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2015, año de refugiados y desplazados

Miércoles, 30 de Diciembre 2015 - 12:00

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Eduardo Ruíz-Healy

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Una de las peores experiencias que puede enfrentar un ser humano es el de verse obligado a dejar, en contra de su voluntad, el lugar en que vive. Abandonar el terruño en donde uno nació, creció, estableció un hogar, planeó pasar el resto de su vida y enterró a sus muertos en verdad ha de ser un proceso muy doloroso.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) define dos tipos de personas que por algún motivo abandonan sus hogares: los refugiados y los desplazados internos. “Los refugiados tienen que moverse si quieren salvar sus vidas o su libertad. Ellos no tienen la protección de su propio Estado - de hecho, es a menudo su propio gobierno que está amenazando con perseguirlos. Si otros países no les brindan la protección necesaria, y no les ayudan una vez dentro, entonces pueden estar condenándolos a muerte - o a una vida insoportable en las sombras, sin sustento y sin derechos”. “Los desplazados internos están entre las personas más vulnerables del mundo. A diferencia de los refugiados, los desplazados internos no cruzan fronteras internacionales en busca de seguridad y protección, sino que permanecen dentro de su propio país. En determinadas circunstancias, pueden ser obligados a huir por las mismas razones de los refugiados (conflicto armado, violencia generalizada, violaciones de los derechos humanos), con la diferencia que los desplazados internos permanecen bajo la protección de su gobierno, aun en los casos en que el mismo gobierno se convierte en una de las causas de su huida”.

Desde 2012 el número de refugiados y desplazados ha ido dramáticamente en aumento, de los 45.2 millones ese año, a 51.2 millones en 2013, a 59.5 millones en 2014. Los expertos de la ACNUR aseguran que “El año 2015 será sin duda el escenario de un aumento sin precedentes en materia de desplazamientos forzados en el mundo” y se alcanzará una nueva cifra récord.

De acuerdo a la ACNUR: “De los 59.5 millones de personas desplazadas forzadamente hasta el 31 de diciembre de 2014, 19.5 millones eran refugiados (14.4 millones bajo el mandato del ACNUR y 5.1 millones registrados por la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Oriente Próximo, UNRWA), 38.2 millones desplazados internos y 1.8 millones solicitantes de asilo. Además, se calcula que la apatridia afectó al menos a 10 millones de personas en 2014, aunque los datos recabados por los gobiernos y comunicados al ACNUR se limitaban a 3.5 millones de apátridas en 77 países. Siria es el país que a nivel mundial ha generado el mayor número tanto de desplazados internos (7.6 millones), como de refugiados (3.88 millones al final de 2014). Afganistán (2.59 millones) y Somalia (1.1 millones) son los siguientes países que generan más refugiados. Las regiones en desarrollo acogen al 86% de los refugiados del mundo: 12.4 millones de personas, el valor más elevado desde hace más de dos decenios”.

Hasta el 21 de diciembre pasado, poco más de un millón de personas habían entrado en Europa, de éstas casi 943,000 solicitaron asilo político, cantidad 50.6% mayor a las 626,000 solicitudes presentadas en 2014.

El gran número de hombres, mujeres y niños que han dejado sus países, principalmente en Medio Oriente, Asia Central y África del Norte, para buscar refugio en Europa Occidental ha causado la llamada Crisis Migratoria. También amenaza con dividir a la Unión Europea. Por ejemplo, hay quienes proponen, dizque para controlar mejor los flujos migratorios y prevenir la entrada de terroristas a Europa, abolir el el Acuerdo de Schengen, por el que 26 países europeos suprimieron los controles en las fronteras interiores (entre esos países) y los trasladaron a las fronteras exteriores (con países terceros). Para la mayoría de los analistas, suprimir el acuerdo tendría serias repercusiones económicas y políticas y significaría un retroceso en el proceso de la unificación europea.

Los efectos reales y profundos del Año de los Refugiados y Desplazados se verán dentro de algunos años y décadas. Europa y Medio Oriente serán las zonas más afectadas y nunca volverán a ser como eran antes de 2015.

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Número 11 - octubre 2017
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