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México: el eterno candidato a potencia

Fecha: 
Lunes, 21 de Noviembre 2016 - 16:00

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Celene Díaz Espíndola

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México es el país más importante de Hispanoamérica, muchas veces se ha indicado que tiene todo el potencial para ser una de las más grandes potencias del mundo, y en efecto nuestro país tiene infinidad de recursos naturales, capital humano y una ubicación estratégica envidiable para llegar a convertirse en una potencia mundial.
 
México es el campeón mundial de los tratados de comercio, no hay otro país que tenga la posibilidad de tener este tipo de acuerdos, y de ahí a que el prestigioso Financial Times la bautizara hace años como “El tigre azteca”. Sin embargo, si tenemos en cuenta los antecedentes de la política comercial mexicana, esta situación de apertura es atípica y relativamente reciente. En los años 80 la escasez de financiamiento, la debilidad del mercado petrolero mundial y la falta de competitividad del sector exportador obligaron al gobierno mexicano a abandonar la sustitución de importaciones y la expansión del mercado interno en favor de la promoción del crecimiento mediante las exportaciones. Con la nueva estrategia, el comercio, la liberalización financiera y la desregulación y privatización de la Inversión Extranjera Directa fueron las claves del cambio de rumbo del país.
 
La estrategia reformista seguida por los dirigentes mexicanos comprendió tres etapas. En la primera de ellas, México centró sus esfuerzos en salir de la crisis y llevó a cabo importantes reformas macroeconómicas que supusieron una apertura unilateral de su economía, culminada con la incorporación del país al GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Tarifas, por sus siglas en inglés) en 1986, hecho que marca el comienzo de la segunda etapa y de paso, la reafirmación de que la inserción mexicana en el comercio mundial era irrevocable. A partir de 1994 comenzaría la tercera etapa en la cual la apertura comercial pasó a ser multilateral. El punto de inflexión vino con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en inglés), que además de suponer el mayor hito comercial en la historia mexicana, instauró un nuevo enfoque en las negociaciones comerciales del país. De este modo, a partir del acuerdo norteamericano, México celebró tratados similares con otras naciones de América Latina y más adelante con otras regiones, como la Unión Europea y Asia, al tiempo que se intensificaba la presencia mexicana en los foros comerciales multilaterales y regionales.
 
Además de su economìa las fortalezas que tiene México para convertirse en potencia son variadas:
 
Población.- México tiene una población de más de 120 millones de habitantes, siendo el undécimo país más poblado en el mundo, la Ciudad de México como capital es la segunda ciudad más poblada de la Tierra.
 
Territorio.- Está esta entre los 13 países más grandes del mundo, con próximamente dos millones de kilómetros cuadrados varias naciones podrían entrar dentro de México, como Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Portugal, Países Bajos, etc, es un país muy grande.
 
Ubicación: México es uno de los países más privilegiadamente ubicados en el mundo. Al norte tiene al mercado más grande del mundo, Estados Unidos, el cual es un vital socio. México sirve como punto de conexión para personas entre Estados Unidos, Canadá y Latinoamérica.
 
Turismo: México es el país más visitado de Latinoamérica, con un aproximado de 30 millones de turistas internacionales cada año colocándolo en el noveno lugar a nivel mundial.
 
Inversiones: México es el destino preferido para los empresarios e inversionistas ya que aparece en el primer puesto de Latinoamérica en el informe de Doing Business, así siendo un polo de inversión y comercio.
Industria: México es un país manufacturero importarte, con la actual desaceleración de China, México puede aprovechar esta oportunidad e imponerse como uno de los países más industrializados.
 
Recursos Naturales: Nuestro país tiene una infinidad de recursos naturales, tanto renovables como no renovables, se posiciona dentro de los 10 productores mundiales de alimentos, es el octavo productor mundial de caña de azúcar, produciendo casi un 4 % del total. Además tiene más de 10.000 millones de barriles de petróleo.
 
Agua: México no es un país desértico, está dentro de las 25 naciones con más agua en el planeta, tiene 3 veces más agua que Alemania. Así mismo las zonas con más agua están distribuidas al sur. El 77 % del agua en México se utiliza para la agricultura.
 
Ejército: El ejército mexicano es el segundo más poderoso en Latinoamérica después de Brasil, tiene más de 270.000 soldados y más de 70.000 reservistas. La armada mexicana está catalogado como la segunda más poderosa de Latinoamérica después de Colombia.
 
Deporte: Claro, también en el terreno deportivo México ha ido ganando terreno y no hay que pasarlo por alto, en las últimas décadas nuestro país se ha destacado por tener grandes clavadistas, taekuandoines, maratonistas, atletas con capacidades diferentes entre muchos otros en los eventos deportivos más importantes del mundo como los Juegos Olímpicos.
 
Por todo lo anterior y desde hace muchos años México ha tenido con qué ser potencia pero siempre se queda a un paso de no serlo por una u otra razón. Hoy más que nunca el panorama para que nuestro país obtenga un sitio como potencia global se torna gris con la reciente elección del xenófobo, racista y misógino republicano Donald Trump a la presidencia de EEUU dadas las firmes intenciones del futuro presidente de EEUU de tensar las relaciones comerciales México-EEUU, quien ha afirmado que subirá 35% los aranceles a las exportaciones mexicanas considerando que EEUU es nuestro principal socio comercial. Para entender la gravedad incluyo las opiniones de dos expertos en entrevista para la revista Expansión en la materia que afirman lo siguiente: 
“El aumento de los impuestos a las exportaciones mexicanas significaría que las empresas tendrían que buscar otros mercados o innovar en sus productos, lo que implicaría aumento en sus costos” explicó Montserrat Reyna profesora investigadora de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe.
 
“A México le costará entre tres a cuatro años encontrar y cultivar nuevos mercados”, declaró Allert Brown Gort, profesor especialista en estudios internacionales visitante en el ITAM y director de la Casa de la Universidad de California en México. 
 
No obstante, las malas intenciones de Trump sólo significan una de las muchas razones del porqué México tendría una desaceleración en su crecimiento. En términos económicos internamente somos un país en el que no sólo no se acumula más capital, sino que se gasta el que ya existe. La consecuencia, claro está, es más pobreza y miseria que la que se quería evitar. Por eso México no crece, ni podrá crecer mientras no tenga una economía abierta, donde el libre mercado, la acción empresarial y la garantía de propiedad privada imperen.
 
Tampoco se nos tiene que olvidar que somos un país con un gran rezago educativo, la violencia generalizada liderada por la delincuencia organizada, el descontento social, la desconfianza en las instituciones y las escandalosas crisis de corrupción son otros factores que tienen a nuestra nación en el sube y baja de la competitividad tristemente ganándose a pulso el título de “México, el eterno candidato a potencia”.
 
Fuentes
 

La Revista

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Número 2 - Enero 2017
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