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Sí, soy Grinch y qué

Lunes, 12 de Diciembre 2016 - 15:00

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Celene Díaz Espíndola

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Aaah llegó diciembre y con este último mes del año llega toda la inmensa variedad de cosas relacionadas a la Navidad, bueno a decir verdad el espíritu navideño ha rondado desde meses atrás, recuerdo haber visto exhibición de pinos artificiales y esferas en las tiendas de autoservicio desde octubre, haciendo competencia con la gran variedad de disfraces terroríficos y calabazas en espera de Halloween, a su vez que encontraba pan de muerto en temporada de fiestas patrias.

♫♪Compre♪♫Compre♪♫Compre♫♪ es el estribillo constante por doquier, a donde sea que voltees, visites, pasees, conduzcas, comas; sea en TV, en redes sociales, en el radio, en los grandes espectaculares, periódicos, revistas, ¡hasta en la sopa! es omnipresente. No puedo describir el hartazgo que me produce ver anuncios comerciales plagados de santa clauses, renos de narices rojas, duendes, copos de nieve y reyes magos, es un bombardeo incesante, que no nos deja un solo momento. Apagarlo todo es la solución, siempre y cuando no salgas de casa porque ni cómo apagar los anuncios callejeros a quienes presto gratis mis ojos… inevitablemente.

La Navidad junto con el año nuevo son las festividades más esperadas e importantes del año, en principio porque significan días de abundancia con aguinaldo, fondo de ahorro y todos esos dinerillos maravillosos y también porque son días de no ir a trabajar, vacaciones que pueden oscilar entre un par de semanas hasta únicamente un par de días para los más explotados. El 25 de diciembre y el 1 de enero del año entrante son días de descanso obligatorio de acuerdo al artículo 74 de la Ley Federal del Trabajo de México, pero es un estatuto respetado en gran parte del mundo. Después de los días de asueto están los festejos, sea donde sea que se estudie o se trabaje, es infaltable el convivio de fin de año con los compañeros de trabajo o de estudio, desde una pequeña reunión de “traje” en la que entre todos llevan comida y bebida para celebrar en la oficina/espacio más grande y oculto del centro del trabajo/estudio o bien, grandes cenas en salones de lujo con baile y champagne donde la compañía se pone “guapa” y agasaja a sus empleados por un año más de logros y ganancias.

Inicialmente la Navidad era celebrada por los cristianos de todo el mundo, por cultura general se sea religioso o no, sabemos que un 25 de diciembre del año 0 nació Cristo, aunque esta fecha no sea del todo fidedigna, se ha dicho que la fecha del 25 de diciembre fue tomada de la fiesta pagana del sol. Según esta teoría, la Iglesia escogió ese día para suplantar la fiesta pagana en que se celebraba al sol, conocida como "dies natalis Solis invicti". Es cierto que, según el calendario juliano, utilizado en el imperio romano a partir del 45 AD, el 25 de diciembre marca el día del solsticio de invierno (cuando comienza a alargarse la luz del día y reducirse la oscuridad). Sin embargo en ese día no se celebraba ninguna fiesta pagana hasta el 274 AD con el emperador Aurelio, es decir, más de cincuenta años después de que los cristianos celebrasen en ese día la Navidad. El culto al sol tenía poca importancia en Roma antes del 274 AD y no se celebraba el 25 de diciembre sino en agosto hasta ese año. De manera que parece ser que fue el emperador pagano Aurelio, conocido por su hostilidad al cristianismo, el que quiso suplantar la fiesta cristiana trasladando a ese día la fiesta pagana del sol.

El caso es que hoy en día seas o no cristiano, vivas en el país que vivas, adores al dios o dioses que adores o incluso no creas en dios alguno (a mí me hace mucha gracia que los orientales en países como China, Japón o Corea del Sur sea tan celebrada la Navidad, con un torrente de desfiles y festividades inmensas y que ni siquiera cristianos sean) todo mundo celebra la Navidad como una fiesta entre amigos y familiares con abundante comida, música, alcohol, regalos y en el caso de los mexicanos piñatas, da igual si tiene alguna connotación religiosa de base, eso ya ha pasado a un segundo plano, aunque en México aún hay familias que llevan a cabo ritos religiosos apegados a la tradición como las populares posadas efectuadas entre el 16 y hasta el 24 de diciembre. Hoy, para la mayoría, las posadas no son otra cosa más que vulgares fiestas regularmente celebradas en las calles donde los vecinos se cooperan hasta para contratar un sonido o banda para deleitar a los invitados y “colados” con bailes que duran hasta el día siguiente y a su vez degustan botanas, tamales, ponche, café y claro, bebidas alcohólicas que hacen de este tipo de celebraciones todo un lastre social, a tal grado que se han suscitado zafarranchos al calor de las copas molestando a los vecinos circundantes y siendo este tipo de eventos cancelados hasta por la policía.

Las celebraciones de Nochebuena y Navidad no son tan diferentes, estas festividades regularmente celebradas en el calor del hogar, con la familia completa con abuelos, padres, hermanos, tíos, primos, amigos, amigos de los amigos, perro, gato y perico, en su mayoría no son agradables, nunca falta el o la pariente que solo asiste a la cena para ver cómo van vestidos, que carro trae cada quien, el novio nuevo de la prima, o aquel/aquella que espera verte peor cada año, tampoco falta la gran cantidad de alcohol que se consume, pues dicen que sin alcohol no hay fiesta, lo cual una copa tras otra provocan la infaltable riña que se desata con el tío, y luego el hermano, y el suegro y… Y la cuestión es que a decir verdad para mí, en esas reuniones abunda la hipocresía y la falsedad de interés y de cariño aunque el intercambio de regalos opaque todo aquello.

Por todo lo anterior, no me gusta la temporada navideña ni nada que tenga que ver con ella, aborrezco las frases cliché con prosperidad, felicidad y todas esas cursilerías, el consumismo desmedido, la mercadotecnia que le hace creer a la gente que comprando se es feliz y regalando cosas hará que te amen y te perdonen aunque seas un/una hijo(a) de tu madre todo el año.

De manera personal hace años que paso la Navidad en un práctico círculo íntimo de seres queridos contados, sin algarabía, algo normal…sí, soy Grinch y qué.

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Fuentes:

http://info4.juridicas.unam.mx/juslab/leylab/123/75.htm

http://www.corazones.org/biblia_y_liturgia/temporadas/navidad/fecha_nacimiento_jesus.htm

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