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Trump no respeta a nadie

Viernes, 06 de Enero 2017 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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Se nos pretende presentar a Luis Videgaray, el nuevo secretario de Relaciones Exteriores, como un buen amigo de Jared Kushner, el yerno del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. Para hacernos creer esto, un columnista de la Ciudad de México afirmó ayer que cuando el entonces candidato presidencial republicano viajó de Estados Unidos para visitar al presidente Enrique Peña Nieto, el 31 de agosto pasado, vino acompañado por el entonces secretario de Hacienda y Crédito Público, quien fue el artífice de la reunión que el mismo Peña Nieto calificó después como una “decisión acelerada” y que la opinión pública calificó como uno de sus grandes errores.

Como lo he afirmado en diversas ocasiones, hasta ahora no he encontrado nada en las biografías de Kushner y Videgaray que me convenza de que son amigos. El esposo de Ivanka tiene 35 años de edad, el funcionario mexicano 48. En Estados Unidos, el nuevo secretario de Relaciones Exteriores estudió su doctorado en Economía en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), el yerno de Trump estudió su licenciatura en Sociología en la Universidad de Harvard y luego un doctorado en Jurisprudencia (JD) y una maestría en Administración de Empresas (MBA) en la Universidad de Nueva York. En lo que su desarrollo profesional se refiere, Kushner es, como lo es su suegro, un desarrollador inmobiliario y, también como Trump, hijo de un empresario multimillonario; Videgaray ha trabajado casi toda su vida en entidades gubernamentales y solamente una vez, entre 2001 y 2005, cuando Kushner era un estudiante en Nueva York, trabajó para una empresa privada propiedad de su ex jefe Pedro Aspe, negociando financiamientos para la deuda pública de diversos estados como México, Oaxaca y Durango.

Ahora bien, es muy probable que como secretario de Hacienda Videgaray haya sido recomendado a Kushner por algún empresario mexicano o extranjero y también es muy probable que Kushner, empresario que sabe aprovechar las oportunidades que se le presentan, viera la conveniencia de aceptar conocer al encargado de las finanzas públicas mexicanas. Asimismo, es muy factible que Trump y su yerno vieran que al ser recibido como jefe de Estado por el presidente de México elevaría la imagen del republicano frente a los votantes estadounidenses.

El 8 de septiembre pasado, Trump comentó en torno al cese de Videgaray. A las 11:16 horas escribió: “México ha perdido a un brillante secretario de Hacienda y a un hombre maravilloso que, sé, era realmente respetado por el presidente Enrique Peña Nieto”. Un minuto después escribió que “Con Luis, México y los Estados Unidos hubieran hecho tratos maravillosos, donde ambos, México y EU se hubieran beneficiado”.

Hasta ayer, al momento de escribir esta columna, Trump no había celebrado en Tweeter la resurrección de Videgaray. Lo que sí festejó fue el anuncio de que Ford siempre no invertirá 1,600 millones de dólares en una nueva planta manufacturera en nuestro país. También uso la red social para burlarse del líder de los senadores demócratas, el neoyorquino Chuck Schumer, calificándolo como un “payaso en jefe”.

Peña Nieto se la está jugando nuevamente con Videgaray y con la supuesta relación de éste con el yerno de Trump y debería tener mucho cuidado al apostar así porque el presidente electo de Estados Unidos no respeta a nadie y su vida está repleta de traiciones a quienes fueron sus grandes amigos.

Si ni a sus amigos respeta, ¿por qué habría de respetar a Videgaray, a Peña Nieto y, a fin de cuentas, a México y los mexicanos?

La Revista

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Número 5 - Abril 2017
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