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México, ¿Economía del “Tercer Mundo”?

Miércoles, 15 de Febrero 2017 - 15:00

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Ángelo Tirado Pazos

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México se comporta como si no aprendiera. 100 años de la misma Economía Negra, y siguen los mismos flagelos de siempre: la intermediación, la corrupción, la falta de recursos, el abuso y rezago tecnológico y la falta de liderazgo del gobierno para fomentar ese liberalismo; el real comercio en la microeconomía, lo necesario para mejorar los sectores productivos y crear esos cinco millones de empleos que nos urgen.

Váyase usted a saber porque, los economistas en México solo saben pensar en números macro o ahora en el TLCAN, les falta pueblo. Al menos conocer los números de la microeconomía, esta reflexión nos hace pensar que la razón de porque somos de “Tercer Mundo” sea por esa falta de liderazgo, por la pérdida de confianza en todos los niveles, así no se pueden trascender las guerras comerciales.

Hoy claramente nos distinguimos en el mundo como los mejores armadores de autos o productores de aguacate, carne o atún. No ha sido un camino abonado por la Economía de Estado he; han sido todos procesos dolorosos. Somos líderes automotrices por la gran mano de obra mexicana y los paupérrimos salarios que se pagan; somos aguacateros porque el clima de Michoacán y Jalisco nos bendijo y a pesar de los impuestos en las economías ilegales, los productores han capoteado los temporales eso si favorecidos por el viento del tipo de cambio.

Para el Atún la lucha ha sido más encarnizada y dolorosa, pero también es el mejor ejemplo en México de cómo se hace patria. Y es que el mercado del atún se bloqueó producto de los intereses proteccionistas de nuestros vecinos comerciales hace varios años. La historia dice así:

Por ahí del 4 de Julio de 1980, hace 3.6 décadas, cuando los mexicanos fuimos mejores pescadores porque nuestras aguas territoriales privilegiadas y la flota de 48 embarcaciones atunera llegó al nivel de vanguardia tecnológica muy similar a las flotas pesqueras de los norteamericanos, asiáticos y europeos nos salieron con el mameluco, de la  etiqueta ambiental “libre de delfín”. Aun así con los mercados cerrados, con ese claro e ilegal bloqueo económico. Se enseñó a comer a los mexicanos atún y en tan solo unos años, ya no se necesitó vender nuestro atún en otro país.

La cereza económica fue que los mexicanos nos volvimos consumidores de atún (a wiwi) perooo, también terminamos por rebasar con nuestro PODER de consumo la producción de los principales mayoristas pesqueros dando pie a la creación de nuevas flotas y de una veintena de enlatadoras. ¡Carajo! Hicimos una industria 100% mexicana que ahora da empleos a miles de familias, casi sin un centavo del gobierno, el negocio del atún es una empresa orgánicamente ejemplar, paga grandes impuestos y está llena de personas honradas y trabajadoras y claro uno que otro colado.

Quizá somos de “Tercer Mundo” porque nos falta aprender cosas así; a creer en lo que funciona. Nos faltan dos cosas….y no es lo que se imagina; lo que nos tiene en el mundo emergente del comercio es esa falta de amor por las industrias en México, por lo mexicano bien hecho; y de ahí este efecto de un nulo apoyo a las empresas por quienes deciden lo que realmente podría hacer una mejor economía, proyectos con calidad y desarrollo sustentable.

Mire usted le comento el caso del tomate o jitomate en Sinaloa. Los excedentes de la producción hoy mismo. Con la falta de mercados, han hecho que el tomate en la huerta al mayoreo, a kilo, se cotice en 1 o 2 pesos.  El año pasado del 2016 este mismo producto se movió cómodamente a 8 pesos promedio al mayoreo. Lo Tercer Mundo es que como no alcanza para mover el tomate a las centrales de abasto, por lo caro de la gasolina y el diésel, pos se acumula a pie de carretera y se tira o deshecha. Los que invirtieron 100 o 200 o hasta 250 mil pesos por hectárea tendrán que ver como su dinero se hace… viento neoliberal.

Permítame usted hacerle al mundo de Narnia o Primer Mundo, si fuéramos, Alemanes, Franceses, Australianos, Chilenos o hasta Españoles. Los productores de tomate ya habrían conseguido lo necesario para elaborar un plan emergente para colocar los excedentes del tomate/jitomate en Europa, Asia o Sudamérica. De menos los convenios para procesarlo, deshidratarlo, envasarlo o hacerlo puré que no caduca. Estos gobiernos estoy seguro, ya hubieran subido a un par de buques cargueros en los espacios vacíos este tomate/jitomate de sus productores para que no pierdan. Porque si pierden ellos, saben bien que se disminuye el capital, se pierden los empleos, y sin empleos no hay país...

Ah pero estamos en México…que se queden solos. Como diría alguna vez un Presidente de un partido azul que hablaba de tepocatas y de víboras prietas…¿y yo porque? (ahí les hablan mis negociadores del TLCAN empiecen cuidando en el comercio lo que ya se hace bien, ahí hay divisas que tanta falta nos hacen).

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Número 10 - septiembre 2017
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