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Gasolinazo: el nuevo impuesto, ¿es inoportuno…?

Fecha: 
Miércoles, 08 de Febrero 2017 - 15:00

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Ángelo Tirado Pazos

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En 1962, Adolfo López Mateos, signó con carácter temporal un impuesto para financiar los Juegos Olímpicos de México 1968.

Durante los 80s, el pago de tenencia se amplió para aviones, yates, motocicletas y helicópteros. De esta manera, terminó por integrarse a la ley de ingresos formalmente para gravar y encarecer los diversos medios de transporte.

Desde hace 54 años no teníamos en México un impuesto tan regresivo como el IEPS a la gasolina. La gasolina es un insumo fundamental para el crecimiento económico. Personas y mercancías requieren de transportarse y distribuirse, la gasolina barata promueve el libre mercado, un precio alto afecta la producción…crea inflación, e incrementa las tasas de crédito.

México se encuentra en el dilema de hacer flotar el precio de la gasolina libremente o de promover un mercado “controlado”, ya sea activamente con precios máximos sugeridos o pasivamente con la producción local suficiente, que promueva un contrapeso para evitar el alza de precios indiscriminada.

Antes de analizar lo positivo y lo negativo de una liberación de los combustibles es conveniente aclarar algunos mitos económicos con respecto a la gasolina.

Primer Mito: “Es mejor importar la gasolina que producirla ya que es más caro”. Si bien antes del incremento del tipo de cambio y la pérdida de valor del peso se puede decir “era” mejor para PEMEX comprar las gasolinas a los texanos del vecino país del norte. A partir de que el tipo de cambio superó los 16.50 pesos esto dejo de ser válido.

Comprar gasolina importada es igual de caro que crear nuevas refinerías y que producirla; básicamente hay dos razones: la primera es que hay un costo de divisas para el país que ahonda la escasez de dólares ya que actualmente se importan 7,000 millones de dólares. Un segundo costo es que no se crean puestos de trabajo en México, además de que se crea la dependencia de otra nación en términos de suficiencia energética y de menor resilencia económica.

Segundo Mito: “El precio de la gasolina se tiene que subsidiar para poder bajarlo”. Aunque el mercado es volátil, se puede determinar para el precio de la gasolina PREMIUM por ejemplo: si tomamos la base de cada litro importado en unos 7 pesos al precio de compra en frontera, más 4 pesos de IEPS, más 2 pesos de distribución más 2 pesos para el punto de venta eso más IVA, nos damos cuenta que más de la mitad del precio son impuestos y “gastos relativos”. Por lo tanto no hay subsidio, ya que en una respuesta corta, subsidio sería, poner dinero en algo que vale más, para bajarlo de precio y ofrecerlo a la venta. Si la gasolina vale en EUA 7.00 pesos el litro, ¿Cuál subsidio si se incrementa su costo al consumidor?

Mencionados estos “incómodos” mitos ahora hagamos un corto análisis del gasolinazo mexicano:

Ventajas de no producir nuestra propia gasolina:

  • Es un impuesto indirecto y masivo, que generará algo así como 460 mil millones de pesos adicionales al estado, lo que le viene como anillo al dedo para dejar de endeudarse.
  • Es un impuesto que alivia los gastos operativos y de financiamiento al ya oneroso subsidio de PEMEX que si no refina, no crea más deuda, ni pasivos contingentes en pensiones; pero tampoco nuevos puestos de trabajo rentables.
  • Se dispone de un precio internacional que mientras el precio del petróleo sea bajo tendrá una estabilidad relativa.
  • Se invita a terceros a invertir y producir, distribuir y vender combustibles en el país, quizá pueden llegar capitales nuevos al país de largo plazo.
  • Podemos enfocar la inversión de las reservas de dólares del país en crear combustibles más limpios como los biocombustibles, etanol y biodiesel; cuyos procesos son más económicos y menos complejos que la gasolina en base a petróleo.

Desventaja de no producir nuestra propia gasolina:

  • Se crean los puestos de trabajo en otro país que tanto se necesitan en el nuestro.
  • Creamos dependencia estratégica de nuestra economía; si todos los combustibles vienen de afuera, ¿qué pasa si cierran la llave? (Puede ser que se afecte en unos días aparte de la economía en el abasto de productos y mercancías).
  • Al comprar gasolina a otros, se promueve el incremento de precios, esto al sumarnos a la demanda del combustible mundialmente. Creamos así un ciclo defectuoso: si crecemos requerimos importar más gasolina y eso nos obligará a pagar precios que continúen subiendo.
  • Impactamos a empresarios y productores mexicanos. Aunque ciertamente exista el mecanismo fiscal para deducir el consumo de los combustibles sabemos que mucho de lo que se produce se transporta informalmente y son pequeñas economías y zonas rurales las que serán las más afectadas, algo así como 65 millones de mexicanos que saldrán a marchar.
  • Un libre precio de la gasolina en las condiciones actuales del país, puede promover el riesgo de la especulación y el acaparamiento  por nuevos jugadores, forzando desabasto y nuevos aumentos de precio. Sin las refinerías necesarias de contrapeso el gobierno mexicano se halla indefenso a este fenómeno.
  • Hay aún muchas oportunidades de disminuir la economía ilegal de los combustibles (colmo el extravío en ductos). ¿Cómo se puede promover así un libre mercado?

Es claro que antes de flotar el precio de la gasolina aún es necesario invertir y mejorar la brecha de la falta de infraestructura para el sector transporte, al menos revitalizar trenes con biodiesel como combustible que puedan mover a mejores precios los contenedores mexicanos desde Tijuana a Matamoros y de Mazatlán, Manzanillo, Lázaro Cárdenas hasta Chiapas o Veracruz.

Antes de soltar la gasolina a los lobos, nadie quiere decir en el futuro que se debió primero proteger al sector productivo del país o… ¿Y ahora quién podrá defendernos? Los diputados y senadores…naaaaa.   

La Revista

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Número 4 - Marzo 2017
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