se consulte).

Entre 1918 y 1920 la Influenza Española mató a unos 300 000 mexicanos, aproximadamente el 2% de la población total que entonces tenía el país. Si la actual pandemia de Covid-19 matara al mismo porcentaje, el total de fallecidos sería de unos 3.4 millones de personas.

Escribí al inicio de esta columna que muchos sentimos estar dentro de una película de ciencia ficción o de terror porque durante nuestras vidas hemos visto una o más de las decenas de filmes que tratan sobre la manera en que la humanidad resulta perjudicada por una epidemia o pandemia.

Y estoy seguro de que muy pocos de los que vieron una o varias de estas películas creyeron que algún día vivirían algo similar a lo que vieron en una pantalla de cine o de televisión.

Al consultar la versión inglesa de Wikipedia encontré dos categorías de información: Films about viral outbreaks (Películas sobre brotes virales) y Films about infectious diseases (Películas sobre enfermedades infecciosas).

La primera proporciona información de 93 películas, la segunda de 35. En total 128 producciones cinematográficas de diversas calidades y alcances cuyos guiones estaban dedicados a situaciones parecidas a la que enfrentamos.

Algunas de ellas fueron vistas por millones: The Andromeda Strain, Cabin Fever, The Cassandra Crossing, Contagion, Epidemic, I Am Legend, Infection, Outbreak, Patient Zero, Resident Evil y World War Z.

En el sitio vulture.com hay un artículo en el que sus autores proporcionan una lista de lo que consideran las mejores 79 películas de pandemias que pueden verse durante la actual cuarentena y varias de ellas tratan sobre enfermedades respiratorias similares al Covid-19 que ahora amenaza a la humanidad.

Y no solo en largometrajes se nos presentaron las consecuencias reales o hipotéticas de una epidemia o pandemia, también existen muchos documentales y hasta una serie de seis capítulos en Netflix, Pandemic: How to Prevent an Outbreak (Pandemia: cómo prevenir un brote) que empezó a difundirse en enero de este año.

¿Y cómo olvidar la charla TED que dio en 2015 el fundador de Microsoft, Bill Gates, en donde le advirtió al mundo del riesgo de una epidemia viral y que había que ponerse a trabajar, pero ya, para prevenirla?

A través de películas, documentales, series, y estudios, conferencias y artículos de científicos distinguidos se nos ha advertido desde hace tiempo sobre la aparición de una pandemia viral.

Pocos hicieron caso a tantas advertencias; la mayoría no hicimos caso y creímos que era imposible que ocurriera una epidemia tan letal como la del Covid-19 y hoy pagamos las consecuencias de nuestro descuido.

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Martes, 14 de Abril 2020 - 09:30
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El otro López

Es tan precaria la situación que se vive, que la gente busca ídolos en donde sea. Veo que han hecho de Hugo López-Gatell uno de esos ídolos que se esfumará cuando la pandemia termine, como todo muñeco de paja. La corretiza en redes sociales apuntando a su sonrisa, su pose, su forma de hablar… y a su esposa. Pobrecito país, buscando guapos en lugar de entender la grave situación que nos aqueja. Es cierto, es un profesionista educado y conocedor del tema, solo que sigue siendo parte de la política en la que la verdad queda en entredicho y la mentira sobresale. 

El caballero “funcionario técnico” –pide que le llamen– tiene una mirada vacía, una sonrisa de monalisa y una expresión hueca, que de cualquier forma, el señor no está para gustarle a nadie, está para informar aunque sus datos no sean los que se quieren escuchar, no sean los que son o no sean lo que quiere decir. La prueba es que parte de la sociedad ha llamado a sus conferencias “La novela de las siete” y como en toda novela, solo el protagonista tiene sus propios datos y su antagonista, la pandemia, tiene los reales y de frente, la ciudadanía grita lo que cada uno ve desde su trinchera. Es una novela.

La poca atención de los reporteros a las explicaciones del “otro López” es vergonzosa. Le preguntan cosas que ya dijo porque están pendientes de la pregunta que tienen preparada para cuando les toque su turno y atentos solo a la respuesta que quieren publicar, razón de su “tan-tan” (tan, tan tontos que no escucuchan). Igualito que en un salón de clases: ¿Entendieron? ¡Siiiiiii! (no es cierto, no entendieron nada) y les dijo: publiquen lo que se dice, no malinformen y malinformar es justo lo que hacen.

No es un ídolo ni es guapo, es un individuo que sabe su trabajo aunque de repente no pueda decirlo todo como es. Siempre hay uno en los gabinetes de gobierno al que le toca tragar pinole y chiflar al mismo tiempo hasta que se ahoga. Recordemos el “No más preguntas, ya me cansé” de Murillo Karam, por el caso Ayotzinapa. Ahí también, preguntas repetidas, respuestas a medias, cifras y datos erróneos y escondidos. Murillo Karam, igual que López-Gatell, está en el foco público y aunque la pandemia no tiene nada que ver con Ayotzinapa, la relación de los reporteros con los politicos vuelve todo “la novela de las 7”, sin final feliz por supuesto.

La necesidad de que alguien salve al país, que haga todo el trabajo y como magia resuelva todo, solo muestra la incapacidad de la gente por hacer su parte. En este caso, la parte es una sola (“quedarse en casa”) y aunque muchos no pueden, hay miles más que no les importa y esperan una fatalidad, eso les quitaría cualquier responsabilidad de las manos.

Se cuentan infectados asintomáticos, casos ambulatorios, graves y muertes y a todo esto, las cifras aumentan porque no han hecho caso a la recomendación específica de no salir. Ya no son solo los lugares concurridos, son también las tiendas de conveniencia o los cajeros automáticos. La gente está acostumbrada a “no perder su lugar” y se pegan nuca con boca en una fila. Hay necios que se meten a la boca del lobo y hay necesitados que no pueden salir de ella.

El señor funcionario técnico no va a resolver la pandemia, no está en sus manos arreglar el mundo tampoco y no está para exhibir esa “guapura” que muchos quieren ver. Por andar aplaudiendo a los guapos tuvimos un presidente de a peso, (aunque el de ahora sea uno de 50 centavos). En conclusion, no es lo bonito físico de la gente lo que nos va a salvar, es lo bonito que cada uno pueda rescatar de sí mismo para avanzar.

 

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Viernes, 10 de Abril 2020 - 12:40
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