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Las malas noticias opacan a las buenas

Martes, 27 de Diciembre 2016 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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Es indudable que en México ocurren cosas buenas todos los días, aunque realmente es difícil encontrarlas si se toma en cuenta que las malas noticias abundan y se esparcen a la velocidad de la luz.

Después de un rato de navegar el Internet en busca de notas positivas, no encontré ninguna que valga la pena comentar. Caray, ¡ni siquiera la tan cacareada fiesta de 15 años de Ruby salió bien!

Ante la carencia de buenas noticias es lógico que un porcentaje cada vez mayor de la población no esté satisfecho con la situación. Y esta insatisfacción puede tener consecuencias que a mediano y largo plazo serán sumamente negativas para el país.

Las malas noticias dominan y por eso cada vez son más las personas que rechazan a los políticos y lo que dicen. Si antes existió alguna confianza en ellos, ésta se ha ido desvaneciendo irremediablemente.

Sobran razones para que se de este rechazo.

En un año en que la mayoría de las familias han visto mermados sus ingresos y el poder adquisitivo de su dinero, la clase política sigue sirviéndose con la cuchara grande, como lo vimos recientemente con los estímulos de fin de años que los diputados federales se autoasignaron.

En un año en donde miles de personas han muerto a causa de los nefastos dobles remolques, la plana mayor de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), encabezada por Gerardo Ruiz Esparza, defiende la existencia de esta modalidad de autotransporte pese a que en la mayoría de los países civilizados ha sido prohibida. En los hechos, la SCT trabaja para defender los intereses de un grupo de transportistas influyentes, entre los cuales hay muchos políticos, olvidándose de las vidas que se pierden en las carreteras.

En un año en donde como nunca los mexicanos nos hemos manifestado contra la corrupción y la impunidad, funcionarios de diversos niveles siguen aprovechándose de sus cargos para hacer excelentes negocios. Por ejemplo, en el municipio mexiquense de Naucalpan se construyen edificios y hospitales privados en lugares no autorizados para ello y el presidente municipal panista, Edgar Olvera, se niega a explicar el asunto.

En un año en donde murieron 36 personas en un surrealista mercado de artículos pirotécnicos, como era el de San Pablito, en Tultepec, Estado de México, resulta inconcebible que el presidente Enrique Peña Nieto prometa reconstruir el lugar en donde antes de la más reciente explosión ya habían ocurrido otros debido a que ninguna autoridad municipal, estatal o federal tiene la capacidad o la honestidad para hacer que se cumplan las normas de seguridad.

En un año en que el gobernador independiente de Nuevo León, Jaime Rodríguez, iba a sorprendernos a todos por su eficiencia, terminó sorprendiéndonos por su falta de inteligencia, como cuando recientemente en un evento les dijo a los niños que Santa Claus no existe porque sus papás son Santa.

No es casualidad que las malas noticias opaquen a las buenas. Las malas son tan malas, ofensivas y absurdas que no permiten que las buenas trasciendan por más buenas que sean.

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Número 12 - noviembre 2017
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