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Interés por la calidad educativa

Fecha: 
Lunes, 09 de Enero 2017 - 16:30

Autor

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Raúl Rosales

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Mucho se ha hablado en los últimos años sobre la calidad de la educación en nuestro país, esto del hablar, es a nivel de funcionarios, los cuales a través de los discursos que publicitan esta preocupación que aparentemente tienen por lograr, o al menos propiciar situaciones que lleven las acciones en ese sentido. Se expresa la duda ya que a la hora de las acciones que corresponde llevar a cabo, no se reflejan tal cual se expresan. Se quiso hacer tanto énfasis o manifestar interés excesivo por dicha expresión, que no les fue suficiente con una simple y operativa reglamentación, sino que, la llevaron a nivel Constitucional, adicionándole en febrero de 2013 al Artículo 3º. lo siguiente:

“El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos”.

Desde luego que el texto agregado denota una preocupación por dar un mejor servicio educativo al alumnado en general y que en su momento se vea reflejado en el ámbito social.

Pero después de 4 años de que entra en vigor esta disposición legal, no se vislumbra mejora alguna en todos los aspectos que señala el agregado Constitucional en mención.

Tomemos el primer aspecto indicado que es el relacionado con LOS MATERIALES. En este aspecto, todo hace suponer que es lo que tiene que ver con los MATERIALES EDUCATIVOS, que sería el primer indicador señalando que NO EXISTE INTERÉS POR LA CALIDAD EDUCATIVA. Es en los materiales de apoyo a los docentes, digamos el material didáctico necesario para el desarrollo del trabajo en el aula, debilidad oficial que se mantiene vigente, al no entregar en tiempo y forma los apoyos y asesorías técnicas suficientes para tal fin, por lo que los padres de familia pasan a subsanar con algunos materiales, diversas necesidades prácticas o de conocimientos de alguna materia del programa, como pudieran ser libros de ejercicios o textos extras que vienen a simplificar o mecanizar el trabajo de los educandos, mismos que les son solicitadas en algunos planteles de cierto nivel socioeconómico. En los últimos años, aunque no de forma metódica u obligatoria, también les requieren las computadoras.

Pero en esta parte el gobierno justifica su participación con la entrega de libros de texto, eso sí, gratuitos desde 1960, de igual forma en algunas regiones y en ciertos grados escolares apoya con las llamadas tabletas o computadoras. Cuando esto sucede, el gobierno entrega materiales de apoyo, pero de forma demasiado mecánica o convencional, dando la impresión que es una justificación de apoyo y no propiamente con el fin de apoyar a la calidad educativa. Recordemos el programa de Enciclomedia en el aula, que se quiso generalizar pero que pasó a fracasar por un sinfín de situaciones ajenas a las escuelas. Tiempo atrás, el del video en el aula, sin que se contara con televisor en el aula y que al final, en muchas escuelas quedaron sin usarse una gran cantidad de videos, porque el sistema educativo nunca hizo lo necesario para la actualización docente y darle uso apropiado a esos auxiliares didácticos.

Es aquí donde sale de nuevo la falta de compromiso por parte de la administración educativa, para llevar acabo la actualización docente en esos menesteres de las TICs, o de cualquier otro material de apoyo, que requiera del pleno dominio del docente para su aplicación en el aula.

En lo que corresponde a MÉTODOS EDUCATIVOS, viene a reflejarse en el hecho la falta de compromiso de lo señalado en este apartado del 3º. Constitucional, aunque tal vez aquí cabría más la expresión estrategias educativas o técnicas, aunque de cualquier modo va a desembocar en lo mismo, el de encontrar las formas más apropiadas de que el alumno aprenda o se le facilite el aprender los contenidos programáticos. En lo particular considero que en este aspecto es donde se encuentra la parte más importante del proceso de aprendizaje dentro del aula. Pero, ¿Qué es lo que sucede a lo largo de este proceso?, pues tener que señalar de nuevo a la parte oficial en el renglón administrativo como responsable, aunque no el único, de no dar seguimiento a esos espacios de actualización para el docente, porque son las situaciones burocráticas las que predominan casi en todas las cuestiones de programas de actualización docente, para aclarar específicamente la anterior situación, generalmente trabajan de la siguiente forma.

Desde el más alto nivel de la administración educativa, implementan “X” programa de actualización, lo imparten de una forma muy completa a algunos representantes de las más altas jerarquías a nivel nacional o de las regiones geográficas en que dividen a la República, dedicándole en ocasiones hasta 8 o 10 días de jornada completa, según el contenido y los alcances deseados; la siguiente etapa de multiplicación de dichos contenidos se lleva a los representantes de cada una de las Entidades Federativas, ya con menos tiempo para su desarrollo, digamos 2 o 3 días menos; días después, éstos los multiplican bajo la supervisión de los titulares educativos de cada Estado, aquí la merma al número de días en que se imparte el conjunto de contenidos ya casi llega o ya llegó a la mitad del tiempo correspondiente. Continuando, enseguida llega a los municipios, con menos tiempo, después a las zonas escolares que máximo su duración será entre 2 y 3 días, para venir a cerrar con “broche de oro” en las escuelas que regularmente se desarrolla en una jornada de entre 5 y 6 horas cuando son muy estrictos. Estos contenidos que generalmente son para aplicarse en el aula deben ser del dominio pleno del docente para su aplicación frente a grupo, el seguimiento de apoyo y asesoramiento casi nunca se hace presente y se justifica con un simple informe burocrático por escrito, para comprobar que “SÍ SE ESTÁN HACIENDO LAS COSAS”.

La Revista

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Número 3 - Febrero 2017
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